Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

X1: El Antiguo Rey de la Espada Reigar

Parte 2

 

 

Y pronto, llega.

“Esto es una sorpresa”, murmuró sin pensar.




Por la imponente presencia que sentí, me esperaba una gran cantidad de espantosos espíritus malignos, pero la criatura ante mí es un humanoide que parece un niño.

Pero a pesar de su apariencia juvenil, tiene el aura de un demonio devorador de hombres.

El simple hecho de enfrentarlo es suficiente como para hacerme sudar en mi armadura.

Es como si todo el mal y las atrocidades del mundo se hubieran manifestado en este niño.

“¡Graaaaaah!”




El demonio aúlla.

Al mismo tiempo, el dragón que seguía luchando contra él da su último suspiro.

¿Hmmm? El cuerpo del demonio brilló por solo un momento. ¿Qué fue eso?

¿Sus heridas se están curando?

Su batalla debe haber sido increíblemente feroz, porque tanto el dragón como el demonio estaban cubiertos de profundas heridas, pero los daños del demonio acaban de desaparecer en un destello de luz.

Tal vez haya masterizado algún tipo de magia curativa altamente avanzada, aunque nunca había oído hablar de nada tan poderoso como eso.

En cualquier caso, ahora que las heridas que había sufrido luchando contra los dragones se habían curado, supongo que mis posibilidades de ganar son más bajas que nunca.

Albergaba una pequeña esperanza, pero parece que incluso eso estaba fuera de lugar.

“Nada va bien en este mundo, ¿no es así?”

Al escuchar mi voz, el demonio se gira y se acerca a mí con otro aullido aterrador.

“¡Graaaah!”

Parece que no habrá conversación, entonces.

Al ver su forma humanoide, pensé que podría haber alguna oportunidad de poder comunicarnos y resolver las cosas con palabras, pero no parece mostrar ninguna señal de que entienda el habla en absoluto.

Incluso si lo hiciera, hay algunas batallas que uno no puede evitar, como la de contra los demonios.

En todo caso, saber que mi oponente es tan parecido a una bestia que no puede razonar significa que puedo luchar sin vacilaciones.

“Soy Reigar Baint Renxandt, Maestro de la Esgrima, y te desafío.”

Dudo que mi oponente entienda mi presentación, pero como está claro que está a punto de matarme, deseaba que él escuchara mi nombre.

Supongo que esta es otra forma de aceptar la muerte en la batalla.

Efectivamente, el demonio ignora mis palabras y empuña sus espadas.

Esquivo una y bloqueo la otra.

Sí, el demonio empuña una espada en cada mano.




Si bien eso permite al portador más opciones de ataque, es difícil mantener el poder ofensivo y defensivo con ambas manos, por lo que es un estilo de batalla que rara vez se usa.

Las espadas del demonio son de una fabricación desconocida: hojas delgadas, ligeramente curvadas.

Parecen mucho más orientadas al ataque que a la defensa, ajustándose a su estilo de dos espadas.

De hecho, parece que ha abandonado la defensa por completo.

Cargando imprudentemente a la batalla, sin importarle si su propio cuerpo está herido… supongo que así es como debería ser un demonio.

Si esas dos espadas orientadas al ataque golpearan mi espada acertadamente, probablemente podrían romperla.




Esa es la cantidad de poder que hay tras su primer ataque.

De hecho, cualquiera de sus ataques podría acabar con mi vida fácilmente.

Como para probarlo, la hoja que bloqueé del demonio se desliza a través del suelo sólido sin la menor resistencia.

Desde el primer momento en el que puse mis ojos sobre la bestia, supe que era más fuerte que yo, por lo que ya tenía mi guardia alta, pero esto va mucho más allá de lo que esperaba.

“¡Graaaah!”

El demonio vuelve a aullar.

De algún modo, el sonido mismo me impacta como un fuerte golpe.

El dolor me invade los oídos, causándome una agonía física.

Incluso sin habilidades, ¿un solo aullido es suficiente como para causar esto?

El demonio pisa fuerte hacia delante y blande sus espadas de nuevo.

Salto hacia atrás, esquivando casi excesivamente hacia un lado.




Pero el demonio cruza toda esa distancia ganada con tanto esfuerzo con un solo paso, aterrizando en el espacio en el que yo estaba hace solo unos momentos.

Un rayo púrpura brota en una línea desde la espada de su mano izquierda.




Lo sabía. Una espada mágica.

Y una bastante poderosa, además.

Incluso tras cortar a ese dragón, sus espadas no muestran ni un indicio de daño.

A pesar de su delgadez, se puede decir con seguridad que estas espadas son bastante resistentes.

Por lo que tal vez mi suposición de que no fueran construidas para defenderse era falsa. Si ataco sin tener eso en cuenta, podría ser mi perdición.




Y aunque este demonio pueda parecer que está atacando a lo loco en una masacre imprudente, su estilo de lucha es más que solo fuerza bruta. De lo contrario, no podría utilizar el poder de la espada mágica.

Aunque parezca que hubiera perdido los sentidos, el demonio está haciendo un buen uso de técnicas muy avanzadas.

Su habilidad con la espada carece de refinamiento, pero parece tener una gran comprensión de los conceptos básicos.




Ninguna bestia insensata podría luchar de esta manera.

Qué enemigo más peligroso.

Si simplemente estuviera haciendo una masacre brutal, entonces hubiera sido mucho más fácil lidiar con él.

Debo permanecer en guardia.

Por lo que sé, su locura puede ser solo una actuación. Se deben considerar todas las posibilidades.

Sus estadísticas ya son mucho más altas que las mías.

Toda precaución es poca.

El demonio agita sus espadas.

Un ataque torpe, como el de un niño haciendo un berrinche.

Pero si cualquiera de esos ataques me acertara, sería mi fin.

E incluso aunque sus movimientos sean de aficionado, la velocidad de sus embestidas es más rápida de lo que cualquier persona común podría ver.

Incluso yo, una vez conocido como el mejor espadachín, apenas puedo seguirlo con la mirada.

Solo mirando los movimientos del demonio y prediciendo la trayectoria de sus espadas puedo detener o esquivar sus golpes.

Si bajo la guardia aunque sea un instante, perderé la vida.

“¡Graaaaah!”

El demonio aúlla enojado y blande la espada en su mano derecha.

Llamas brotan de la hoja, cubriendo el cuerpo del demonio.

Kumo Desu ga Nani ka Volumen 9 X1 Parte 2 Novela Ligera

 

Así que ambas son espadas mágicas, el demonio levanta sus espadas y carga.

Pero mientras que un ataque directo podría ser una opción, ¡una llama radiante que ni siquiera quema a su portador no es más que forraje para mi equipo de dragón oscuro!

Tan pronto como mi espada mágica toca las llamas, el poder maldito del dragón oscuro agota su energía, debilitando las llamas hasta que desaparecen.

Aprovechando la sorpresa del demonio, blando mi espada y lanzo un solo corte en su cuerpo.

Pero mi corte es superficial y su piel es dura.

En lugar de la sensación de la hoja atravesando la carne, solo siento como mi espada es rechazada por algo duro. Lejos de la carne, mi espada ni siquiera atravesó su piel.

Sin embargo, el poder del dragón oscuro lo alcanzó.

Aunque no pudiera ver la diferencia, la maldición del dragón oscuro sin duda ha reducido sus estadísticas.

No importa cuán pequeña sea la reducción, si sigo haciéndole cortes, tarde o temprano lo debilitaré hasta el punto en que mi espada pueda atravesar su piel.

Sé muy bien cómo de difícil va a resultar, por supuesto.

Y no tengo modo de saber si seré capaz de herirle incluso aunque pueda debilitarlo.

La maldición del dragón oscuro es poderosa, pero hay un límite de cuánto puede reducir las estadísticas del objetivo.

Si llego a ese punto, ¿podré hacerle daño?

E incluso si puedo, tendré que seguir cortándole hasta que consiga reducir su HP.

Mis probabilidades de éxito son prácticamente nulas.

Mientras que yo tendría que acertar cientos o tal vez miles de ataques para derrotarle, el demonio necesita golpearme tan solo una vez.

Mi única oportunidad está en llevar a cabo una larga batalla en la cual no puedo bajar la guardia ni un momento.

Incluso entonces, no sé si ganaría.

Nunca he luchado en una batalla tan difícil, ni siquiera cuando era el rey de la espada.

Pero lo supe desde el principio.

El hecho de que pueda ver aunque sea una mínima posibilidad de victoria, es la mejor fortuna que podía esperar.

Ganaré tiempo, tal como planeé.




Si mi oponente hubiera sido una criatura enorme como un dragón, es posible que no hubiera podido hacer tanto.

Pero el demonio es un humanoide y carece de habilidad.

Si puedo ganar tiempo contra él a pesar de tener estadísticas muy inferiores, entonces quizás sea lo mejor que podría haber esperado.

Así que seguiré ganando tiempo, mientras me aferro a la más mínima esperanza de victoria.

Incluso aunque tenga que usar hasta la última técnica que dominé en mis tiempos como Maestro de la Esgrima.

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