Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 4: El Fin de Pereza

Parte 1

 

 

El negro, y abrumadoramente violento, torrente cayó sobre ellos de cabeza, pero la aurora arcoíris lo destrozó.

— ¡…!

El portador de la espada arremetió, cortando las malvadas manos negras que venían una detrás de otra. El proceso se repitió unas docenas de veces.

La espada resplandeciente de arcoíris de Julius era un encantamiento, una hoja de muerte segura, imbuida con la magia de los seis elementos. Podía incluso cortar las Manos Invisibles de Petelgeuse en pedazos; dispersadas en la niebla, las sombras se disipaban y desaparecían.

Subaru no entendía los principios que había ahí. Pero tal vez era difícil reconstituir las Manos Invisibles cortadas por el arcoíris, ya que las sombras se volvían más delgadas cuando los golpes de la espada acababan con las manos malvadas; la ira de Petelgeuse se volvía cada más fuerte en su lugar.

— Esto no es divertido. Esto no es una broma. ¡Esto es algo que no debería ser! ¡Para que tal método, estratagema, juego de niños! ¡Impugne! ¡Mi amor! ¡¡Mi devoción…!

— No es una buena manera de reclutar a alguien… y tu cultura organizacional me parece bastante horrible.

El loco hizo espuma por las comisuras de sus labios mientras sus inagotables brazos de sombra atacaban. Sin embargo, Julius contrarrestó las manos malvadas con su arcoíris y lo evadió solo con sus movimientos. Con elegantes pasos, el caballero bailó por el suelo rocoso, realizando un baile de espada mientras dominaba el campo de batalla.

Aun así, las manos malvadas no conocían límites, más de diez constantemente presionándolo, golpeando su malicia sobre él. Un solo golpe de espada no podría defenderse contra todos ellos. Naturalmente, las extremidades de Julius recibieron golpes deslumbrantes, y una serie de laceraciones fueron grabadas en él.

— Ngg…

Aunque estaba en el campo de batalla por sí mismo, los hombros de Subaru saltaron varias veces ante el dolor agudo. El roce de un dedo negro hizo que el dolor de su muslo quemara su cerebro. Por un momento estuvo a punto de soltar un grito de dolor, pero se mordió la carne de la mejilla y aguantó. Apretó fuertemente un puño en respuesta a la quemadura de su hombro al partirse.

En ese momento, los cinco sentidos de Subaru y Julius estaban completamente sincronizados a través del intercambio mágico de sus pensamientos. En consecuencia, Julius pudo ver las Manos Invisibles a través de la visión de Subaru; por su parte, Subaru había podido confiar en el poder de la espada mágica al alcance de Julius.

— …

Sin embargo, poniendo esa buena intención a un lado, ese compañerismo improvisado era extremadamente precario.

Gracias a su sincronización, ambos habían estado viendo doble. Cuando se asociaban así, su visión era constantemente borrosa, como si su ojo izquierdo y ojo derecho estuvieran viendo escenas completamente diferentes. Y, como el tacto estaba incluido en los sentidos compartidos, no solo el ardor de pelea y regocijo de la batalla de Julius estaban agudamente grabados en Subaru, sino el dolor que sentía también.

Estaba a la vista del viento rozando su piel, el toque de sus suelas de cuero pisando la tierra, el sabor de la sangre y saliva combinados dentro de su boca, el zumbido de oídos transmitido a su cerebro, el olor de arriesgar su vida al máximo, viviendo en el filo entre la vida y la muerte.

Los números no se sumaban. Si ambos estaban bañados en las experiencias de dos personas sin parar, solo significaba que la carga era el doble. Gusto, olfato, oído, dolor, tacto, vista, en ese momento, todos era una faena.

El dilema era como tener una comezón en un lugar donde tu mano no puede alcanzar. Quizás era mejor describirlo como tener una comezón en la parte de atrás de la cabeza de alguien más.

— Para decirte la verdad, en serio quiero terminar esto aquí, y ahora… —murmuró Subaru, mientras su cuerpo suplicaba que terminara el sentimiento enfermo y se humedeció la lengua.

La sequedad de hace un momento había sido probablemente pasada a Julius. No podía permitir que otras respuestas fisiológicas distrajeran sus cabezas.

Era difícil soportar este horrible sentimiento, a pesar de que había sido él quien había propuesto el plan. Pensar que difuminar la frontera entre tú y otro significaba arañar al azar el núcleo de tu humanidad hasta tal punto.




Pero no suplicó por piedad. Era inadmisible. Y no era ni nadie menos que Subaru quien se negaba a permitirlo.

Después de todo…

— Parece que te has acostumbrado un poco, Subaru. ¿Debería incrementar el ritmo?

— ¡Sí, no te preocupes, estoy contigo hasta el final!




Incontables manos malvadas saltaron hacia Julius antes de que Subaru pudiera siquiera responder. Con una postura tan baja que pensarías que su barbilla chocaría contra el suelo, se deslizó bajo las manos, y con un corte de su arcoíris segó todas las sombras.

Mientras se volvían niebla, el loco envió manos malvadas reemplazando las sombras dispersadas, dirigidas hacia Julius. Pero incluso estas cayeron ante el golpe de la espada del caballero, destrozándolas hermosamente.

— …

Julius procedió elegantemente a través de la batalla, pero sus brillantes movimientos vacilaron un poco.

Por supuesto que lo hicieron. Cuando el apuesto hombre arrojó los restos de la sombra inscritos alrededor de la espada de su caballero, los ojos de su galante rostro estaban cerrados; en realidad habían estado cerrados mientras él estaba en batalla, a diferencia de antes de comenzar el combate.

Esto fue para reducir los conjuntos de visión de dos a uno, para lograr la victoria a través de los ojos de Subaru.

Si hubieran seguido compartiendo su visión sincronizada, los contornos del mundo se habrían vuelto más y más vagos. En consecuencia, Julius había cerrado sus propios ojos, confiando en Subaru toda la información visual.

Julius había hecho ese juicio sin consultar. Subaru entendió que su juicio era correcto.

Pero al mismo tiempo, el verdadero motivo detrás de esa acción dejó a Subaru indignado.




— ¡Loco, loco, debes estar bromeando! ¡¡En serio eres un bastardo desagradable!!

Abandonando su propia visión y haciendo a Subaru sus ojos en el campo de batalla era poner su propia vida en riesgo, probando que confiaba en que Subaru no alejaría sus ojos de la batalla.

Encima de eso, insertar la visión de Subaru en su sistema nervioso no era tan simple como sonaba. Una manera de ponerlo era como si fuera un tirador de tercera persona, peleando en la TV mientras se miraba a sí mismo desde atrás.

— ¡Esto no es un juego, y es una dificultad imposible, un golpe y es fin del juego! Poner tu vida en riesgo de esta forma, debes estar loco… ¡Ambos, tú y yo!




— ¡No creo que tengas tiempo para mover tus labios!

Mientras Subaru mantenía sus ojos muy abiertos, Julius pateó la pared de piedra, saltando hacia atrás para reunirse con el chico a su lado. Con un corte y empuje, evitó el daño no solo a sí mismo, el objetivo principal, sino también las manos malvadas que se dirigían a Subaru,

Durante ese tiempo, todo lo que Subaru podía hacer era quedarse quieto, sin alejar sus ojos, y visualizar la vívida demostración de habilidad.

Una sonrisa irónica se apoderó de Julius, con los ojos aún cerrados, ante el estado de Subaru.

— Eres bastante problemático. Entiendo que lo estás intentando desesperadamente, pero ¿quizás podrías defenderte un poco más? No puedo enfrentar al enemigo de frente así.

— ¡Tomaré esas palabras y te las arrojaré de vuelta a la cara! ¡Apenas puedo verte cortarlo tan cerca! ¡¿O extrañaste al caballero desesperado que estaba viendo a través de mis propios ojos?!




— Veo a un buen joven triste por tener que mantener los ojos cerrados. Parece ser guapo y de buena educación.

— ¡¡Estoy empezando a sospechar que tú y yo no estamos mirando el mismo mundo aquí!!

Los dos intercambiaron bromas mientras saltaban de las manos malvadas que corrían sobre ellos al momento siguiente. Los pies de Subaru se deslizaron torpemente, mientras que Julius dividió la ola de sombras con su espada, deslizándose elegantemente a través del hueco para avanzar sobre el loco una vez más.

— Asombroso.

Levantándose después de caer de espaldas, Subaru expresó espontáneamente su admiración al ver a Julius en la batalla. En mitad de la batalla, Julius se había acostumbrado a las sensaciones físicas no naturales con una velocidad aterradora, elevando la precisión y seguridad de su espada a nuevas alturas.

No era una hazaña que sólo el talento pudiera lograr.

Esta fue la experiencia que había adquirido a través del dolor del entrenamiento feroz, usando cruelmente su cuerpo hasta los límites máximos.




Este fue el resultado final del enfrentamiento con espadas y vidas en medio de la batalla, perfeccionando su propia habilidad y convicción hasta el límite.

Por lo tanto, sin el más mínimo temor o duda, podía balancear su espada confiando en sí mismo.

— …

Incapaz de alejar sus ojos, Subaru miró fijamente la batalla, apretando un puño con feroz pesar.

Sintió remordimientos por su incomparable incompetencia en ese lugar, y tener que pasar día tras día sin hacer nada.

Ese sentimiento se unió a la montaña de arrepentimientos que eran la diferencia entre el Subaru Natsuki de entonces y el Subaru Natsuki que se había convertido.

Era porque estaba avergonzado, porque lo quemaba, que no podía alejar sus ojos.

— Iré ahora.

— Sí, ve.

No era que escuchara el susurro. Pero Subaru respondió a las palabras de Julius.

Rasguños de las manos enviaron el dolor en la espalda de Julius, desde su muslo, y de su hombro dislocado golpeando el cerebro de Subaru.

Subaru apretó sus dientes lo suficiente para casi romperlos, porque no podía alejar sus ojos.




Correr, saltar, deslizarse, cortar hacia atrás, dar un paso, saltar, avanzar, deslizarse hacia abajo, detenerse un momento, deslizarse más allá, circular hacia adentro, saltar hacia los lados, girar y evadir, dar la vuelta, cargar, saltar, patear, saltar sobre todos los movimientos refinados

— Imposible…

Cortar arriba, cortar abajo, cargar, cortar, patear, deslizar, golpear, barrer, empujar, cortar, azotar, abatir, derribar, cortar, cargar, corte, cortar con repetidos golpes de espada y rebanadas, las Manos Invisibles se convirtieron en polvo.

— ¡Imposible, imposible, imposible, imposible, imposible…!

El misterioso negro cubrió todo el cielo, pero la visión del caballero que llevaba su danza de la espada envuelta en auroras era tan hermosa que Subaru perdió la noción de la realidad. La escena era tan surrealista que podría hacerte olvidar que este era un duelo mortal.

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