Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 4: Una Apuesta para Resistir a la Desesperación

Parte 3

 

 

Escuchando el resurgimiento de la moral de la fuerza expedicionaria y al regaño de Crusch que lo había iniciado, Subaru no pudo evitar que las esquinas de sus labios formaran una sonrisa tensa.

«¿Porque me restriegas que soy un perro débil y abatido…?»




El hecho que no podía ser capaz de refutarlo solo provenía de la severidad de su caso.

Podían llamarlo como quisieran, usarlo como quisieran. Era verdad que Subaru era impotente, un perdedor, roto y desechado, y así había llegado a este punto.

Era porque Subaru entendió que podía gritar ahí y ahora: Perder no significaba que estaba acabado, estar roto no significaba que debías doblegarte, ser desechado significaba que aún había tiempo, y ser impotente…no estaba permitido.

«¡Cuento contigo, Patlash. Acércate una vez más, a la punta de su nariz!»

El dragón terrestre se incline en un ángulo, arañando el suelo y haciendo giros bruscos repentinos, gritando mientras se acercaba a la Ballena Blanca.

Con la Ballena Blanca intentando sacudir a Rem fuera de sus ojos, Crusch y los escuadrones mezclados fueron al ataque en apoyo. Las espadas de los caballeros dejaron salir chispas cuando golpeaban la piel exterior de la Ballena Blanca, y se alejaron para que los dragones montados corriendo paralelamente pudieran añadir explosiones a través de cristales mágicos.

La Ballena Blanca dejo salir un llanto, golpeando todo el suelo a su alrededor. Incluso ese acto de retorcerse en dolor era una fuerza violenta difícil de evadir para los humanos a su alrededor. Un dragón terrestre y su caballero fueron mandados a volar por el ataque; aplastados por un peso muy grande, el sonido de huesos rompiéndose se dispersó.

Sangre brotó, y una única vida humana fue apagada…Subaru grabo ese vista en sus ojos.

Un escalofrió recorrió su espalda. No pudo haberlo salvado a tiempo, pero esto era resultado de la decisión de Subaru.

Era el resultado de Subaru escogiendo iniciar la batalle. No podía apartar la mirada.

El instante que Subaru denegara ese hecho seria el momento en que perdiera la emoción de vergüenza

Cuando había pedido contra su propio corazón, cuando se enfrentó a su más despreciable debilidad, él profundamente, suavemente negó aquellas debilidades aun así. Es por eso que ya no podía dejarse mimar.

Con un estremecimiento, saboreó la sensación de sangre desvaneciéndose mientras atravesaba el viento, confiando plenamente en su dragón terrestre.

…La niebla aniquiladora escupida por incontables bocas estaba justo a su lado mientras pasaban.

Si incluso uno de sus dedos fuera a tocarla, la existencia de Subaru seria borrada y llevaba a su fin.

Su cuerpo entero seria engullido en un sentimiento de perdida diferente a la muerte, y desaparecería, un final sin nadie que lo recordara.

Sin embargo…

«¡El Fulla!» «¡¡Como si fuéramos a dejarte!!» «¡¿Adonde crees que estas mirando?!»

…magia de viento barrió la niebla a un lado. Espadas levantándose con un bramido, y bocas con un rugido, golpearon y aplastaron las bocas escupiendo niebla.




El apoyo de los caballeros adelgazo levemente la barrera de niebla. Incluso así, el poder de fuego de la niebla fue causa de desesperación, pero el sistema nervioso completo de Subaru había crecido en sintonía con el aura de inminente borrado.

Dejando su camino a Patlash, la carne de Subaru tomó acción evasiva sobre de su lom. Salto sobre sus brazos y empujo hacia arriba. Haciendo eso, Subaru evadió la niebla presionándolo desde atrás, pero habiendo perdido completamente el equilibrio, estaba en su camino de caer cuando…

«¡¡V-voluntaaaaad!!»

Agarrando las riendas, presiono sus rodillas en el asiento, apenas evitando la caída. El poder de agarre que había afinado balanceando una espada de madera, algo sin sentido en su mundo original, permitió que sus manos apenas se sostuvieran en vez de deslizarse por el temblor y las vibraciones.

Subaru se aferró a Patlash, arañando el suelo, mientras atravesaban la barrera.




Su visión se aclaró, y cuando el considerado dragón terrestre aflojo el ritmo, Subaru volvió a sentarse, terminando lo que debió verse como la vista más vergonzoso de la historia. Su resistencia, nunca buena para empezar, había caído, y a este paso, la siguiente ves terminaría de una sola manera… pero Crusch y los otros avanzaron hacia la Ballena Blanca, lanzando su ataque.

«¡Tengo que restregar mi cerebro… Haaa, mierda, no pongas tu vida en peligro así…piensa, maldición!»

Incluso mientras respiraba agitadamente, poniendo su vida en peligro para actuar como señuelo nuevamente, los pensamientos de Subaru deambularon al truco que Crusch había dicho durante su conversación anterior.




En lo que concierne a la “Ecología” de la Ballena Blanca, Subaru era la persona menos informada ahí. No tenía manera de apreciar el daño que el ser había causado además del alcance de las palabras Gran Expedición.

Tenía que haber algo que Subaru podía notar, algo que solo él podía notar, que otros no.

Wilhelm había estado persiguiendo a la Ballena Blanca por catorce años para vengar a su esposa. El pensamiento que el Demonio de la Espada, habiendo guardado ese rencor para llegar al campo de batalla, pudiera pasar por alto información tan crítica como “Hay múltiples Ballenas Blancas” era simplemente impensable. Naturalmente, eso significaba que el fenómeno era desconocido.

¿Entonces por qué nadie lo sabía? …No, ¿por qué había escapado de su conocimiento?




«¿Por qué mas salieron de repente? …La premisa que habían tres desde el principio es solo extraña.»

Sintió como si estuviera a punto de entenderlo. Pero antes que pudiera, la carrera de Patlash los había llevado dentro del rango de olor de la Ballena Blanca.

Crusch estaba persiguiendo a la Ballena Blanca, añadiendo cortes desde su atesorada espada a ella, pero su mirada estaba cambiando pesadamente hacia Subaru. Simultáneamente, abrió su boca, dejando salir un rugido que parecía romper el viento junto con la densa y vasta niebla destructiva que había llenado su cavidad oral.

Patlash pisoteó, cambiando bruscamente las direcciones. Eso los sacó del alcance inmediato de la niebla tiránica que se aproximaba, pero se quedó medio paso corto para salir de su alcance efectivo… pero…




«¡Nosotros nos haremos cargo de esto! ¡¡No te dejaremos!!»

…Hetaro y Mimi intervinieron, comprándoles tiempo para tomar el último medio pasó.

Los hombres gato gemelos abrieron sus bocas, desatando rugidos superpuestos de “¡Wa!” y “¡Ha!”. Las ondas de sonido se entremezclaron para formar una sola, entrelazándose mientras se transformaban en poder destructivo. Luego, la vasta onda de oscilación ondulo a través de la llanura, golpeando la aplastante niebla de frente y destrozándola

«¡¡Whoaa!! ¡¡Eso es asombroso!!

«¡Oh si, oh si, oh si! ¡Alábame más! ¡Woo-hoo!»

«Ahí vas de Nuevo, Hermana mayor…»

La alabanza honesta de Subaru hizo que Mimi inflara su pecho y sus mejillas se soltaran en satisfacción. Corriendo a su lado, Hetaro exhaló, los dos a cada lado de Subaru mientras se acercaban a él.

«Te apoyaremos. Sin usted, Señor Natsuki, no veo ninguna forma de ganar esta batalla», dijo Hetaro.

«¿Para poder ir bam, boom, badaboom, y así?» Pregunto Mimi.




«Hermana mayor, hemos estado yendo bam, boom, badaboom, pero aun necesitamos la ayuda del Señor Natsuki.»

«¡Heh!»

La conversación de bajo estrés continúo con Subaru atrapado en el medio.

Dejando de lado a Mimi actuando como si no comprendiera la situación en lo más mínimo, Subaru volvió su cabeza hacia el receptivo Hetaro y dijo: «Ese ataque de equipo, el que usaron para golpear a la Ballena Blanca a mitad de camino, huh. ¿Pueden hacerlo otra vez?»

«El mana es escaso, así que una vez más y estaré a mi limite… Hermana mayor y yo te defenderemos hasta que el capitán termine de curarse.»

«¡¿Ricardo sigue vivo?!»

Cuando Subaru levanto su voz ante las inesperadas buenas noticias, Hetaro dijo si mientras asentía.




Ese gesto difundió alivio en el corazón de Subaru. Cuando el liger que Ricardo estaba montando fue cruelmente asesinado, había visto la gran cantidad de sangre y temió que Ricardo pudiera haber sido lanzado sin dejar rastro.

«Nuestro gravemente herido capitán tenía un mensaje para usted, Señor Natsuki.»

«Un mensaje… ¿No es algo como, ‘Me debes mucho’?»

«Estoy seguro que te dirá esto después por sí mismo, pero… va así. Ajem. ‘¿Qu…? Se ha vuelto ligero. El hecho de que no esté muerto es prueba de eso.’ Fin del mensaje.»

Hetaro comunico el mensaje, imitando a Ricardo hasta su dialecto de Kararagi. Subaru no hizo ningún comentario sobre la calidad del retrato mientras reflexionaba sobre el significado de las palabras dichas a él.

Era un mensaje por el que Ricardo había ligeramente puesto su vida en riesgo para que le llegara. Si pudiera envolver su mente en torno al significado interno y el mensaje real detrás de el…

«No suenas para nada como él.»




«¡No, en lo más minino! ¡No tienes talento para eso, para nada!»

«¡¿Es este el momento para decir algo como eso?!»

Mimi inocentemente coincidió con el insensible comentario de Subaru. Hetaro refuto sus pensamientos con una voz al borde de lágrimas, pero Subaru no dejo que le afectara y miro hacia el cielo.

Dos de las Ballenas Blancas todavía estaban luchando con la fuerza expedicionaria, envueltas en un fiero combate. Por otro lado, la Ballena Blanca flotando en el cielo, con una mirada de comandante de batalla, estaba observando calmadamente desde arriba.

Subaru sintió que su comportamiento era de alguna manera… antinatural.

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