Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 6: El Camino Al Territorio Mathers

Parte 2

 

 

Subaru parpadeo ante el brillo sincero de sus ojos, girándose para mirarla directamente. Mientras lo hizo, Crusch puso una mano en su propio pecho y declaró, “No puedo agradecerte lo suficiente por tu cooperación. SI no fuera por ti, hubiéramos fallado en subyugar a la Ballena Blanca, y yo hubiera seguramente caído a medio camino”.

Diciendo esas palabras, adoptó una posición de profundo agradecimiento hacia Subaru.




–……

Subaru, sin saberlo, se congelo ante el sincero gesto de agradecimiento de la nobel Crusch. No recordaba a ningún ser humando en su tipo de posición que le dijera esas palabras nunca.

–Er, ah…no, deja de hacer eso. Yo…no hice nada tan grande como eso…

–Discerniste el lugar y tiempo en que la Ballena Blanca aparecería; por tus esfuerzos, la fuerza de expedición, insuficiente en fuerza, fue reforzada; cuando la moral de los caballeros fue rota, tú los levantaste; propusiste un plan para rescatar la situación desesperada corriendo un gran peligro, y encima de eso, lo ejecutaste espléndidamente, guiándonos a la victoria.

Cuando Subaru respondió intentando detenerla, Crusch enumeró las acciones de Subaru durante la batalla y sus resultados.




Dicho de sus propias acciones de una manera tan ordenada, y examinando el resultado, Subaru solo pudo concluir, “Suena como nada más las acciones de un loco, si lo digo yo mismo…”

–Quizás no sea preciso comparar tus acciones con las de un feroz y salvaje león. Sin embargo, no hay error que fuiste tú la fuerza impulsora detrás de esta batalla. Si otros menosprecian tus acciones, juro por mi honor que los corregiré.

Crusch exalto a Subaru honestamente y con una mirada seria, sin calcular o dudar. Seguramente ella, la viva encarnación de la sinceridad, realmente no tenía ni un solo toque de falsedad en las palabras de gratitud que había pronunciado.

Recordando la relación que había tenido con Crusch hasta la noche antes de su partida, Subaru solo pudo hacer una sonrisa tensa.

–Estoy sorprendido. Parece que tu evaluación sobre mí ha mejorado un poco.




–Esto no es nada de lo que deba ser modesta. Y estoy obligada a reconocer que mi vista sobre ti hasta hace poco tiempo estaba muy equivocada. Hablando debidamente, un pago adecuado por tales logros seria darte la bienvenida a mi propia casa, pero…

–Tendré que pasar en eso.

Crusch había entrecerrado sus ojos y, en una voz baja, invitado a Subaru a su lado. Pero Subaru levantó una mano e interrumpió su cordial invitación.

–No es lo mismo que lealtad, pero mi confianza ya ha sido puesta donde busca estar. Genuinamente siento que eres una buena persona, y probablemente harías un gran trabajo si te volvieras la reina, pero…

Sin duda Crusch sería una reina para dirigir noblemente a las personas más que ningún otro. Tal era la extensión de su carácter, y él sabía solo una péquela parte de la poderosa razón que la impulsaba a actuar de tal manera. Una razón adecuada, y la resolución de soportar, era probablemente algo que ella heredó, confiado por otro.

Esto incluido, todo había servido para formar a la mujer solitaria conocía como Crusch Karsten. Un pequeño ser humano como Subaru quien continúo mintiendo a todos, solo podía ver su deslumbrante forma con admiración y envidia.

–…Haré reina a Emilia

–…….

–No por el bien de nada. Es lo que yo quiero hacer.

–…Aunque lo entiendo mucho, pensar que tu respuesta seria hasta esa medida.

La respuesta de Subaru hizo que los labios de Crusch formaba una amplia sonrisa mientras retiraba su barbilla hacia atrás. Luego,  desenvolvió sus brazos, apretó sus dedos blancos en un puño, y lo apuntó hacia Subaru.

–Muy bien. Tus hazañas serán recompensadas de una manera diferente. Juro sobre el nombre de Crusch Karsten que esta promesa será cumplido.

Declarando solemnemente, Crusch abrió su puño apretado y miro hacia su propia palma

Desde entonces, el tono de su voz cayó levemente mientras decía, “Ahora que lo pienso, es la primera vez que me siento tan bien acerca de tener una invitación mía rechazada. Es casi un refrescante sentimiento de derrota y no puedo mostrar estar preocupada por ello.

–…Crusch, creo que eres una persona increíble. Si estuviera por mi cuenta, creo que seguramente hubiera tomado esa mano.

Si no tuviera nadie con quien volver, con nada seguro en su vida, y alguien del nivel de Crusch le ofreciera una mano, el probablemente saltaría a la oportunidad sin dudar y colgaría a ella, confiando en ella para todo.

Pero el actual Subaru tenía la mano de alguien más que quería alcanzar y sostener, alguien sin vacilación que el apoyaría con su propia palma.

Por ello, él no podía tomar su mano, pero…

–Estoy contando contigo con lo de la alianza. Incluso si nos volvemos rivales al final, podemos llevarnos bien hasta entones, así que hagamos eso.

–…Subaru Natsuki, Debo corregir un pensamiento tuyo.

La respuesta de Subaru hizo que la sonrisa de Crusch de desvaneciera. Ella puo una cara solemne y apretó sus labios.

Sorprendido al sentir la atmosfera volverse tensa una vez más, los ojos de Subaru se abrieron mientras miraba a Crusch. Hacia él, Crusch levantó un dedo, luego se señaló a sí misma.

–“Te consideraré favorablemente, incluso cuando llegue el momento de determinar a mi compañero,” ella señaló.

–……

–Incluso si el día en que debamos ir por diferentes caminos llega, nunca olvidare mi deuda de gratitud hacia ti este día. Demás, incluso si llegara un momento de rivalidad, te consideraré con la mayor favorabilidad y respeto.

Crusch bajo su brazo con el dedo levantado, declarándolo firmemente en un tono de voz cristalino.

Esta vez, su conducta mando un escalofrió a la espalda de Subaru.

No era un sentimiento negativo. Simplemente se estaba sintiendo abrumado por algo tan grandioso.

—Esta era la mujer llamada Crusch Karsten, Duquesa de la Casa de Karsten

–Esto sería un momento muy peligroso si el lugar número uno y dos en mi corazón no estuvieran ya tomados.




–…Hmph. No estoy pensando tan lejos como acompañarte como una mujer. Aunque los hilos de mi corazón han sido tirados en ciertos lugares, mi corazón está decidido en cumplir un sueño—y así se quedara, hasta que un día, consiga el sueño que tanto he anhelado.

Subaru trató de pasar por alto la situación con palabras bromistas, y Crusch sonrió ligeramente mientras respondía. Pero la segunda mitad de sus palabras se volvieron extremadamente suaves, y esas no llegaron a los oídos de Subaru.

Con un parpadeo, Crusch olvido ese sentimiento, diciendo, “Ahora, entonces,” Mientras continuaba sus palabras con elegancia.

–Si es posible, en este momento me gustaría regresar a la capital real con los heridos y el cuerpo de la Ballena Blanca. Pero parece ser que aun te queda una misión.

–¿…Puedes decir eso debido a la bendición, huh?

–El poder de la bendición no es necesario. Conozco esa mirada en los ojos de un hombre.

Crusch cerró un ojo, mirando dentro de los ojos de Subaru mientras respondía así. Luego, reviso la apariencia de Subaru de Pies a cabeza y dijo, “Seguramente no estas sin lesiones. Así que tienes que hacer algo a pesar de eso.”

–Debo hacerlo sin importar si estoy muy herido o no. De cierto sentido, la caza de la ballena era para que pudiera hacerlo. Aunque me siento mal diciéndolo de ese modo.

–Oh, de verdad, ¿Después de subyugar a la Ballena Blanca?

Lo dijo de una manera que seguramente sonó pobre, pero Crusch no mostro signo de molestia. Ella parecía curiosa acerca del objetico del cual Subaru hablaba tan seriamente.

–Más interesante—seguramente hiciste la alianza con nuestra casa contando con eso. Si es así, es difícil no pensar que requieres algo de nosotros… ¿Necesitas apoyo?

–Lo necesito. Pero…para ser honesto, no pensé que sería así de difícil, así que…

Los hombros de Subaru se hundieron cuando vio por encima a los miembros de la fuerza de expedición heridos más allá de sus planes.

Con la subyugación de la Ballena Blanca terminada, significaba volver al territorio Mathers, donde Emilia estaba, y confrontar al abominable grupo ahí. Pelear con tal poderoso enemigo requería el poder de Crusch, pero—

–Con todas estas personas heridas, no pediré nada imprudente de ti. Además, tienes que ver esto no con sentimientos personales, sino como tu lugar como líder. Pedirte que me des una mano además de esto es…




—¿Entonces qué hay de usar estos huesos viejos hasta que se rompan?

Repentinamente, una alta figura camino hacia ellos con pasos silenciosos e interrumpió la conversación—Wilhelm, el viejo espadachín aun viéndose tan aterrador como antes, con su cuerpo entero bañado en sangre de bestia demoniaca.

El Demonio de la Espada se acercó caminando con un paso que no mostraba ninguna de las heridas en su carne, y ofreció la atesorada espada en su mano derecha a Crusch.

–Lady Crusch, devuelvo lo que me prestaste. Además, permítame ofrecerle mis agradecimientos respecto a este asunto desde el fondo de mi corazón. Es debido a tu cooperación que mi deseo tan preciado ha sido cumplido, Lady Crusch—muchas gracias.

–Tu anhelado deseo y mis objetivos se alineaba, eso es todo—puedes sostener esa espada un poco más. No puedes cumplir ningún rol desarmado.




–…Como desee. Mis agradecimientos.

Crusch respondió brevemente a las palabras de agradecimiento de Wilhelm y miró a Subaru. Aceptando su respuesta, Wilhelm volteó su cabeza de vuelta a Subaru también.

–…….

Ahora que estaban de cerca otra vez, el hedor de la sangre flotando a su alrededor era increíble, y Subaru se sintió nervioso de esa creciente y amplia aura amenazante que se sentía como una delgada espada pinchando su  hígado.

Pero la tensa atmosfera de antes de la Batalla—esa había sido levantada, y era un hecho que Wilhelm se veía como si sus espíritus habían sido levantados con él.




El viejo espadachín miro directamente a Subaru y, después de eso, se arrodilló en el lugar. Era un gesto demostrando el mayor respeto a otro, uno que había visto la noche antes de partir.

Y entonces—

–Señor Subaru Natsuki. Es debido a su cooperación que esta subyugación de la Ballena Blanca fue un éxito. Eres tu quien le dio sentido a todos estos largos años de mi vida hasta este día. Se lo agradezco. Se lo agradezco—Ofrezco mis agradecimientos, con todo mi ser.

–……

Este era Wilhelm, quien había ofrecido la mitad de su vida a la espada y dedicado más de una década de vida a la venganza. Subaru, envuelto por la basta pasión de la gratitud que aquel hombre le ofreció, tenía tanto miedo de soltar algo equivocado que estaba sin palabras.

Tomo un tiempo que ordenara su mente, esperando que las palabras apropiadas para dirigir al hombre ante él se unieran—para no poner a Wilhelm, un hombre con tal resolución, en una situación vergonzosa.

–Es tu propia espada la que lo hizo, Wilhelm. Pensaste en como pelear contra la Ballena Blanca, la estudiaste, entrenaste, no te rendiste, peleaste…

Habiendo enfrentado obstáculo tras obstáculo, debió haber estado en punto de renunciar a su rencor. Subaru no pensó que él tiraría todo, ni alguna vez intentar abandonar esas convicciones tan arraigadas.

Era Subaru, quien conocía más que nadie la debilidad del corazón, acerca de ser derrotado, acerca de ser obstruido por las irracionalidades del destino, quien podía entender el sufrimiento por el que Wilhelm había pasado hasta que sus fuertes sentimientos fueron respondidos.

–Te mantuviste con eso hasta que la Ballena Blanca cayó porque reaaaaaalmente amabas a tu esposa. Si ayudé a eso aunque sea un poco, estoy contento. No estoy seguro si es lo mejor que decir pero…felicitaciones. Y—bien hecho.

–…….

Impulsado por las palabras de Subaru, Wilhelm levanto su cabeza, y sus ojos azules se abrieron ampliamente.

Subaru había establecido comparaciones arbitrarias entre lo que él sintió y lo que imagino que Wilhelm sintió. No pensó que sus breves palabras de ese momento pudieran transmitir eso, y que Subaru hablara como si entendiera probablemente no divirtió a Wilhelm.

Pero Subaru no pudo restringir su deseo de decirlo igualmente—palabras para agradecer a Wilhelm por su amor por su esposa fallecida que aún seguía ardiendo catorce años después, continuando su pelea contra el Destino días tras día hasta que lo llevaron a la victoria…

–…Te lo agradezco.

Brevemente, y con una voz temblorosa, así fue como respondió Wilhelm.




Después de eso, se inclinó un poco hacia delante, y después de un silencio de varios segundos, se levantó. Luego, volvió su mirada hacia Crusch, y cuando ella asintió, dijo, “He recibido el permiso de Lady Crusch. Señor Subaru, pongo este cuerpo en sus manos. Por favor úselo al máximo para su objetivo.”

–Esto ayuda un montón, pero ¿estás seguro?

Cuando miro a Crusch para asegurarse, ella metió su barbilla y asintió afirmativamente. Cuando miró a Wilhelm con toda seriedad, sintió tanto la confianza y la temeridad del hombre, con su aura amenazante sin disminuir a pesar de tener un brazo herido.

—Para Subaru, la cooperación de Wilhelm era un deseo vuelto realidad.

En la situación actual, donde cada poco de fuerza de combate era desesperadamente ansiado, quería la fuerza del Demonio de la Espada tanto que podría saltar de la emoción en ese lugar. Pero incluso un novato como él podía ver que las heridas de Wilhelm eran graves.

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