Goblin Slayer

Volumen 6

Capítulo 4: Los Hombres sin Nombre

Parte 1

 

 

Apenas una semana después, la gente empezó a utilizar los nuevos campos de entrenamiento, aunque en realidad no estaban terminados.

La luz del sol de principios de verano bañaba la colina cubierta de hierba, y una agradable y cálida brisa soplaba a través de ella. ¿Qué mejor clima podría haber para tentar a uno a trabajar y sudar?




«¡Auch-ow! ¡Cuidado, ahora mi mano está entumecida!»

«¡No sueltes tu escudo de mano! ¡¿Quieres que te rompa la cabeza?!»

«¡Yipes! ¡Ack! ¡Waah-!»

Metal resonaba contra metal en el círculo de arena blanca.

El complejo (casi podría decirse mágico) de las instalaciones de entrenamiento estaba todavía en construcción, pero incluso un novato podía levantar una cerca. El espacio circular para los combates simulados fue lo primero que se había terminado, y las ansiosas manos de los jóvenes ya lo estaban poniendo a prueba. Después de todo, el área detrás del edificio del Gremio era demasiado reducida, y era bueno tener a la mano algo de equipo prestado para probarlo.




«¿Tu mano está entumecida? ¡No me importa si se cae! ¡No bajes tu escudo! ¡Tú escudo necesita ser tu compañero más fiel en una pelea!»

«¿No podríamos, ya sabes, tomar esto con un poco más de calma?»

En este momento, eran la Caballera y la Luchadora Rhea -la joven luchadora vestía una armadura de cuero y llevaba un escudo redondo- quienes competían en el círculo.

Bueno, competir podría haber sido una palabra fuerte. La Caballera tenía el duelo bajo control y se estaba divirtiendo. En cuanto a la luchadora rhea, todo lo que podía hacer para chillar y levantar su escudo para bloquear los ataques que recibía.




Y ella necesitaba hacerlo: las espadas de práctica podrían no tener filo, pero recibir un golpe con ellas podría dejarle a uno con algo peor que un moretón.

«¿Qué pasa? ¡Concéntrate! Si no puedes resistir esto, ¿cómo vas a lidiar con los dientes y las garras de un dragón?».

«¡Sólo soy Porcelana! ¡No quiero pensar en ningún dragón!»

«¿No conoces la parábola del encuentro aleatorio con el dragón? ¡Whoop, ahí van tus pies!»

«¡¡Eek!!»

Un ejemplar barrido de la Caballera levanto los pies de la Luchadora Rhea desde abajo, haciéndola caer sin gracia en la arena.

Riendo a carcajadas, la Caballera aprovechó su ventaja, golpeando con la empuñadura de su espada. Un golpe de una empuñadura como ésta, con la espada sostenida en reversa y levantada por encima de la cabeza, podría ser crítico.

Goblin Slayer Volumen 6 Capítulo 4 Parte 1 Novela Ligera

 

Jadeando y chillando, la Luchadora Rhea intentó escapar de la trampa, solo para volver a tropezar.

La Caballera era despiadada, o quizás le faltaba algo de simpatía; en cualquier caso, ataco sin piedad. Casi cruzó la línea de la crueldad.

Y se preguntaba por qué nadie quería casarse con ella…

«Whoa….»

«Sí, santo cielo».

El Guerrero Novato y el Mago Pelirrojo miraron, sus expresiones rígidas, tratando de no pensar en el hecho de que su turno sería el siguiente. Nunca se habían dado cuenta de que sentarse fuera de ese círculo, tratando de prepararse para lo que venía, podía ser una forma de entrenamiento en sí mismo.

¿Dónde creían que estaban… en el Gran Laberinto inexpugnable en la tierra del frío extremo? Sería imposible ir allí, o volver.

«Oigan, no se distraigan, mocosos».

La culata de una lanza dio a cada uno de los jóvenes aventureros un suave golpe en la cabeza. Y quién sostendría esa lanza sino el Lancero, vestido no con su armadura habitual sino con ropa de civil, con una insignia de plata colgando de su cuello.

«Es fácil distraerse a causa de las chicas. Créanme, lo sé. Pero si no se concentran, lo siguiente que sabrán es que estarán muertos».

«Uh, eso no es lo que estaba haciendo.»




«Sí, y no tengo los mismos problemas que tú, Lancero…»

Uno refunfuñó mientras el otro se reía para sí mismo.

«Escuchen, ustedes dos», Lancero comenzó a fruncir el ceño. «No sé lo que piensan de mí, pero no suenan como si estuvieran listos para aprender algo.»

«Sí, pero», dijo el Guerrero Novato como si fuera la cosa más obvia del mundo, «siempre te está rechazando esa recepcionista, ¿verdad?»

«Yo acabo de llegar, y hasta yo lo sé», añadió el mago.

Una vena en la sien del Lancero hizo un tic visible, pero es posible que alguno de los chicos lo notara.

«Oh, ya veo», dijo con una sonrisa rígida pero infinitamente amable. «¿No son ustedes muy listos? Bueno, no son los únicos que pueden jugar ese juego».

“¿-?”

Los dos lo miraron inquisitivamente, después de lo cual el Lancero extendió su dedo índice tan recto como una lanza y continuó:

«En tu reciente aventura, te precipitaste, usaste tu magia y terminaste sin poder hacer nada».

«Erk…»

«Y tú te has pasado todo el tiempo cazando ratas gigantes, así que no tuviste la resistencia para una batalla más larga y te bebiste toda tu recompensa en pociones de resistencia.»

«¡¿Guh?!»

Ambas cosas eran ciertas. Secretos embarazosos que los chicos preferirían que no se difundieran demasiado. Nadie lo sabía excepto los miembros de su grupo, y…

«¿La-La recepcionista? ¿Ella te lo dijo….?»

«Claro que sí. Ella me pidió que los cuidara, y que me asegurara de que tuvieran la fuerza física que necesitaban». El Lancero se rió en forma silenciosa y luego se levantó tan fácilmente como un fantasma y adoptó una postura de combate. El Guerrero Novato y el Chico Mago se pusieron en posturas firmes, pareciendo tan aterrorizados como si se estuvieran preparando para luchar contra un guerrero que se levantó de entre los muertos.

«Juguemos al escondite. Yo seré el cazador y ustedes serán los cazados».

Fue sólo cuando el Lancero hizo girar su arma con un florete y retomó su postura que los chicos se dieron cuenta de lo enfadado que estaba.

«¡Rayos, salgamos de aquí!»

«¡S-Sí, tenemos que irnos!»

En lugar de disculparse o reflexionar sobre lo que habían hecho, ellos eligieron salir corriendo como liebres al ver a un sabueso. Sin duda, fue la decisión correcta.




«¡Hey! ¡No se van a escapar tan fácilmente!»

Los chicos salieron corriendo por el área de entrenamiento tan rápido que dejaron su equipo (incluyendo el bastón del mago) tirado en el suelo. El Lancero salió corriendo detrás de ellos.

Los trabajadores de la construcción, junto con los aventureros que estaban de descanso, miraban la conmoción con desgano. Por supuesto, todo el mundo sabía que el Lancero no iba en serio. Él mantenía una velocidad que le permitiría atrapar a los chicos si éstos flaqueaban, aunque fuera sólo un poco, pero juzgar una cosa así era impresionante en sí mismo.

Todos los que miraban detenidamente estaban de acuerdo en que, a pesar de su apariencia, el Lancero era bueno cuidando de los demás.

La instrucción en este lugar generalmente estaría a cargo de aventureros retirados y de alto rango. Pero no había nada que impidiera a los aventureros activos proporcionar un poco de tutelaje propio. Tal vez sólo para pasar el tiempo, o incluso para complementar su propio entrenamiento.

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