Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 4: Una Apuesta para Resistir a la Desesperación

Parte 2

 

 

Con un aullido, Rem ferozmente saltó hacia la Ballena Blanca, doblando su cuerpo y estrellando su puño contra la piel de piedra. Su brazo izquierdo oscilo alrededor la bola de hierro, la cual golpeo a su objetivo con un sonido tremendo, causando que la Ballena Blanca gimiera en agonía mientras la sangre se desparramaba.

Rem estaba atacando a la que se había tragado a Wilhelm desde atrás. La mandíbula parecía estar mordiendo, pero era difícil creer que el Demonio de la Espada seria masticado tan fácilmente.

«¡Mientras la cabeza no sea aplastada, lo arrastraremos de ahí de alguna manera…!»

Jalando las riendas, Subaru no se sentía particularmente seguro, pero confió el peso de su cuerpo al dragón terrestre.

Para Subaru manejar la riendas por sí mismo, en vez de Rem, era problemático; básicamente tenia cero entrenamiento. Solo tuvo el tiempo en el camino antes de llegar al Gran Árbol de Flugel y el tiempo libre después de llegar para practicar usando una montura dragón.

No había manera que Subaru, sin experiencia alguna con caballos de su viejo mundo, pudiera dominar dragones terrestres con solo unas horas de práctica. Todo lo que podía hacer era establecer una dirección y velocidad, y aferrase para no caerse.

Incluso así, el dragón terrestre altamente inteligente capto perfectamente ambas las intenciones de Subaru y sus capacidades. El dragón terrestre negro que Subaru había escogido como su propia montura estaba siendo considerado para no dejar que su jinete inexperto cayera.




Buen dragón de la tierra. Agilidad en tus pies, robusto, y más que nada, muy rápido en la captación. A partir de este momento, tu nombre es Patlash. Ese es el único nombre que se me ocurre para un compañero tan leal.

«¡Vamos, Patlash! ¡Circula alrededor de la punta de la nariz de la ballena!»

El fuerte grito y el sonido de las riendas espolearon al dragón terrestre a correr. Patlash respondió con un galope en un ángulo hacia delante, sin conocer el miedo mientras cargaba hacia la poderosa Ballena Blanca.

Con Rem colgando de su cuerpo, la Ballena Blanca estaba doblándose para lanzarla fuera, pero sintió el acercamiento de Subaru e instintivamente volvió su cabeza en su dirección.

«¡Olfatear el aroma de Subaru es un privilegio solo mio…!»

Rem salto al lado de su cara, entregado una patada con la fuerza de una bola de cañón.

La enorme cara fue enormemente abollada, y ahí, la bola de hierro anoto un golpe directo adicional. La bola de hierro giratoria rompió a través de la mejilla de la Ballena Blanca, rompiendo molares y manchando el suelo de hierba rojizo negro de sangre y saliva.

Un liquidó amarillo brotó de las heridas mientras la Ballena Blanca chillaba. Su cuerpo se estrelló en el suelo y empezó a retorcerse sobre el como un pez fuera del agua.

La tierra fue arrancada en el proceso, con terrones de tierra violentamente dispersos alrededor. La cola, que se agitaba violentamente, partió la superficie del suelo, cortando el viento y volando hacia Subaru desde un lado, aparentemente sin darse cuenta…y justo cuando estaba en peligro de un golpe directo…

«¡¡Ta-daa. Mimí está aquí!!»

…La pequeña bestia felina intervino un momento antes del golpe, con el bastón en su mano balanceándose para desplegar un muro mágico. Con un resplandor amarillo, el golpe rebotó, y el liger y el dragón de tierra corrieron a través de la brecha resultante a la vez.

Tomando un respiro, Subaru se volteó para mirar a Mimi, la gatita que lo había salvado, y dijo, ¡Muchas gracias! ¡¡Lo habría comprado justo después de empezar el contraataque todo genial y todo eso!!




«¡Hu-huu, puedes alabar más a Mimi! ¡Pero por hoy te alabaré por trabajar taaaan duro, señor!»

«¿Trabajar…?»




Mimi hinchó su pecho, entonces cuando Subaru dobló su cuello, se rio de él. Mientras lo hacía, le dio a una de sus coletas naranjas un golpe con el dedo antes de responder.

«Todos estaban deprimidos y ni siquiera podían pararse, pero tu rebotaste primero, ¿no es así? ¡Buen chico! ¡Eres asombroso! ¡Aunque no tanto como Mimi!»

«No es la gran cosa. No voy de dejar que la desesperación me supere.»

Con Mimi exaltándolo en una fuerte voz, Subaru mordió su labio e hizo una mueca.

Es verdad. No era nada que deba ser alabado.

¿Cuánta amargura había saboreado Subaru durante el camino?

Comparado con los horrores imposibles que se había enfrentado, ¿Cómo podría una situación en la que él aún podía pelear darle margen para hundirse en la derrota…?

Si tuviera tiempo para revolcarse en rendición, también podría toser su sangre y empezar a buscar esperanza, ya que el desafío era mucho, mucho, mucho más reconfortante que rendirse




«¡¡……!!»

Mientras Patlash saltaba, corriendo hacia adelante, una silueta apareció repentinamente justo al frente, abriendo su enorme boca.

Viendo el interior de la grotesca garganta tan de cerca, Subaru instantáneamente se inclinó hacia adelante mientras tomaban una acción evasiva. Pero la niebla llenando la boca se dispersó un poco más rápido de lo que él podía evadirla…

«¡Cierra tu boca…!»

Desde lejos, una invisible espada bajo, verticalmente cortando la mandibular abierta.

El poder del golpe cerro la boca a fuerza, y la Ballena Blanca se retorció en el suelo mientras pasaba a Subaru y a Mimi. Cuando Subaru levanto su cabeza después de apenas escapar, vio a Crusch galopando hacia ellos desde el otro lado del campo de batalla.

Corrió hasta llegar al lado del dragón terrestre de Subaru, mirando vilmente a la Ballena Blanca mientras hablaba.

«De un vistazo, este parece ser el peor caso posible. ¿Qué paso con Wilhelm?»

«Si lo recuerdas, eso significa que al menos no ha sido borrado por la niebla… Ahora depende de Rem.»

Volteando su cabeza, Subaru respondió mientras mantenía sus ojos sobre la Ballena Blanca dando la vuelta y fijando su vita en ellos. Recibiendo su respuesta, Crusch miro hacia Rem, aun en un fiero combate. Cuando la bola de hierro golpeo hacia abajo, sangre fresca fue arrojada, y esa Ballena Blanca hizo el suelo temblar mientras se sacudía en un mar de su propia sangre.

«¿Que ves, Subaru Natsuki?»

«¿Qué quieres decir con ‘Que ves’? Si lo dices en un sentido de victoria, podría decir algo egoísta, como, ‘Veo carias cosas separando mi vida y mi muerte’, pero…»

«¿No eso. No lo encuentras extraño?»

Crusch mando una espada invisible al puente de la nariz de la Ballena Blanca persiguiendo desde atrás. La Ballena Blanca gimió, su persecución fue aplastada al inicio, mientras Subaru comentaba, «¿Extraño?» mientras miraba a Crusch.

«Las Ballenas Blancas se han multiplicado a tres. Viéndolo simple, la situación es desesperada. Pero si la Ballena Blanca fuera verdaderamente una horda de monstruos, ¿Es eso realmente algo que no nos daríamos cuenta?»




«Realmente no entiendo lo que estas intentando decir.»

«Debe ser algún tipo de truco.»

Crusch lo dijo directamente, volviendo su galante cara hacia Subaru. Por naturaleza, tener esa poderosa mirada disparando atravesó de Subaru lo hizo pararse más recto.

«¿Así que tenemos que…descubrir que es?»

«Debemos prestar ayuda y al mismo tiempo comprar tiempo para tu escape. De cualquier forma, no podemos mantenernos por mucho. Debemos hacer algo… la retirada ya no es una opción.»

Declarando así, Crusch cambio la orientación de su dragón terrestre y se alejó de Subaru.

Dando un giro amplio, circulo alrededor de la Ballena Blanca mirándolos desde arriba mientras mostraba su rostro a las dispersadas unidades de la fuerza expedicionaria, levantando su voz.

«¡Párense! ¡Levanten sus cabezas! ¡Tomen sus brazos! ¡Para que han llegado tan lejos!»

«…….»

Las miradas de los hombres, apoderadas por miseria y desesperación, se levantaron.

Frente a ellos, Crusch grandiosamente saco su espada y la levanto hacia los cielos mientras gritaba.

«¡Miren a ese hombre! No carga con ningún arma. Es imponente, tan débil que el viento solo se lo podría llevar. ¡He visto a este hombre impotente abatido con mis propios ojos!»

Mientras Subaru corría, Crusch lo señalo con la atesorada espada de su casa mientras gritaba aún más fuerte.

«¡Él es más débil que cualquiera de ustedes!»

Si. Todo lo que dijo Crusch era verdad. Subaru era débil. Más débil que cualquiera.

No tenía poder para luchar. No tenía más habilidades más que sobrevivir. Había sido aplastado una y otra vez… un hombre que había sido abatido y derrotado varias veces.

«¡Y aun, fue el más débil entre ustedes el que más rápido en gritar que no esta terminado!»




Era el hombre más impotente ahí quien tenía que apretar sus dientes y decir que aun podía luchar. Contuvo sus lágrimas, tosió su sangre, y a pesar de eso, se puso de pie para resistir para que todos lo vean.

«¿Entonces porque mantienen sus cabezas abajo?»

«…….»

«Nuestro poder es débil. Incluso todos juntos, no sé si podemos alcanzar la garganta de la bestia demoníaca. Incluso así, si el más débil entre nosotros no se ha rendido, ¡¿Cómo podemos permitirnos caer sobre nuestras rodillas?!»

«S-si…»

Los hombres rotos con rodillas que no podían parar de temblar se miraron unos a otros, alentándose unos a otros para levantarse una vez más.

Recogieron sus espadas caídas y se acercaron a sus dragones terrestres esperando a lado de sus jinetes.

Estiraron sus manos, tomaron las riendas, y donde habían estado arrodillados ahora aparecieron caballeros a horcajadas sobre los lomos de sus dragones terrestres.

Las monturas relincharon mientas los caballeros sacaban sus espadas y aclaraban sus gargantas una vez mas.

Un gran grito se elevó… un grito de batalla para tomar honor en sus propias almas, como para reunir sus propios corazones.

Letras del hombre mas débil en el campo de batalla, dejaron salir un rugido salvaje, ahuyentando la insensatez que bajo sus cabezas.

…Las personas llaman a esta emoción vergüenza




Era el miedo de la vergüenza lo que hizo que los caballeros levantaras sus cabezas, atravesaran las diversas emociones que los mantenían en su lugar, o cedieran, y les dieron fuerza para avanzar.

«¡¡Vamos!! ¡¡A la carga!!»

«¡¡Ooooo…!!»

Con sus almas doblegadas re inspiradas, los caballeros retomaron su avance.

La fuerza de los dragones terrestres elevo una nube de polvo. Aunque la fuerza expedicionaria ahora totalizaba poco menos de cincuenta almas, ellos ferozmente cargaron contra las dos Ballenas Blancas dentro del rango de sus espadas, con Crusch a la cabeza.

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