Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 10

Capítulo 1: En El Lugar De Regreso

Parte 2

 

 

Una atmósfera escabrosa y sofocante llenaba el carruaje de dragón durante el camino de regreso a la mansión.

—…




Crusch había agregado el gran carruaje de dragones a Patlash como parte de la recompensa de ella para Subaru. Suficientemente amplio como para acomodar a diez pasajeros, era una exageración total, con mucho espacio de sobra.

En el momento, los únicos ocupantes eran Subaru, Emilia y Rem, que dormía en una cama simple. Con Subaru sentado al lado de la princesa durmiente y Emilia alejada a una corta distancia, en silenciosa consideración por la inconsciente Rem, un aire bastante incómodo se había extendido por todo el carruaje.

—… Se siente como que fue un error poner a los mocosos en un carro diferente, ¿eh?

Los niños del pueblo que habían montado en el carruaje de dragones con ellos en su camino a la capital estaban en uno diferente para el viaje de regreso. Lo había arreglado así en consideración de los aldeanos, pensando que no querrían escuchar las conversaciones relacionadas con la selección real, pero esto le había resultado contraproducente.

Ciertamente, había mucho de lo que debían hablar. Pero el hielo estaba lejos de ser rot…

—… Em, por casualidad, ¿la ausencia de un tema los pone en apuros? Este silencio opresivo, este ambiente pesado, simplemente no puedo soportarlo.

—¿Por qué metes tu nariz de repente? Espera, ¿estabas aquí?

—¡Lo estaba! ¡Por supuesto, he estado aquí todo el tiempo! En primer lugar, ¿cómo cree que terminé cooperando con usted y siendo atacado por el Culto de la Bruja, señor Natsuki?

—¿Por una afición personal tuya?

—¡¡Ni siquiera un gato tiene suficientes vidas para ese tipo de pasatiempo!!

Mirando a través de la ventana intermedia desde el asiento del conductor y dejando volar una cantidad grandiosa de saliva estaba un joven…, era el comerciante Otto Suwen, que había cooperado en la batalla final contra el Culto de la Bruja.

Subaru le sonrió maliciosamente a Otto, que se ofreció a acompañarlos como su cochero para el viaje de regreso.

—Estoy bromeando. Tu objetivo es hablar con Roswaal y hacer que compre toda tu carga. No lo olvidé.

—Realmente cuento con usted. ¡En verdad, mi vida depende de ello!

Otto estaba nervioso por el gran momento decisivo, pero Subaru no podía ver ningún futuro para él, salvo uno donde Roswaal lo llevaba por la nariz. Habiendo sido ayudado por él, Subaru le quería echar una mano, pero…

—No puedo hablar definitivamente en lugar de Roswaal, pero las probabilidades de Otto son bastante escasas…

—¡Puedo escucharlo, ¿sabe?! ¡Quería ocultarlo, ¿no?!

Cuando Otto, con los ojos saliéndosele de la cara, escuchó a Subaru hablar para sí mismo, los hombros del segundo se hundieron. Cuando fue testigo del intercambio entre ese par, los grandes ojos de Emilia se abrieron más mientras hablaba.

—Estoy muy sorprendida. De alguna manera, ustedes dos realmente se llevan bien entre sí.

—No me llevo bien con él en absoluto. Él es simplemente alguien que me salvó la vida, eso es todo.

—¡¡No puedes negarlo, así que no lo trates de justificar!!

Cuando Otto había sido capturado por el Culto de la Bruja y estaba a punto de convertirse en un sacrificio humano, Subaru fue la persona principal detrás de su rescate. Estrictamente hablando, fueron los Colmillos de Hierro los que salvaron la vida de Otto, pero eso fue más bien algo puntual.

De cualquier manera, gracias a Otto, la incómoda atmósfera dentro del carruaje había disminuido considerablemente.

—Y, aunque te agradezco por salvar el ambiente actual, es hora de despedirnos por un buen rato.

—¡Oye, espera un…! ¡Sigues tratándome como una parasito en cuanto se te da la ga…!

Subaru cerró la persiana, interrumpiendo a Otto a medio grito. Con una expresión de liberación en la cara, Subaru miró hacia atrás. Emilia tenía una mirada de sorpresa cuando sus ojos se encontraron. Y entonces…

—Pfft

—Ja, ja, ja.

Incapaces de aguantar más, los dos estallaron de la risa. Durante un tiempo después, las voces risueñas de la pareja resonaron dentro del carruaje de dragón. Cuando su risa finalmente se calmó, Subaru dijo:

—Leer la atmósfera incómoda y mantenerme callando realmente no es como yo, ¿eh?

—No, realmente no es como tú, Subaru. El Subaru que conozco es más bien… un chico que siempre está lleno de energía y haciendo cosas imprudentes, provocando problemas casi sin tener en cuenta mis sentimientos en lo absoluto.

—¡Siento que eso se traduce en un fanfarrón que no podría leer el ambiente ni aunque su vida dependiera de ello!

De hecho, esta era, sin duda, una evaluación que él no podría refutar. Riendo torpemente mientras se rascaba la cara, Subaru se sentó lentamente al lado de Emilia. Ella entrecerró los ojos hacia él.

—… Subaru, te sientas a mi lado como si fuera algo natural.




—¿…? ¿Eh? ¿Hay algo extraño sobre eso?

—No… Al principio, me hacía poner nerviosa, pero, por alguna razón, no lo hace ahora, así que está bien.

Emilia negó con la cabeza mientras sus pensamientos sobre que Subaru se sentara a su lado se filtraban de su mente.

Para las horas de comida en la mansión y las conversaciones con espíritus menores, que eran un ritual diario para Emilia, y en muchos otros entornos cotidianos, Subaru se paraba o sentaba por costumbre al lado de Emilia, pero…

—Todo ese trabajo duro y minucioso finalmente valió la pena. ¡Estoy tan conmovido!…

—Ahí vas a burlarte de nuevo… A pesar de que no me gusta que hagas esas actuaciones raras.

Cuando Subaru apretó el puño y murmuró, las mejillas de Emilia se hincharon por insatisfacción. Luego, después de alejar ligeramente las caderas, giró la vista hacia la cama en la parte de atrás.

—Has estado pensando en Rem todo el tiempo. No necesitas ocultarlo.

—Ta, ha, ha…

Con la mirada resentida de Emilia cerrando todas las vías de retirada, Subaru lo admitió con una risa de mala gana.

—Sí, lo he estado. He estado pensando en ella muchísimo. Creo que ella ha estado en mi mente todo este tiempo porque siento que tengo que hacer algo. Quiero pensar en Emilia-tan como lo primero y más importante, pero… esta vez no pude mantener las cosas en el orden correcto. Lo siento.

—No estoy molesta por eso en absoluto. También lo dije antes en la mansión de la señorita Crusch, ¿no?

Ella había dicho que quería entender todas las preocupaciones e inquietudes que Subaru albergaba.

Sí, él recordaba que Emilia le había dicho esas palabras. Había estado tan feliz que había llorado.

Aun así…

—Ella es muy importante para ti, ¿no?




—Importante, superimportante. Tan importante como lo eres tú para mí, Emilia-tan.

—… ¿Te das cuenta de que es algo reaaalmente egoísta lo que dices?




—Lo es. Para ser honesto, me siento tan mal por eso que quiero echarme al suelo y morir. Pero lo digo muy en serio, así que…

Transmitió sus sentimientos honestos y sin disimular a Emilia, alto y claro.

Aunque por esto Subaru era un sinvergüenza, la presencia de Rem dentro de él era simplemente así de grande. Sin exagerar, era tan grande como sus sentimientos hacia Emilia.

Por lo tanto, continuaba orando por la recuperación de Rem, contento de no haber molestado a Emilia en el proceso.

Para encontrar una manera de hacer que esa recuperación sucediera, Subaru Natsuki superaría cualquier adversidad.

—… Estoy segura de que la encontrarás. Hallarás la forma de traerla de vuelta.

—¿Emilia-tan?

Con Subaru involucrado en ese razonamiento extremadamente egoísta, Emilia esbozó una sonrisa delgada y encantadora y asintió. Pasó un dedo por su pelo plateado mientras miraba fijamente la cara alzada de Subaru.

—Creo que, en el sentido de estar motivados por razones egoístas, tú y yo probablemente somos muy parecidos, Subaru… Soy consciente de que me uní a la selección real por una razón egoísta.

—Una razón egoísta… ¿Quieres decir, un mundo de igualdad sin ninguna discriminación?… ¿Esa razón?

Subaru recordó el deseo del que Emilia había hablado cuando declaró sus creencias en la conferencia de la selección real.

Como una semielfa, Emilia había estado expuesta a la discriminación como pocos. ¿No era natural para ella querer un mundo igualitario?

Sin embargo, Emilia sacudió la cabeza tristemente ante interpretación de Subaru sobre el asunto.




—Eso no. Empecé esto por algo que era realmente personal…

—…

—… Lo siento. Realmente no puedo explicarlo con palabras. No quiero ocultártelo, Subaru. Pero no estoy segura de qué debería decir.

Emilia se quedó sin palabras, molesta porque no podía decir con certeza lo que tenía en la cabeza. Si no había una respuesta concreta, Subaru no quería tratar de forzarla a dar una.

Si los detalles sobre las emociones que brotaban en su pecho estaban secretamente relacionados con el motivo por el cual ella había ingresado en la selección real:

—… Hablaremos de todo después de llegar con Roswaal.

—¿Entonces, me perdonarás?

—No has hecho nada malo, así que no necesitas que te perdone. En todo caso, las cosas de las que hablé son un problema más grande… Además, Roswaal también podría saber algo sobre el problema de Rem.

Por lo que Subaru sabía, no había nadie en ese mundo mejor conectado con los mundos superiores e inferiores que el propio Roswaal L. Mathers. Teniendo en cuenta el detalle de que el excéntrico con aspecto de payaso había nominada a Emilia para la selección real, ya era hora de que lo hicieran confesar hasta el último secreto.

También estaba la cuestión de en qué demonios estaba pensando al no levantar un dedo siquiera durante el ataque del Culto de la Bruja.

—Pero, si vamos a posponer eso hasta después de que volvamos a la mansión…

—¿Sí?

—Si no te importa, Subaru…, me gustaría que me contaras sobre Rem.

—Por un momento, la sugerencia envió dolor directamente al pecho de Subaru.

Pero esto no fue por rechazo a la petición de Emilia. Fue por pura preocupación e indecisión.

¿Podría Subaru pronunciar palabras que bastaran para la verdad sobre Rem, la chica que lo había salvado?

—Aah, sí, esto será un poco largo, pero te contaré todo al respecto. Para mí, los recuerdos de Rem son tan preciados como mis recuerdos de ti desde que te conocí hace dos meses, Emilia-tan.

Ocultando los sentimientos detrás de sus palabras, Subaru comenzó a hablar de la vida cotidiana durante los últimos dos meses.

De cuando, después de encontrarse con Emilia en la capital real, se despertó en la mansión y se encontró con Rem y Ram…

—…

Una vez que comenzó a contar la historia, no pudo parar. Emilia continuó escuchando en silencio la historia de Subaru.

Y, al final, continuó sin pausa hasta que llegaron al dominio de Mathers.

***

 

 

—Hey, ustedes dos, finalmente hemos llegado a nuestro destino.

Cuando Otto compartió esa noticia desde el asiento del conductor, el sol se estaba ocultando. Había pasado medio día desde que partieron de la capital real.

El informe a través de la ventanilla hizo que Subaru terminara su historia y girara la vista para mirar por la ventana lateral.

—¿Oh, en serio? Fue más rápido de lo que esperaba.

—Parece que estabas atrapado en tu historia. Hicimos un excelente tiempo por la carretera, también. Quizá, gracias a que partimos temprano en la mañana y llegamos antes del anochecer, todos los del pueblo se sentirán mucho más aliviados.

—Estoy tan feliz. Otto, muchas gracias. Es un alivio que hayamos llegado sanos y salvos al pueblo.

Mientras Subaru se inclinaba hacia adelante, Emilia estaba justo a su lado, mirando por la misma ventana mientras agradecía a Otto.

—Me siento honrado de que lo diga, señorita Emilia… Desearía que el señor Natsuki elogiara mis esfuerzos de una manera más directa.

—Oye, no seas así. Por mi personalidad digo muchas cosas que no coinciden con lo que realmente estoy pensando. Percíbelo ya.

—¡¿Cómo pueden salir esas palabras de su boca después de todo lo que ha dicho hasta el momento?!

La voz de Otto se elevó ante el mal trato de Subaru.

—Ya, ya —dijo Emilia, regañando a Subaru por su actitud hacia Otto—. Lo siento, Otto. Es un mal hábito de Subaru burlarse de la gente que le gusta…

—¡Espera, espera! ¡Lo has entendido todo mal! ¡Yo no te hago eso, Emilia-tan!

—Pero se lo haces a Beatrice, ¿no?

—¡Teniendo en cuenta qué tan loli es esa chica, esa afirmación es completamente un error!

En términos de experimentar las burlas de Subaru, Beatrice y Otto, ciertamente, tenían algo en común. Pero lo que sentía por uno y por otro no estaba relacionado de ninguna manera con su nivel de amabilidad. Era simplemente un asunto del trato que tenían.

—Señor Natsuki, señorita Emilia.

—¿Qué? En este momento estoy ocupado aclarando el grave malentendido de Emilia-tan…

—Hemos llegado al pueblo… Pero parece que algo anda mal.

—…

La abrupta llamada en voz baja hizo que Subaru y Emilia se miraran a los ojos. Cuando se apresuraron a seguir la mirada de Otto, se estaban acercando a la villa Earlham; el destino estaba apenas delante.

El pueblo era un paisaje familiar. La falta de presencia humana lo hacía espeluznantemente similar a la última vez que Subaru lo había visto: una aldea deshabitada, justo después de que los aldeanos habían sido evacuados para huir del Culto de la Bruja. En otras palabras…

—… ¿Ram y los aldeanos que fueron al Santuario no han regresado?

Esa fue la conclusión a la que llegaron Subaru y compañía después de que se separaron para comprobar la aldea Earlham. La preocupación se destacó claramente en el rostro de los aldeanos recién llegados después de que no pudieron encontrar ninguna señal de los demás —los que se habían separado durante la evacuación para huir al Santuario y que deberían haber regresado hace mucho tiempo—.

—Según Ram, la ida al Santuario es un viaje de entre siete y ocho horas desde aquí. Como para no haber regresado antes de nosotros, después de que pasamos tres días en la capital…

—No debemos apresurarnos. Podría ser simple prudencia hasta que estén seguros de que el pueblo es seguro.

—¿Actuaría Roswaal así de pasivo una vez que escuchó las circunstancias? Cuando se dio el incidente de la bestia demoníaca hace un tiempo, inmediatamente lo acabó con fuerza bruta. Es extraño que no haya hecho nada esta vez.

Roswaal poseía magia que le daba la capacidad de volar por el cielo. Esa era una manera simple y efectiva de hacer reconocimiento en su propio territorio, incluso si lo que deseaba era ser cauteloso. Y, aun sin considerar eso, Ram, con su clarividencia, estaría a su lado.

Era obvio que ya se habría enterado de la victoria sobre el Culto de la Bruja. El hecho de que no hubiera regresado a la mansión a pesar de eso significaba…

—Hay una razón por la que no regresó… ¿Habrá pasado algo en el Santuario?

Subaru y Emilia voltearon la cara el uno hacia el otro; ambos habían llegado al mismo punto de vista.

Las preocupaciones de este par eran compartidas por las personas restantes de la villa. Habían esperado reunirse con sus familiares que debían regresar a la aldea antes. Teniendo en cuenta el estado mental de los aldeanos, era trabajo de todos averiguar lo más rápido posible lo que había sucedido. Tenían que hacerlo, pero…

—Entonces, Emilia-tan…, ¿sabes dónde está el Santuario?

—¡¿Eh?! S-Subaru, ¿no sabes dónde está?

La sorpresa de Emilia ante la pregunta de Subaru planteó un problema fundamental. Era simple y grande: en realidad, ninguno sabía dónde estaba ubicado dicho Santuario.

—Es un poco tarde para preguntarlo, pero este Santuario… ¿qué tipo de lugar es?

—No sé… Roswaal dijo que era una especie de escondite secreto. Además…

—¿Además?

—… No, no es nada. Lo siento, desearía haberle pedido más detalles en ese momento.

Cuando Emilia dio esa disculpa con una voz un tanto avergonzada, Subaru sacudió la cabeza y reflexionó sobre sus propios pecados. Por muy apurados que hayan estado para evacuar a los aldeanos, fue mil veces culpa de Subaru por descuidarlos. En el peor de los casos, probablemente podrían encontrar algún tipo de pista sobre la ubicación del Santuario dentro de la mansión, pero…

—Por eso, también, es mejor que vayamos a la mansión por ahora. Quiero poner a Rem en un lugar donde pueda descansar adecuadamente… Otto, no tienes un lugar para quedarte, ¿verdad? Ven con nosotros.

—¡¿Ueeeh?! ¿A-a la mansión del marqués? ¡Estaría más tranquilo durmiendo en el carruaje de dragón!

—Oh, cállate y sigue la corriente. … ¡Lo siento, gente! ¡Solo esperen un poco más!

Aplastando las palabras llenas de lágrimas de Otto, Subaru llamó a la gente del pueblo. Su llamada hacia ellos no pudo eliminar toda la ansiedad, pero de todos modos le respondieron con voces enérgicas.

Con los aldeanos mirándolos partir, hicieron que el carruaje de dragón galopara una vez más, y diez minutos después vieron la mansión de Roswaal en todo su esplendor familiar.




—Es todavía más grande de lo que parece ser cuando se ve desde lejos… Me siento aún más fuera de lugar…

—No te acobardes después de llegar tan lejos. Incluso si lo haces, te será imposible correr todo el camino de vuelta a casa.

Con Otto abrumado por la majestuosa mansión, Subaru ofreció esas palabras persuasivas mientras se dirigían por la puerta principal hacia los terrenos de la mansión. Procedieron a detener el carruaje de dragón delante de la puerta principal. Detrás de esa puerta, en cierto sentido, la mansión de los viejos tiempos les esperaba.

—Se supone que han pasado tres días para mí, igual que para Emilia-tan, pero…

Cuando Subaru levantó la vista hacia la mansión, profundamente conmovido, murmuró sintiendo emociones complejas en el pecho.

En términos estrictos, Subaru había regresado por última vez a la mansión cuatro días antes, participando en un elaborado acto para lograr que Emilia huyera. Sin embargo, emocionalmente hablando, no quería pensar en eso como volver a casa.

No fue sino hasta este mismo instante que sintió que había regresado.

—Bueno, eso es lo que pienso desde el fondo de mi corazón…

—Señor Natsuki, dejando a un lado lo que sea que haya pensado, ¿debo poner el carruaje de dragón en los establos? En cuanto a la señorita Rem, que duerme en la cama de atrás…

—… Yo llevaré a Rem. No necesitas hacer nada.

Subaru cerró la boca, dándose cuenta de que inconscientemente soltó una voz dura e hiriente. Otto, que no dudaba de haber hecho una buena sugerencia, se mostró rígido ante la respuesta cortante de Subaru.

Subaru no pudo evitar tener una reacción exagerada en lo que respectaba a Rem, a pesar de que sabía que Otto y Emilia habían mostrado mucha consideración por ella hasta ese punto del viaje.

—… Lo siento. Por favor, pon a Patlash y al carruaje detrás de la mansión. Prepararé las cosas adentro.

—Entendido. Olvide lo sucedido, señor Natsuki.

Otto aceptó la disculpa y se dirigió al establo sin ningún signo de ofensa. Subaru desembarcó del carruaje con Rem en la espalda, y se dirigió hacia la puerta principal de la mansión junto con Emilia.

—Ahora que lo pienso, no recuerdo haber cerrado la puerta cuando nos fuimos. ¿Podrían entrar los ladrones?

—No es que sea… su trabajo, pero no creo que debamos preocuparnos con Beatrice aquí. Me pregunto si ella… nos recibiría en la puerta si tocáramos.

Sin mencionar el intercambio con Otto, Emilia expresó una broma muy poco típica de su persona.

Era bastante difícil imaginar que «esa» Beatrice saludara a Subaru y Emilia en la puerta con una cara llena de alegría, particularmente considerando la forma en que ella y Subaru se habían separado por última vez.

Aun así, no haría daño intentarlo.

—Tal vez venga corriendo para poner los ojos en Pack…

—Aunque sería realmente extraño en ella.

Medio en broma, Emilia sonrió mientras hacía sonar el llamador de la puerta. El fuerte sonido agudo resonó dentro de la mansión. Naturalmente, no había ni amo ni sirviente en la mansión para responder…

—… Sí, por favor, espere un momento.

—¿Eh?

Subaru y Emilia quedaron estupefactos ante la respuesta que no debió haber existido. Luego, antes de que la pareja pudiera recuperarse de su estado congelado, las puertas de entrada a la mansión se abrieron lentamente.

—Bienvenida de vuelta, señorita Emilia. He estado esperando ansiosamente su llegada.

Al otro lado de las puertas dobles abiertas había una mujer saludando con perfecta cortesía a la pareja.

Tenía el cabello rubio, largo y reluciente y ojos esmeraldas que parecían tan transparentes como las joyas.

Su figura alta estaba vestida con un clásico traje de sirvienta; ella se comportaba de una manera femenina espléndidamente recatada.

Su edad era de veinte años, más o menos, y, de cualquier forma en que él la mirara, era una criada en toda la extensión de la palabra. El problema era que no se trataba de ninguna de las dos criadas asignadas a la mansión Roswaal.

Subaru se petrificó al ver a la desconocida sirvienta. Pero su tensión pronto disminuyó.

Emilia, rígida al lado de Subaru, arqueó sus cejas refinadas y dijo:

—… ¿Frederica?

Ella sabía el nombre de la persona delante. Cuando le dirigieron la palabra, la mujer respondió una vez más.

—Sí —dijo, y la mujer, Frederica, soltó el dobladillo de su falda, diciendo—: Soy Frederica Baumann, volviendo al servicio después de la licencia otorgada por el maestro.

Lentamente levantando la cara, Frederica les dirigió una sonrisa cálida y amable a los dos.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 10 Capítulo 1 Parte 2 Novela Ligera

Cuando esa sonrisa golpeó los ojos de Subaru, él abrió amplia la boca.

—Deben estar cansados de su largo viaje. Primero, permítanme mostrarles el interior de la mansió…

—¡¡Cara aterradora!!…

El muy muy fuerte grito de Subaru resonó en el cielo de la mansión Roswaal. La sonrisa de Frederica fue completamente arruinada por los extraños colmillos de los que estaba llena su boca.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios