Goblin Slayer

Volumen 3

Capítulo 5: Un Escenario Desbaratado

Parte 4

 

 

—Hmph.

Una roca silbó a través del aire, rompiendo el cráneo de un goblin.




La criatura tropezó y cayó hacia atrás antes de desaparecer en la oscuridad.

— ¡¿GOROOG?!

Quizás desparecer fue una palabra equivocada—o mejor dicho, sólo se veía así desde una perspectiva humana. La visión nocturna superior de los goblins era perfectamente capaz de percibir lo que le había pasado a su compañero.

Estaba en el fondo de la hendidura en el suelo, un agujero lleno de púas afiladas.

— ¡GRRROROR!

— ¡GORRRB!

El hoyo era simplemente un hoyo. Pero seguía siendo un hoyo.

Los goblins no sabían que tales trampas habían cobrado la vida de muchos aventureros en muchos laberintos.

Pero ellos supieron que no deberían avanzar al azar.

Cuando el primero cayó en el hoyo a lo largo del sendero, la banda de guerreros se detuvo.

Guijarros de colores salpicaban el camino frente a ellos.

¡Ah, marcas!

El líder del grupo goblin, complacido por su propia percepción, ordenó a sus tropas que evitaran los guijarros.

El primer paso que dieron fue bastante bien. Luego el segundo, el tercero, el cuarto. En el quinto paso…

Otra criatura fue tragada repentinamente por un agujero.

— ¡¿GOROOB?!

— ¡GROOROB! ¡GOROBOB!!

Los goblins entraron en pánico. Aquí no había piedras de colores.

Esos guijarros no habían marcado nada. Simplemente habían sido una distracción.

Los goblins estaban cayendo constantemente en los hoyos ahora. No podían avanzar y no podían retroceder.

Esos primeros pasos habían sido simplemente afortunados. No había garantía de que el terreno seguiría siendo seguro si retrocedieran.

— ¡GROB! ¡GOROROB!

— ¡GOOROBOG!!

Pronto empezaron a discutir unos contra otros.

Era una pelea fea. Los subordinados culparon al líder que les había dicho que siguieran adelante, mientras que el líder trató de culpar a sus seguidores.




Atrapados en su mutua sospecha e ira, ninguno de ellos se dio cuenta de que ese era precisamente el objetivo.

Era por eso algunas de las piedras de color habían marcado un hoyo.

Y Goblin Slayer no era de los que no aprovechaban la ventaja de un ataque sorpresa.

Más piedras silbaron por el aire, golpeando a un goblin tras otro.

Los monstruos chillando y alborotados lanzaban sus lanzas, lanzaban piedras, sabiendo que estaban luchando por sus vidas.

Pero todos sus proyectiles fueron repelidos por el muro defensivo que él había preparado de antemano.

—Gracioso. ¿No serían nuestras vidas más fáciles si hubiéramos tenido a orejas largas con nosotros? Refunfuñó el chamán enano, mientras cargaba una piedra en su honda usando sus gruesos dedos. Siempre llevaba el arma, pero la magia era su fuerte.

—No es posible. Goblin Slayer tiró tranquilamente una piedra, murmurando —Diecinueve. Entonces él explicó —Ella tiene menos resistencia. En una lucha detrás de las fortificaciones, sería peligroso que ocurrieran eventos inesperados.

—Eventos inesperados… ¿Hablas de un chamán, por casualidad? El sacerdote lagarto estaba recogiendo piedras para los dos, poniéndolos a sus pies. Levantó la cabeza por detrás.

Dos a la derecha, varios a la izquierda. Le indicó los números a Goblin Slayer con los dedos, quien le dio su confirmación.

—Correcto. Goblin Slayer asintió, provocando que el enano refunfuñara de nuevo.

—Bueno. Puede que tenga un yunque como pecho, pero supongo que está más cómoda saltando a través de los árboles, que agachándose detrás de un cúmulo de tierra.

—Admito que me molesta. Dijo Goblin Slayer.

— ¿El hecho de que ni siquiera tiene suficiente pecho como para menearlo?

—No. Mientras se negaba, miró a los goblins a través de una abertura, estaban al borde de la derrota. —Cuatro grupos de quince hacen un total de sesenta… ¿Has visto a algún rango superior?

—Todos parecen ser bastante normales, por lo que puedo decir.

—Escamoso tiene razón. Aunque Orejas largas podría ser capaz de recoger algo más.

—Sin hechiceros, sin campeones, sin Lords, sin escudos de carne. ¿Y todos atacando precisamente en el mismo momento…? Murmuró Goblin Slayer.

—Sólo puedo pensar que están jugando con nosotros.

El chamán enano asintió. No completamente a la ligera, pero era más serio que antes.

—No podemos atribuirle esto a la idiotez goblin, ¿verdad?

—Son estúpidos, pero no tontos.

—Significa… Dijo el sacerdote lagarto con un golpe en la cola —…que su misterioso comandante cree que tiene posibilidades de victoria.

—Debemos asumir eso.

Al último, Goblin Slayer le partió el cráneo, contando —Treinta.

Después de asegurarse de que el cadáver había caído en el hoyo, se levantó detrás de la pared.

—Deberíamos reunirnos con los demás y luego reforzar la ruta sur.

—El sur… ahí es donde está tu granja, ¿no?

—Preguntó el chamán enano.

—Sí.

La siguiente pregunta vino del sacerdote lagarto.

— ¿Has puesto trampas cerca de la granja?

—No.




— ¿Pero ahí es donde quieres tener la confrontación final? El chamán enano parecía dudar de la solidez de ese plan.

—Es donde esperan lanzar el ataque. Dijo. —Están equivocados. En otras palabras.

—Mataremos a todos los goblins.

Fue entonces cuando la primera gota descendió del cielo y llegó a la visera de Goblin Slayer.

Sería una batalla húmeda.

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