Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 2: Bendiciones, Reuniones y Promesas

Parte 1

 

 

– El corazón de Subaru Natsuki estaba latiendo a un ritmo agitado.

«Um, Emilia-tan… Estoy teniendo un conflicto interno al decirlo, pero ¿no deberíamos cortar con esto?»




Subaru le mostró una sonrisa amistosa, pero el sudor frío corría por su rostro cuando hizo la sugerencia. El motivo de su preocupación era sobre el cómo se estaban tomando las manos firmemente.

Estaban en la capital real. Específicamente, Market Street, una vía excepcionalmente congestionada. Sin duda, dos personas tomadas de la mano en medio del constante bullicio se verían como una íntima pareja.

Siempre y cuando, mientras que ningún entrometido escuchara los fragmentos de su conversación.

«Absolutamente no. Esto era de lo que estábamos hablando, por lo que harás algo extraño tan pronto como estés fuera de mi vista. No permitiré que des un solo paso sin supervisión mientras estemos en la capital real. ¿Entendiste?»

«¡Lamento mucho mi estupidez en el carruaje de dragón! ¡Pero me estás tratando demasiado como a un niño pequeño!»




La mirada que Emilia le dirigió a Subaru era aguda y fría. Su confianza en él se había desplomado hasta los niveles más bajos. Incluso si estaba cosechando lo que sembró, el trato que le daba era extremo desde la perspectiva de Subaru.

-Después de su salvación milagrosa, el resultado fue una «parada no programada» con el carruaje de dragón, y  también el trágico hecho de tener que despertar sobre el regazo de Roswaal, la conversación que hubo después del incidente ideó un plan para limitar las actividades de Subaru en la capital real. Esta situación era el resultado.

«Estoy profundamente consciente de que fui imprudente pero… ¿Podríamos al menos no hacer la cosa de las manos?»

«Hmm, así que era eso por lo que te quejabas. Hicimos esto muchas veces en el pueblo cuando se trataba de una ‘cita’, ¿no es así?»

«En aquel entonces estaba completamente preparado en cuerpo y mente, pero en este momento no lo estoy. ¡Mis manos están sudando!»

A pesar de que las manos de Subaru estaban sudando por la excepcional tensión de la situación, Emilia se veía completamente tranquila, lo que solo lo ponía más nervioso.




Y en cuanto a lo que en realidad estaban haciendo – la rara pareja se dirigía a la capital real.

Una voz tosca y varonil interrumpió su linda y pequeña discusión.




«-Oye, ¿puedes dejar de coquetear frente a la tienda de un hombre como esta?»

El rostro de Emilia se puso rígido. ‘Bueno, eso es razonable’, admitió Subaru. Después de todo, la voz del hombre con una cicatriz en la cara tenía un argumento que no podía negar.

«Estás alejando a mis clientes. Compra algo o muévete».

«Bueno, eso es grosero y desconsiderado. Vine aquí listo para cumplir mi promesa. El shock podría haberme hecho olvidarlo por completo, ¿sabes? Me hace querer llorar”.

Cuando Subaru se desplomó sobre sus hombros, el hombre, apoyando su codo en el mostrador, gruñó haciéndole una mueca.

Subaru pensó que el mal comportamiento del tendero hacia sus clientes era un perfecto indicador de que había elegido la profesión equivocada. En la tienda, con un cartel que decía CADMON, inscrito con colores brillantes, estaba un vendedor de frutas con coloridos productos en exhibición. La tienda tenía un significado más profundo para Subaru.

«Aquí estoy devolviendo el favor al primer hombre que conocí en un mundo nuevo, ¿Y este es el agradecimiento que recibo?».

«Eso es exagerado. Fue hace casi un mes, y solo hablamos unas pocas palabras, ¿verdad? Quiero decir, lo recuerdo vagamente, pero… »

 




Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 4 Capítulo 2 Parte 1

 




El dueño de la tienda, en realidad un hombre muy amable, se esforzaba por recordar el suceso cuando Emilia tiró de la oreja de Subaru e inclinó la cabeza.

«Subaru, no digas cosas raras. Señor, por favor, no se esfuerce por culpa nuestra». Subaru le suplicó, gritando «¡Ay, ay!» mientras ella le dirigía una mirada penetrante y decía: «Pensé que dijiste que querías saludar a alguien que te ayudó… pero nunca esperé que esa promesa fuera un trato unilateral. Increíble.»

«Oye, Emilia-tan, ¡no puedes tirar a la basura de esta manera una promesa entre hombres!»

«¡No exagero! ¿Cuántas personas crees que se encuentra un comerciante en el transcurso de un día?»




«Emilia-tan, puedes herir a las personas cuando las sobrestimas. Quiero decir, no hay forma de que un comerciante con una cara tenebrosa como esa tenga demasiados clientes… ¡Ay, oye, lo siento!»

El comerciante, mirando su tira y afloja, aplaudió mientras observaba las lágrimas en los ojos de Subaru.

«Ahora recuerdo esa mirada patética. Eres el chico que no tenía siquiera un lugar donde caerse muerto. Entonces el ingrato regresa para no comprar nada».

«Voy a ignorar la forma en cómo me recuerdas… y te lo dije, ¡he vuelto para poder pagarte!»

«Ah, ya veo. Ese es un gran sentido de la responsabilidad. Me gusta.»

Ahora que había recordado a Subaru, el comerciante sonrió gentilmente, transportando una caja de madera desde el interior de su tienda y colocándola sobre el mostrador con un pesado ruido sordo. Las frutas rojas, redondas y jugosas brillaban en el interior de la caja bajo el sol.




«Aquí las tienes, manzenes, tal como prometiste que las comprarías. ¿Cuántas quieres? Su precio es de dos monedas de cobre”.

«Iré por lo grande y compraré diez. Eso cubrirá la promesa y algunas cosas más».

El comerciante aplaudió la generosidad de Subaru. Con mucho ánimo, Subaru metió la mano en el bolsillo para sacar su billetera cuando notó que Emilia, de pie junto a él, estaba haciendo lo mismo.

«Er, Emilia-tan, ¿por qué sacas tu cartera?»

«¿Qué quieres decir con ‘por qué’? No puedes pagar algo si no tienes dinero, ¿verdad?»

«No, quiero decir, es extraño que pagues en mi lugar, Emilia-ta… Viejo, ¿Qué pasa con esa mirada?»

«Dijiste que sería tú el que los compraría cuando tuvieras el dinero, no puedo permitir que una chica rica pague en tu lugar…”

«¡¿No puedes verme aquí discutiendo con mi encantadora señorita?! ¡Soy yo el que está intentando pagarte!»

El comerciante lo miró con sospecha mientras Subaru sacaba su billetera rápidamente. El contenido era su sueldo por el trabajo en la mansión y, dado que Roswaal era un empleador generoso, Subaru realmente tenía dinero de sobra.

«Déjame ver, dos cobres por manzene… ¿Entonces dos monedas de plata deberían cubrir diez?»

«Oye, ¿no sabes el tipo de cambio actual…? En estos momentos son nueve monedas de cobre por una moneda de plata».

«Entonces, dos platas y dos cobres, ¿verdad? Aquí tienes.»

Subaru sacó las monedas apropiadas de su billetera y se las entregó al comerciante. El hombre quedó aturdido, en silencio, inclinando la cabeza mientras suspiraba profusamente.

«Me tomas la palabra, ¿eh? Chico, realmente no necesitas ser tan confiado. Las variaciones en los tipos de cambio se publican en el cartel a la entrada del mercado. Si paseas por ahí sin dar una buena mirada, algún comerciante deshonesto te puede engañar”.

El comerciante parecía estar advirtiéndole que su honestidad lo convertiría en un incauto por estos lugares. Es cierto que pagar basado solo en lo que le dijeron podría ser demasiado confiado, incluso si era de sentido común en su país.

Si se tratara del pueblo cerca de la mansión, todos estaban tan estrechamente relacionados en una comunidad aislada que el engaño era inconcebible, pero en una gran ciudad como la capital real era un terreno fértil para hacer maldades. En otras palabras-

«Hombre, realmente eres una súper buena persona, viejo».

Subaru sonrió juguetonamente en una muestra de buena voluntad hacia el comerciante que tenía una cicatriz en la cara.

«Solo de vez en cuando. Tendría pesadillas si engañaba a un cliente que había vuelto para cumplir una promesa que casi había olvidado y que pagó exactamente lo que le dije. Solo es eso.»

«Entonces eres un tipo que aparentemente se ve como alguien malo pero que tiene un corazón de oro. Lo tengo.»

«¡Tómalo y muévete! Has pagado por completo. ¡Vengan de nuevo!»

La primera mitad fue intimidantemente brusca; la segunda mitad, era la forma que tenía para relacionarse con sus clientes. Subaru, teniendo una gran sonrisa de extremo a extremo, recogió su bolsa de manzenes con una mano, mientras Emilia lo alejaba de la tienda por la otra.

«Gracias, viejo amigo. Tal vez tropiece contigo algún otro día”.

«Eres bienvenido siempre y cuando compres algo… Y, señorita, realmente necesitas un mejor gusto con los hombres».

«¡Hey, eso no es asunto tuyo!»

Cuando el comerciante los veía alejarse, Subaru le sacó el dedo medio mientras él y Emilia entraban en la multitud. A medida que la distancia entre ellos se amplió, la multitud obstruyó su visión, y el bondadoso comerciante desapareció de su vista.

«De hecho, me alegro de que te haya recordado… Sin embargo, me sorprendió un poco».

«Sí, definitivamente parece aterrador al principio, pero te acostumbras bastante rápido…»

«No es eso. Quiero decir, quedé pasmada cuando hiciste los cálculos tan rápido”.

«Nadie dice ‘pasmada’ en estos tiempos…”

A pesar de que Subaru bromeó con Emilia por usar palabras obsoletas, no le importaban los elogios. No le prestó atención, pero en realidad era bastante bueno en aritmética.

«Tengo una habilidad especial para las matemáticas básicas. Entonces, vas por los del tipo intelectual y culto, ¿eh? »

«Cult… No estoy seguro de lo que quieres decir, pero esa no es la única razón por la que estoy sorprendida… Solo una pequeña coincidencia. Tee-hee, es gracioso, en realidad”.

«Ah, esa es una cara linda. ¿Qué, qué, dónde está la coincidencia? »

«Ese es un secreto entre la hija del comerciante y yo. ¿Qué es lo que sigue?»

Subaru tenía una vaga idea sobre lo que Emilia quería decir con ‘secreto’, pero no presionó más, optando por reajustar su agarre sobre la bolsa de manzenes. La capital real era demasiado grande para dar un paseo casual. Su primer objetivo del día era el de visitar a la primera persona que había conocido en este mundo. Ahora que había pagado su gratitud al comerciante de frutas, su siguiente objetivo era obvio.

«Mi próximo objetivo… es ver a Felt y al Anciano Rom. Reinhard se hizo cargo de ellos después de que me desmayé, ¿verdad?»

«Mm, sí. Al principio, pensé que los dejaría ir sin ningún problema, pero… de repente, Reinhard palideció y dijo que se llevaría a la niña con él”.

«Eso suena como un criminal secuestrándola, pero no es exactamente algo que cuadre con su personalidad… Mierda, los tipos guapos pueden hacer todo lo que quieren».

Subaru chasqueó la lengua mientras recordaba con mal humor al pelirrojo y apuesto joven.

Emilia miró a su lado y se llevó un dedo a los labios mientras reflexionaba sobre el problema. «Si quieres ponerte en contacto con Reinhard, deberíamos ir a la guarnición de este lado del Distrito de los Nobles. Hay un edificio allí que… Bueno, ahora no es más que una pila de escombros”.

Subaru estuvo de acuerdo con la sugerencia de Emilia. Después de todo, el hecho de que Reinhard hubiera estado caminando por las calles de la capital mientras se encontraba ‘fuera de servicio’ dejó en claro que era un guardia, muy probablemente uno de alto rango – un caballero.




«Supongo que eso lo soluciona. Vamos a la estación y busquemos a Reinhard a partir de ahí. Bueno, vayam… ¿Oh? »

«¿Qué? ¿Algo anda mal?»

«No, solo estaba contando las manzenes en la bolsa… Hay once de ellas». Había contado un total de once grandes, redondas, maduras y jugosas frutas rojas. Era muy poco probable que el comerciante, propietario de una tienda, se hubiera equivocado. «Ese viejo es muy generoso».

Mientras recordaba al comerciante, sintió una sensación cálida y confusa burbujeando en su interior y sonrió para sí mismo.

– Mantener su promesa había sido la elección correcta.

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