Goblin Slayer

Volumen 6

Capítulo 6: A Cada Uno su Propia Batalla

Parte 1

 

 

Fue uno de los trabajadores quien lo notó primero.

«Hrmph, y justo cuando pensé que había terminado por hoy.»

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Con una pala en el hombro y una larga mirada al sol poniente, suspiró.

Era un hombre inútil; no tenía ningún deseo de entrar al servicio de una casa mercantil, ni tenía el dinero para vivir una vida de lujo. Así, se encontró trabajando con su pala en la mano y con sólo el sudor de su frente para hacerle compañía, pero aun así, estaba insatisfecho.

Maldición, pero me gustan las aventureras.

Puede que no estuvieran vestidas con la ropa más bonita, pero se movían tan libremente. Y también estaban las chicas con túnicas sueltas, las magas y las clérigas. Eran completamente diferentes de las prostitutas que andaban por ahí maquilladas y perfumadas.

Por supuesto, las cortesanas de clase alta eran una raza aparte, pero también estaban fuera del alcance de hombres como él.

Y luego estaban los otros aventureros, los que compartían su comida y sus camas con esas mujeres.

Qué fácil debe ser su vida. Viviendo como querían, muriendo como querían. Era suficiente para poner celoso a un hombre.

«Tienen algo bueno entre manos. Un poco de cortar y rebanar, matar monstruos y saquear cofres de tesoros, y bam, eres rico».

Ciertamente, incluso este hombre comprendía que las cosas no eran tan sencillas. Pero todos quieren pensar que son de alguna manera especiales, que tendrán un éxito único. Y todo el mundo quiere ver las cosas de la manera que más les beneficien.

Este hombre, que estaba sentado allí jugando con la idea de ser un aventurero, no era diferente.

No tenía que tener un gran éxito. No le importaba si nunca se convertía en un guerrero renombrado. Todo lo que necesitaba era un poco de equipo decente, la oportunidad de salvar una o dos aldeas, y tal vez ganarse el agradecimiento de las muchachas locales….

Ah, o quizás podría comprar a una chica noble que hubiera caído en la esclavitud y cuidar de ella. Eso podría ser bueno. Podría encontrar una bella hechicera para que fuera miembro de su grupo y poco a poco ir ganando más y más compañeras. Todas mujeres hermosas, por supuesto.

Encontraría cuevas secretas que nadie más conocía (no es que él supiera de ellas en este momento), y ahí es donde haría su fortuna. Y finalmente, se instalaría en casa con su mujer favorita, volviendo a casa de sus tribulaciones e invitándola a salir en una aventura.

«…¡Je-je!»

Al hombre particularmente no le importaba que su visión de «éxito modesto» careciera de algo de realismo. Sólo estaba disfrutando de una fantasía indulgente.

Nadie apuntaría y se reiría de él por ello. Como una forma de pasar el tiempo, no le hacía daño a nadie.

Trabajar, beber vino, comer, disfrutar de las mujeres y los amigos, quejarse de la injusticia de todo esto, y ocasionalmente soñar un poco. Vivir. Eso era suficiente.

«…¿Hmm?»

Y nuevamente, él fue el primero en notarlo.

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Miró hacia un rincón del campo de entrenamiento, que en su mayoría estaba ya cercado y casi terminado.

Vio una pila de tierra de la que no tenía memoria.

La tierra era un recurso en sí mismo, así que cada vez que desenterraban la tierra, tenían que depositarla en un lugar designado.

«Maldita sea, ¿quién ha estado holgazaneando en el trabajo?»

No era que no entendiera lo molesto que podía ser el requisito. Él mismo había, en ocasiones, puesto la tierra en algún lugar conveniente en lugar del especificado.

Pero como él había notado el problema, era su responsabilidad arreglarlo, y eso era molesto.

Pensó en la posibilidad de fingir que no había visto el montículo, pero desafortunadamente para él, tenía una pala en la mano.

«…Ni modo, pues», murmuró. ¿Cuál era el problema? Sólo era un poco de tierra. En lugar de tener una conciencia culpable mañana, ¿por qué no hacer el trabajo y dormir bien esta noche?

Cuando el hombre se acercó a la pila de tierra, pensó que había visto una figura humanoide del otro lado. Era del tamaño de un niño, y la tenue luz del sol no era suficiente para oscurecer los crueles detalles de su rostro mientras balbuceaba y gruñía.

¡¿Un goblin?!

El hecho de que no empezara a gritar en ese momento era digno de elogio. Las acciones que tomó a continuación también fueron irreprochables.

Agarró la pala con ambas manos, se escabulló hacia la criatura tan silenciosamente como pudo, y levantó su pala.

«¡¿GROB?!»

La punta de la pala, pulida por el contacto con la tierra hasta que estaba tan afilada como un hacha, destrozó el cráneo del goblin. Sangre oscura y sesos salpicaron mientras la criatura se derrumbaba, y el hombre pisoteó alegremente el cadáver.

«¡Ja ja! ¡Te gusto eso, tú…!»

Cuando finalmente tiró de la pala y vio el hilo de sangre colgando de ella, el hombre frunció el ceño. El pensamiento racional le recordó que esta era una herramienta que iba a necesitar al día siguiente. Será mejor que lo lave.

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Sin embargo, junto con la ola de repulsión, vino una profunda gratitud a su herramienta: cuando el momento lo requirió, la pala había servido magistralmente para aplastar la cabeza de ese goblin.

«…¿De dónde diablos salió de todas formas? ¿Cavó este hoyo o algo así?»

Sacando la sangre de su pala, el hombre sonrió hacia el túnel. Era un pasadizo tosco pero sólido. El goblin debe haberlo cavado.

El hombre no podía ver el final del agujero. No sólo porque estaba oscuro allá abajo… sino porque el sol se estaba poniendo mientras estaba parado en ese lugar.

“…”

El hombre tembló. Un miedo sin nombre corrió por su columna vertebral.

«De ninguna manera. Olvídalo. No necesito ir allí. Esto requiere un aventurero».

Deja que ellos se encarguen. No era su trabajo. Aun así, tendría que reportarlo.

Pero en ese momento…

«¡Ow….!»

Sintió un dolor penetrante en su pie derecho, y de repente, su visión se volcó al caer al suelo.

¿Qué demonios? Se obligó a doblarse para poder ver su pie, donde descubrió que la sangre salía de su tobillo.

«¡GROB! ¡¡¡GROORB!!!»

Luego vio a un goblin sosteniendo una daga envuelta en un líquido no identificable.

No…. No sólo un goblin. Diez, veinte de ellos, riéndose en voz baja mientras emergían de las sombras nocturnas.

“…——…”

El obrero abrió la boca como para pedir ayuda, pero su lengua parecía estar atascada; no podía hacer ningún ruido.

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Un dolor adormecedor provenía de su pie apuñalado. Su garganta estaba seca. Tenía una especie de líquido en la boca; sabía a sangre. No podía respirar. Su visión comenzó a oscurecerse.

¿Por qué no se había dado cuenta de que había más de un goblin ahí?

Si ni siquiera había visto eso, por supuesto que no había visto la daga envenenada que tenía uno de los monstruos.

El hombre murió poco después.

Pero, por supuesto, él no fue el primero en morir esa noche, ni sería el último.

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