Senka Maihime (NL)

Volumen 1

Capítulo 1: Las 2 Novias

Parte 4

 

 

Con una sonrisa burlona, Sharon se levantó con gracia y también siguió a Cecilia. [……]

Feena hizo una rápida reverencia con su habitual cara inexpresiva y abandonó la  habitación.

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El joven rey se quedó en silencio, ahora libre de la desnuda animosidad a la que se había  enfrentado durante la última hora.

[Por fin…]

Después de haber superado con éxito la tormenta, Al dio un suspiro de alivio, se reclinó  en su asiento y apoyó las piernas sobre la mesa.

La vida está llena de sorpresas, ¿Huh?

Al final, se decidió que ambas se quedarían aquí durante el próximo mes. ¿Qué debo hacer ahora? No estaba preparado para esto.

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[Qué absurdo giro de los acontecimientos.]

Recordó la batalla que Althos y Freiya habían librado unos días antes.

Contra todo pronóstico, salieron victoriosos. Nadie esperaba que un ejército liderado  por un joven e inexperto rey triunfara sobre el poderío militar de Freiya. Al ver su caída,  los países vecinos cambiaron su estrategia. Aún estaban seguros de una victoria final,  pero temían la posibilidad de una guerra larga e interminable. Cualquier victoria les  habría debilitado, haciéndoles presa fácil de sus vecinos.

Lo que significaría que es mejor apoderarse de nuestro país sin luchar.

Y así, dos de los vecinos de Althos enviaron sus cartas de triunfo, las Divas, doncellas  capaces de derribar miles de soldados por su cuenta. Ambos países habían llegado a la  misma conclusión, pero sus enfoques diferían. Uno buscó tomar el control del Rey y, a  su vez, de su reino. El otro buscó tomar la corona más agresivamente matando al Rey.  Freiya se negó a dar la iniciativa a Subdera, así que Sharon fue enviada un mes antes.

Qué molesto. Casi hubiera preferido una guerra total.

Al dio un fuerte suspiro y se tragó lo último del té que quedaba en la mesa.

Al día siguiente, mientras los rumores sobre los planes de matrimonio arreglado del Rey  se propagaban por todo el país como un reguero de pólvora, Al estaba haciendo el  papeleo en su habitación. Desde la llegada de las dos candidatas al matrimonio, había  estado hasta el cuello de trabajo. Fue complicado hospedar a dos princesas.

Al tuvo que enviar la confirmación de su llegada a sus respectivos países lo antes  posible, mientras se aseguraba de guardar todos los detalles que pudiera para sí mismo.  No quería saber qué harían Freiya y Subdera si se enteraban de lo que había ocurrido el  día anterior. Sólo podía imaginar la indignación a la que se enfrentaría.

El otro desafío fue atender sus necesidades durante su estadía.

[Al, ¿Tienes un momento?]

La puerta de su oficina se abrió sin llamar. Aunque uno difícilmente podría llamarlo una  oficina. Tenía una cama para dormir la siesta y una colección de los libros favoritos de  Al para el tiempo libre, lo que la hacía más parecida a una habitación.

[¿Qué pasa, Sharon?]

[Estaba pensando, ¿Y si dejo de asesinarte y trato de convertirme en tu esposa de  verdad?]

Su inesperada visita no fue otra que Sharon. Llevaba el mismo vestido que ayer, pero  ahora se veía mucho más atractiva. Por primera vez a los ojos de Al, parecía una  verdadera y hermosa princesa.

Espera, ¿Estás segura de que quieres admitir que viniste a asesinarme? Aunque  supongo que eso ya era obvio.

Al se quedó en silencio cuando ella se le acercó. Sospechaba mucho de este cambio de  actitud. Algo le decía que esto no iba a terminar bien.

En algún momento, Sharon empezó a llamarlo ‘Al’ en lugar de ‘Su Majestad’. Decidió  que era mejor no preguntar por qué.

Probablemente cambió porque ‘Al’ es más fácil de decir.

[… ¿En serio?]

[Sí. En serio.]

[Esto no es una táctica para atacarme, ¿Verdad?]

[… No, no lo es.]

[Bueno, me alegra oír eso, pero ¿Te importaría decirme qué es lo que escondes detrás de  tu espalda?]

[Eso es un secreto. Teehee!]

Al no quería nada más que poder confiar en Sharon, pero desafortunadamente para ella,  su secreto se asomaba por detrás de su ardiente cabello.

Asesinos tan malos en el engaño son excepcionalmente raros.

[De acuerdo, deja de actuar. Puedo ver tu espada detrás de tu cabeza.] [¿En serio?]

Sharon miró a Al, perpleja.

[Sí, de verdad! ¿Eres estúpida? ¿Crees que soy tan tonto!?]

[Tch. Y yo que pensaba que esto lo engañaría.]

[Escuché eso!]

Al suspiró.

Nos conocimos ayer, ¿Y ella ya cree que soy un idiota?

[¿No le diste esa espada a Lilicia?]

[Hey, soy una princesa. Acabo de decirles a las maid que ocultar mi espada conduciría a  un incidente internacional!]

[Oh, por el amor de…]

Sharon agarró la empuñadura de su espada con una astuta sonrisa en su cara. [Ya basta de hablar!]

[¿Lo es!?]

Estaban atrapados en una pequeña habitación sin espacio para esquivar. [¿De verdad vas a intentarlo de nuevo?]

Al añadió en voz baja.

Los acontecimientos de ayer brillaron vívidamente en su mente. El resultado era obvio,  pero tener una espada clavada sobre él seguía siendo aterrador. Cerró bien los ojos.

[Muere!]

Sharon blandió su espada contra la cabeza de Al, pero, como era de esperar, rebotó  antes de que pudiera alcanzarlo. La mesa recibió el golpe en lugar de su cara. Se cortó  por la mitad, junto con la pila de documentos que descansaban sobre ella.

[No! Acabo de terminarlas!]

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[¿A quién le importa? No los necesitarás a dónde vas!]

Ella lo miró con cara de engreída, como si ni siquiera hubiera procesado lo que acaba de  pasar.

[Estoy bastante seguro de que seguirías necesitando esos documentos, aunque muriera.] [No te preocupes. Haré que tu muerte sea lo menos dolorosa posible!] Mierda… No se puede hablar con esta chica cuando está tan emocionada.

Ante este ataque temerario, Al sólo podía pensar en una opción. En el momento en que  Sharon blandió su espada, Al se lanzó hacia adelante.

[Escúchame!]

Las palabras largas son inútiles en el combate cuerpo a cuerpo. Sólo tengo que seguir  adelante!

[Allí!]

[Gahhh!]

Al siguió adelante. Sharon gritó y retrocedió como un animal asustado. Sintiéndose  acorralada, cayó de rodillas, lágrimas se formaban en el rabillo de sus rojos ojos.

[¿Cuál es el problema?]

Se estremeció ante las palabras de Al. Con sus manos cubriéndose los pechos, ella le  frunció el ceño.

[¿Qué crees que estás haciendo?]

[Yo debería ser el que pregunte eso!]

¿Qué pasa con esta reacción? Sólo estaba apuntando a su pecho — espera, no. Quiero  decir, sólo intentaba contener sus brazos. Nunca esperé que reaccionara así.

[¿N-No prometiste nunca tocarme?]

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[Esto fue en defensa propia!]

Oh, cierto! Le teme al aumento celestial. Eso tiene sentido, pero aun así duele verla así.  ¿Realmente doy tanto miedo?

[R-Retrocede! Gritaré!]

Sharon se escabulló desesperadamente hacia atrás como un cachorro asustado. Me pregunto qué pensará de mí ahora.

[H-Hey…]

[Te dije que te alejaras!]

[Tú eres la que me atacó!]

[C-Cállate!]

Tan encantadora e irrazonable como siempre.

Al tuvo una repentina y retorcida chispa de inspiración.

Espera, esto es muy divertido. Es hora de vengarme. Tal vez hasta pueda evitar que  intente matarme.

[Hey, retrocede!]

[Discúlpate.]

[¿Por qué?]

[Por arruinar mi trabajo.]

Un paso.

[¿Por qué debería!?]

Dos pasos.

[Está bien, está bien! Me disculparé!]

Tres pasos.

[Lo siento! Lamento haber destruido sus documentos! ¿Y bien? ¿Estás contento?] Sharon lo miró con los ojos húmedos. Estaba a punto de llorar.

[Aún no es suficiente.]

Susurró Al.

[Júrame que no intentarás asesinarme nunca más.]

Al, inquebrantable, continuó su avance.

[Pero esa es mi misión.]

Cuatro pasos.

[Está bien, está bien! Alto! Por favor, detente! Te lo ruego!]

Cinco pasos.

[¿Por qué no paras?]

Seis pasos.

[Ahh!]

Se tropezó con la cama de Al. No tenía adónde huir.

Al reflexionó sobre sus acciones mientras miraba hacia abajo a la chica llorona. Tal vez fui demasiado lejos.

Los poderosos ojos carmesí de Sharon habían perdido su luz y ahora estaban llenos de  lágrimas.

[Cobarde! ¿Cómo te atreves a jugar tan sucio?]

Ugh, esta chica…

[¿Todavía te resistes?]

Supongo que hablar con los demás es parte de su naturaleza. Pero creo que esto es  suficiente. Es una princesa, después de todo.

[Nunca perderé!]

Sharon rodó sobre la cama y alcanzó a abrir la puerta cercana.

[Pondré esta batalla en espera por ahora, pero la próxima vez, la próxima vez te  atraparé!]

[Hey, eso es…]

Al intentaba decir ‘esa es la puerta del almacén, una habitación llena hasta el borde de  documentos’, pero Sharon tenía demasiada prisa por escuchar. Ella abrió la puerta con  un fuerte crujido.

[Espera, no!]

[Ahh!]

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[Cuidado! Whoa!]

La fuerza de la apertura de la puerta hizo caer grandes pilas de documentos. Al jadeó y  corrió a proteger a Sharon. Los documentos colapsaron a su alrededor con un fuerte  ruido sordo.

[Ouch…]

El polvo de los viejos documentos llenaba la habitación. Al y Sharon permanecieron en  silencio por un momento, habiendo evitado por poco el desastre.


No quiero pensar en lo que habría pasado si Freiya se hubiera enterado de que su  princesa fue herida en mi oficina por un montón de documentos viejos y polvorientos  que caían sobre ella. Espero que esté… bien… Espera, ¿Son sus bragas?

Revisemos la desafortunada cadena de eventos que llevaron a la situación actual. 1) Sharon, arrodillándose en la cama, abrió la puerta del depósito.

2) Aún sobre la cama, Sharon cayó sobre su espalda.

3) Al corrió a la cama, y se echó sobre Sharon para protegerla.

Y ahora, este escenario estaba a punto de llegar a su obvio final.

[Suéltame, pervertido! Deja de empujarme la entrepierna en la cara! Eres un bicho  raro!]

Sharon lanzó un aluvión de insultos contra Al con una cara roja ardiente. [Lo siento! No fue mi intención!]

¿Esta así por un aumento celestial?

Sharon tiró de sus piernas, bloqueando sus bragas de la vista.

[Ahora estoy sucia para siempre.]

Sharon murmuró entre dientes con voz débil y temblorosa.

[¿Qué?]

[Nada!]


Ella miró hacia otro lado.

[Suéltame, ya!]

[Ah, sí. Lo siento.]

Ella soltó un suspiro aliviada una vez que Al se bajó de ella.

¿Acaba de decir que estaba sucia?

Justo cuando las cosas se estaban calmando, un sonido resonó por toda la habitación. La  bulliciosa pareja se levantó y dirigió su atención hacia la fuente, la entrada de la  habitación.

Oh mierda! Por supuesto que alguien escucharía todo ese ruido!

[¿En serio? hacen… el ‘seis’ en el segundo día?]

[No! Absolutamente no!]

Al esperaba que su salvador acabara de entrar en su habitación, pero lo que consiguió  fue un demonio. Un demonio en forma de Lesfina, su otra candidata al matrimonio.

Senka no Maihime Volumen 1 Capitulo 1 Parte 4 Novela Ligera

 

[¿Qué… ¿Qué quiere decir con ‘Seis3‘?]

[Nada! No te preocupes por eso!]

[Bueno, verás, cuando un hombre y una mujer realmente…]

[Feena! No lo digas! Por favor!]

[¿Eh?]

Feena tenía curiosidad por saber por qué Al la detuvo.

Sharon no podía entender del todo a qué se refería Feena, pero finalmente se dio cuenta  de que era algo bastante obsceno.

[Yo no soy así con este cerdo!]

Sharon se había calmado un poco. Feena aprovechó la oportunidad para mirar a Al a los  ojos y decir lo que vino a decir.

[Al. Tomé mi decisión.]

[¿Qué decisión?]

Al la miró fijamente y se levantó de la cama como si nada hubiera pasado.

[Quiero ser una buena esposa. Quiero hacerte mío, una marioneta para mi uso exclusivo.  Así que, aunque me engañes, aunque te acuestes con tu hermana… Haré lo mejor que  pueda para mirar hacia otro lado.]

Ella tenía algo muy bueno hasta la parte de la ‘marioneta’.

[Haré lo mejor que pueda para hacer… lo que vosotros dos estaban haciendo juntos.] [Sigues estando en un malentendido. Intentaba matarme!]

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La negación de Al cayó en oídos sordos.

[Sin embargo…]

Feena miró fijamente a su rival, el asco desbordaba su cara, normalmente inexpresiva. [¿Qué?]

Al veía a Feena seria por primera vez. Era una visión que le daba escalofríos en la  columna vertebral.

[Tú!]

Al sentir la ira de Feena, Sharon se preparó.

[Nunca te lo perdonaré! Protegeré a Al, pase lo que pase!]

Feena se paró firmemente delante de Sharon.

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3 Originalmente decía ‘Sechz’ (alemán)… en español se traduce como ‘Seis’ y se refiere a lo que aquí  conocemos como 99 o 66… activen su conocimiento ‘porno’ para mejor comprensión.

Ella es tan genial! Esa es la clase de frase que haría que cualquier mujer cayera si las  hablara un hombre.

[Deja de interponerte en mi camino.]

[No puedo hacer eso. No dejaré que lastimes a mi marido.]

Sharon miró a Al con la esperanza de que la respaldara. Sin embargo, Al no quería ser  parte de esto.

Feena volvió a dirigir su fría y aguda mirada hacia Sharon.

[Por cierto…]

[¿Qué?]

[¿Cuál es tu objetivo?]

Sharon levantó las cejas ante la pregunta inesperada. Fue un pequeño gesto que Feena  no falló.

[Estoy aquí para matar a ese hombre!]

[No. Quiero saber qué esperas lograr matándolo.]

Sigue diciendo que está aquí para matarme como si no fuera nada! [Tch.]

[Lo sabía. No se puede confiar en ti. Viniste aquí para—]

Sharon se lanzó hacia Feena antes de poder terminar su frase.

*Clash!*

Un agudo ruido metálico reverberaba por la habitación.

[Hey, es esa tu…]

[…no te dejaré tomar la delantera hoy.]

Feena sostuvo su varita sobre su cabeza, bloqueando el golpe de Sharon. [¿Oh? Eres muy buena! Bien, adelante! Veamos de quién es la reliquia más fuerte!] Feena bloqueó el golpe de Sharon con una mano, y ni siquiera se inmutó al hacerlo. [¿Así que esa es la reliquia de Subdera?]

Al sólo podía mirar con asombro. Su varita estaba hecha de un material misterioso,  posiblemente obsidiana.

Estas reliquias fueron consideradas como el símbolo de las Divas, y se dice que fueron  creadas por la propia Valkiria. Otra teoría era que estas reliquias eran las armas  favoritas de las siete doncellas. Cada diva tenía su propia reliquia, incluyendo a Cecilia,  cuya reliquia era un khakkhara, una especie de bastón también conocido como báculo.

[Has estado muy habladora hoy, ¿No?]

[……]

[Tu fría y silenciosa farsa se ha ido! No te preocupes. Te voy a cortar en pedazos! De  esa manera, puedes permanecer en silencio para siempre!]

Sharon apretó más la empuñadura de su espada.

*Wham!*

Con eso, ocurrió una verdadera tragedia.

[Nooo! Mis libros! Mis documentos!]

La espada desviada de Sharon había atravesado su estantería. El llanto de Al inundo la  tensa habitación.

[Mis preciosos libros…]

Sharon y Feena no fueron molestadas por el sollozo de Al. No se quitaron los ojos de  encima ni por un segundo.

[Hey, quítate de en medio!]

Sharon agarró su espada para asustarlo, pero Al no podía pensar con claridad. Todo lo  que podía ver eran los documentos destruidos frente a él.

[Hey tú!]

Al se volvió hacia Sharon y la buscó.

[Mira por donde balanceas esa cosa!]

[Ahh!]

[Lo siento!]

Sharon entró en pánico y gritó una disculpa para detenerlo.

[Si quieren hacerlo, háganlo afuera!]

Al dejó salir todo el estrés acumulado en las dos Divas.

[De acuerdo. Seré una buena esposa y escucharé a mi marido, pero…] Feena se detuvo.

Una buena esposa no destrozaría la habitación de su marido!

[No… Mis documentos!]

Quería desmoronarse y llorar después de ver cuánto de su trabajo había sido destruido.  Feena tocó ligeramente su hombro en un esfuerzo por consolarlo.

[No te preocupes. Al menos tu escondite secreto no está en esta habitación.] [Sí, al menos… Espera, ¿Cómo sabes eso?]

[Eso es un secreto.]

Al se preguntó por un momento si Feena era la más peligrosa de las dos. [Ugh. Pervertido!]

Sharon miró a Al desde el otro lado de la habitación y se cubrió el pecho con los brazos. Espera, ¿Cómo terminé siendo yo el que fue atacado?

[Veo que todos se divierten. Pero según Cecilia, en este país, las relaciones sexuales  ilícitas con princesas extranjeras son un crimen castigado con la muerte.]

Al miró la voz de su salvadora y encontró a Lilicia sonriéndole amablemente. Está bromeando, ¿Verdad? Realmente lo espero…

[Lilicia, qué estás—]

[Un aviso urgente llegó del reconocimiento.]

Lilicia cortó con Al y declaró su asunto, pero luego dejó de hacerlo. [Um…]

[Es una carta urgente, Majestad!]

La carta en cuestión estaba pegada entre sus pechos.

¿Está sacando los pechos un poco?

Al tomó en silencio la carta. Lilicia emitió un gemido de excitación en respuesta. ¿Por qué tuvo que hacerlo así? Esto es ridículamente embarazoso. [¿Es uno de tus fetiches, cariño?]

[No, no lo es!]

[¿Forzarías a tu maid a hacer algo tan pervertido? Eres un bicho raro!] [¿Por qué asumes que pedí esto?]

Al trató de ignorar sus disparos y en su lugar se concentró en la carta que tenía en sus  manos.

Veamos…

[Lilicia! Dile a mi hermana que la necesitaré más tarde.]

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La expresión de Al cambió en un instante. Rápidamente emitió esa orden y abandonó la  sala.

[Ciertamente. También le diré a Jamka que prepare a las tropas y que te sigan de  inmediato.]

[Lilicia, ¿Ha pasado algo?]

Lilicia ignoró la pregunta de Sharon y despidió a Al con una sonrisa. [Al…]

Feena miró tranquilamente por la ventana mientras Al salía del castillo. Una brisa de  primavera pasó por su cara y guio su visión hacia arriba. Althos se calentaba bajo los  suaves rayos del sol. En ese momento, el reino apareció como una nación orgullosa, no  como la potencia menor que se decía que era.

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