Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 4: Una Apuesta para Resistir a la Desesperación

Parte 1

 

 

El coro se hizo más fuerte y llego más lejos, hacienda eco mientras se sobreponía.

En un mundo cubierto por gruesa niebla, había tres figuras como peces, con sus enormes cuerpos balanceándose como si nadaran.

Las retorcidas bocas saliendo de un lado a otro de sus enormes figuras eran bizarras, mientras continuaban emitiendo un sonido como si arañaran vidrio.

Era un malévolo monstruo que había tragado personas de muchas razas y extinguido innumerables vidas.

Ese monstruo solo había demostrado suficiente poder por si mismo para inspirar desesperación en los corazones de todas las personas, y ahora habían tres, burlándose de aquellos que se atrevieron a desafiarla.

Cuando Subaru miro arriba hacia la Ballena Blanca flotando sobre su cabeza, escucho el débil sonido de alguien cayendo sobre sus rodillas. Una ola de sonidos similares lo siguieron, unidos con una cadena de ruidos estridentes—el de armas cayendo del agarre de sus portadores.

Vio que los hombros de uno de los soldados participando en la fuerza expedicionaria habían caído, y el hombre se quedó mirando el suelo mientras se agachaba. Sus hombros temblaron, y ninguno pudo contener el llanto que se precipitaba de su garganta.

Cuando Subaru observo a los compañeros del caballero a su alrededor, ninguno tenía una sola palabra para decir.

Habían venido completamente equipados con todos los números que pudieron reunir, tomaron la iniciativa y lanzaron su poder de fuego contra ella, y aun habiendo tomado la ofensiva en esa medida—habían llegado a esta situación sin sentido.

Sus numero ya habían sido reducidos a la mitad por la profundidad de la contaminación mental, y sus fuerzas de ataque principales restantes habían sido pulverizados en un ataque sorpresa por las recién emergidas Ballenas Blancas. Incluso si juntaran toda su fuerza restante, aun no llegaría a ser menos de la mitad de poder de pelea con la que habían empezado. Encima de eso, las bestias demoniacas que tenían que derrotar numeraban tres…claramente no había posibilidad de victoria.




Todos lo entendieron en un solo segundo. Se dieron cuenta que su objetivo, y sus vidas, serian arruinadas en ese lugar.

El terror de la bestia demoníaca era grande. Y los lazos que la bestia demoníaca había robado de ellos pesaban fuertemente. Y aun así, eran impotentes, incapaz de hacer pagar por la pérdida de la preciosa vida que les había robado.




Cuando el peso de todo eso se derrumba, y los corazones que los habían apoyado hasta ese momento se rompen, ¿Quién podría culparlos por caer sobre sus rodillas en el lugar?

Frente a tal insensata e inmutable realidad, ¿Podría alguien denegar que deberían rendirse?

«¡¡…No dejen que se lo trague!!»

Abruptamente, un bramido enojado resonó en el silencio que había caído sobre la llanura.

Escuchando esa voz, Subaru sin saberlo levanto su cara y vio una solitaria figura pateando el suelo, saltando hacia la Ballena Blanca…una chica, con un revoloteo de su traje de sirvienta y empuñando una vil bola de hierro con espinas con su mano.

Con un vendaval entrelazado a su alrededor, la rugiente bola de hierro se detuvo cuando se estrelló directamente contra la nariz de la Ballena Blanca, fácilmente golpeado la dura piel exterior, continuando para sacar la carne y los hueso expuestos, ensanchando más aun la destructiva herida.

La Ballena Blanca dejo salir un grito y trató de levantar su cabeza hacia el cielo. Pero una hoja de hielo salió del suelo para empalar su cola mientras retorcía su cuerpo alrededor, la chica de pequeña estatura giro su bola de hierro alrededor, marcando un golpe despiadado que hizo que el enorme cuerpo de la Ballena Blanca se estremeciera mientras la sangre se esparcía por todas partes.

«¡Aun podemos salvarlo si lo sacamos antes que este en su estómago…!»

Ahí había un joven hombre gritando, sosteniendo un hombro desgarrado mientras sangre se derramaba de su frente.

Salió al frente, dándole órdenes a la chica balanceando la bola de hierro. Hizo una mueca, sintiendo amargamente la impotencia que le impedía unirse a la batalla, pero incluso así, dio un paso adelante.

Un dragón terrestre se paró al lado del joven hombre. él lentamente subió a su lomo, su torpe postura claramente por no estar acostumbrado a montar, pero aun así, fuertemente agarro las riendas y gritó: ¡Aun no terminamos! ¡Nada de esto ha terminado!

Antes que los caballeros aceptaran la rendición, el joven hombre levantó su cara como si estuviera reforzando sus propios espíritus, apretó sus dientes, abrió sus ojos, miro directamente a la Ballena Blanca y gritó.

«¡¡…No creas que esto es suficiente desesperación para detenerme!!»

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 7 Capítulo 4 Parte 1 Novela Ligera

 

***

 

 

Subaru sintió pesadamente el sonido de los pasos de la desesperación acercándose.

Una estaba por encima de su cabeza, una detrás suyo, y una estaba justo enfrente suyo… tres en total.

Esto no es divertido.

¿Cuánto poder de batalla habían vertido para enfrentarse solo a una de ellas, y cuando en verdad la hirieron? Debido a que las cosas no estaban yendo muy bien, llamó a dos de sus amigos para empezar la verdadera pelea. Todo era una mala broma.

¿Cuánto sufrimiento sin sentido tomaría hasta que el Destino estuviera satisfecho?




Defendido por Ricardo, Subaru había sido tirado al suelo y se quedó ahí mientras apretaba sus dientes. Si no hubiera cerrado sus molares, seguramente habría dejado salir sonidos de debilidad, o incluso llantos.

Suavemente, sintió como todos frente a sus ojos desaparecía en la oscuridad. Su cerebro era incapaz de soportar la tensión de aceptar  las amargas circunstancias; su mente parecía lista para rendirse de desesperación en cualquier momento.

De repente, se dio cuenta que la conocida desesperación se estaba burlando de él, mientras envolvía su brazo amigable te alrededor de sus hombros.

«¿…Queeee, no es momento que te rindas una vez más?»

No podía ver la cara de tenue sombra, pero alguien se estaba riendo entre dientes, la familiar voz sugiriendo que se rindiera.

Con esas palabras, Subaru acepto vívidamente el peso de las circunstancias ante él que le impedía el paso.

A su alrededor, Subaru vio a los caballeros caer sobre sus rodillas y rendirse, justo como él. Ellos, también, comprendieron que la situación frente a sus ojos estaba más allá de sus fuerzas. Robados incluso del ardor para empezar a resistirse, con su fuerza drenada de los ojos de todos, y con la voluntad para siquiera sostener un arma evaporada.

Cuando la vista rompió su espíritu, y empezó a rendirse a la inutilidad envuelta sobre sus hombros, se dio cuenta de algo.

Justo a su lado estaba Rem, lanzada del dragón terrestre en el mismo momento que él lo fue. Habiendo caído a su lado, ella se sentó, y él vio tristeza en el lado de su bonita cara.

Sus mejillas estaban tensas, sus labios azules, y sus parpados temblando.

Cuando él la vio de esa manera, pensó bastante casualmente, Sus pestañas son largas, huh. Y decidió…

—…Una sonrisa le queda mucho mejor.




Es por eso que…

«¡No vas a tener más tiempo de escenario, nunca!»

Bruscamente se sacudió del amistoso brazo envuelto alrededor de sus hombros.

Con la boca de la sombra doblándose en una sorpresa visible, la siguiente acción de Subaru fue devolver una cara sonriente hacia ella y entregar un golpe recto derecho…rompiendo la sombra negra en pedazos y deteniendo el temblor de su cuerpo

Estúpido. Patético. No tenía tiempo para dudas o detenerse en el lugar.

Así que había dos ballenas más. ¿Y qué?

Sus miembros podían moverse. Podía levantar su cara. Sus ojos podían ver. Su voz salió. Llegó a ella. Rem estaba ahí. Rem estaba viva. No había nada ahí, absolutamente nada, que justificaba rendirse.

…Levántate.

Una y otra vez, su corazón había sido destrozado.

…Levántate.

Un destino sin sentido lo había abofeteado, con la desesperación siendo la conclusión a la cual fue forzado.

…Levántate.

Cuando pensó que todo estaba perdido, lanzó todo al aire, intentando abandonar todo mientras corría, y cuando incluso eso no se le fue permitido, se enfrentó a su propio corazón.

…Levántate.

¿Para qué?

«¡¡Por un momento…como este, maldición!!»

Estrello un puño contra el suelo, empujando su torso hacia arriba.

Cuando Subaru aulló, levantando su cara, Rem lo miró en sorpresa.

Subaru se volvió hacia ella, extendió su mano, y miró a la Ballena Blanca al frente de él.




«Esto aún no termina…No terminara así.»

«…Subaru.»

«Hagámoslo, Rem. Nuestra gran escena.»

Dócilmente, ella lentamente agarró la mano extendida que luego la hizo ponerse de pie. Mientras ella se levantaba, Subaru la abrazó alrededor de su pecho, acercando su rostro.

«¡Rendirse no es nuestro estilo. No el mío, no el tuyo… de ninguno de nosotros!»

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