Goblin Slayer

Volumen 6

Capítulo 4: Los Hombres sin Nombre

Parte 4

 

 

«Me voy, entonces», le dijo Goblin Slayer a la Vaquera. Él estaba en su habitación haciendo una revisión rápida de su equipo. «Llegaré tarde esta noche. No necesitaré cenar».

Puso su espada en su cadera y sujetó su escudo a su brazo, se puso un protector en la pierna y colocó su bolsa de objetos en su cinturón, luego finalmente se puso su casco.

Estaba vestido y listo para salir en una aventura, pero la Vaquera estaba acostumbrada a todo esto. » Ok, claro», fue todo lo que ella dijo en respuesta.

Él había estado ayudando a entrenar a algunos aventureros novatos, y sin embargo esto era lo que hacía en el momento en que llegaba a casa. El hecho de que llegara a casa, ¿era su manera de tratar de ser considerado?

«Mi tío dijo que tenía que hacer unos recados, así que también llegará tarde. Supongo que me quedaré aquí sola, completamente sola…»

«No olvides cerrar la puerta. Mantén la puerta de la cerca cerrada y cierra los postigos de las ventanas».

«Sé todo eso. Te preocupas demasiado». Ella se rió, y Goblin Slayer se quedó en silencio. Ella aprovechó la oportunidad para quitarle algo de polvo de su armadura.




Él hizo un «Hrm» -¿esto le disgustó?- y luego giró la cabeza de lado a lado, comprobando la movilidad de su casco.

«Así que sé que estoy preparada», dijo la Vaquera. «¿Pero qué hay de ti? ¿Tienes tu cartera? Eso es lo más importante».

«Erm…»

Él obedientemente hurgó en su bolsa de objetos. La pequeña bolsa de monedas estaba allí.

«Lo tengo.»




«¡Bien, eso es!» La Vaquera lo tomó por los hombros y lo hizo girar. Ella ajustó la borla deshilachada de su casco. «Puedo ir a buscarte si te emborrachas», dijo ella, «pero trata de no causar demasiados problemas a tus amigos, ¿de acuerdo?»

La palabra amigos hizo que Goblin Slayer ladease un poco la cabeza, pero después de un momento, respondió: «Bien», y asintió con la cabeza. » No tengo intención de hacerlo».

Goblin Slayer no llevaba ninguna luz mientras caminaba por la carretera desde la granja hasta la ciudad, y luego a través de la ciudad hasta la taberna. Atravesar campos nocturnos era parte de su entrenamiento, y una vez que llegó a la ciudad, no necesitaba una luz de todos modos.

La especial confusión de un bullicioso pueblo al atardecer le saludó; era una situación con la que no estaba familiarizado, y procedió silenciosamente a través de ella.

La gente se empujaba y forcejeaba. No sólo los aventureros, sino también los viajeros, así como los trabajadores que construían las instalaciones de entrenamiento, estaban por todas partes.




Goblin Slayer siguió su camino, mirando hacia aquí y hacia allá, hasta que vio la señal que le habían dicho que buscara.

«…Hmph,» gruñó mientras se abría paso hacia ella, finalmente saliendo de la multitud. Al mismo tiempo, metió la mano en su bolsa de objetos, asegurándose de que no había sido víctima de ningún tipo de hurto. Todo estaba bien.

El cartel llevaba la inscripción EL HACHA AMIGA y tenía la forma de un hacha de mano.

Goblin Slayer atravesó la puerta giratoria y se vio envuelto instantáneamente en una cacofonía que rompía sus oídos. El interior cavernoso estaba iluminado por el resplandor rojizo de las lámparas, y todas las mesas redondas estaban llenas.

El edificio en sí era más pequeño que la sucursal del Gremio, pero esa era una estructura multipropósito. Desde la perspectiva del antiguo sistema, bajo el cual lugares como éste tenían una taberna en el primer piso y una posada en el segundo, el Hacha era bastante grande.

Solía ser que los alojamientos de los aventureros también se utilizaban como lugares para encontrar trabajo, pero ahora eso era parte de la historia. El sistema del Gremio había sido ampliamente adoptado, y los aventureros, que antes habían sido poco más que un montón de matones callejeros, habían adquirido cierto tipo de estatus público.

Incluso hoy en día, había algunas tiendas que trabajaban con el Gremio para ofrecer misiones, pero en su mayor parte, las posadas de los aventureros habían caído en decadencia.

Por otra parte, se decía que la legendaria taberna El Caballero Dorado nunca asignó ni una sola misión, pero aun así….

«¡Hey, Goblin Slayer! ¡Viniste!»

Mientras el aventurero con armadura permanecía justo dentro de la puerta, una poderosa voz le gritó. Su casco se giró, mirando el interior del bar como si estuviera haciendo una evaluación de una cueva en la que acababa de entrar. Ahí….ahí estaba la fuente de la voz.

En un rincón de la taberna, en un asiento desde el que podía ver toda la habitación, estaba sentado un hombre guapo y de aspecto duro, que en este momento estaba agitando el brazo.

«¡Por aquí, por aquí!»

«¡Llegas tarde, hombre! ¡Ya hemos empezado!»

«Lo siento», gruñó Goblin Slayer.

La copa que uno de los hombres levantó ya estaba casi medio vacía, y algunos de los bocadillos claramente habían desaparecido. Pero el mayor indicio era que las caras de ambos aventureros ya estaban sonrojadas.

Goblin Slayer se sentó algo incómodo en la mesa circular.

Los otros dos hombres estaban vestidos de civil; sólo Goblin Slayer llevaba su armadura. Era imposible no encontrarlo un poco gracioso. A diferencia de la forma en que muchos jóvenes imaginaban las cosas, los aventureros normalmente no andaban por la ciudad con todo su equipo.

Sí, el Lancero y el Guerrero Pesado eran lo suficientemente astutos como para que incluso ahora cada uno de ellos llevara una espada corta en sus caderas, pero probablemente era una exageración. Las miradas que llegaban hacia ellos eran probablemente de viajeros que no estaban acostumbrados a los aventureros.

Estos tres hombres eran algo conocidos: El Más Malo de la Frontera, el Lancero.

El Más Amable de la Frontera, Goblin Slayer. Y el líder del Grupo más Genial de la Frontera, el Guerrero Pesado. (La razón por la que no se les podía llamar «caras famosas» era por uno de ellos en particular….)

«¿Por qué no fuimos a la taberna del Gremio?» preguntó Goblin Slayer.

«Porque no quiero que se esparza el rumor de que estaba teniendo una bulliciosa celebración con un tipo que ni siquiera se quita la armadura», le gritó el Lancero.

«Sólo está diciendo eso», dijo inmediatamente el Guerrero Pesado. «Le da vergüenza que lo vean bebiendo contigo.»

«¿Es eso cierto?»

«Especialmente por la Srta. Recepcionista, si sabes a lo que me refiero.»

«Aw ¡Cierra la boca!» Gruñó el Lancero. Luego movió su pulgar hacia el menú en la pared. » Como sea, date prisa y pide algo».

«Sí», dijo Goblin Slayer, estudiando el menú. Había por lo menos una docena de tipos de alcohol, desde cerveza hasta vino de fuego y vino de uva.

«……Hmmm,» murmuró Goblin Slayer.

«Escucha», dijo el Lancero con un suspiro exasperado. «En momentos como este, no piensas en ello. ¡Sólo toma una cerveza!»

«Una cerveza, entonces.»

«¡Bien! ¡Oiga, señorita! ¡Tres cervezas!»

«Tomando el mando, ¿huh?»

El Guerrero Pesado no podía reprimir una sonrisa y una risita tranquila.

«¿Qué?» el Lancero preguntó con una mirada, pero el guerrero respondió tranquilamente: «Nada».

La camarera colocó tres copas rebosantes de cerveza sobre la mesa con mano experta. «¡Aquí tienen, tres cervezas! ¡Disfrútenlas!»

La camarera era un centauro, aún joven. Uno tendría que tener cuidado de no llamarla Padfoot en un lapsus de embriaguez. Los centauros eran gente muy orgullosa y no tenían algo tan suave como almohadillas en los pies. (Nova: Se refiere a que Padfoot denota que la persona tiene almohadillas en los pies, como los perros o los gatos en sus patas. Pad=Almohadilla, Foot=Pie)

Probablemente era lo mismo con los minotauros, algunos de los cuales se convirtieron en Oradores. No es que los minotauros como grupo se preocuparan por esos detalles….

Pero volvamos a nuestra historia.

La camarera dejó las copas, su generoso pecho rebotando, y luego se alejó (con sus cuatro pies), meneando su cola. Era impresionante la facilidad con la que podía moverse a través de la abarrotada taberna con una complexión tan grande.

Mirando su musculoso trasero con atención, el Guerrero Pesado exhaló: «Sé que los senos son buenos, pero un trasero es bueno también».

«Huh, eso explica por qué te gusta tanto esa caballera amiga tuya… ¡ella monta a caballo!».

«Ella no tiene nada que ver con esto.» El Guerrero Pesado se detuvo un momento y dijo: «Supongo que no podríamos tener una charla como esta en la taberna del Gremio, ¿huh?»

Allí, nunca se sabía cuándo una mujer podría estar mirando o escuchando. El Guerrero Pesado suspiró y cogió su cerveza, enviando una onda a través de ella.

«¿Qué tal un brindis, entonces?»

«¿A qué?» Preguntó en voz baja Goblin Slayer. Él también había recogido su copa.

«Er… Ah, demonios. Es demasiado difícil pensar en algo. Vayamos con lo de siempre.»




El Lancero asintió con la cabeza, siguiendo el ejemplo de los demás levanto su bebida.

«¡A nuestra ciudad!»

«¡A los dados de los dioses!»

«A los aventureros».

«¡Salud!» exclamaron y luego vaciaron sus vasos.

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