Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 2: Preparando el Escenario

Parte 2

 

 

Las personas de la Villa Earlham estaban detrás de Ram, todavía ansiosas por su situación. Incluso si Ram estaba dispuesto a sacarlos, convencerlos sería el mayor obstáculo de todos.

Tenía experiencia previa en la última vuelta, pero el resultado de ese esfuerzo todavía tenía un sabor amargo en la boca. La palabra más cercana que tuvo para describir la emoción convocada por ese recuerdo fue miedo.




Sólo había arañado la superficie de la discriminación y el repudio que enfrentaba Emilia.

— …

El tiempo era corto, preciado tiempo ganado por darle falsa información al Culto de la Bruja. Aun así, Subaru dudó, preguntándose cuales debían ser las primeras palabras en salir de su boca.

— Subawu, si no puedes hacerlo, yo…

— … Ferris.

Cuando Ferris intentó ser considerado con Subaru, ofreciendo hablar en su lugar, Wilhelm llamó su nombre. Una simple mirada del Demonio de la Espada detuvo los gestos de Ferris en camino. Él volvió sus ojos hacia Subaru y habló.

— Señor Subaru, este no es un deber del que puedas huir… lo entiendes, ¿verdad?

Cuando Wilhelm preguntó esto en un susurro, Subaru guiñó una vez y asintió firmemente.

Subaru le dio una mirada agradecida a Ferris por su preocupación antes de pasar al lado de Ram y avanzar directamente a la plaza de pueblo. Al frente había aldeanos con miradas preocupadas; a su espalda estaban sus camaradas de la fuerza de expedición. Él sintió como la tensión de ambos lados se clavaba en él.

En cuanto a las primeras palabras que saldrán de su boca, esas palabras muy importantes, aún no las había decidido. Pero comenzaría con el mejor discurso para eliminar las preocupaciones y los temores de los aldeanos.

— Todo el mun…

— … Maestro Subaru. Por favor, dejemos caer todas las pretensiones. Todos en el pueblo lo entienden.

Sin embargo, Subaru ni siquiera pudo pronunciar esa primera palabra.

El que hablaba, interrumpiendo el discurso-sin-plan de Subaru, era la piedra angular de la aldea, un hombre de baja estatura, pelo blanco y anciano. Él era el que los aldeanos llamaban Muraosa, un nombre que de ninguna manera estaba relacionado con su ocupación como jefe de la aldea. Normalmente su comportamiento hacía sospechar que era un anciano senil, pero en ese momento, su voz y su mirada no tenían rastro de eso.

Subaru se sintió abrumado por el brillo en sus ojos cuando el anciano tocó su barba y continuó.




— Entendemos cuán terribles deben ser las cosas si traes a personas tan peligrosas para lidiar con eso. Ya hemos tenido noticias de la señorita Ram sobre la… presencia sospechosa en el bosque.

— No, eso es…

— ¡Deje de tratar de engañarnos…! ¡¡Lo sabíamos antes de que alguien dijera una palabra!!

Siguiendo la estela de Muraosa, el líder de los jóvenes del pueblo lanzó un grito amargo. En la última vuelta, su súplica había sido el detonante para que los aldeanos mostraran sus temores y ansiedades. Esta vez no fue diferente.

— ¡Así que los que están en el bosque realmente son…!

— ¿Qué pasa con nuestro lord? ¡¿Acaso no vio que esto pasaría?!

— Por qué el Lord hablaría a favor de una medio-elfoher… de una medio-demonio.

El grito del joven arrancó el vendaje, haciendo que los aldeanos se miraran y compartieran sus miedos y preocupaciones. Era la vista que Subaru había temido más y que había deseado evitar.

Fue el peor de todos los escenarios, ya que incluso con un Retorno por Muerte intermedio y tantos esfuerzos valientes para lidiar con tantas cosas, aún no sabía cómo evitar que las cosas llegaran a este punto.

— …

Probablemente no podría eliminar una mentalidad discriminatoria tan arraigada en ese momento. Cuando recordó los eventos de la última vez, pensó que un compromiso similar facilitaría las cosas.

Teniendo en cuenta la amenaza planteada por el Culto de la Bruja, la decisión correcta era eliminar otros problemas en el futuro. Si obtuvo su aceptación a regañadientes, priorizando la evacuación, entonces…

— La chica que conozco, actúa con dureza, es terca, obstinada… y le preocupa que alguien vea que está sola.

— …

Las palabras que Subaru dijo parecían completamente diferentes a su proceso de pensamiento interno.

Los aldeanos miraron con desconcierto, preguntándose que estaba diciendo Subaru. Los miembros de la fuerza de expedición tenían reacciones similares. Sin embargo, sus expresiones de sorpresa desaparecieron mientras escuchaban atentamente.

Ellos ofrecieron sus oídos, escuchando las palabras de Subaru.

— Ella siempre escoge herirse a sí misma por el bien de alguien más. A pesar de que se lastima fácilmente, ella siempre escoge el camino que termina lastimándola. Ella es gentil y bondadosa hasta la médula, ella se preocupa sobre las cosas como un niño pequeño, ella tiene los ojos llorosos incluso cuando no ha sido ella la que ha comido el pimiento verde, ella hace una cara tan linda cuando sonríe…

— ¿De qué estás hablan…?

— … Estoy hablando de Emilia, la medio-elfo arriba de la mansión.

Cuando alguien interrumpió, Subaru respondió con una voz calmada.

Su respuesta sorprendió a los aldeanos. La pequeña sonrisa que apareció en los labios de Subaru lo sorprendió incluso más. Dada las circunstancias, y sus palabras de angustia hace unos momentos, su reacción parecía muy fuera de lugar.

— Entiendo que estén preocupados. También que piensen que la causa de todo es R… el Maestro Roswaal, su señor, y su apoyo a una chica media-elfo en la selección real que empezó en la capital.

— …

— El nombre de esa chica es Emilia. En serio, ustedes ya la conocen, ¿no es así? Ella es la chica que ha pasado meses junto a ustedes.

La declaración de Subaru hizo que los aldeanos intercambiaran miradas. De sus reacciones, tenía que haber reconocimiento restante dentro de sus memorias. Incluso si, todo este tiempo, su cara e identidad habían estado ocultas, ellos la habían visto con Subaru en el pueblo varias veces, y al menos, ellos recordaban el tiempo que habían pasado con ella.

— Entiendo que todos ustedes estén preocupados y asustados. También entiendo que cuando la situación es mala, se siente bien echarle la culpa a algo que es fácil de entender.

Era instinto humano proteger la mente al echar las emociones en algo cercano. Subaru no podía criticarlos por eso. Él, de todas las personas, no tenía el derecho de hacerlo.




Pero él se castigó a sí mismo. Su corazón fue atormentado porque entiende esto muy bien. En algún momento, Subaru había enfrentado con dolor la forma en que los aldeanos estaban en el presente.

— Estoy seguro, que todos en verdad entienden. Que poner sus preocupaciones en alguien más no hace las cosas mejor.

— …

— Esa chica es alguien que sonrió con todos. Esa chica es alguien que quiere reírse con todos. Yo lo sé. Ella lo ha dicho. Quiero que dejen de ignorar eso, y dejen de herirla.

No tenía confianza en que su propia voz careciera de preocupación y tristeza. Quería golpearse a sí mismo por tener el descaro de decir tal cosa. Después de todo, fue Subaru quien hirió a Emilia, ignoró sus sentimientos y pisoteó su corazón más que nadie.

Lo había lamentado en ese momento. El dolor había perforado el pecho de Subaru desde entonces. Quizás fue por eso.

Lamentaba haberle permitido poner esa cara. Lamentó haberla hecho poner esa cara.

Él no quería que nadie más pasara por eso.

— Por favor, se los suplico.

Subaru bajó su cabeza hacia los aldeanos mientras hacía su más sincera petición.

Lo que pedía parecía no tener relación alguna con sus problemas más inminentes, una pérdida de tiempo preciado. Aunque Subaru tenía que hablar con ellos sobre evacuar, sus palabras fueron sobre algo completamente diferente. Era como si estuviera reconfirmando para sí mismo qué cosas terribles se le había dicho a Emilia una y otra vez.

— …

De hecho, los aldeanos parecían en conflicto, sin saber qué reacción deberían tener ante las palabras de Subaru. Incluso si hubiera sido el tema del que estaban hablando, la conclusión chocó con el tema en cuestión.

El desconcierto mutuo los dejó perplejos. Sin embargo, eso no fue lo único que nació de él

— ¿… Petra?

Escuchando el sonido de pequeños pasos, Subaru dijo el nombre de la pequeña niña que estaba caminando a su lado.

La niña con pelo marrón rojizo, Petra, era una chica del pueblo que Subaru conocía bien. Ella respondió al llamado de Subaru con un movimiento de cabeza mientras llegaba al lado de Subaru, dándose la vuelta mientras se enfrentaba a los aldeanos con él.

Entonces sus siguientes palabras probaron que ella no solo parecía estar poniéndose a su lado, sino que ella lo estaba.

— ¿Por qué nadie escucha lo que dice Subaru?

Era inocente. Era brutalmente honesto. Es por eso que su regaño hizo un hueco en sus corazones.

— Subaru está muy preocupado, parece a punto de llorar. ¿Por qué nadie lo ayuda?

— Eso es…

— Cuando yo estaba en problemas, cuando todos estaban en problemas, Subaru vino, ¿no? Él probablemente vendrá por nosotros hoy también, ¿verdad? ¿Entonces por qué…?

Los adultos tenían demasiados muros para lanzar el ataque llamado “inocencia” del que sólo los niños eran capaces. Con los adultos encogidos en el silencio, Petra los miró tristemente antes de agarrar la mano de Subaru.

— La Onee-chan en la mansión, esa es la chica que siempre viste de blanco, ¿no? Ella fue la que trajo estampillas de papa cuando hicimos los aeróbicos de radio.




— … Sí, es cierto. Ella era la chica de los sellos. Ella quería mezclarse con todos, pero no podía simplemente salir y decirlo. Así es como es ella.

Subaru sonrió cuando las palabras de Petra lo trajeron de vuelta a los días pacíficos que habían pasado juntos.

Se convirtió en un ritual. Todos los días, Emilia acompañaba a Subaru a la aldea y hacía aeróbicos por radio con los aldeanos. Emilia siempre estaba mirando cuando Subaru dio su sello de aprobación con los sellos de papa que él mismo había tallado.

Estas escenas cotidianas eran los lazos tangibles que Emilia había formado con los aldeanos.




Ese hecho hizo que la comprensión y la vacilación surgieran en los rostros de los adultos. Pero ningún adulto quejándose o vacilando tenía alguna atracción con los niños. Otras manos se levantaron cuando diferentes niños se apresuraron al lado de Subaru.

— ¡Estoy bien con Onee-chan, también!

— ¡Si Petra está bien con ella, entonces estoy bien con ella!

— ¡No dejaremos que Subaru sea el único que actúe genial!

— Subaru va a llorar, ¡así que tenemos que ayudarlo!

— ¡Sí!

Los niños hicieron un alboroto; sus voces parecían volar la atmósfera anterior. Al ver a los niños alineados contra ellos, los adultos agobiados por la ansiedad se miraron a las caras.




Necesitaban un empujón final. Frente a su indecisión, Subaru dio un paso adelante. Con ambos brazos, se aferró a los niños y tiró de ellos tan fuerte como pudo.




— No espero que todos la acepten tan fácilmente. Pero quiero una oportunidad sin que la rechacen al principio. Quiero que le den una oportunidad.

— ¿Una oportunidad…?




— Una oportunidad de ser una chica con la que se puedan llevarse bien… una oportunidad para que se entiendan.

Mientras Subaru elaboraba sus palabras, sus manos soltaron a los niños que había sostenido, liberándolo para ponerse de rodillas y demostrar que su resolución fue mucho más que inclinarse.

— …

Incluso los ojos de Ram se abrieron cuando los murmullos se extendieron.

Pero de todos los reunidos, fue Wilhelm, Ferris, y los otros miembros de la fuerza de expedición detrás de Subaru quienes observaron su súplica en silencio.

Era suficiente. A pesar que era vergonzoso, él no tenía razón para dudar.

— Todo el mundo, hay un montón de cosas que quisiera decir, pero ahora mismo, esta es la única cosa que quiero pedirles. Y solo una cosa más: Protejamos el tiempo necesario para que esa oportunidad suceda.

— …

— Por favor… Esta es la razón por la que volví.

Su voz se detuvo. Los aldeanos estaban en silencio.

Eso era de esperarse, en lo que a ellos respecta, Subaru es su salvador, pero, aun así, ahí estaba, presionando su propia frente contra el suelo mientras hacía su súplica… una súplica de “dejarlos” proteger.

Sus posiciones estaban completamente invertidas. Pero la vista del Subaru que ellos conocían así era…

— … Oh, geez. Maestro Subaru, no hay manera de ganar contra ti. Diciendo esas palabras y rascándose la cabeza con rudeza en el proceso, no era otro que el líder de los jóvenes que habían provocado su explosión de preocupación. Tenía una expresión de culpa en su rostro cuando se acercó a Subaru y extendió la mano.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 9 Capítulo 2 Parte 2 Novela Ligera

 

Un Subaru atónito miró sin comprender mientras esa mano agarraba su hombro y lo ponía de pie.

Entonces, con Subaru aún sin decir nada, habló.

— Si dirás que nos protegerás y pondrás tanto en eso… supongo que no se puede evitar.

La declaración del joven en conflicto fue tan contagiosa como lo había sido su preocupación inicial. Sus palabras fueron el detonante para que los aldeanos dijeran con voces temblorosas:

— Es tan terrible envejecer. Lloro tan fácilmente…

— Dios, realmente es un problema. Es chantaje, te lo digo.

Quejándose como pudieron, la calidez y el alivio en sus voces dejaron a Subaru boquiabierto. Petra empujó un dedo contra su frente, todavía manchada de tierra, y dijo.

— ¡Subaru, tu cara está toda sucia!

Las palabras de Petra hicieron que la incontrolable necesidad de reír se extendiera por todo el pueblo.

Sabía que era un tramo. Pensó que dirían que estaba demasiado lejos. Y, sin embargo, habían aceptado su petición de todos modos.

Las caras sonrientes de los aldeanos hicieron que Subaru suspirara de alivio.

En verdad, la vista era la misma que en los días que habían pasado hasta la fecha.

— … Gracias, a todos.

— Esa es nuestra línea, Maestro Subaru.

Esta vez, las palabras de Muraosa, representando el consenso del pueblo, casi hicieron llorar a Subaru.

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