Senka Maihime (NL)

Volumen 1

Capítulo 4: Las Divas Candidatas A Novia

Parte 5

 

 

[Estamos casi en la frontera…]

Su viaje desde que salió de Althos había consistido en repetidos suspiros y la mirada fija en el piso del carruaje.

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[Ahh bueno. Fallé en mi misión, pero finalmente puedo volver a casa…]

Ella levantó la cabeza y repitió la línea que había dicho tantas veces antes en un tono plano y sin emoción. Y luego el silencio la envolvió una vez más. Todo lo que Sharon podía oír era el crujido de los cascos cuando los caballos tiraban del carruaje. Se dirigía por el mismo camino y en el mismo vehículo que cuando llegó a Althos. Pero este viaje se sintió mucho más triste. Y en el fondo, ella sabía la razón.

[La vida en ese castillo era muy agitada…]

Claro, la mitad fue culpa mía, pero… Voy a extrañarlo todo.

Miró por la ventana pensando en los días encantadores que había pasado en Althos. No quería volver a Freiya, pero como no era lo suficientemente fuerte como para desobedecer a su padrastro, no tenía elección en el asunto. Tuvo que volver a ser su marioneta.

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[Al es increíble…]

Ella recordó su cara. Podría haber sido torpe, pero nada lo detendría de perseguir sus sueños. Incluso si la gente llegaba a odiarlo, incluso si sus amigos lo dejaban, él seguía adelante.

[Espero poder volver pronto…]





Sabía que era improbable que ese deseo se hiciera realidad. Después de todo, las Divas no sólo poseían una fuerza inconmensurable en batalla, sino que también elevaban la moral de cualquier ejército con sólo estar presentes. Es más, Sharon era una antigua esclava, aunque eso no era conocido por muchos. Ella era el símbolo de Freiya, y su padrastro no iba a dejarla huir a una tierra extranjera sólo para que pudiera divertirse. Ella había estado siguiendo las órdenes de su padrastro en cada paso del camino, desde la primera pelea contra Al hasta cada intento de asesinato después. No importaba cuánto rogara, él nunca la dejaría salirse con la suya.

[¿Huh?]

Sharon inclinó la cabeza con curiosidad, su línea de pensamiento interrumpida por el repentino balanceo del carruaje al aumentar su velocidad.

[Nos atacan, Lady Sharon! Esto va a ser un viaje lleno de baches, así que por favor agárrese fuerte.]

Gritó su vasallo en tono de pánico. [¿Está aquí!? Le tomó bastante tiempo!!]

En marcado contraste con su vasallo, Sharon parecía encantada mientras miraba por la ventana. Pero eso duraría poco.

[¿Huh!? ¿Qué hace el Imperio aquí?]

Un batallón de soldados Imperiales totalmente vestidos con armadura se les acercaba por detrás.

[Los detendremos aquí, mi señora! Por favor, ve a Freiya sin nosotros!] [Suficiente.]

El soldado de Freiyan habló con orgullo desde debajo de su brillante casco rojo, pero Sharon rechazó su oferta.

[¿Huh?]

No podía creer lo que acababa de oír. La voz pertenecía claramente a la princesa a la que había jurado lealtad. Pero no era la chica que él conocía. Su voz estaba angustiada, como si hubiera sido arrastrada a través de las profundidades del infierno.

[Ya he tenido suficiente… Basta ya de esta incertidumbre! Yo… Tengo que…]

Ignorando la confusión de sus soldados, cogió su espada y abrió de una patada la puerta. [Tengo que hacer esto!]

Sharon salió del carruaje, saltando hacia los soldados que se acercaban. Ella golpeó con su inmensa espada, aún envainada, a uno de los hombres, haciéndolo caer del caballo.

Al menos yo no lo maté, pensó para sí misma mientras veía al soldado caer al suelo. Con suerte.

[¿Qué estás haciendo!?]

Los soldados Imperiales rápidamente recuperaron la compostura, volviendo a la formación y acercándose a Sharon.

[Me han encontrado en un mal momento. Así que mejor que se quiten de mi camino si saben lo que es bueno para ustedes.]

Aterrizó sobre el caballo sin jinete, aún con su vestido digno, e instantáneamente derribó a un soldado que estaba a punto de golpearla.

[¿Qué demonios? ¿No era esto para ser el carruaje de algún noble?]

Los soldados Imperiales detuvieron sus caballos y la miraron con asombro por su abrumadora fuerza. Sin preocuparse por los inquietos soldados, gritó Sharon.


[¿Quién se creen que son, jugando con mis sentimientos como si todo esto fuera una especie de juego? Quiero que sepan que el castigo por eso es la muerte!]

[No, espera, no hicimos na—!]

Fueron interrumpidos por la palpable sed de sangre en su mirada. [Eeep!]

Era demasiado para los soldados, que no podían evitar gritar. Esto asustó al caballo que Sharon había tomado, el cual comenzó a correr de regreso al resto de su grupo, buscando refugio de la tormenta que se avecinaba.

[Waarghh!]

Los caballos Imperiales habían sido entrenados para que nunca se detuviesen en cualquier situación, pero incluso ellos se congelaban aterrorizados cuando se enfrentaban al feroz grito de batalla de Sharon. Tanto el hombre como el caballo estaban convencidos de que serían asesinados por el demonio carmesí que los atacaba.

[Ah!]

Se le cayó el adorno del cabello. Inmediatamente tiró de las riendas y lo cogió en el aire. [Sí, terminare de ponerme esto antes.]

Mirar su regalo la tranquilizó por un segundo. Los soldados la miraron con asombro. Hace un momento esperaban la dulce liberación mortal de la presión aplastante de la sed de sangre de Sharon. Pero ahora sólo podían ver a una chica hermosa con la sonrisa de un ángel frente a ellos.

[Tengo que mantener esto a salvo.]

Ignoró completamente a sus sorprendidos enemigos. [No juegues con nosotros! Una niña pequeña como—]

Uno de los soldados logró escapar de la tentadora e inocente sonrisa de Sharon. [Silencio!]

Sharon desenvainó su espada sin mirar hacia arriba. El soldado enemigo fue sorprendido por su golpe, girando tres veces en el aire, luego cinco veces más en el suelo.

[Entonces, ¿Por qué están aquí? Este es territorio de Althos.]

Los soldados que quedaban observaron el viaje de su camarada por el aire y por el suelo.          Entonces rápidamente cambiaron su mirada de su amigo que yacía frío en el

suelo a Sharon.

[Lo sentimos! Te lo contaremos todo. Por favor, perdónanos!]

Le contaron todo: la invasión de Labona, los rumores sobre Al, el ejército de las abominaciones, e incluso la trampa que le habían tendido al rey de Althos.

[Ya veo. Así que me ocultó todo eso hasta que me fui, ¿Verdad?]

En realidad, esa información sólo había llegado a Al después de la partida de Sharon, pero no podía saberlo.

[Tengo que volver!]

No tenía ninguna razón justificable para volver a Althos, ni tenía ninguna para ir en contra de las órdenes de su padrastro. Los engranajes de su cabeza giraban desesperadamente en busca de una respuesta. Prácticamente se le veía salir humo por la parte superior de la cabeza, hasta que finalmente encontró una solución.

[Lo tengo! Alguien tiene que investigar los rumores sobre el Rey Demonio, así que lo haré!]

Técnicamente no tenía permiso para hacerlo, pero sabía que era una buena excusa.

[Y si realmente es el Rey Demonio, entonces podría usarlo para alcanzar mis sueños. ]

Sharon se convenció a sí misma, incapaz de ser honesta y decir que sólo quería ayudarlo.

[Además, tengo algunas cosas que decirle! Cómo se atreve a no venir por mí!]

Los soldados, habiendo perdido toda voluntad de luchar, ahora trataron de retirarse sigilosamente mientras Sharon estaba preocupada con sus propios pensamientos.

[Oh, claro. Y ustedes pueden dejar sus caballos atrás. Tengo que ir a un sitio ahora mismo.]

Se bajaron de sus caballos sin siquiera mirarla a los ojos, y luego corrieron para salvar sus vidas.

Sharon se quedó en el primer caballo que había comandado y se puso a reunir a los demás, cuando…

[¿Princesa?]

Uno de sus criados la llamó.

[Dile a mi padrastro que volveré a Althos para descubrir el secreto del rey. Volveré en dos o tres días.]

Pateó el costado del caballo y se fue sin decir nada más.

[Mejor que no mueras hasta que yo llegue, bastardo desalmado!]

Mientras Sharon pronunciaba esas palabras, sintió que sonreía y que su corazón latía con fuerza. ¿Estaba la emoción en su pecho porque era la primera vez que desobedeció a su padrastro? ¿Porque era la primera vez que actuaba por su propia voluntad? ¿O fue por la persona que iba a ver? Sólo ella sabía la respuesta a esa pregunta.

No era lo que uno llamaría una reunión feliz, pero la sonrisa aliviada de Sharon permaneció firme, aunque se sintió algo avergonzada.

***

 

 

[¿Por qué estas durmiendo!? ¿Y qué demonios es esa cosa? Quiero decir, me voy por unas horas, ¿Y a esto es a lo que vuelvo?]

Miró amenazantemente a Fenrir cuando se bajaba del caballo. Miró avergonzada a Al, se quitó los guantes y se acercó a él.

[Vamos, levántate! Eres mi objetivo y mi (posible) futuro esposo! Me harías quedar mal si perdieras contra este cachorro!]

[¿Crees que me importa tu orgullo?]

Alcanzó a Sharon con una sonrisa irónica. Ella lo agarró del brazo con firmeza, pero amablemente lo levantó.

[En serio… Siempre te estás poniendo en peligro, ¿No?]

Esas no eran las palabras de lucha habituales de Sharon. La honestidad de Sharon afectó mucho a Al.

[No te preocupes, haré algo al respecto.]

Levantó la cabeza, sus ojos estaban llenos de determinación.

Espera, no querrás decir—


Los pensamientos de Al fueron cortados por Sharon poniendo una mano en su mejilla y usando la otra para guiar la suya.

[Estás asumiendo la responsabilidad de esto, para que conste.] Ella empujó su mano contra su pecho.

[Mmm!]

Su mano estaba envuelta por una elasticidad ligeramente diferente a la de cuando esto había sucedido con su hermana.

Esto es raro. El aumento celestial no está hecho para trabajar a través de la ropa… [Haah!]

Pero Al pudo sentir la magia que se extraía de él y vio su guadaña resplandeciendo maliciosamente en su mano.

[¿Es esta la causa?]

Sharon acercó cada vez más su cara a la de él, hasta que sólo pudo ver su sonrisa desbordante y su poderosa mirada.

[Hazme enloquecer.]

Senka no Maihime Volumen 1 Capitulo 4 Parte 1 Novela Ligera

 

Sus labios se encontraron. Las palabras de Sharon resonaron en su mente, como si hubiese un vínculo directo entre ellos dos, y pudo sentir como una enorme oleada de magia le abandonaba.

El brillo de su guadaña se fortaleció, y Al encontró al menos el doble de la energía mágica que acababa de perder inundando su cuerpo.

¿Es este el verdadero poder del aumento celestial?

Una afluencia de espesa y densa energía mágica corría a través de él. Nunca se había sentido tan poderoso antes.

[Qu— Esto es… mucho más fuerte… Wow… Ahh! Nahhh!] Sharon comenzó a convulsionar y a gemir en sus brazos.

Trató de resistir la magia y el placer que corría por su cuerpo, pero al final tuvo que ceder a ello. Su espalda se arqueó y gritó al llegar al clímax del placer y la desesperación.

[Mmm, ngh! M-Me han mancillado, pero… Me siento más fuerte!]

Al no podía darse el lujo de preocuparse por ella, ya que también se ahogaba en el placer. Apenas podía evitar desmayarse.

[Aaahhh!]

[Nooooo!]

Los dos se retorcieron mientras las olas de magia (y placer) se los tragaban enteros. [Grahhhh!]

Un momento después, ambos se vieron envueltos en las llamas despiadadas de Fenrir. [Al! Sharon!]

Feena gritó desesperada mientras las llamas envolvían el último bastión de esperanza de Althos. Se levantó y se mordió el labio lo suficientemente fuerte como para sacarse sangre.

[Monstruo. Podríamos haber—]

Queriendo al menos dar un último puñetazo, Feena comenzó a reunir energía mágica. Estaba esperando que Fenrir detuviera su ataque. Pero entonces—

[¿Huh? Cómo están ustedes dos—]

Feena esperaba ver no más de dos montones de cenizas cuando las llamas se desvanecieran. Pero esa no era la realidad a la que se enfrentaba. Ambos estaban allí ilesos después de que el mar de llamas se detuvo. Incluso parecían estar en mejor forma que antes.

[Al, ¿Qué está pasando? ¿Es este el poder del aumento celestial?]

Incluso Sharon, que había experimentado los acontecimientos de primera mano, se quedó estupefacta.

[¿Cómo se supone que voy a saberlo?]

Al tampoco tenía idea de lo que había pasado. Lo único que sabía era que un aura de energía mágica negra y roja los rodeaba.

[Ah! Mi espada!]

Sharon desenvainó apresuradamente su espada, que ahora brillaba misteriosamente. Su aspecto antiguo y rústico había desaparecido. Había sido reforjada y ahora estaba más negra que la noche más oscura. Nuevas palabras carmesí corrían a lo largo de la hoja.

[Dáinsleif…]

El nombre de su espada.

[Vamos, Espada Mágica Dáinsleif!]

Se sentía como un nombre que siempre había conocido, como si se estuviera reuniendo con una amiga que había estado fuera por un tiempo. Pero ese no fue el único cambio. Al también había recibido un regalo de la Ola Celestial. Una capa, tan oscura como la espada de Sharon, estaba envuelta alrededor de sus hombros. La hoja de su guadaña era escarlata brillante, como si ya hubiese probado la sangre enemiga. Un nombre flotaba en su mente. La gran guadaña Mistilteinn.

[Ahora ni siquiera yo puedo negar que soy el Rey Demonio.] Se rio cínicamente de su propia mirada.

[Al menos ahora nadie se quejará cuando te asesine.]

Sharon no se refrenó en sus palabras en un momento como éste. Al le mostró una sonrisa irónica.

[Acabemos con esto!]

Ambos entraron en acción sin siquiera mirarse a los ojos. Debieron haberse agotado, pero fueron completamente restaurados tanto en fuerza como en magia.

[No sabemos cuánto tiempo durará esto! Termina esto rápido!] [Lo tengo! Lo mataré de un solo golpe!]

[No, no lo mates!]

Al todavía tenía su sonrisa irónica, y Sharon todavía rebosaba de confianza. Pero, naturalmente, Fenrir no estaba esperando a que terminaran su charla. Sus instintos deben haberle dicho que enfrentarse a los dos a la vez sería peligroso, por lo que saltó de vuelta. Luego, en el momento siguiente, lanzó una enorme pata hacia la derecha de Al. Todo fue igual que en el primer ataque, hasta cómo Al golpeó su guadaña.

[Corta recto, Mistilteinn!] [Gragh!]

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Pero esta vez Mistilteinn cortó el grueso pelaje de la bestia, separando la pata de su base.

[Mierda, no esperaba cortarlo todo! Jamka, ¿Estás bien?]

La pata delantera de Fenrir tembló al caer. Mientras Al lo miraba, la imagen de Jamka sin su brazo derecho flotó por su mente.

[No te preocupes, podemos llevarnos su brazo con nosotros y hacer que Cecilia haga algo al respecto.]

Dijo, consciente de que sería una tarea casi imposible, incluso para su hermana. [Tienes que concentrarte!]

Sharon le gritó a Al mientras pasaba su espada mágica a través de Fenrir. [Lo tengo! Centrémonos en recuperar a Jamka!]

[Cuidado!]

Fenrir saltó hacia atrás, mirándoles con resentimiento en los ojos. Entonces empezó a inhalar.

[¿Va a escupir fuego otra vez!?]

Al y Sharon tomaron posiciones defensivas, mientras Fenrir respiraba profundamente. [Bola de hielo. Bola de fuego.]

[Grah!]

Pero Feena era más rápida que el monstruo. Ella rápidamente despachó dos hechizos. Una bola de hielo chocó contra la boca de Fenrir, seguida de una bola de fuego que explotó ante sus ojos.

[Te cubriré, Al.]

Ella se quedó sin expresión y le mostro un pulgar hacia arriba. [Gracias, Feena. Sharon, yo terminaré esto.]

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[No seas tan engreído!]

Al despegó del suelo, volando hacia el monstruo. Fenrir se había levantado sobre sus patas traseras, el resto de su pata delantera se agitaba frente a él. Por casualidad, se dirigía directamente a Al. Pero no le prestó atención y simplemente levantó su guadaña.

[Este es el fin para ti!]

Una sombra carmesí se deslizó entre Al y Fenrir. [Córtalo, Dáinsleif!]

Sharon cortó la pierna como si fuera mantequilla. Para cuando Fenrir pudo abrir los ojos, todo lo que pudo ver fue a Al sosteniendo a Mistilteinn.

[Jamka! Entiendo tus sentimientos! Sé que estás preocupado por los esclavos! Pero créeme cuando te digo que no pararé hasta que todos bajo mi dominio estén contentos! Cumpliré mi sueño! Así que, por favor, Jamka, vuelve con nosotros! Escucharé tus objeciones! Así que termina con esto y vuelve conmigo, bastardo!]

Al gritó, apuntó con cuidado y bajó su guadaña directamente al hombro izquierdo de Fenrir.

[Graaaaaggghhhh!]

Mistilteinn corrió recto por el hombro de Fenrir y a través de su pecho, dejando una profunda línea roja a su paso.

El rugido de la oreja de Fenrir confirmó la destrucción del cristal que lo controla. Cayó al suelo como una marioneta con las cuerdas cortadas. Entonces empezó a volver a convertirse en el hombre que conocían. Cuando Jamka se transformó de nuevo, se hizo evidente que, desafortunadamente, le faltaban los dos brazos. Gotas de sudor frío corrían por sus mejillas mientras miraban a Jamka colapsar en el suelo.

Haré que Cecilia se ocupe de tus brazos más tarde.

[Ahora sólo tenemos que liberar Labona!] [Uhm, sobre eso…]

Sharon apoyó a Dáinsleif sobre sus hombros, mientras dejaba caer ligeramente su comentario. Pero el problema era que Al y Feena estaban cubiertos de heridas. Además, el Oleaje Celestial podría agotarse en cualquier momento.

[¿Hm?]

Sharon miró entre Al y Feena, antes de inclinar la cabeza con curiosidad. [¿No falta alguien?]

[Oh Dios. ¿Ya has vuelto, Sharon?]

Tan pronto como Sharon dijo eso, la Diva desaparecida apareció en un carruaje, directamente desde Labona. Nadie cuestionó por qué Dala fue crucificado en la parte superior del carruaje, despojado de su ropa interior.

[No me malinterpreten, sólo desnudé a su comandante y lo crucifiqué en la parte superior de mi carruaje para destruir la moral del enemigo! No tiene nada que ver con mis intereses personales!]


Cecilia hizo pucheros, aparentemente molesta porque nadie lo comentaba. Sabían que la mitad era sólo una broma, pero no tenían la energía para decirlo.

[Cecilia! Me alegro de que estés a salvo!]

[Sí, por suerte logré llevar a cabo la misión sin lesiones mayores.]

Sabiendo que Al estaba dispuesta a preocuparse fácilmente, no dijo nada más. Ella detuvo el carruaje frente al grupo, y en ese momento una pequeña sombra de pelo encrespado saltó desde detrás de ella. Fue Brusch, quien saltó a los brazos de Al.

[Rey Al! Tenía miedo! Estaba tan asustada!!] [Lo sé. Lo hiciste bien, Brusch.]

Al cayó sobre su trasero cuando Brusch se estrelló contra él. Pero ignoró el dolor y acarició a la niña en la cabeza.

[Oh, Al! Yo también lo hice lo mejor que pude! También acariciarás la cabeza de tu trabajadora hermana, ¿Verdad?]

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Cecilia saltó del carruaje y corrió directamente hacia Al, como si el comandante enemigo ni siquiera estuviera allí. Al la había instruido antes de la batalla para que usara la confusión del conflicto para invadir Labona por su cuenta. Su misión era liberar la ciudad y salvar a Brusch.

[Até a las fuerzas enemigas en la ciudad. Todos los cautivos están a salvo. El enemigo probablemente planeó convertirlos a todos en abominaciones.]

Se arrodilló junto a Al y bajó la cabeza con una sonrisa desbordante. Al levantó su mano para recompensarla por sus penurias con una palmada en la cabeza. Pero nunca llegó a la cabeza de su hermana.

[¿Huh?]

Estaba más exhausto de lo que pensaba. Incapaz de mantenerse por más tiempo, se derrumbó en el suelo.

[Oh Dios. ¿Odias tanto la idea de acariciar a tu hermana mayor?]

Cecilia volvió a hacer pucheros, pero detrás de ella, Sharon cayó de rodillas. [¿Huh? ¿Qué es esto? No puedo moverme…]

[Es probablemente el efecto secundario del uso de la Aumento Celestial. Yo tampoco puedo moverme.]

Al dijo esto mientras miraba el vasto cielo, incapaz de siquiera girar la cabeza. [Jamka! ¿Qué estás haciendo aquí!? Espera, ¿Por qué le faltan los dos brazos?] Fue sólo después de que Brusch se bajó de Al que se fijó en su hermano.

Lo siento, Brusch.

Se disculpó en silencio y apartó su mirada, incapaz de soportar la observación.

[Bueno, todos parecen agotados. Yo misma me encargaré de las heridas de Jamka. Todos los demás pueden descansar un rato, luego pensaremos qué hacer. Y no te preocupes, Al! Te daré una cómoda almohada regazo!]

Tenía una sonrisa descarada cuando le propuso su brillante idea. Al quería objetar, pero no estaba en condiciones de rechazar la amabilidad de su hermana.

[Gracias, Cecilia. Espero que no te importe si tomo… una pequeña… siesta.] Incapaz de levantar una discusión, se durmió rápidamente.

***

 

 

[Aumento celestial. Combinando el poder de las Divas y el Rey Demonio. Esperaba mucho de él, pero fue una gran decepción.]

[Estoy de acuerdo. No valía la pena tomar este desvío para verlo después de terminar nuestro negocio en Eshantel, Gil.].

Dos sombras acechaban en las paredes de Labona. Gil, un joven vestido con una armadura de plata, y Eleanor, una joven que llevaba un vestido parecido a un uniforme de maid.

[Gente tan inexperta no sería rival para nosotros, querido hermano.]

Sus palabras eran seguras, pero sus acciones eran tímidas mientras se acercaba más a Gil, mirando al suelo.

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[Sí. Siento como si la diva de Eshantel nos diera más problemas de los que ellos podrían darnos.]

Gil mantuvo los ojos fijos en Al.

[Espero que mejores tus habilidades antes de que nos crucemos, Alnoa,] Murmuró en voz baja antes de ponerse de pie elegantemente.

[Hemos terminado aquí. Vamos.] [Sí, querido hermano!]

Eleanor sonrió dulcemente mientras los dos desaparecían sin dejar rastro.

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