Slayers (NL)

Volumen 12

Capítulo 3: Las llamas del combate iluminan el castillo en la noche.

Parte 2

 

 

-¡Ese es el que nos atacó en el hostal la otra vez! – Dijo Luke, respondiendo a la pregunta de Gourry.

“Ya veo, ese debe ser el mazoku que sobrevivió de los que atacaron a Gourry en el hostal.”

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-En aquella ocasión, en vez de presentarme como es debido, me retiré a lamentar la pérdida de mi compañero caído. ¡Siento no haberte causado mayor impresión!

-¡Pues dinos tu nombre de una vez!

-Licagis. – Dijo el mazoku respondiendo a la provocación de Luke, pero sin mostrar signos de agitación.

-Baze, diles algo a estos bastardos tú también.

-… – Ante la orden de Lebifore, la cara del gigante sin rasgos pareció moverse un poco. Parecía que, después de todo, no podía hablar.

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Por supuesto, mientras todo esto ocurría, yo preparaba un hechizo a mis anchas.

El enemigo seguía dirigiéndose al grupo en general, sin darse cuenta.

-Bueno, parece que no tiene nada más que decir… Oh, es verdad… – Dijo Lebifore, como si acabara de recordar algo, y se giró hacia “Shaman” –. ¿Y tú? ¿Te has presentado ante esta gente como es debido?

-¿Presen…tado?

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-Sí, ¿les has dicho tú nombre?

-No… lo dije… no era … necesario…

Los ojos de Lebifore se entornaron, como si hubiese escuchado algo muy interesante.

-No te preocupes. Adelante, diles tu nombre.

-Mi… nombre… – Dijo Shaman en su vacilante voz –. Mi… nombre… es Grancis… Codewell…

“¡¿…?!”

El tiempo se detuvo, y el aire parecía haberse vuelto gélido.

“¡¿Grancis Codewell?! Eso significa…”

-¡No te rías de mí! – Gritó Jade, rompiendo el silencio –. ¡Ese es el nombre de mi padre!

-Eso ya lo sé. – Respondió Lebifore en un torno burlón –. Pero es la verdad. Este es Grancis Codewell.

-¡Eso es mentira! ¡¿Es que no sabes lo de mi padre?! Para empezar, está…

-¿Muerto? ¿De una enfermedad? ¿Y has visto su cadáver? Parece que su asesinato se justificó como una muerte debida a una enfermedad… pero, entonces, ¿no es extraño que su cuerpo desapareciera?

-Pero dijiste…

-Conoces a los lesser demons, ¿verdad? – Dijo Lebifore interrumpiendo a Jade con una voz más potente. – Cuando pequeños animales, que son seres vivos débiles, son poseídos por mazoku desde el plano astral, sus cuerpos se transforman completamente.

-¡¿De qué demonios estás hablando?!

-Bueno, Sherra tiene esa espada tan interesante…

“¡…Ah!”

-La espada mágica Dulgofa. Una espada que en realidad es un mazoku. Cuando posee a un humano, la mente se deteriora, y la espada transforma la carne en un gran demonio. Si Dulgofa posee a un ser humano, la posesión desaparece cuando el ego es destruido. Así que lo que te queda es un humano sin alma. Después, ¿qué crees que pasa cuando un mazoku de mayor rango es invocado desde el plano astral? Aquí tienes la respuesta.

-Pero… ¡¿Qué estás diciendo, bastardo?! – Gritó Jade con voz temblorosa.

La verdad es que si no hubiera visto el poder de Dulgofa con mis propios ojos, habría pensado que lo que decía Lebifore era imposible. Pero… era verdad. Si Shaman no era un mazoku puro, había estado siguiéndonos a pie desde el principio, lo que explicaba el tiempo que pasaba entre los ataques. Después de cada encuentro tenía que regresar a pie hasta Gairia para recibir nuevas órdenes. Ahora entendía la diferencia entre sus habilidades y sus acciones. Pero las otras sombras de la cámara no tenía ni siquiera el nivel de lesser o brass demons. El general Als había dicho que sólo había participado como mediador pero… cómo lo diría… en lo que respecta a Sherra, no le hacía falta pedir que alguien colaborara con ella.

-Pero, la verdad, es que este método tiene un problema. El poder mágico es diferente. Su habilidad para moverse depende de las cualidades del humano original.

¿Pensabais que era fuerte? Ahora seréis testigos de ello.

-Eso significa… – Dije mientras miraba hacia las sombras negras de la cámara.

-Exacto. Los sirvientes y la nobleza del reino… eran un obstáculo para nuestros planes. Me pregunto cuántos de ellos ‘murieron’ de una extraña enfermedad. Pero parece que, para la mayoría de ellos, la movilidad no era su punto fuerte.

-¡Estás mintiendo! – Gritó Jade.

-Es la verdad. – Respondió Lebifore con calma –. Si no me crees, te lo demostraré. Has practicado con tu padre la lucha con espadas, ¿verdad? ¿Y recuerdas sus habilidades? Grancis, este chico será tu oponente, no seas muy duro con él – Cuando dijo eso, “Shaman” dio un paso adelante, con su espada colgando de una mano.

-¡Whoooooohhh! – Gritó Jade mientras se lanzaba contra “Shaman”.

¡Clang!

“Shaman” paró fácilmente el golpe de Jade, como si lo estuviera esperando.

-¡T…toma esto! ¡Y esto! ¡Y esto!

Pero “Shaman” rechazaba todos y cada uno de los ataques de Jade sin problemas. Cuando “Shaman” golpeó, Jade interceptó el golpe, y saltó hacia atrás para poner distancia entre ellos.

-Mientes… – Susurró con voz temblorosa –. ¡No dices más que mentiras!

-¿De verdad lo crees? – Preguntó Lebifore, dejando a Jade sin palabras.

-No es verdad… Pero… pero entonces, ¡¿por qué…?!

-Sus habilidades con la espada son las mismas, ¿verdad? ¿Lo entiendes ahora? Es la verdad, por eso Grancis conoce tu habilidad a la perfección. Me pregunto cuántas veces habréis practicado juntos…

-Es men… – Dijo Jade, pero se quedó callado a media frase, temblando. Entonces miró decidido a Lebifore –. ¡Devuélveme a mi padre! ¡Vuelve a transformarlo en un humano!

-Eso sería inútil.

Jade gritó como si estuviera a punto de vomitar sangre, pero Lebifore le cortó con decisión.

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-Si fuera algo temporal… o fuera capaz de volver a transformarle en humano, lo que quedaría no él mismo.

-¡Estás mintiendo!

-Digo la verdad. Si el cambio no fuera algo radical, ¿crees que el mismísimo Grancis, con la mente en buen estado, habría matado a tu hermano, su hijo, con sus propias manos?

-¡¿…?! – Esta vez Jade se quedó petrificado ante las palabras de Lebifore. Era verdad, “Shaman”… no, Grancis había matado a alguien que se parecía mucho a Jade… su hermano.

-Todo lo que he dicho es cierto… jejejeje… – Dijo, riéndose. Parecía estar pasándoselo bien. Probablemente porque se estaba alimentando de la desesperación de Jade, pues las emociones negativas de los seres vivos sirven como comida para los mazoku.

-¿Y bien…? – Dije, había llegado el momento de que yo hiciera las preguntas –.

¿Qué estáis planeando? Os habéis infiltrado en el reino, tomado el control del poder político, ¿y ahora os dedicáis a transformar a la gente en demonios? Se parece a lo que Chaos Dragon Gaav hizo no hace mucho… para enfrentarse al Señor Oscuro sellado en las montañas de Kataart. ¿Ahora qué? ¿Queréis entrar en guerra con los humanos?

-No creo que tenga por qué contestarte, ¿verdad? – Respondió Lebifore reprimiendo una sonrisa –. Tenemos otros asuntos que atender, como nuestro combate. Por supuesto, será a vida o muerte. ¿Os importa que nos demos prisa y comencemos ya?

Jade estaba totalmente conmocionado, estaba claro que no iba a recuperarse ‘ya’.

-Supongo… – Pero, aún así, respondió al reto de Lebifore –. Parece… que no pude salvar a mi padre… – Dijo mientras apuntaba con su espada hacia Grancis –. Entonces… ¿Comenzamos? – Preguntó, y la batalla comenzó.

***

 

Jade salió disparado, y Grancis hizo lo mismo. Los otros tres mazoku se dispersaron mientras las sombras negras, las personas que habían sido transformadas, se preparaban para atacar.

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-¡Fehlzareid!

-¡Assha Dist!

Luke y Millina lanzaron sus hechizos contra los demonios.

-¡¡¡Ooooohh!!!

Jade atacó con su espada a Grancis, pero apenas tuvo tiempo de prepararse para recibir el contraataque. Grancis parecía más hábil que Jade, y parecía más decidido en la batalla. Jade, como es normal, tenía dudas, y así no iba a ganar. Sus espadas chocaron varias veces más, y Grancis vio una oportunidad, así que la aprovechó sin dudarlo.

Casi consigue alcanzar el cuerpo de Jade, pero la espada de Gourry se interpuso.

Grancis dio un paso atrás, ampliando la distancia entre ellos.

-¡No hace falta que me ayudes!

-Mira… – Dijo Gourry mientras apuntaba a Grancis con su espada –. Seguramente… crees que puedes ganarle a espadazos pero, aunque me dijeras ‘¡cállate y obsérvame!’ y sigas luchando así… además, él ya no puede entender tus sentimientos, no importa lo que hagas. – Gourry lo sabía, y Jade, en el fondo, también. Jade no iba a ser capaz de alcanzar a Grancis. Era fuerte, pero su fuerza estaba dentro de lo común. Por otro lado, la fuerza de Grancis y Gourry estaba muy por encima.

-A esto he llegado… no puedo salvarle ni derrotándole… – Murmuró Jade mientras apretaba su tembloroso puño –. Quería… salvar a mi padre… es mi responsabilidad como su hijo… pero… no puedo conseguirlo… – Dijo, otra vez como si estuviera a punto de escupir sangre. Entonces se inclinó ante Gourry.

-Mi padre… por favor…

-Yo me ocupo… – Dijo Gourry blandiendo su espada hacia Grancis –. Ahora yo soy tu oponente. Adelante. – Las chispas saltaron del choque de las espadas.

***

 

-¡Elmekia Lance!

Lebifore dio un simple paso lateral y esquivó la lanza de luz que le acababa de lanzar, pero eso no le iba a servir.

-¡…Break! – Señalé la luz con el dedo, y explotó junto a Lebifore. Con una pequeña modificación era capaz de hacer trucos como estos. El daño era menor, pero al menos… El mazoku gruñó y se tambaleó. Saqué mi espada y, mientras recitaba un hechizo, corrí hacia él.

-¡Siempre usas la misma mano…!

Con la espada en mi mano derecha, seguí corriendo.

“¡Toma esto!”

Pero en el último segundo Lebifore saltó hacia atrás y esquivó por poco la punta de mi espada. En ese momento tenía mi mano izquierda levantada y apuntando a la cabeza de Lebifore, ¡y había terminado de recitar mi hechizo! Pero…

-¡Ni hablar! – Dijo Lebifore y encogió el cuerpo. ¡¿Estaba intentando contraatacar?!

“Aún así ~”

-¡Elmekia Flame!

¡La magia no tiene por qué surgir de una mano en particular! El hechizo que había modificado apareció ante los ojos de Lebifore, justo en frente de mi estómago.

– ¡¿…?!

¡La luz le impactó directamente en la cara!

***

 

Con un sonido similar al viento cuando sopla con fuerza, los tentáculos del color del musgo atacaron a Luke desde cuatro direcciones a la vez. Poco a poco, cuando la puntería del ataque a cuatro bandas empezó a mejorar, Luke saltó tras el mazoku.

-¡Blast Ash! – Cuando Luke liberó su hechizo, una oscuridad total envolvió al mazoku del color del musgo, Licagis. Pero entonces… ¡con el sonido de un globo de agua que explota, la oscuridad desapareció! La forma en que Licagis usaba la magia a base de fuerza bruta había conseguido rechazar el Blast Ash.

– ¡¿Qué?!

Licagis se acercó al asombrado Luke que, asustado, comenzó a recitar su siguiente hechizo. Dio un paso hacia atrás pero… ¡en ese momento los mazoku negros le habían rodeado y le empezaron a lanzar flechas de fuego indiscriminadamente!

-¡Tsk! – Milagrosamente consiguió esquivarlas, pero aún así cayó al suelo.

Entonces los tentáculos del color del musgo de Licagis salieron disparados hacia él.

***

 

Las flechas de fuego cruzaban el aire, dirigidas hacia Millina pero, de alguna manera, había conseguido esquivarlas. Los demonios volvieron a apuntarle con las flechas, pero entonces uno de ellos soltó un grito y cayó al suelo. Jade apareció a su lado y comenzó a atacar a los demonios, que dejaron de centrarse en Millina para ocuparse de él. Aún así, Millina no estaba fuera de peligro. Un gigantesco brazo se dirigió hacia ella.

“¡Whoa!”

Haciendo que a su paso el viento aullase, el gigantesco mazoku, Baze, lanzó un golpe hacia Millina, que consiguió esquivarlo dando un gran salto hacia atrás.

“¡¿…?!”

Pero, en cuanto aterrizó, se encontró totalmente expuesta. Parecía haber juzgado mal la distancia pues, una vez había aterrizado, esquivó el golpe del gigantesco brazo transparente por un pelo. La transparencia del mazoku era similar a la del cuerpo de una medusa, así que era difícil juzgar bien las distancias. Millina volvió a saltar hacia atrás para poner más distancia con el mazoku. Entonces apuntó hacia Baze y lanzó el hechizo que había estado recitando.

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-¡Fehlzareid!

Pero Baze resultó ser muy ágil pese a su enorme tamaño, y esquivó el ataque con facilidad. Por suerte el hechizo continuó su camino e impactó con uno de los mazoku negros. Entonces Baze volvió a atacar a Millina.

***

 

El choque de espadas continuaba sin fin. Gourry conseguía defenderse de un ataque de Grancis, y Grancis rechazaba un ataque de Gourry, constantemente, mientras las chispas saltaban de los choques de sus espadas. Entonces Grancis y Gourry dieron un salto hacia atrás a la vez, ampliando la distancia. Grancis salió disparado hacia Gourry, inclinado, como si estuviera a punto de gatear. Al llegar hasta Gourry lanzó su ataque hacia arriba, mientras Gourry apuntaba hacia abajo. ¡Si los ataques tenían la misma fuerza, Gourry tenía la ventaja!

¡Clang!

De nuevo, las chispas saltaron cuando las espadas chocaron. En ese momento, Grancis soltó la espada con su mano izquierda y agarró la hoja de la de Gourry.

– ¡¿Qué?!


Con la mano izquierda impedía que Gourry moviese libremente su espada, mientras que, con su propia espada en la mano derecha, lanzó una estocada hacia la pierna de Gourry, que consiguió esquivarla saltando. Mientras Gourry estaba en el aire, Grancis retorció su mano izquierda con la que cogía la espada de Gourry, afectando así también al espadachín. Estaba claro que su fuerza no era natural. Al fin y al cabo, ya no era un hombre común y corriente. Normalmente si hacías eso a alguien normal en mitad de un salto, acababa en el suelo.

-¡Ku!

Pero Gourry consiguió de algún modo recuperar la pose en pleno vuelo, y caer de pie, aunque casi pierde el equilibrio. Ahora que lo pienso, eso tampoco parecía algo muy normal. Antes de poder recuperarse, Grancis se puso de pie, con la mano aún agarrando la espada de Gourry, y le atacó.

***

 

La cabeza de Lebifore había desaparecido.

“¡Uno menos!”

O eso pensé. Entonces una premonición recorrió mi cuerpo como un escalofrío.

Salté hacia un lado, y esquivé por poco un rayo de luz que venía de… ¡Lebifore!

“¡¿Aún está vivo?!”

-¡Lo has esquivado!

-Ya ves… – Dijo Lebifore, sin cabeza. El espacio entre sus hombros se retorció,

¡y la cabeza se regeneró en un momento! No me lo podía creer, Lebifore se había desecho de su propia cabeza para evitar que mi hechizo le diese.

“Qué tío tan rarito…”

La otra vez que luchamos me sorprendió retirándose, y ahora… Tiene unas técnicas muy extrañas. ¿Cuántas veces iba a tener que enfrentarme a él? Para vencerle iba a tener que cogerle con la guardia baja, como la otra vez pero, ¿cómo…? Por ahora…

-¡Astral Vine! – Saqué mi espada y la cargué de poder mágico.

-Es inútil… – Dijo, y sus ojos se retorcieron como formando pequeñas sonrisas.

***

 

Los huesos del cuello crujía bajo los tentáculos de Licagis. Por supuesto, pertenecían al cuello de un demonio.

-¡Enclenques! ¡Salid de mi camino! – Los gritos de Licagis hacían temblar a los demonios. Mientras, Luke conseguía recuperarse.

-Oye, no tengo ni idea de lo que planeáis, pero no esperes que te de las gracias por eso. – Dijo Luke.

-Es normal. No puedo ni pensar en la manera en la que nos retiramos la otra vez, pero no quiero ganar recurriendo a estos demonios tan debiluchos… Sólo tienes que acabar conmigo pero, mientras, tu grupo también está librando sus batallas. Parece que no estás totalmente concentrado en la nuestra.

-¿Eso crees? ¡Veamos si tienes razón! – Exclamó Luke, y comenzó a recitar un hechizo.

-¡Por supuesto! – Gritó Licagis antes de lanzarse a por Luke.

Luke saltó hacia atrás mientras continuaba su hechizo, pero Licagis era muy rápido. Luke estaba dentro del alcance de los tentáculos de Licagis, que salieron disparados hacia él a la vez. ¡Entonces, a medio camino, los tentáculos se partieron y formaron diez bucles delgados, listos para atrapar a Luke!

***

 

La batalla entre Baze y Millina estaba en un punto muerto. Se atacaban mutuamente, pero ambos esquivaban los golpes del otro. Millina ya había aprendido a juzgar fielmente la longitud del brazo de Baze. Era muy fácil si sabías el truco. Cuando Baze lanza un golpe, sus brazos se estiran un poco. Si no te das cuenta, y sólo te fijas en que el brazo es semitransparente, te golpea. Millina se había dado cuenta y ya no tenía problemas.

Baze atacó entonces con su puño, combinándolo con una bola de energía, pero Millina esquivó ambos y lanzó su hechizo.

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-¡Elmekia Lance!

Por supuesto, Baze volvió a esquivar su ataque, que acabó impactando en otro de los demonios.

***

 

Normalmente la batalla habría acabado ahí. Con su espada atrapada, acabar con él era cosa fácil… Pero, al igual que Grancis, Gourry no era un espadachín cualquiera.

-¡Gah! – La espada de Grancis se partió. Gourry había golpeado la hoja en el centro con su puño izquierdo. A la vez, pateó con fuerza el estómago de Grancis, forzándole a liberar la espada de Gourry. Grancis cayó hacia atrás, y Gourry corrió hacia él.

-¡Kiiiioooooooo! – Gritó Grancis mientras caía. ¡Una flecha de energía mágica apareció ante él y salió disparada hacia Gourry! Como era de esperar, no tenía suficiente espacio para esquivarla.

– ¡Espada! – Gritó Gourry, apuntando con su arma hacia la flecha de energía. ¡Entonces la espada emitió un chillido, y el hechizo Dark Claw que había absorbido se liberó, chocando con la flecha de luz de Grancis y cancelando el hechizo! Pero el hechizo no se detuvo ahí, sino que continuó hasta atravesar el pecho de Grancis.

***

 

-¡Elmekia Lance!

Lebifore no mostraba ningún signo de agitación, sin importar los hechizos que lanzase contra él. Podía transformar su cuerpo para esquivar mis hechizos. Esta vez había abierto un agujero en su propio estómago para que lo atravesasen sin dañarlo. ¡Pero estaba preparada!

-¡…Break!

¡Cuando mi hechizo estaba atravesando el agujero, lo hice estallar!

“¡A ver cómo lo esquivas ahora!”

-¡Ja! – Exclamó Lebifore con una ridícula sonrisa en la cara –. Ya me esperaba algo así… ¡pero un hechizo así no me hará daño! – Mientras hablaba, el agujero de su estómago regresaba a la normalidad.

“¡Ugh! ¡Pensaba que le pillaría por sorpresa! Cómo puede haberlo sabido…”

A este paso, iba a perder la batalla. Había llegado a un punto en el que estaba utilizando todos mis trucos, y no podía seguir perdiendo el tiempo. Empecé a recitar otro hechizo.

-¡Es inútil! ¡Inútil! – Dijo Lebifore, burlándose de mí, y su voz rebosante de satisfacción –. ¿Cuántas veces voy a tener que decirte que…?

-¡Fehlzareid! – Exclamó una voz desde detrás de Lebifore. En mitad de su batalla contra Baze, Millina había lanzado un hechizo directamente hacia Lebifore.

-¡¡…!! – En el último segundo, Lebifore consiguió abrir un agujero en el pecho para que el hechizo le atravesase sin dañarlo.

“¡Ahora!”

Era mi momento de actuar, así que apunté a la cara de Lebifore con mi mano izquierda.

-Eso no va a… – Entonces Lebifore volvió su atención hacia mí.

-Elmekia…

-¡¿Tratas de sorprenderme?!

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El agujero en su pecho se cerró, entonces…

-¡¡Gaaaaaahhhh!! – Lebifore gritó de dolor.

Gracias al hechizo de Millina, Lebifore había dejado de prestarme atención durante un momento. Yo había aprovechado para acercarme a Lebifore con mi espada. Cuando el agujero de su pecho se cerró, yo le clavé mi arma, que estaba encantada con el Astral Vine. Mientras Lebifore seguía gritando…

-¡…Lance! – Liberé mi hechizo.

-¡No…! – Esta vez mi hechizo había destruido definitivamente la cabeza de Lebifore.

***

 

Luke saltó hacia atrás, pero se detuvo de repente. Apuntó con su espada hacia Licagis y se lanzó hacia él, que mostraba signos de no entender lo que se traía entre manos.

-¡Ruby Eye Blade! – Gritó Luke, mientras atravesaba a Licagis con su espada, que brillaba con una luz rojiza, dividiéndolo en dos.


***

 

El brazo de Baze volvió a cruzar el aire. Al parecer seguía sin darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Volvió a lanzar una esfera de energía en silencio, que Millina esquivó con facilidad.

…Sí, estaba claro que no se daba cuenta de que Millina no trataba de derrotarle, sino distraerle mientras nos echaba una mano a los demás. Cada vez que lanzaba un hechizo hacia Baze, en realidad apunta a algún enemigo tras el mazoku. Ya fueran los mazoku negros o Lebifore, que se estaba enfrentando conmigo. Pero Baze no tenía ni idea. Todos los mazoku de la cámara habían sido vencidos excepto él. O así era, hasta que yo le lancé un hechizo directamente a su espalda.

Slayers Volumen 12 Capítulo 3 Parte 2 Novela Ligera

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