Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 2: Preparando el Escenario

Parte 4

 

 

— ¿Pensé que alguna vez volvería a tener la oportunidad de ver esa estúpida cara, me pregunto?

En el instante que entró a la habitación, la niña a cargo de los archivos lo saludó con una voz afilada. Escuchando el venenoso saludo al cual estaba acostumbrado, Subaru dejó salir una sonrisa espontáneamente.




Esta era una habitación misteriosa, dominada por las incontables estanterías y libros metidos dentro de ellas. Este era un archivo que no existía en ningún lugar de este mundo. El archivo de los libros prohibidos de Roswaal, protegidos por su bibliotecaria, Beatrice.

A través de la magia de teletransportación conocida como Pasaje, el archivo de libros prohibidos estaba conectado a las puertas de la mansión al azar. Eso, Subaru ya lo sabía, pero lo que realmente lo sorprendió esta vez fue…

— Nunca pensé que estaría conectado a las puertas del pueblo. En realidad, eres una usuaria mágica bastante increíble, ¿no?

— … Si todo lo que querías era hablar, le pediste un favor a Puckie en vano.

— Ahora mismo, quería obtener un pequeño punto de apoyo antes de pasar al tema principal. Sheesh, no tienes paciencia…




Subaru, recibiendo una respuesta más dura de lo normal, hizo una cara muy ligeramente conflictiva mientras inclinaba su cabeza. En contraste a Subaru, la niña del vestido elegante hizo un suspiro cansado que no combinaba con su apariencia externa. La chica del cabello cremoso en rollos vertical tenía una cara hosca mientras se sentaba en un taburete de madera.

Beatrice, ese era su nombre. Ella era la guardiana que protegía el archivo de libros prohibidos, aunque la imagen de Subaru de ella como parte de su vida ocupada en la mansión era mucho más fuerte.

Por lo tanto, ella también era alguien relacionado con Subaru, a quien sería impensable dejar en la mansión.

Esta fue la situación hecha por Puck al conectar el Archivo a una puerta en el pueblo. Más exactamente, fue el resultado de Puck llamando y Beatrice empleando el Pasaje para hacer la conexión.

Por lo menos, les dio la oportunidad de hablar. Aliviado por ese hecho, Subaru comenzó a abordar el tema.

— ¿Cuánto sabes sobre lo que está pasando afuera? Quiero decir, ¿has oído?

— ¿Me ha dicho algo de alguien, me pregunto? Para empezar, no tengo la costumbre de conversar casualmente con la gente de la mansión… pero tal vez entiendo lo esencial de todo.

— Lo esencial es…

— … El Culto de la Bruja.

A diferencia de Subaru, eligiendo cuidadosamente sus palabras, Beatrice pronunció el término con disgusto desde el fondo de su corazón.




— Soy consciente de que esos delincuentes están al acecho en las inmediaciones de la mansión. Quizás incluso sepa que tú y Puckie tienen la intención de sacar a escondidas a esa tonta chica de este lugar.

— ¿Es así? Bueno, si sabes eso, se convierte en una conversación corta. En todo caso, es una gran ayuda.

Estaba sorprendido por su inesperado conocimiento de las circunstancias, pero acogió con felicidad el hecho de que no necesitaba hacer una larga explicación. En particular, no tener que explicar la amenaza que planteaba el Culto de la Bruja hacía que las cosas fueran una historia muy diferente.

Después de todo, el Culto de la Bruja era como un desastre natural, un símbolo de maldad en todo el mundo.

— De todas formas, la situación es justo como has dicho. No negaré que estoy escondiendo a Emilia tampoco. Convencí a Ram y a Puck, así que solo queda hacer que vengas con…

— No voy a ir contigo.

— ¿Ah?

Subaru trató de poner las cosas en orden lo más rápido posible, pero Beatrice lo interrumpió con una sola oración. Su declaración hizo que Subaru abriera mucho los ojos. Los ojos de Beatrice se fruncieron lentamente.




Luego, con los ojos carentes de emoción, continuó sus palabras.

— ¿Dije que no voy a ir contigo, me pregunto? No tengo la intención de abandonar este archivo de libros prohibidos, y mucho menos abandonar la mansión misma. Ahora que sabes esto, ¿te irías ya, me pregunto?

— ¡Espera un minuto! ¿Qué estás di…? ¡No estás viendo la situación! ¡Bueno, te lo explicaré!

— No necesito una explicación. Betty se quedará aquí. ¿Tienes alguna intención de debatirlo, me pregunto?

Hablando sin rodeos, Beatrice dejó caer sus ojos sobre el libro sentado en su regazo. Era la visión habitual de ella concentrándose en un libro demasiado grande, dejando en claro que ella se tomaba en serio el hecho de no evacuar.

— Como si fuera a retroceder ahora. No te atrevas a terminar la conversación por tu cuenta.

— Betty ha terminado de hablar. No importa cuánto intentes continuar por tu cuenta, la conclusión de Betty no cambiará. ¿Tienes más tiempo que perder que ella, me pregunto?

— Ugh… ¡Si entiendes eso, dame una mano y compórtate mientras te saco!

— Me niego. Sin importar quien venga, sí, sin importar quien venga, ellos no entrarán en este archivo de libros prohibidos.

Beatrice ni siquiera miró a Subaru cuando hacía la declaración, un aura fría y espantosa fluía de ella hacia Subaru. Comprendió que la sensación que le subía por la columna vertebral era un efecto secundario de la energía mágica que brotaba de la niña.

— …

Beatrice era una poderosa usuaria de magia. Ese poder no se limitaba solo al Pasaje. Quizás, en verdad, ella ocultaba tal fuerza que el Culto de la Bruja no podría vencerla. Su tranquilidad actual lo sugería.

— ¡…! Incluso así, te traeré conmigo de todos modos.

— Todavía estás hablando de…

— ¡No es cuestión de si eres fuerte o no! Eres una niña, y pequeña, ¡y esa es razón suficiente! ¡No necesito ninguna otra razón para no dejarte atrás donde estarás en peligro, maldita sea!

Incluso estando acobardado por la sensación de opresión, Subaru gritó y marchó por el piso del archivo.

La vista de él avanzando, y el contenido de sus palabras, hicieron que los ojos de Beatrice se abrieran de par en par. Luego la niña cerró los ojos, su cara parecía que estaba sufriendo.

— … Betty no irá contigo. ¿Podrías dejar de intentar hechizarme, me pregunto?

— No estoy equivocado. Tú eres la que está equivocada. Esa es mi respuesta. Hemos terminado aquí.

— Tan obstinado. Odio eso de ti.

Cuando Beatrice hizo ese murmullo frágil, Subaru se acercó, tomando su brazo delgado en su mano. Era el brazo delgado de una niña, no importa cuán poderosa sea una usuaria mágica.




No quería dejarla allí sola. No estaba bien.

— …

Sin decir una palabra, tiró del brazo de Beatrice, y la condujo hacia abajo desde el taburete. Si la conducía a través de la puerta del archivo de libros prohibidos y regresaba a la aldea, incluso Beatrice no podría quejarse entonces.

— Porque no importa cuán importante sea este lugar, no vale más que tu vida.

— ¡…!

— ¿Beatrice?

Con la puerta justo delante de sus ojos, los pies de Beatrice se detuvieron repentinamente. Subaru, sospechoso de su reacción, miro atrás, solo para que su aliento se detuviera ante la mirada aterrorizada en su cara.

Beatrice miró entre la puerta de los archivos de libros prohibidos y Subaru, una y otra vez, y finalmente habló.

— … ¿Realmente puedo hacer esto, me pregunto?

— ¿Qué quieres decir? Puedes…

— Tengo un pacto, Betty es el guardián de esta habitación, este archivo de libros prohibidos, y no se lo entregaré a nadie…

— Hablando de pactos de nuevo…

La palabra pacto se había interpuesto en el camino de Subaru más de una vez. No solo Emilia estaba ligada a ellos, sino Beatrice también, deteniendo las acciones de Subaru.

— Estoy cansado de escuchar de ellos. Usan los pactos demasiado. ¡Debes pensar fuera de la caja!

— ¡…! ¡¿Puede un humano comprender el peso de este pacto, me pregunto?! ¡Cuán importantes son para Betty, para Puckie…!

— Humano esto, humano lo otro… ¡Hey, Beatrice, espera!

Con una cara a punto de estallar en lágrimas, Beatrice sacudió su brazo izquierdo de Subaru, girando su mano izquierda vacía hacia él. El gesto era el que ella usaba cuando mandaba al molestoso Subaru fuera de la habitación.

Siempre, ella desprendía su poder mágico al siguiente momento. Pero esta vez…

— … Keh.

Por un momento, ella dudó.

Además, durante ese tiempo, Subaru agarró el brazo de Beatrice una vez más.

— Te teng…

— Aa…

En ese instante en que sus ojos se encontraron. Y cuando Subaru contempló el miedo y desesperación tan poderosamente demostrado en sus ojos, la manga de su brazo se escapó de entre sus dedos.

Un segundo después, fue envuelto por una onda de choque que mandó a volar sus pies del suelo del archivo de libros prohibidos.

— Bea…

— … Adiós.

Su visión se retorció antes de que siquiera tuviera la oportunidad de llamar su nombre. La distorsión espacial se tragó su carne, enviándolo más allá de la puerta que no debía existir mientras ella forzosamente cortaba el enlace al archivo de libros prohibidos.

— …

Él levantó su voz. Pero no la alcanzó. Su visión fue cubierta por luz, dejándolo incapaz de ver.

Ni la puerta de los archivos de libros prohibidos, ni la cara llorosa de Beatrice, nada.

— … dre.

Ella vio la Puerta cerrarse frente a sus ojos, y la vista del joven desaparecer de su visión. Luego la niña se abrazó a sí misma con sus brazos temblorosos, entrecortadamente murmurándose a sí misma.

— … Madre.

Eso fue todo lo que Beatrice dijo en su pequeña y llorosa voz.

Sus ojos estaban secos. Sus lágrimas ya habían desaparecido. Aun así, su expresión se mantenía de dolor mientras hablaba.

— ¿Cuánto más… cuánto más debe Betty…?

Llevada por pasos tristes, Beatrice colapsó sobre el taburete en el centro de la habitación. Luego sus brazos se estiraron hacia un lado del taburete, buscando sostener un libro descansando sobre él, agarrándolo en sus brazos.

— ¡Madre… Madre, Madre…!




Como una niña perdida intentando encontrar a su madre, Beatrice continuaba abrazando el grueso libro en sus brazos, llamando una y otra vez con una sollozante y triste voz.

Pero el libro encuadernado de negro en sus brazos no respondería a su pregunta.

***

 

 

 

Su visión se retorció, y una onda de choque vino. El sentimiento de su espalda golpeando algo duro hizo que su aliento se detuviera.

 … Ha.

Con un breve resoplido, suavizó el impacto que se avecinaba. Él estaba de espaldas, con sus extremidades abiertas, y la visión de Subaru estaba llena con el cielo azul; podía sentir el suelo en su espalda. Abruptamente, algo bloqueó el cielo azul en su visión.

— Aunque sueles sorprenderme cada cierto tiempo, esta tiene que ser la experiencia más extraordinaria entre ellas.

— ¿Es así? Creo que tus comentarios me molestan mientras más pasa el tiempo también.

Subaru devolvió el comentario de vuelta a Julius, apareciendo de cabeza desde su punto de vista, con una ración extra de injuria.

El lugar era una esquina de la Villa Earlharm, un momento después de haber sido botado del archivo de libros prohibidos; aparentemente, Beatrice lo había rechazado y teletransportado a través del Pasaje, devolviéndolo a la aldea.

Entendiendo ese hecho, Subaru se levantó con un gran movimiento de sus piernas. Luego se dio la vuelta y habló.

— Maldita Loli terca. ¿Yo soy el obstinado? … Si vas a hacer una cara como esa, ¿por qué no simplemente vienes conmigo? … Mierda. Si va a ser de esta manera, la arrastraré afuera si tengo que…

— Sería mejor detenerse ahora.

Subaru no podía dejar de pensar en la cara triste que había visto en Beatrice cuando se habían separado. Sin embargo, fue Puck, apareciendo relajadamente detrás de Julius, quien echó agua fría en su entusiasmo.

El pequeño espíritu gato tocó sus propios bigotes, mirando a Subaru, cubierto de tierra y hojas secas, mientras hablaba.

— Cubierto de mugre, ¿huh? Parece que Betty fue muy dura cuando te echó.

— Odio decir esto, pero estaba literalmente a un paso. Pero supongo que tengo que decir que fue igual que lo imaginé. Realmente sería mejor si tú…

— No puedo. No puedo persuadir a Betty. ¿No te mencioné que tengo un pacto?

— Últimamente, eso ha tomado el lugar número uno de las palabras que no quiero escuchar.

La cara de Puck no mostró mala voluntad, pero Subaru frunció el ceño hacia él mientras respondía.

Un pacto hizo que Beatrice se quedara atrás, un pacto evitó que Puck la persuadiera, y un pacto había sido el impulso para su ruptura con Emilia. Pacto, pacto, pacto.

— Si hablas, Beatrice escuchará. ¿A pesar de que lo sabes, no se puede hacer?

— Mm, no puedo. Además, incluso si lo digo, Betty todavía no escuchará. Te lo dije la primera vez que te envió fuera del archivo de libros prohibidos, ¿no? No puedo salvar a Betty.

— …

Puck bajó la vista ligeramente mientras respondía. Subaru cerró la boca, incapaz de decir una palabra.

Quedarse atrás en el archivo para persuadir a Beatrice; al principio, Subaru había querido confiar esa tarea a Puck. Teniendo en cuenta la interacción diaria entre la niña y el gatito, estaba seguro de que Puck era el gato adecuado para el trabajo.

Pero, cuando dio a conocer la idea, Puck no accedió, enviando a Subaru en su lugar. Y efectivamente, Subaru no había logrado persuadirla. Y, sin embargo, Puck miró a Subaru y continuó—: Subaru, es probable que, si tú no puedes hacerlo, nadie pueda. Esta es la respuesta de Betty.

— Realmente no entiendo lo que intentas decirme…

Subaru no podía leer las emociones que se cernían en esos ojos redondos. El pequeño espíritu de gato todavía no revelaba sus emociones mientras sus pequeños hombros caían.

— Bueno, dejar a Betty en el archivo de libros prohibidos no es exactamente un mal plan, de todos modos. No creo que alguien pueda atravesar el Pasaje sin que Betty lo sepa. Y ella tiene formas de defenderse a sí misma dentro de la mansión. Confía en mí, todo está bien.

— ¿Así que querer sacarla de allí es solo yo siendo egoísta, entonces?

— Una cosa egoísta es algo que un hombre real puede decir y esperar hacer realidad. ¿Qué tal, Subaru? ¿Te consideras un hombre de verdad?

— … Gran espíritu.

Julius, viendo las mejillas de Subaru ponerse rígidas frente a las despiadadas palabras de Puck, interrumpió con sus propias palabras. Cuando el caballero lo llamó, Puck curvó su larga cola a su alrededor y habló.

— Lo siento, no estoy tratando de ser malo. Sé que quieres salvar a Betty, y estoy realmente agradecido por eso.

— Las palabras del Gran Espíritu son estrictas, pero llevan el anillo de la verdad… ¿Y ahora qué?

Mientras Puck desviaba los ojos disculpándose, Subaru frunció el ceño ante las palabras de Julius.

— ¿Qué quieres decir con qué pasa ahora?

— Los comerciantes ambulantes liderados por Rajan deberían reunirse con nosotros aquí en el pueblo en cualquier momento. Si tus suposiciones son correctas, el espía del Culto de la Bruja está oculto entre ellos. Es probable que no haya más tiempo disponible para que lo uses.

El plan era alimentar la falsa información al Culto de la Bruja y ganar tiempo para que Emilia y compañía evacuaran de manera segura. Tener un espía del Culto en su grupo era una situación en la que cualquier paso en falso sería fatal.

Se arrepintió de Beatrice, pero ya no tenía el tiempo necesario para traer a esa niña con él.

— Marca mis palabras, Beako. Si salieras como una buena niña…

— Deberías guardar arrepentimientos para más tarde. Me opuse a que usaras el tiempo incluso cuando no afectaría los resultados… Sin embargo, a mi juicio, esta es la línea divisoria.

Cuando Julius señaló eso, Subaru se mordió la lengua, se agarró la cabeza y pisó el suelo. Después de eso, escurrió un “¡Arghh!”, girando hacia Julius y Puck con los ojos abiertos mientras hablaba.

— … Empecemos a poner el plan en movimiento. Nos agruparemos con los mercaderes y evacuaremos a los aldeanos. Hablaremos con Emilia justo como lo planeamos. Puck, estoy contando contigo también.

— ¿Estás seguro de esto?

— No es bueno. No es bueno para nada… Pero no hay nada mejor que podamos hacer.

Mientras apretaba sus dientes en remordimiento, los pensamientos de Subaru se centraron en la mansión, la mansión donde al momento estaba Beatrice.

Ella era una terca, sabelotodo, lo haré todo a mi manera niña, una chica que había salvado una vez el corazón de Subaru.

— Nos aseguraremos que Emilia y los otros escapen. Pero no dejaremos que el Culto de la Bruja ponga un dedo en esa mansión. Acabaremos con ellos completamente, y entonces esa Loli puede quejarse mientras la arrastro por sus rulos.

Eso era lo que haría el nuevo Subaru: salvar a todos y vengarse de Beatrice. Así Subaru lo juró, dejando de lado todas las dudas mientras miraba a Puck arriba suyo.

— ¡Puck! ¿Emilia no se ha dado cuenta de nada afuera en la última hora?

— Todo está bien, ella ha estado segura… bueno, ella ha estado dormida. Estaba preocupado acerca de su fatiga mental, así que drené un puñado de maná de ella para ponerla a dormir. Quiero decir, si pusiera a Subaru en hielo en su regreso, sería cruel dejar que Lia vea eso y que quede en shock, ¿no?

— ¡¿Puedes parar de decir cosas que haga que mi corazón se detenga tan repentinamente?!




Incapaz de decir si Puck estaba bromeando o no, Subaru no le prestó atención y miró de vuelta a Julius. La mirada de determinación en la cara de Subaru hizo que el elegante hombre apretara su refinado rostro también.

— Ferris, el Maestro Wilhelm, y los aldeanos están mentalmente preparados. Están sólo esperando tu señal para empezar. Por supuesto, lo mismo va para mí.

Asintiendo fuertemente, Subaru cambió su mirada al centro de la villa. Ahí vio a los aldeanos empezando las preparaciones para evacuar de acuerdo al plan explicado a ellos por Ram y la fuerza de expedición ayudándolos en sus esfuerzos.

Parado en la esquina de esa escena estaba Ferris, Wilhelm, y Ram, cada uno esperando por Subaru, cada uno con su propio rol con el que cumplir. Ellos eran los que irían a la mansión, y pondrían la tela sobre los ojos de Emilia.

— No podré decirle que todo fue por su bien. Esto es totalmente mi propio egoísmo hablando.




— Te lo dije, ¿no? Si conviertes el egoísmo en realidad, no es egoísmo, es esperanza.

Cuando Subaru murmuró, Puck se sentó en su hombro y habló de esa manera. El gatito empujó su pata contra la frente de Subaru. Subaru se rio un poco ante la sensación nostálgica.

Con muchas dificultades y la operación de engañar a una chica encantadora que tenía por delante, se sintió bastante tranquilo de sí mismo mientras hablaba.

— Bueno, empecemos esto, ¿de acuerdo? Los trucos malvados para convertir esa esperanza en realidad.

Y así, con el ánimo en alto, enviaron a Emilia lejos, con lo cual ellos empezarían a preparar el escenario para recibir al Culto de la Bruja.

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