Goblin Slayer

Volumen 3

Capítulo 5: Un Escenario Desbaratado

Parte 3

 

 

A riesgo de revelar el resto de la historia, eso es exactamente lo que hicieron.

Los truenos retumbaron sobre sus cabezas, y los insectos hacían sonidos desde sus escondites entre la hierba.




Los goblins que se acercaban por el bosque desde el oeste se detuvieron al ver las luces de la ciudad.

Podían ver formas humanoides.

Algo estaba pegado contra los árboles a lo largo de la carretera, como si pensara que estaba oculto.

Pero el casco era demasiado obvio. No había duda alguna. Era una especie de aventurero.

El goblin que los dirigía, no por algún deseo o ambición personal, hizo un gesto de “espera”.




Señaló a un subordinado, y luego empujó la lanza que tenía a las manos de la criatura. Ve a clavar esa sombra.

—GRBB.

— ¡GOOB!

El subordinado agitó con furia su cabeza; su líder le respondió con una bofetada en la cara y una patada en el trasero.

El goblin que ahora sostenía el arma se acercó temerosamente.

No hubo movimiento. El goblin tragó fuertemente.

Levantó la lanza rudimentaria y dio su mejor puñalada.

Fue un buen golpe, para los estándares goblin. Lo suficientemente bueno como para matar a una persona.

La hoja golpeó algo.

Al mismo tiempo, la silueta se inclinó y luego se desplomó sin ningún sonido.

Los goblins eran criaturas simples. Satisfechos con el resultado, volvieron a partir.

Así que no se dieron cuenta hasta que fue demasiado tarde.

No notaron el viejo casco oxidado rodar en el suelo, mostrando la cara dibujada con tiza que se le había puesto adentro.

¿No era una persona?

En el instante siguiente, una polea pesada entró en acción, y la muerte vino lloviendo hacia las cabezas de los goblins.

—¡……!

—¡¿……?!

La muerte llegó en forma de estacas afiladas colocadas en bolas.

Las bolas estaban unidas a la polea por una cuerda, y la fuerza de la polea las arrojó sin piedad sobre sus víctimas.

Los aventureros se refieren a estas repugnantes bolas con púas como Guten Tag, popularmente entendida como “¡Buen día, ahora muere!”.

Después de pasar por primera vez a través de los goblins, las bolas con púas volvieron por acción de su propio peso y velocidad, balanceándose como péndulos.

Por mucho que quisieran, los goblins se encontraron incapaces de gritar y no pudieron dar la alarma.

De hecho, no hubo ningún ruido.

— Oh Madre Tierra Madre que rebosas de piedad, concédenos la paz para aceptar todas las cosas…

El viento revoloteó las ropas de la sacerdotisa mientras ella levantaba su mayal de una manera impresionante durante el canto del milagro.

Silencio. Prueba de que los dioses respondieron a su fiel corazón.

La sacerdotisa fue protegida de los goblins frente a ella por la bendición de la Madre Tierra.

Pero los goblins, cuyas filas habían sido eliminadas por la trampa, no estaban solamente asustados.

Creían que cualquiera que no fueran ellos mismos debía sufrir, y ardían de ira por sus compañeros caídos.

Esa era simplemente, su naturaleza.

— ¡¡¡……!!!

Con un grito de guerra sordo, los goblins levantaron las armas primitivas e intentaron acorralar a la sacerdotisa.

En unos momentos, la doncella seguramente sería sobrepasada, pisoteada por los pies de los goblins.

Deberían haberlo sabido.

Ningún aventurero especializado en soporte se enfrentaría una horda de goblins solo.




— ¡¿……?!

Uno de los monstruos de repente cayó espectacularmente al suelo.

¿Qué había sido eso? Todos se detuvieron a ver. Una flecha sobresalía de la frente de la criatura caída.

Repentinamente una flecha con punta de brote sobresalía de la garganta de otro monstruo, habiéndose ensartado dentro de la boca.

Evocó el dicho de que una habilidad lo suficientemente superior era indistinguible de la magia.

Nada ejemplificaba mejor ese máximo como la elfa mostrando su puntería élfica. A veces los grandes poetas entienden mejor que los antiguos elfos.

Las flechas no soltaron siquiera un susurro mientras volaban, atravesando la multitud de enemigos.

Uno tras otro fueron derribados, sembrando una poderosa confusión, los goblins no podrían soportar el caos ni la emboscada por mucho tiempo.

Sin embargo, el último de ellos se acercó a la sacerdotisa

— ¡Toma… eso!

Ella sonaba un poco aliviada mientras golpeaba al atacante con su mayal. Mientras él se doblegaba por el golpe, dos, luego tres, flechas lo alcanzaron… Y todo quedó quieto.

—Huff… Huff…

—Buen trabajo. Yo diría que fue bastante bien. La elfa le dio palmaditas en el hombro a la sacerdotisa. La muchacha más joven aún jadeaba, mientras que los restos de su enemigo se derrumbaban a sólo unos metros de distancia.

—G…gracias, gracias. De algún… modo, yo…

El sudor corría por su cara, pero ella sonrió valientemente. Ella difícilmente se mantuvo de pie.




—Sheesh. La elfa se rio, acariciando la cabeza de la sacerdotisa.

— ¿Huh?

—Cuando alguien te dice que seas el cebo, está bien estar un poco molesta por eso.

—Bueno, digo… creo… Parpadeando, la sacerdotisa concluyó —Era mi papel en el plan.

—No te importa lo que haga Orcbolg, ¿verdad? Él podría golpearte en la cara y lo perdonarías.

—Ah-ah, ha-ha-ha…

La elfa hizo un sonido de disgusto y le recordó que él les había ordenado que contaran los cuerpos.

La sacerdotisa no dijo nada y levantó el casco del suelo con una expresión de tensión.

Gracias (๑˃̵ᴗ˂̵)و

Viejo y cubierto de manchas horribles, era igual que el casco de Goblin Slayer. Probablemente era uno de los viejos suyos que había guardado para una situación exactamente como esta.

Acarició la visera. Sheesh. En serio. Sonrió y murmuró.

—Bueno, no se le puede ayudar.

¿Y qué estaba haciendo esa persona “que no podía ser ayudada” en ese momento?

Estaba por supuesto, matando goblins.

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