Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

X1: El Antiguo Rey de la Espada Reigar

Parte 3

 

 

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Parece como si un instante y una eternidad hubieran pasado a la vez.




Este demonio es, por mucho, el oponente más fuerte al que me he enfrentado nunca.

Y esta es probablemente la batalla más larga que he luchado, además.

¿Cuántas veces ha salido y se ha puesto el sol?

Como tuve que dejar de lado todos los pensamientos no esenciales, he perdido la cuenta.

Cuanto más me concentro, más siento como si mi consciencia se desvaneciera.

Olvidé mi propósito, todo para poder concentrarme mucho más en la pelea.

Mi propia identidad ha sido sacrificada por la causa. No soy más que un cuerpo forjado para la batalla.

Nunca imaginé esto, a esta edad, alcanzaría incluso más habilidades con la espada.

Atravesando rayos. Habría estado bien transmitir esta experiencia a un aprendiz, aunque dudo que alguien pudiera imitarla.

Ah, pero el fin se acerca.

El hecho de que tenga estos pensamientos es prueba suficiente de ello.

Me presioné al límite y abandoné mis pensamientos para centrarme en la batalla, pero este estado mental ya se está desvaneciendo.

Porque estoy llegando al final de mi resistencia.




He evitado todos los ataques del demonio: las espadas cortantes, las temibles llamas, los violentos destellos de los rayos, todo.

Pero aunque evité todos los golpes directos, aun así he sufrido daños.

Parar las espadas del demonio me ha desgastado los huesos.

Las llamas me han chamuscado la piel.

Y los destellos y los estallidos de los rayos y los truenos han asaltado mis sentidos.

Mi armadura de dragón oscuro, la cual me ha protegido en innumerables ocasiones durante la batalla, poco a poco ha perdido su forma y ya no tiene fuerza para hacerlo.

Afortunadamente, al sacrificar mi armadura, he podido desgastar el poder mágico del demonio.

No mucho antes de que la armadura se rompiera, el demonio dejó de usar las habilidades de sus espadas mágicas. Supongo que se quedó sin magia y ya no podía activarlas.

Al sacrificar mi armadura, también pude recuperarme de mis heridas en valiosos espacios de tiempo entre los ataques del demonio para beberme las pociones curativas, así como las pociones de magia y de fuerza.

Había llenado mi bolsa de Almacenamiento Espacial con todas las pociones que podía contener—las suficientes como para luchar sin pausa por dos o tres días.

Y estoy seguro de que he luchado lo mejor que he podido durante todo ese tiempo.

De hecho, puede que haya mostrado más poder en el transcurso de esta batalla que en ninguna ocasión durante mi apogeo.

Aunque mi espada se oxidó después de tanto tiempo lejos del campo de batalla, es como si hubiera recuperado todo su poder y más.

He agudizado mis habilidades más allá incluso de su estado anterior, aunque solo fuera porque cualquier cosa inferior no hubiera sido suficiente como para alcanzar a mi oponente.




Sin embargo, incluso ahora, no puedo derrotarlo.

Con cada movimiento, siento que mis músculos se desgastan y mis huesos se astillan.

Con cada respiración, saboreo la sangre. Hago una mueca de dolor.

Que siga en pie no es nada más que un milagro.

Aunque parece que el milagro llega a su fin.

Mi armadura se ha roto, he agotado hasta la última de mis pociones.

Incluso me bebí las pociones de recuperación de alteraciones de estado, aunque sólo fuera para saciar mi sed y mi hambre.

No puedo dar un paso más.

Sin embargo, no bajaré mi espada.




Incluso ahora que se ha agrietado sin posibilidad de repararse y no soportará otro golpe.

Estos serán mis últimos pensamientos.

Luché lo mejor que pude y más.

Esto debe ser lo que significa verdaderamente luchar hasta la muerte.

Estuve cerca de la muerte en el campo de batalla muchas veces, pero esta es la primera vez que he gastado mis fuerzas hasta el límite, ambas la física y la mental.

En el entrenamiento, me agotaba hasta el punto de desmayarme.

Me han dejado inconsciente a causa de heridas casi fatales.

Pero ninguna de esas veces fue tan mortal como este cansancio.

Mi cuerpo realmente está hecho jirones.

Sin embargo, mi corazón se siente extrañamente ligero.

Tal vez sea porque, en esta batalla contra el demonio, he dejado de lado lo innecesario.

Sin sueños, sin orgullo, solo la fuerza pura de la espada.

Balanceo la hoja con todas mis fuerzas, sin sentir ningún sentido del deber o miedo a la muerte.

Sí, este es un final mucho más apropiado para mí que cualquier muerte pacífica mientras duermo.

Porque incluso después de todo este tiempo alejado del campo de batalla, sigo disfrutando al tener la oportunidad de luchar al máximo.

Al final, no tuve más remedio que vivir por la espada y morir por la espada.

¿Y qué podría ser más afortunado que el aceptar este destino para mi muerte?

La mayoría de los que caen en batalla, mueren sin sentido, sin aceptar su suerte en la vida.

No sé si hubo algún sentido en este sacrificio. Pero puedo aceptarlo.

Tal vez es por eso, aunque aposté mi alma en esta batalla y sigo estando a punto de sufrir una derrota total, no siento resentimiento.

De hecho, siento felicidad.

Sin embargo, ahora que ya no puedo dar otro paso, el demonio no me ataca.

Simplemente nos miramos el uno al otro, cara a cara, sin movernos ni un centímetro.

Un extraño silencio nos envuelve. Abruptamente, el demonio relaja su postura y baja la cabeza.

Quizás haya recobrado el sentido… ¿o no?

El cuerpo del demonio todavía irradia un aura temible.

No sé de dónde vino este demonio o qué le pasó en el pasado.

Pero tras cruzar espadas durante tanto tiempo, he llegado a comprenderlo.

Debe haber pasado por una terrible tragedia en su pasado, a juzgar por el silencioso gemido que sentí en su garganta, y sus golpes de espada hablaban de una tristeza y una rabia insoportables.

Aunque haya perdido la cabeza y solo pensara en pelear, una parte de él lamentaba su falta de control.

Y durante nuestra batalla, pude ver que estaba aprendiendo de mi habilidad con la espada.

El dominio del demonio con la espada mejoró durante el transcurso de nuestra batalla tanto que está a leguas de sus aptitudes iniciales de aficionado.




Continuar luchando por mejorar en mitad de la batalla, incluso en las garras de la locura, es casi impensable.

Su habilidad con la espada se agudizó con cada golpe, sus movimientos se volvían más eficientes, y se volvía un oponente más formidable infinitamente mientras pasaba el tiempo.

Al final, todo lo que yo podía hacer era parar su golpe; contraatacar ya no era una opción.

Simplemente parando y esquivando seguía haciéndose más difícil.

Realmente debía tener un don para poder mejorar tanto en tan poco tiempo.

En ese sentido, no puedo evitar sentir pesar.

Si no hubiera estado dominado por la locura, si hubiera podido enseñarle correctamente, podría haber alcanzado el mismísimo pináculo de la espada.

Dudo que alguna vez hubiera pensado algo así sobre alguien que había estado tratando de matarme hasta ahora.

“El Título de Espada Divina, demuestra el dominio de la espada. Te lo paso.”

Abro mi boca y hablo con el demonio.

Él mira hacia arriba y levanta sus espadas de nuevo.

Un instante después, mi espada se rompe y lo último de mi fuerza abandona mi cuerpo.

Solo cuando veo la salpicadura de sangre me doy cuenta de que me ha cortado.

“Magnifico.”

No tengo otras palabras.
No puedo transmitir todas las técnicas que perfeccioné en esta vida.

Pero en esta batalla, le mostré a mi oponente muchas de ellas.

Si puedo dejar en el mundo al menos unas pocas de ellas, entonces estaré feliz.

Viví por la espada, y ahora debo morir por la espada.

Aunque dudé el sentido de la lucha por tanto tiempo, finalmente lo he aceptado.

Ronandt. Mi camarada. Mi amigo.

Si fueras testigo de esta muerte mía, seguramente me regañarías por haber sido tan irresponsable.

Pero estoy satisfecho.

Por irresponsable que sea, dejo el imperio… y la humanidad… en tus manos.




***

 

 

“¡Ahhh-chúúúú!”

“¡¿Pero qué diablos?! ¡Eso es repugnante, Maestro! ¡Me has escupido toda tu asquerosa saliva por encima!”

“Hngh. Mis disculpas. Alguien debe haber estado hablando sobre mí.”

“Todo cosas malas, estoy segura.”

“¡Qué absurdidad! Si te tomaras la molestia de escuchar más atentamente, ¡son duda las masas están alabando mi nombre!”

“Oh ya, claro. Espera, Maestros, ¿estás llorando?”




“¿Hmm? Qué raro. Tal vez me entró algo de polvo en el ojo durante ese estornudo.”

“Debe haber sido un pedazo de polvo absurdamente enorme como para hacerte llorar a ti.”

“Tranquilita, tú. Aquí tienes, unos deberes extra.”

“¡¿Qué?! ¡Demonio! ¡Tal vez te mate y escape de este infierno!”

“¡Mua-ja-ja! ¡No hay tiempo que perder en el camino a la cima del ocultismo! ¡No me verás morir hasta que haya alcanzado lo más alto!”

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