Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 10

Capítulo 1: En El Lugar De Regreso

Parte 3

 

 

Al evaluarla como sirvienta, Subaru descubrió que la mujer llamada Frederica era perfecta.

Se vestía con un uniforme de sirvienta que no era vulgar de ninguna manera, sus palabras y gestos eran extremadamente refinados, y su comportamiento no mostraba ningún rastro de ociosidad. Verla de pie con la espalda recta de una forma tan natural hizo que su propio cuerpo se enderezara.




En todos los aspectos prácticos, obtuvo una puntuación perfecta de 100 como empleada doméstica; también en cuanto a apariencia, con excepción de su boca.

—¡Subaru! ¡Idiota! ¡No puedes decirle eso a una chica! ¡Pide disculpas correctamente!

—P-por favor, pare, señorita Emilia. Está bien. Estoy acostumbrada a que la gente se sorprenda la primera vez que me ve. No me importa en absoluto.

—¡No me detendré! Cuando haces algo malo, debes disculparte, especialmente cuando has lastimado a alguien. ¿No es así?

Frederica, la agredida, tenía una expresión confligida en el rostro ante la expresión roja y llena de ira de Emilia. El punto de vista de Emilia era noble y apropiado, algo que Subaru reconoció profundamente arrodillándose en el piso de la entrada.




Subaru procedió a inclinar la cabeza profundamente hacia Frederica para mostrar que había reflexionado sobre el error de sus acciones.

—No, lo que dice Emilia-tan es correcto. Estaba completamente equivocado en este momento.




—Este…

—Siento haber dicho algo terrible de repente cuando es la primera vez que nos vemos. Hiérveme, fríeme; has lo que quieras… Aunque preferiría que sea lo menos doloroso posible.

Subaru se disculpó de una manera más afeminada que varonil. Después de haber dicho palabras tan groseras a una mujer que acababa de conocer, no podría culpar a Frederica por cualquier respuesta que quisiera dar.




—Am, Frederica, escucha, Subaru no es un mal niño. Es solo que tiene la mala costumbre de decir de vez en cuando cosas sin pensar…

Emilia agregó sus propias palabras para reforzar la disculpa de Subaru. Las extrañas palabras maternas pesaban en su mente, pero, de todos modos, Subaru estaba feliz de que hubiera hablado.

Frederica se calló por un momento ante el acto de la pareja, pero…

—… Ji, ji. Señorita Emilia, maestro Subaru, los dos son bastante graciosos…

—¿Frederica?

—Dije que no estoy molesta en lo más mínimo, pero hicieron esto de todos modos. Y, señorita Emilia, actuando de una manera maternal al hacer que el maestro Subaru se disculpe así… Oh, esto se ha vuelto tan divertido.

Cubriéndose la boca con la manga, Frederica sonrió y perdonó a Subaru. Incluso con Subaru ya postrado en el suelo, ella casi lo hizo caer por la sorpresa.

—Además —continuó—, no puedo seguir posponiendo para siempre preguntar sobre las circunstancias. Hay razones por las que he tenido que volver: la ausencia del maestro… y esa chica, la viva imagen de Ram.

—…

La mirada de Frederica se dirigió hacia un sofá, el sofá sobre el que Rem había sido puesta a descansar. Las palabras que usó, «la viva imagen de Ram», demostraron que tenía una relación previa con ambas hermanas, Ram y Rem.

—Oh, ahora lo recuerdo. Había una sirvienta que renunció un poco antes de que yo llegara a la mansión.

—«Renunciar» no es del todo exacto. Me dieron permiso para atender asuntos personales… Es solo que terminé regresando antes de lo esperado.

—Si fue antes de que Subaru viniera a la mansión… ¿Hace tres meses, entonces? A fin de cuentas, estoy feliz de verte de nuevo.

Emilia y Frederica se sonrieron la una a la otra, complacidas de reunirse. Incluso entonces Frederica escondió la boca detrás de su manga; quizá las palabras groseras de Subaru le habían acomplejado al respecto.

Subaru estaba aún más avergonzado por su lengua floja, pero Frederica dejó el asunto y señaló la mansión con una mano.

—Después de que me volvieron a llamar, encontré la mansión vacía… Estaba completamente desconcertada. Afortunadamente, pude entender la situación por una carta en la oficina del señor Roswaal.

—¿Carta?

—Sí, una carta escrita por Ram. A pesar de que ella fue la que me llamó de regreso, estas fueron las únicas palabras que dejó… ¿Estaré siendo demasiado blanda si digo que es su forma de ser?

Frederica hizo una sonrisa de vergüenza. Debido a esa sonrisa, Subaru sintió el peso de años de familiaridad y confianza entre ella y Ram. Probablemente ella había tenido una relación similar con Rem.

—¿Y por qué razón Ram te llamó de regreso, Frederica?

Subaru hizo a un lado el sentimiento incipiente en su pecho mientras invitaba a Frederica a continuar. Dicho eso, la pregunta tenía una respuesta obvia. La mansión había estado en alerta máxima con el Culto de la Bruja dirigido directamente hacia ella apenas unos días atrás.




En otras palabras, Ram habría llamado a Frederica de regreso como refuerzo de emergencia para la batalla.

—Cuando regresé, la cocina y el jardín de la mansión estaban en un estado bastante terrible.

—¡Había una inevitable razón para eso! ¡¿Cierto, Emilia-tan?!

—Espera, Subaru. No es que esto sea culpa de Ram. Es solo que, por alguna razón, una brisa extraña parecía soplar por la mansión a medida que pasaba el tiempo… Yo también quería ayudar, pero…

—Ah-ah, está bien, no era nada con lo que hubieras podido lidiar, Emilia-tan…

—Sí… Y Ram dijo «esto no es nada. Déjemelo a mí. Me las arreglaré de alguna manera».

—¡Diablos, ella realmente se hace ver mejor de lo que es!… No. Es que, desde el principio, cuando dijo que se las arreglaría de alguna manera, tenía la intención de dejar todo sobre los hombros de Frederica, ¿no? Ram, no es que te equivocaras pensando que no podías encargarte, pero, caramba, ¡inténtalo, maldita sea!

Fue una decisión que ella tomaría. Subaru prácticamente podía verla resoplando «¡ja!» en el fondo de su mente. Emilia hizo una sonrisa de dolor ante la reacción de Subaru y dijo:

—Pero es muy extraño. Se supone que Ram estuvo trabajando duro todo el tiempo que te fuiste, Frederica. Me pregunto por qué se volvió todo un desastre en unos cuantos dí… Ah…

Después de hablar de hablar hasta ese punto, Emilia encontró su propia respuesta. Había asumido lo que había estado sucediendo en la mansión durante la ausencia de Frederica.

Estaba asumiendo que había «alguien» trabajando con Ram para mantener la mansión.

—Y, sin nadie que le ayudara, Ram no pudo mantener la mansión sola, así que ella… ¿le pidió ayuda a Frederica?

Subaru aceptó tristemente la conclusión natural. El solo hecho de que Ram hubiera acudido a Frederica era la prueba de que no recordaba a Rem.

… No, tenía razones de sobra para deducirlo. No necesitaba una confirmación directa.

—Llevaré a Rem a su habitación y le explicaré a Frederica por el camino. Emilia-tan, Otto está esperando afuera… ¿Te puedo pedir que vayas a invitarlo a pasar?

—Mm, entendido… ¿Estarás bien?

—Si Emilia-tan me muestra una cara sonriente, puedo hasta patearle el trasero a un arzobispo de los Siete Pecados Capitales.

Emilia tenía una expresión facial deprimida, pero Subaru habló en tono bromista con una pequeña sonrisa. Ella procedió a hacer lo que le pidieron, saliendo de la habitación para invitar a pasar a Otto, que probablemente esperaba en la entrada de la mansión.

Mirándola mientras se marchaba, Subaru dijo: —Ahora, entonces… —Y se giró hacia el sofá mientras decía —: esta es Rem, la hermana pequeña de Ram… Probablemente no la recuerdas, ¿verdad?

—Desafortunadamente, no. Sin embargo, realmente no hay lugar para ninguna duda.

Cuando Subaru, ajustando la posición de la durmiente Rem en su espalda, planteó esa pregunta, Frederica enderezó la espalda y la cabeza. Subaru suspiró ante su respuesta, indicando el corredor con un movimiento de la barbilla.

—Hablaremos en el camino. Quiero dejar que Rem… duerma en su propia habitación.

—Entiendo. Por aquí, por favor.

Manteniendo las palabras al mínimo, Frederica abrió la puerta para guiar a Subaru. Junto con ella, Subaru se dirigió al ala este de la mansión: hacia la habitación de Rem.

—Por lo que pude ver, Rem y Ram son hermanas que realmente se llevan bien.

En el camino a esa habitación, Subaru le contó a Frederica sobre los hechos perdidos para ella: qué clase de chica era Rem, qué había estado haciendo hasta ese momento en su vida, cuán encantadora era…

Habló como lo hizo con Emilia en el camino de regreso a la mansión…




—…

Mientras Subaru hablaba con Frederica, planteaba y respondía a una serie de pensamientos dentro de su propia cabeza.

Tenía que haber habido una mejor manera.

Durante la batalla, pensó que había hecho lo mejor que podía. No obstante, en algún lugar, posiblemente existió un futuro mejor, más perfecto, uno con los mejores resultados posibles. Y, sin embargo, Subaru lo había dejado escapar entre sus dedos.

Si solo fuera más inteligente, seguramente Subaru lo habría notado.

Como un ejemplo, estaba la carta de buena voluntad que el enviado de Crusch había traído a Emilia. Subaru había concluido que esta carta, que fue la raíz de muchos malentendidos porque estaba en blanco, era una conspiración del Culto de la Bruja, pero en eso se había equivocado.

En ese punto, el Culto de la Bruja seguramente no se había percatado de las acciones de Subaru, y no se le había presentado la oportunidad de cambiar una carta de buena voluntad por otra. En primer lugar, el juego de manos, como la falsificación de cartas, no era el estilo del Culto de la Bruja; se inclinaban por actos de violencia más directos, era algo que Subaru sabía mejor que nadie.

En ese caso, solo podría haber una verdad detrás de la carta en blanco.

—El contenido de la carta de buena voluntad fue escrito por Rem. Yo fui el que pidió que se enviara, así que, si Crusch se lo entregó al mensajero…, solo el hecho de que se entregó se mantuvo igual; en cambio, el contenido sí se borró.

Ese fue un ajuste descuidado en la eliminación de Rem de la memoria de todo el mundo.

Si solo él se hubiera dado cuenta, si se hubiera detenido a pensar más en serio sobre por qué la carta de buena voluntad estaba en blanco, si solo hubiera visto la verdad detrás de ella, se habría dado cuenta de la tragedia que le había sucedido a Rem.

Incluso si fue una tragedia que ocurría en un momento en que no había vuelta atrás.

—Esa es una historia bastante difícil de creer.

Subaru llegó a la respuesta de siempre al mismo tiempo que Frederica, habiendo terminado de escuchar su historia, le dijo en voz baja esas palabras. Las palabras no tenían ningún tono de negación detrás. Ella miró alrededor del área.

—Así que esta es… la habitación de Rem. Está completamente ordenada, pero…

Cuando los dos entraron en la habitación —el dormitorio de Rem— parecía una habitación de invitados, con todas las pertenencias personales quitadas. Era la misma escena que Subaru había visto anteriormente en aquel bucle en que había vuelto impotente después de que la Ballena Blanca le arrebatara a Rem.

Esa vez, también, la existencia de Rem había sido olvidada. Su habitación había estado tan limpia y vacía como ahora.

—Ram probablemente estaba lidiando a su manera con la brecha antinatural dejada por Rem cuando fue borrada.

El leve indicio de su respiración y el calor de su cuerpo eran las únicas pruebas de que estaba viva. Los síntomas de la Princesa Durmiente eran no requerir ni comida ni agua…, simplemente respirar y dormir.

—Maestro Subaru, si hay que cuidarla de alguna manera, yo…

—Yo quiero hacerlo. Déjame hacerlo. Es el primer regreso de Rem a la mansión en este estado, así que tengo que… No, es que quiero hacerlo. Lamento ser tan egoísta.

Subaru puso cara de valiente y metió a Rem en la cama, decidido a hacer lo que pudiera por ella. Las palabras de Subaru hicieron que Frederica retirara la mano extendida que le había ofrecido, entrecerrando los ojos.

—No, no es egoísta en lo más mínimo. En todo caso, hace que mi pecho se apriete un poco. Para alguien con ojos de asesino, es usted muy amable, ¿no?

—¡Oye, no abuses casualmente de mí así, realmente me lastimas el corazón!

Cuando Frederica señaló la mirada de los ojos de Subaru, su voz se volvió aguda a la vez que sonrió traviesamente. Él inmediatamente se dio cuenta de que ella le estaba devolviendo las groseras palabras que le dijo antes. En cierto sentido, el intercambio en ese momento había cumplido las condiciones para la reconciliación entre ellos.

—Para empezar, no necesitarás cuidar a Rem. Ella no necesita comida ni baños… Pero, por favor, presta tanta atención como puedas. Eso es lo único que pido.

—Lo tomaré en serio. Si ella es la hermana pequeña de Ram, es como si fuera la mía. Me pregunto qué tipo de reacción tendrán el señor Roswaal y Ram cuando regresen.

—No puedo descifrar a Roswaal… Y realmente no quiero pensar en cómo reaccionará Ram.

Las hermanas en serio se llevaban bien. La hermana mayor adoraba a la menor; la menor veneraba a la mayor. Era una relación llena de amor.

No quería ver esa escena fracturarse ante sus ojos, incluso si su fractura era un hecho del que no había escapatoria.

—Comprendo lo del señor Roswaal y Ram. En cuanto a la razón de su ausencia en la mansión, si el Culto de la Bruja se movilizaría debido a la entrada de la señorita Emilia en la selección real…, es la decisión natural para tomar.

—¿Escuchaste sobre la selección real antes de dejar de trabajar?

—La señorita Emilia llegó a la mansión hace medio año. Todavía estaba aquí en la mansión en ese momento. El hecho de que me dieran permiso también está relacionado con eso.

Mientras Subaru ordenaba las cosas en la cabecera de la cama de Rem, Frederica continuó preparando todo lo demás. Subaru frunció el ceño, sintiendo que algo andaba mal en la conversación que estaba teniendo con ella.

—¿Qué quieres decir con que dejar de trabajar y tomar un permiso de ausencia estuvo relacionado con la selección real?…

—Mi deber era esencialmente ordenar los asuntos personales del maestro para la selección real.




—¿Asuntos personales?

—Estaba claro que nominar a la señorita Emilia, una semielfa, como candidata provocaría problemas. Antes de eso, el señor Roswaal echó a los que lo rodeaban. Incluso aquí en la mansión, dejó solo a Ram, ya que era capaz de defenderse por sí misma… A Ram y probablemente a Rem, con lo que serían dos.

Esa respuesta explicaba la extraña sensación que Subaru había experimentado la primera vez que llegó a la mansión.

Teniendo en cuenta el tamaño de la mansión, sería casi imposible cuidarla con solo las hermanas Ram y Rem como sirvientas. En realidad, era la habilidad de Rem la mantuvo la mansión a flote, pero, incluso así…

—Siguiendo las instrucciones del señor, muchos sirvientes fueron enviados a realizar tareas en otros lugares. Como miembro del personal con antigüedad, ayudé en esto. Al final, yo también abandoné la mansión… Aunque terminé regresando, como puedes ver.

—…

El regreso de Frederica a la mansión había sido un efecto de perder a Rem. Subaru ya había llegado a la respuesta de esa pregunta, pero, al mismo tiempo, al momento de escuchar esas palabras surgieron dudas dentro de su pecho.

Es decir, la estrategia preparativa de Roswaal para la selección real había sido ininteligible desde entonces.

—Oye, Frederica. ¿Cuánto te ha dicho realmente?

—¿Maestro Subaru?

—Por lo que me estás diciendo, Roswaal hizo todo tipo de preparativos para la selección real. Es de sentido común que los semielfos y el Culto de la Bruja están conectados, por lo que tenía que saber que sería peligroso. A pesar de eso…

Allí, las palabras de Subaru se desvanecieron mientras seguía mirando a Frederica.

—¿Dónde están sus contramedidas contra el Culto de la Bruja, entonces? Rem y Crusch dijeron que debía tenerlas. Pero no creo que su estrategia fuera confiarme todo. Y, en ese caso, ¿por qué tuvimos que…?

Imágenes de la gente de la villa Earlham, siendo asesinada y atormentada por el Culto de la Bruja, y Rem y Ram, víctimas de la batalla contra el Culto, llegaron a primer plano en su mente; tal fue la tragedia que había sucedido en las tierras de Mathers.

¿Dónde estaban las contramedidas en esas escenas? No se encontraba a Roswaal por ningún lado.

—¡Si sabes que había algo, entonces…!

—Desafortunadamente, no tengo forma de conocer los pensamientos del señor Roswaal en su totalidad. Lo más probable es que solo dos personas en este mundo se consideren dignas de confianza.

—¿Dos personas?… ¿Quiénes? ¿Quiénes son estas dos personas en las que Roswaal confía?

—… Ram y el gran espíritu en la biblioteca de libros prohibidos.

Según Frederica, hasta donde ella sabía, había dos personas que podrían conocer las intenciones de Roswaal. No tenía razones para dudar de la primera. Ram, ofreciéndole a Roswaal su lealtad indivisa, seguramente era digna de esa confianza.

Sin embargo, la segunda posibilidad fue un gran imprevisto.

—El gran espíritu de la biblioteca de libros prohibidos…




—Es una habitación dentro de esta mansión, separada del resto a través de la magia. El método exacto con el que el gran espíritu separa la biblioteca de libros prohibidos del mundo exterior a través de su propia magia es… especialmente un secreto.

La respetuosa explicación de Frederica dejó a Subaru con los ojos muy abiertos y sin palabras. Era demasiado diferente de lo que él recordaba. Pero, incapaz de formar otra respuesta…

—¿Y su nombre es…?

Con certeza decisiva, Subaru le hizo esa pregunta a Frederica. Quizá la reacción no fue la que esperaba, porque Frederica pareció retractarse por un momento. Finalmente, ella respondió:

—La señorita Beatrice. Ella es el gran espíritu que sirve como bibliotecaria de la biblioteca de libros prohibidos de esta mansión.

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