Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 1: Un Destello De Pereza

Parte 3

 

 

— De todos los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, los dos más famosos son probablemente Pereza y Avaricia.

Julius le hablaba a Subaru mientras montaba su dragón de tierra junto a él. Aunque estaban cabalgando juntos, había una diferencia abismal de cómo los dos se sentaban a horcajadas de sus dragones.




Subaru estaba aferrándose desesperadamente al dragón negro que Subaru llamaba Patrasche, mientras que Julius lo montaba elegantemente.

— Y por eso es por lo que no te soporto…

— Debo dejar eso de lado y continuar con lo que estábamos discutiendo. Incluso entre los famosos Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, dos se destacan. En términos de registros confiables, la información de Pereza es más prevalente, pero en términos de escala de daño, los imperdonables crímenes de Avaricia son insuperables.

— Entonces… Confiabilidad versus cantidad de daño, ¿huh? Nada bueno por parte de ninguna…

— Ciertamente no.




Julius parecía desanimado cuando se ponían a hablar del Culto de la Bruja, como si él hubiese sufrido gracias a ellos.

— El individuo que conoces como Pereza es sospechoso de haber sido responsable de más de la mitad de las actividades del Culto de la Bruja. Considerando que el Culto de la Bruja opera en escala global, uno solamente puede decir que él posee una movilidad milagrosa.

— Entonces el bastardo realmente va de lugar en lugar.

— El nombre en sí suena muy extraño para un hombre que se nombra a sí mismo Pereza, él es un trabajador diligente. Dicho esto, aplicando tal energía en una dirección que nadie quiere, sugiere a una mente de que está más allá de la ayuda.

Las características de un loco, cachetes huesudos y ojos brillantes ardientes, cruzaron por la mente de Subaru. El arzobispo de la Pereza, Petelgeuse Romanée-Conti, se esforzó seriamente para ser el más diligente, e incitaba a otros a ser muy trabajadores como él. Aunque él se llamaba a sí mismo Pereza, él tenía un odio bastante sustancial hacia la vagancia. Su grado de actividad, inusual para el Culto de la Bruja, debe de haber sido una expresión de ese odio.

— Me duele decir esto, pero los caballeros saben muy poco del Culto de la Bruja. Para empezar, debido a que están escondidos, es difícil encontrarlos en tiempos de paz. Cuando causan daños, los primeros testigos son siempre dudosos, incluso entonces, todo lo que queda en su memoria es algo parecido a una llanura carbonizada.




— Entonces, el dilema aquí es como el de los detectives que no investigan a no ser que un crimen sea cometido. Aunque te entiendo.

Viendo el arrepentimiento de la cara de Julius hacía que incluso Subaru no se burlara. Estaría mal criticar la habilidad de investigación que tienen los caballeros. Después de todo, no ha cambiado el hecho de que el Culto de la Bruja estaba en falta.

— Aunque, esta vez, va a ser diferente.

Era Wilhelm, aproximándose detrás de ellos, el que interrumpió la conversación. Cabalgando a su montura favorita, el Espadachín Demoníaco se colocó al lado de Subaru por el lado opuesto al de Julius, mirando fijamente adelante. Sus ojos estaban tranquilamente llenos de un afán de pelear mientras tocaba la empuñadura de su atesorada espada colgando de su cadera.




— Vamos a derribar al líder, dejando que nadie escape. Al igual que la Ballena Blanca, él va a pagar por sus maldades. Esa es la voluntad de todas las almas del reino, y el fervoroso deseo de todos los caballeros.

— Exactamente como dices. Estos cobardes se han escapado de la hoja de la justicia. Sin embargo, esta vez, no debemos de darles una chance. Nuestras espadas los encontrarán.

Wilhelm asintió, y por una vez, la expresión de Julius se endureció mientras su cruda emoción se volvía visible.

Subaru no era el único con una razón para despreciar al Culto de la Bruja. Para algunas personas, que habían vivido toda su vida maldiciendo a los cultistas, les vino naturalmente como la respiración.

— Ya que estamos hablando sobre Pereza, ¿quién es Avaricia?

— Diferente a Pereza, Avaricia es un nombre asociado con unas pocas calamidades. Pero el contenido de esos registros es más que suficiente. El incidente del Imperio es particularmente conocido.

— ¿Con eso te refieres a que el daño fue masivo?

Cuando Subaru dijo su pregunta con un gesto, Julius dijo que sí asintiendo con la cabeza.

— La ciudad fortificada de Gackler, localizada en el imperio de Volakia, que se encuentra al sur del mapa mundial. Era conocida como la ciudad más defendida de las regiones fronterizas de la nación.

Tenía una guarnición estándar de miles de tropas, mientras que el asentamiento estaba defendido por un set de paredes defensivas. Era un lugar que verdaderamente merecía el nombre de Ciudad Fortificada, pero Avaricia la conquistó sin ayuda.

— ¡¿Él derribó una ciudad entera?! ¡¿Por sí solo?!

Este no era un mero cuento de un caballero que vale mil lacayos. La voz de Subaru se entrecortó cuando oyó esta impactante historia.

— ‘Los soldados siempre deben ser fuertes’, la gente común consideraba esta forma de pensar como ‘el camino imperial’. El Imperio es una nación que vive y respira ese ideal, e incluso la infantería básica son luchadores feroces. La Ciudad Fortificada fue hecha por esos soldados, pero cayó frente a un solo arzobispo de los Siete Pecados Capitales que se llama a sí mismo Avaricia. Se dice que incluso Kulgan ‘ocho brazos’, héroe de Volakia, fue asesinado en esa batalla.

Fue Wilhelm el que explicaba cuando Subaru expresó su sorpresa. Emociones complejas aparecieron en los ojos del Espadachín Demoníaco cuando dijo el nombre del héroe que fue derrotado por Avaricia. Wilhelm bajó su cabeza cuando Subaru se dio cuenta.

— Una vez tuve la oportunidad de cruzar espadas con Kulgan. Para evitar un conflicto internacional, nosotros representamos a nuestras dos naciones en un duelo. Él era un hombre muy habilidoso. Aunque me las arreglé para cortar seis de sus ocho brazos, él me ensartó por el estómago. El duelo fue cancelado con nosotros al borde de la muerte… y así, el duelo terminó sin ningún ganador declarado.

— Eso fue realmente una manera muy casual de contar semejante historia…

Puesto claramente, era difícil para el corazón de un hombre joven permanecer calmado después de haber escuchado la historia del Espadachín Demoníaco, que era potencial material de una novela. Él sentía la necesidad de contar más detalles, pero Wilhelm ya mencionó que su digno rival le dio un golpe; incluso Subaru no era lo suficientemente insensible de hablar de las viejas cicatrices de Wilhelm.

Dicho esto, el peligro que Avaricia presentaba pesaba mucho en la mente de Subaru.

— Pereza y Avaricia… después, encima de eso, Orgullo, Lujuria e Ira, ¿huh? Incluso sin Gula, suena como que vendrá un futuro muy siniestro, ¿huh?




— Parece que estás mirando muy a futuro.

— No estoy ansioso por verlo. Pero, creo que la probabilidad de conocerlos es muy alta.

En la víspera de su batalla contra Pereza, pensando en lo que se venía hacía que el pecho de Subaru palpitara. El inevitable choque con Petelgeuse significaba ganarse la ira permanente del Culto de la Bruja. Y si el culto veía a Emilia como un enemigo, luchas contra los otros Arzobispos de los Siete Pecados Capitales eran inevitables.

— Bueno, la charla sobre Avaricia me revolvió el estómago. Tírenme un hueso ahí.

— No tengo nada bueno que decir sobre inquietar el corazón con discusiones de un futuro incierto. Tú deberías concentrarte en la batalla que se postra delante de ti, por el bien de la Señorita Emilia.

— Sí, ya entendí. Solo que estoy un poco nervioso antes del evento principal de la operación.

Chasqueando su lengua ante los intentos de Julius por tranquilizarlo, Subaru desplazó su mirada más por debajo de la carretera. A lo lejos, en el cielo, al este, la noche comenzó a dar paso a la luz, con la punta del Sol matinal todavía escondida más allá de la tenue luz del cielo.

La fuerza expedicionaria, buscando al Culto de la Bruja, ya había entrado al dominio Mathers. Los jinetes y monturas iban juntos en regocijo, con la moral alta mientras atravesaban las llanuras. Por lo que parece, no les había molestado la petición temeraria de Subaru, por eso, él respiraba tranquilo y aliviado.

Lo que Subaru había dicho antes eran simplemente sus sentimientos más honestos. Él no quería perder ni a un solo miembro de la fuerza expedicionaria. No había ninguna razón para que haya damnificados* en contra del Culto de la Bruja.

(Nota: Damnificado: Que ha sufrido un daño, en especial cuando es consecuencia de una desgracia colectiva.)

Subaru estaba determinado para hacer lo que sea necesario para lograr ese resultado.

— Dicho esto, hacer de señuelo es lo único que puedo hacer…

— ¿Dijiste algo?

— ¡No, nada de nada! Solo estoy pensando si el desapego se une con nuestro “seguro” o no.

— Ahhh… no hay de qué preocuparse, estoy seguro. Ellos son conscientes de sus roles. No podemos declarar como exitosa esta operación, a no ser que ambos nos encontremos con nuestros objetivos. Están más determinados a cumplir con su deber que tus apreciados pensamientos de preocupación.

Subaru estaba intentando cambiar de tema, pero la inesperada y fuerte respuesta lo dejó un poco desconcertado. Las palabras de Julius no mostraban ni un poquito de preocupación, haciendo que Subaru se sienta más pequeño.

Antes de que él pudiera suavizar todo eso, el escenario delante de él cambió.

— Está a la vista.

— Sí.

Subaru asintió cuando Julius murmuró, notando el cambio de escenario. En la carretera, en la dirección del amanecer aproximándose, empezaron a ver una fila delgada de árboles verdes. Esa línea marcaba el fin de las llanuras mientras que mostraba la entrada al gran bosque que envolvía el Señorío Roswaal y la Aldea Earlham.

Significaba que pronto, Subaru vería el poder combinado del Culto de la Bruja y a ese odioso loco una vez más.

— …

Igual que durante la batalla de la Ballena Blanca, se sentía tenso, como si algo le estuviera apretando el pecho. Subaru puso su puño en el abdomen para suprimir un dolor con el cual no podía acostumbrarse sin importar el número de veces que lo experimentaba.

Luego, enseñando sus dientes, dejó de lado su sentimiento de debilidad y soltó una carcajada, en un intento aparente de agitar su alma.

— Entonces. Ya hemos hecho antes, pero… hagámoslo. “Señora esperanza”, cuento contigo.

***

 

 

— Aquí vamos…

Subaru sintió una sensación de haber pisoteado hojas caídas mientras pasaba por el camino difícil de navegar. Él pisó lodo y tres raíces mientras se adentraba en las profundidades del bosque, poco iluminado. Si miraba arriba, el Sol y el cielo azul se asomaban a través de los agujeros de las hojas; la brisa que soplaba a través era muy húmeda. Con el viento tibio recordándole el sudor frío de su frente, Subaru se lo quitó con el dorso de su mano, exhalando profundamente.

Hasta ese momento, Subaru estaba caminando en el bosque, aislado e indefenso.

Dejado solo con sus propios sentidos, Subaru no estaba más acompañado por los compañeros con los que él había atravesado la carretera; no estaba ni siquiera montando a Patrasche. Sin ningún arma en la que confiar, él era la definición de impotencia.

— Tuve que dejar a Patrasche. Esta es una batalla en la que no puedo contar con ella de mí lado.

Casi sin aliento, Subaru se rio ligeramente mientras las palabras salían poco a poco.

Él ya había recorrido una distancia considerable del terreno que era inadecuado para caminar. Metiéndose a través de los agujeros de árboles delgados, rompiendo las ramas caídas cuando pasaba y enredándose de colinas llenas de liquen, Subaru avanzó con rapidez.

Aunque eran llamados ‘caminos de animales’ por algunos, la tierra era tan pobre para viajar que los pocos caminos que había le bloqueaban el paso a Subaru.

Era la tercera vez que Subaru caminaba a través de un bosque en ese estado.

Él había cargado a alguien en sus brazos, tanto la primera como la segunda vez. Él parecía mucho más ligero en ese momento; él se preguntaba por qué sus pasos se sentían tan pesados en comparación a aquellas veces.

— Probablemente sea porque estoy asombrado por mi propia estupidez de hacer esto una tercera vez. Ya que este es el intento número tres, quiero tomármelo con calma e irme a casa… ahora, entonces.

Mientras estaba murmurando, justo cuando estaba saltando algunos hongos que parecían vagamente venenosos, la atmósfera cambió abruptamente. Era diferente de la sensación reflexiva de tensión que había sentido cuando confrontó a Elsa o a la Ballena Blanca. El disgusto de la atmósfera le llegó a él, haciendo que Subaru sienta realmente el sudor al que no le había prestado atención.

— Aquí viene… como cuando, de repente, ves una cucaracha en la esquina de una habitación tranquila…

Cuando encontraba un insecto negro nocivo, una extraña batalla de voluntades empezaría, una donde parecía que el primero en moverse perecería. El tiempo parecía extenderse más allá de todos los límites, sintiéndose infinito.

Esta ocasión producía esta sensación, con una plana trepidación desagradable, arrastrándose sobre toda su carne.

Abruptamente, él tensó sus ojos. De izquierda a derecha, el escenario del bosque parecía uniforme. Pero, él sentía como si él lo hubiera visto antes en algún lugar; de hecho, él en realidad reconocía este paisaje.

— He caminado todos esos caminos que no son dignos de nombre y sigo terminando aquí todo el tiempo. Es un poco gracioso. No sé si llamarlo un sentido de dirección o conjetura, pero es muy agudo, lo que sea que es.

O, quizás, él realmente tenía un buen olfato para lo malo.

Sería genial ser conocido como un perro de caza entrenado para rastrear el Culto de la Bruja, pero si Subaru fuese un perro, sería de la variedad perdedora, habiendo perdido todas las batallas hasta la fecha. Él quería quitarse esa etiqueta de una buena vez.

— Gracias por la acogedora bienvenida.

Subaru entrecerró los ojos en la tenebrosa oscuridad que estaba delante suya, mientras decía palabras de agradecimiento. Por supuesto, no había ni una pisca de amistad en su cara. Pero las personas a las que les estaba hablando no tenían ni un poquito de humanidad para que eso les importe. Ya era muy tarde, pero él se preguntaba quiénes eran.

— No creo que ustedes Cultistas de la Bruja me lo dirán, aunque les pregunte.

— …

En un instante, varias figuras habían rodeado a Subaru, vestidos en trajes negros que se mezclaban con la oscuridad.

En cierto punto, el sonido del viento e incluso el chirrido de los insectos habían desaparecido. Era más como una señal cliché de que ellos habían llegado. Ahora que él los conocía, el encuentro repentino no le sorprendía más.

Él sentía un alivio fuera de lugar, pero eso era solo porque él se había encontrado a los cultistas exactamente como estaba planeado.

— Perdón, sé que llegaron hasta aquí, pero quiero hablar con su líder.

Eso significa que ustedes se están entrometiendo.

— …

— Para ser honesto, no se debe sentir bien no entender nada de esto, pero probablemente yo tenga más rango que ustedes, ¿verdad? ¿Por favor?

Subaru agitó su mano haciendo una seña para que se vayan. Mientras lo hacía, las figuras en túnicas negras inclinaron su cabeza hacia Subaru en una señal de respeto, manteniendo su postura mientras se desvanecían, fusionándose con la oscuridad una vez más. Esta también era la reacción que Subaru esperaba.




Aunque lo hayan dejado en conflicto, el Culto de la Bruja no tenía ninguna enemistad hacia Subaru. Siempre y cuando no indique signos de hostilidad hacia ellos, y Petelgeuse no los comandaba, de otra manera, ellos no le harían daño a Subaru.

Él no quería saber las circunstancias que yacían detrás de ese juicio.

— Estaría muy bien si tan solo pudiera ordenarles que empaquen sus cosas y se dirijan a su granja familiar…

Subaru suspiró profundamente, sus hombros, hundidos. Las cosas nunca eran tan convenientes.

De cualquier manera, estaba claro que estaba cerca de su destino. Él reconocía el escenario alrededor de él, y había conocido a lo que él asumía, que era la patrulla del Culto de la Bruja. Si mal no recordaba, todo lo que necesitaba hacer era seguir adentrándose en el bosque.

Sus tímpanos solo escuchaban el sonido de sus pisadas por el suelo y su propia respiración. Él sentía que estaba caminando a través de la prolongada oscuridad sin fin, pero ese sentimiento terminó rápidamente.

— Ohh.

Los árboles, obstruyendo su camino, se abrieron ante él, y Subaru saltó hacia un lugar rocoso; un acantilado escarpado llenó su visión.

Una interrupción repentina del bosque se expandía ante el alto y precipitado revestimiento de roca, casi como si el bosque hubiera sido arrancado por una garra gigante. Varios guijarros yacían al fondo del acantilado; la cueva, donde se encontraba el Culto de la Bruja, estaba escondida detrás de una particularmente larga. El grupo malicioso seguramente estaba preparando sus crueles planes dentro.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 8 Capítulo 1 Parte 3 Novela Ligera

 

Pero, parecía que no iba a haber necesidad de conversar adentro de la caverna esta vez.

Después de todo…

— Te he estado esperando, CREYENTE del amor.




El hombre, en un hábito sacerdotal, había venido a recibirlo con los brazos abiertos, inmerso en un mundo de locura y deleite.

Sus mejillas estaban demacradas. Sus ojos parecían listos para caer de sus cuencas. Su pelo era de un verde oscuro. Su piel era muy pálida, de un color aparentemente poco saludable. Sus extremidades, sobresaliéndose del hábito negro*, eran delgadas y frágiles, como ramas retorcidas. Él se parecía a un hombre alrededor de los 30 años, pero su aspecto, que parecía mucho más antiguo que la de la edad de muerte promedio, hacían que los 50 años difícilmente encajaran con él.

La única parte viviente de él eran sus ojos, pero era con esta, abrumadora, ardiente luz de locura dentro de él, con la que miraba fijamente a Subaru.

— Soy Petelgeuse Romanée-Conti, arzobispo de los Siete Pecados Capitales del Culto de la Bruja… ¡Confiado con los deberes de Perezaaaa!

Con saliva en la punta de su extendida lengua, el loco Petelgeuse rio, orgullosamente diciendo su nombre mientras le mostraba a Subaru su hospitalidad.

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