Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 2: Bendiciones, Reuniones y Promesas

Parte 2

 

 

«Ahora que lo pienso, ¿a qué te refieres con ponernos en contacto con él desde la guarnición? Ahí no hay teléfonos, ¿verdad?»

Mientras caminaban hacia la guarnición, Subaru expresó su repentina duda.




«‘¿Teléfonos?’»

La expresión desconcertada de Emilia implicaba que nunca había escuchado esa palabra en su vida.

«Quiero decir, como un dispositivo para hablar directamente con alguien en un lugar distante…»

«¿Te refieres a un metia? Deberían tener espejos mágicos… »

«¿Espejos mágicos?»




«Metia, es un objeto que te muestra a la otra persona y te permite hablar mediante ella. Son bastante comunes como artefactos mágicos, por lo que aparentemente se usan en varios lugares… »

«Lo tengo. Entonces hay una manera de hacerlo. ¡Espejos! Eso es tan mágico”.

Cuando Subaru pensó en ello, se dio cuenta de que nunca había visto un verdadero metia. Había escuchado este término del Anciano Rom en la bodega de botines y fingió que su teléfono celular era uno, pero eso fue todo.

«De cualquier manera, es un rayo de esperanza. Si podemos comunicarnos con Reinhard, podremos aclarar todo”.

«Supongo que sí. Rem se molestará si no regresamos pronto, así que será mejor que nos demos prisa…»

Rem también había querido ir con Subaru en su recorrido por la capital real.

Sin embargo, tenía mucho trabajo que hacer como guardiana del grupo completo, así que, con gran resignación, permitió que Emilia fuera la que lo guiara por la ciudad.

No había duda de que la chica en ese mismo momento estaría arrasando por despecho con su trabajo.

«Bueno, es una lástima para Rem; pero para mí, el no tenerla aquí es un poco gratificante…”

«¿Qué acabas de decir?»

«Ahh, nada. Es solo que no tengo que avergonzarme si nos ve tomados de la mano y cosas así… Oye, Emilia-tan, sobre ese tema de la selección real de mañana… »

Al ver la mirada tensa y cautelosa en el rostro de Emilia, Subaru abandonó su tono despreocupado. Pero entonces la expresión de Emilia desapareció por completo, y la tristeza que llenaba sus ojos violetas solo acentuaba su comportamiento.

La mañana en que llegó el emisario, así como durante el tiempo antes de su partida, Subaru había interrogado a Emilia varias veces, pero ella nunca bajó la guardia. Su llegada a la capital real no había cambiado eso.

«Te lo he dicho varias veces, ¿no? Te traje aquí para que puedas cumplir tus promesas y te recuperes. No necesitas preocuparte por mí”.

«No hay forma de que pueda hacer eso. Quiero decir, aquí estoy, tomándote de la mano… ¿Cómo podría no preocuparme así?»

En algún momento durante su respuesta, Emilia había dejado de caminar, deteniendo a Subaru. Debajo de su capucha, un mechón de cabello plateado cayó sobre su cara.

Subaru no pudo evitar pensar que parecía una lágrima que caía.

«Quiero ayudarte. Si está teniendo dificultades, quiero hacer algo. Así es como ha sido hasta ahora… y así es como será en el futuro».

«…»

Subaru admitió honestamente sus sentimientos. Tenía la intención de agotar todos los esfuerzos posibles en nombre de Emilia.

Sabía exactamente qué lo motivaba, pero…

«¿Por qué?»

«¿… uhh?»

«¿Por qué vas tan lejos por mí, Subaru? No entiendo.»

La incredulidad en los ojos de Emilia desconcertó por completo a Subaru. Cuando la mano de ella apretó la de él en busca de una respuesta, Subaru sintió que había algo atorado en su garganta, mientras luchaba por encontrar las palabras.

«Es…»

«…»

«¡E…es…!»




Incluso si sabía lo que debía responder, necesitaba la resolución y el coraje para pronunciar aquellas palabras. Y repentinamente puesto a prueba, a Subaru le faltaban ambas cosas. Al final, Subaru no dijo nada mientras Emilia esperaba.

Mientras el silencio se prolongaba, se quedó sin el tiempo que Emilia le había dado.




«…Vámonos. El sol se pondrá si no hacemos esto pronto”.

Emilia comenzó a avanzar otra vez, jalándolo de la mano. Subaru la siguió, apretando los dientes ante su propia falta de coraje.

Mientras miraba su pequeña y esbelta espalda, se odió a sí mismo por perder de vista aquello que necesitaba decir.

Despreciaba su debilidad frente a la chica que le había salvado tanto la vida como el espíritu, la chica que encendió el fuego más brillante en su pecho.

Cuando Subaru se hundió en un vórtice de negatividad y auto desprecio, comenzó a escuchar una voz sin género, como alguien que le susurraba directamente al cráneo.

«-Será mejor que dejes las cosas así, Subaru».

«¡…!»

«Soy yo. Estoy hablando directamente a tu mente, por lo que Lia no puede oírte”.

El método de comunicación era extraño, pero la voz era ciertamente familiar. Era el espíritu con el que Emilia había establecido un pacto, el gato sobrenatural que siempre estaba a su lado – Puck.

Subaru se sorprendió por la repentina comunicación telepática.

«¡…! ¿Entonces también puedes oírme?»

«Captas rápido. Al principio no estaba seguro, pero… fue fácil establecer una conexión, por lo que es posible que tengas una alta compatibilidad con los espíritus. Quizás es por eso que a Betty le agradas”.

El conocimiento unilateral de Puck sobre la situación añadió irritación a la tristeza de Subaru. Se sintió excluido.

«Lia está bien. No pierdas en estos momentos la esperanza sobre esta conversación”.

«Eso es… ¿Cómo diablos sabes?»

«Solo lo sé. Sé todo lo que hay que saber sobre Lia, después de todo.»

Incluso si no lo puso en palabras, el amor paternal de Puck por ella era evidente en su tono.

La garantía que le había dado el espíritu hizo que Subaru se sintiera peor por su propia impotencia. Puck solo le había recordado que, al fin y al cabo, Subaru no sabía nada de Emilia.

La Emilia que él conocía era una increíblemente hermosa chica semielfa.

Ella era candidata para convertirse en la próxima reina de Lugunica, bajo el cuidado de su patrocinador, Roswaal.

Sabía que ella era honesta, ingenua, obstinada y de buen corazón; su personalidad la impulsaba a ayudar a los demás incluso a costa de sí misma, haciéndola parecer como una hermana mayor, pero a la vez, también un blanco fácil.

Pero todos estos hechos apenas arañaban la superficie. No sabía nada de la chica que estaba en su interior, sus emociones, ni siquiera cómo y por qué había venido a perseguir el trono.

«Poner el corazón y alma en todo lo que haces es bastante duro para ti, ¿eh?»

Incluso si sus labios cerrados pudieran ocultar sus pensamientos superficiales, no podría silenciar su mente. Era imposible esconder todo esto de Puck, quien sacaba pensamientos superficiales como si de una cuchara en un caldo de sopa se tratara.

«Oye, Subaru».

Él no quería hacerle frente a su propia miseria por más tiempo. De manera poco convincente negó lo dicho por Puck, pero estas palabras, susurradas a la mente y no al tímpano, nunca llegaron. Con Subaru expresando su voluntad a través del silencio, Puck continuó, «-No me des muchas esperanzas, tanto a mi como a Lia».

«… ¿Huh?»

«La esperanza es un veneno suave. Incluso si sabes que te arruinará, no puedes evitar el intentar alcanzar la ilusión que parece lo suficientemente cercana como para atraparla. Eres realmente un veneno”.

Para Subaru, que había visto a Puck como un ser tranquilo e imperturbable, esas palabras contenían suficiente fuerza como para cambiar sus impresiones sobre él por completo.

«Que quieres decir con…»

Pero antes de que pudiera terminar su perpleja réplica, Emilia, guiando su mano, dejó de caminar y dijo: «Aquí estamos”.

Subaru cayó hacia adelante, en peligro de chocar contra la espalda de Emilia, pero de alguna manera logró enderezarse.

Cuando levantó la cabeza, comprendió de manera tardía el por qué se llamaba Distrito de Nobles. El paisaje era más refinado que el de los barrios marginales o el de Market Street, con mucho más dinero invertido en él. Esto era cierto, no solo por los edificios, sino también por las calles, las paredes y los árboles que tenían un atractivo estético.

Como su nombre indica, este era el distrito donde residía la gente de clase alta.

Su destino era un edificio que servía de puerta de entrada, sellando la única calle que lo conectaba con el mundo exterior.

La sólida estructura trabajada en piedra era mucho más lisa que cualquier otra cosa en el Distrito de los Nobles, que a la vez se encontraba situado detrás ello. La parte trasera del edificio contactaba con una sección del muro, permitiendo que alguien que se encontraba en el techo pudiera inspeccionar toda la ciudad con un simple vistazo.

Sin embargo, el objetivo de este punto observación era vigilar lo que estaba por debajo, no el de disfrutar el paisaje.

«Esta es la guarnición de los guardias de la capital real. También verifican la identidad de las personas que ingresan al Distrito de los Nobles”.

«Así que también es como un puesto de control de aduanas. Para eso lo construyeron probablemente, ¿eh?»

Podía apreciarlo desde un punto de vista lógico y práctico, pero su disgusto era sin duda una reacción instintiva hacia algo tan emblemático de la burocracia

Emilia no dijo nada al reacio Subaru mientras se dirigía a la guarnición.

Consciente del tiempo y el lugar, ella finalmente soltó su mano. Subaru se sintió triste tras dicho suceso.

Y justo cuando Emilia estaba a punto de llamar a la puerta de la guarnición, esta se abrió hacia el exterior mientras un joven asomaba su rostro.

«-Oh, no es frecuente que me encuentre con un conocido en un lugar como este. Ha pasado un tiempo, señorita Emilia. No ha cambiado nada desde entonces».

El joven se inclinó formalmente ante Emilia, a quien había reconocido a pesar de que llevaba puesta la capucha. Solo ese hecho hizo que Subaru se pusiera en guardia, pero la expresión de Emilia, cuando ella asintió con la cabeza hacia el joven, era serena.

«…Si, gracias. No hay cambios en particular. Veo que también gozas de buena salud, Julius.»

«Me siento honrado de que me recuerde. Su belleza solo ha aumentado, señorita Emilia».

El joven llamado Julius elogió la buena apariencia de Emilia de una manera muy refinada. Tenía el pelo violeta y una mezcla igual de esnobismo [1] y cortesía. Era aproximadamente 15cm más alto que Subaru, poniéndolo a alrededor de 1.80m, más o menos. Su cuerpo era delgado, pero no parecía débil; más bien, tenía una complexión tanto atractiva como flexible. Sus ojos color ámbar, sin duda cautivadores para el sexo opuesto, le daban un grado detestablemente fino.

«¿No es más raro para ti, un guardia real, estar aquí en la guarnición?»

El hombre llevaba un uniforme extravagante con un emblema de dragón. Una fina espada delgada como un estoque colgaba de su cadera. La apariencia y la manera de hablar de Julius se adecuaban a ese título.

«He venido para expresar mi agradecimiento a los soldados por sus servicios y aprovechar la oportunidad para observar la ciudad… o algo así. Un conocido me pidió que hiciera una visita, y supongo que es bueno hacer amigos de vez en cuando. Después de todo, pude poner mis ojos sobre una hermosa flor a lo largo de mi camino a través de estas calles”.

Con un movimiento bien practicado, Julius estrechó íntimamente la mano de Emilia mientras hablaba, inclinándose sobre una rodilla. Sin una sola pausa para respirar, llevó sus labios al dorso de su pálida mano.

Subaru vio este acontecimiento de los eventos en completo estado de shock. Después de un momento de retraso, sus emociones llegaron a un punto de ebullición ya que el comportamiento engreído de aquel hombre lo hacía enojar de forma inimaginable. Con la respiración entrecortada, Subaru estaba a punto de apresurarse y decirle a Julius lo que pensaba, cuando Emilia lo mantuvo a raya con la otra mano.

«Gracias, Julius. Lamento que esto sea muy repentino, pero… Me gustaría ponerme en contacto con el castillo sobre cierto asunto».

Mientras Julius escuchaba la petición de Emilia, bajó la voz mientras miraba a Subaru.

«Ah, entonces es por eso que vino a la guarnición… Este asunto, ¿le concierne a aquella persona?»

No disfrutando de la mirada condescendiente de Julius, Subaru cerró los ojos y le devolvió la mirada.

«- Su carácter y comportamiento no combinan con su ropa. Tal apariencia no causa una buena primera impresión”.




«Gracias por el amable consejo. Tengo algunos consejos para ti también. Si comes curry udon en un conjunto como ese, las manchas de caldo realmente se harán notar, por lo que definitivamente no deberías hacerlo».

«Gracias por desviarte del tema para decírmelo. Lo tomaré en cuenta si alguna vez se me presenta la oportunidad».

Las sonrisas que intercambiaron ciertamente no fueron amistosas. A Subaru no le agradaba. Julius sin duda pensó lo mismo. Con ese espíritu, inmediatamente ignoró a Subaru y volvió su atención a Emilia.




«La guiaré hacia el espejo mágico, entonces, aunque me duele el corazón al llevarla a un lugar tan humilde como este, señorita Emilia».

«No debes preocuparte. Estoy bastante bien, así que por favor».

«Muy bien. Adelante.»




Con eso, Julius volvió adentro primero. Subaru resopló un poco y dio un paso adelante. Pero Emilia se volteó hacia él frente a la puerta, obstruyendo su camino.

«Subaru, espera aquí».

«… ¿Huh?»

Subaru estaba sorprendido. Las largas pestañas de Emilia temblaron un poco mientras bajaba sus ojos.

«Me gustaría que vinieras, pero no creo que Julius lo tome bien, así que espera aquí».

«Diablos. ¿Te importan los molestos sentimientos de ese idiota más que los míos?»

«No es eso. No se trata de molestarlo, es que no quiero hacerte pasar por algo que probablemente odiarás, así que por favor, Subaru, espera aquí».

«Lo odio lo suficiente como ya es. ¡La forma en que ese bastardo lamió la mano de Emilia-tan como si no nada…! »

Subaru había relacionado esa acción particular como un signo de perversión, agregando un elemento más a su lista de impresiones negativas. Solo agravó la forma en que él no quería que Emilia tuviera algún contacto con ese hombre. Los instintos masculinos de Subaru querían desesperadamente advertirle que se cuidara de Julius.

«Esto no tomará mucho tiempo, así que por favor, sé bueno y espera».

Sus palabras fueron muy gentiles, pero fuertemente teñidas de rechazo. Emilia estaba básicamente distanciando a Subaru de sus propios asuntos. Pero temeroso de incurrir en el desagrado de la chica por entrometerse, no pudo decir palabra alguna en señal de protesta.

Ella desapareció detrás de la puerta cuando se cerró, separándolos física y metafóricamente con un ruido sordo. Subaru murmuró, «… soy súper-no-cool».

Dando patadas a una roca a cierta distancia de la entrada mientras esperaba a Emilia, Subaru se distrajo de su autodesprecio mientras recordaba al molesto hombre.

«Ella dijo que era un guardia real, ¿no?»

Si la corazonada de Subaru era correcta, eso significaba que era un Caballero de la Guardia Real. Si las órdenes caballerescas existían en este mundo, sin duda los Caballeros de la Guardia Real servían directamente a la familia real. Pero, ¿dónde se encontraban en un país sin alguien gobernando?

«Toda la familia real murió debido a una plaga, eh. Podrían hacer que las élites de los Caballeros de la Guardia Real asuman la responsabilidad al no prever eso y disolverlos, arrojándolos a ellos y a sus familias a la calle…»

Bueno, eso apesta para el resto de ellos, pero no me importaría que ese bastardo molesto pasara por un pequeño infierno…»

El sombrío pensamiento le proporcionó cierta satisfacción. Se preguntó de quién había adoptado esa forma de envilecimiento.

En el pasado, Subaru nunca habría dirigido hacia otra persona su ira sobre los inconvenientes que le ocurrieron. No habría pensado ni una sola vez en hablar mal del cielo o expresar sus frustraciones.

En un buen sentido, ahora estaba preocupado por las apariencias de una manera que no había hecho antes de llegar aquí. Quería vivir una vida honesta que pudiera mostrar sin vergüenza alguna a la chica honesta y franca cerca de él.

Era un pensamiento vago… ¿Pero se preguntó si realmente había cambiado un poco? Él no podía decirlo.

«¿-Mm?»

Mientras Subaru reflexionaba sobre ello, sintió una perturbación y frunció el ceño al ver algo en el borde de su visión. Por un breve momento, su mirada vagó por la ciudad sin ningún motivo en particular y vio un vestido colorido desaparecer en un callejón. El color era de un rojo vivo que pareció quedarse grabado en sus ojos, incluso con solo haberlo visto una vez. Y si el vestido hubiera estado simplemente pasando por la calle, sin duda no se habría registrado en la mente de Subaru en absoluto.

Incluso al entrar en un callejón, la prenda no le habría llamado la atención, salvo por el hecho de que la chica que lo llevaba puesto era conducida por hombres con mala pinta.




«Justo ahora… No hay forma de que sea eso, ¿verdad…?»

Un gran crimen a plena luz del día frente a la guarnición de los guardias – o al menos eso pensaba, pero tal vez trataba de esconderse a plena vista. Luego de una inspección más cercana, la ubicación estaba en el punto ciego de la guarnición. Subaru los había visto por pura casualidad en el instante en que él había entrado en un callejón mientras se movía sin un rumbo fijo.

«Dejando a un lado el hecho de que me siento más tranquilo en espacios estrechos, será mejor que vaya a buscar a un gua-»

Subaru vaciló. Nunca había sido testigo de un crimen real que se estuviera llevando a cabo, por lo cual era muy posible que malinterpretara lo que había visto.

En cualquier caso, Subaru guardaba un poderoso y arbitrario rencor contra la guarnición en ese momento.

«Además, si estoy equivocado, podría causarle problemas a Emilia… No creo que sea demasiado tarde si pido ayuda después de que primero confirme las cosas».

Diciendo esta excusa, Subaru lanzó una mirada a la guarnición mientras corría hacia el callejón. Se sentía culpable por haber incumplido la promesa de esperar pacientemente a Emilia, pero un deber más elevado lo llamaba. Además, estaba el resentimiento de Subaru hacia Julius.

Y al oír un grito de enojo en el instante en que entró al callejón, Subaru estaba firmemente convencido de haber tomado la decisión correcta y aceleró el paso.

«-¡Por qué, pequeña perra! ¡No estoy bromeando!

 

 


[1] Se refiere a las personas presumidas, pero que lo son debido a su rango social

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