Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 15

Capítulo 164: Eris Greyrat – 1era Parte

 

 

Esa mañana, como de costumbre, fui a correr, tras lo que estuve entrenando con Norn.

Cuando volví a entrar en la casa, le di a Sylphy un fuerte abrazo cuando la encontré con Lucy. Después pasé por la sala de estar y le di los buenos días a Aisha y a Lilia; tras lo que fui a ayudar a la aún adormilada Roxy a trenzarse el pelo.

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Cuando llegó la hora de comer, fui a llamar a Zenith, que se encontraba compitiendo con Beet a ver quién aguantaba por más tiempo con la mirada fija…

Pero básicamente, la familia al completo se sienta a la mesa, como si nada hubiera pasado, y la vida hubiera vuelto a su cauce natural.

Aunque lo cierto es que  han pasado cosas importantes.

Al menos, estoy seguro que tuve un duelo a muerte contra Orsted, y aunque me dio una soberana paliza… Sigo con vida.

Y para confirmar que no fue un sueño, observo mis manos, apretando mis puños y sintiendo en ambas el tacto de la yema de mis dedos de carne y hueso, en ambas manos.

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Tras el combate, me postré ante Orsted y le juré lealtad…

Y como me prometió, me curó de mis heridas, consiguiendo que todas mis extremidades se regeneraran por completo, incluyendo la mano que perdí contra la Hidra Manatite.

Tras eso, me lanzó otro hechizo y me entregó un brazalete que llevaba puesto. Me dijo textualmente Cuando repongas tu maná, hablaremos.

Y se marchó.

Actualmente llevo puesto el brazalete en mi muñeca izquierda, aunque en realidad, no sé qué efecto tiene.

¿Quizás ayuda a la regeneración de poder mágico? ¿O será para impedir que Hitogami me pueda observar? Porque lo cierto es que han pasado 10 días desde el combate y no he vuelto a encontrarme con él…

Teniendo en cuenta que Orsted me dijo que bajo la protección del Dios Dragón podría bloquear a Hitogami, seguramente sea lo segundo… Aunque todo sea dicho, también podría ser un objeto sin ninguna utilidad más que simbolizar que ahora soy un subordinado del Dios Dragón o algo por el estilo.

Pero sea cuál sea el motivo del brazalete, lo cierto es que perdí contra Orsted y me uní a su bando, así que definitivamente traicioné a Hitogami y me uní al bando enemigo… Por lo que no tengo la menor intención de quitármelo.

Y si soy honesto, no me duele haber traicionado a Hitogami… es más, hasta me alegro de haberlo hecho. Algo así como en lugar de estar dándole vueltas a cómo he podido hacerlo, estoy más como celebrándolo.

Ahora no hay marcha atrás posible… por mucho que Orsted sea insufrible o me use, no puedo ni voy a traicionarle; ahora estamos en el mismo barco.

Y por mucho que Hitogami hubiera previsto mi traición, a lo hecho, pecho… Porque vaya… aunque sea una opinión sin verdadero fundamento… Orsted parece un tipo más honesto que Hitogami…

Por algún motivo, me recuerda un poco a Ruijerd; y eso que ni tiene el enorme orgullo de Ruijerd ni tampoco parece que se preocupe especialmente por los niños… Pero no sé… comparado con Hitogami y su forma de mirar a todos por encima del hombro sin hacer realmente nada, Orsted parece más una persona que simplemente le pone todo su empeño en lo que hace.

Pero en todo caso, me quité a ese inútil blanquito de encima, y hasta siento como el nudo en mi estómago se ha soltado por el miedo a mi familia; aunque más que decir que he perdido el miedo, se parece más a la sensación de haber escalado una montaña y ver el precioso horizonte después del enorme esfuerzo.

Una vez terminó el combate y Orsted se marchó, allí mismo hablé con Sylphy y con Roxy.

Tanto Sylphy como Roxy me recriminaron llorando lo que había hecho, lamentándose ambas de no haber sabido apreciar lo peligroso que era el oponente contra el que iba a luchar, y haciéndome saber lo preocupadas que estaban de que me hubiera convertido en su súbdito.

Respondí con la verdad, que no quise preocuparlas innecesariamente y que no había otra forma de solucionar el problema; gracias a eso, de momento parecían mínimamente conformes.

Tras eso, decidimos regresar a Sharia.

Habiendo conseguido regresar a casa con vida, les expliqué a mis familiares y amigos cómo había perdido contra Orsted y decidido unirme a su bando.

Por cierto, Pelagius, de todos a los que se lo dije, fue el que se mostró más calmado por el desenlace final y mi decisión.

… Es fácil comprender ahora porque no quiso arriesgarse a ganarse el odio de Orsted…

También me sorprendí como al regresar a casa, todos me miraban sorprendidos, y es que resultó que mi pelo se había vuelto completamente blanco.

No entiendo bien el motivo, pero imagino que será similar a lo que le ocurrió a Sylphy… No sé si será algo temporal, si mi pelo volverá a crecer con el tono castaño claro o si será algo permanente… pero aunque lo fuera, como voy a juego con Sylphy, tampoco es que me moleste…

Volviendo al comienzo de este relato, han pasado ya 10 días desde que recuperé mi día a día original, y aunque estoy atento a lo que pueda hacer Hitogami, de momento no ha ocurrido nada en especial.

Mi cuerpo ha recuperado sus fuerzas y hasta parece que mi poder mágico, que había casi desaparecido por completo, se ha recuperado.

Hablando de mi poder mágico, me dio la impresión de que Orsted conoce el secreto de por qué mi cuerpo posee semejante cantidad de poder mágico… por su comentario de los aspectos de Laplace.

Bah, si lo veo necesario le pediré que me lo explique… pero de momento no me corre prisa.

Y ahora que he mencionado lo ocurrido, toca hablar de lo que SÍ ha cambiado en mi tranquilo día a día.

***

 

 

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«¡Okawari!»  (NT: おかわり/OKAWARI, es una forma de pedir que te sirvan más comida en japonés).

«Eris-ane, ya no queda más sopa.» (NT: Se leería como ané, pero al igual que no estoy alterando senpai, tampoco voy a usar las tildes españolas).

«¡¿Eh?! ¡Todavía quiero más!»

En estos días ha habido una nueva incorporación a la mesa; se trata de una pelirroja bastante alta.

En resumen, Eris.

Nos acompañó a casa como si fuera lo más natural; al igual que tomó la habitación de invitados para ella, también como si fuera lo más natural; y así comenzó a vivir con nosotros, como si fuera lo más natural del mundo.

Cabe mencionar que Ghyslaine se alojó en una posada cercana, ya fuera porque la actitud de Eris le pareciera impropia o porque consideraba que era mejor dejarnos cierta intimidad.

Pero fuera como fuera, Eris ahora vive con nosotros. Y aunque de vez en cuando sale de la casa, la mayoría del tiempo permanece en ella.

Observa en silencio a Sylphy cocinar, a Roxy prepararse para clase, a Aisha y Lilia encargarse de la casa, y hasta se dedica a espiar a Lucy mientras está con Sylphy.

En definitiva, cuando no está haciendo algo en concreto, se dedica a observarlo todo; especialmente cuando Sylphy o Roxy están ocupadas haciendo algo, que es cuando más incómoda se le ve, con su ya famosa boca en forma de へ.

Pero vaya, ha cambiado mucho desde la última vez que nos vimos. ¿Cómo decirlo…? Antes era guapa, pero ahora es toda una belleza.

Físicamente es bastante alta en comparación con el resto de mujeres, pero tiene un cuerpo envidiable. Su vestimenta es un abrigo de cuero bastante elegante similar al que lleva Ghyslaine y debajo lleva ropa oscura que no le impide moverse con facilidad.

Por otro lado, a simple vista puede apreciarse lo bien desarrollado y fuerte que está su cuerpo, aunque bajo ningún concepto parece una mujer excesivamente musculosa, sino con una musculatura perfectamente tonificada y definida.

En realidad, cuesta bastante no comérsela con los ojos… en concreto me refiero a sus curvas. El 90-60-90 con ella quedaría mejor dicho como BOOM-Chika-BOOM. Ya no hay por donde encontrar a la jovencita de hace 5 años… se ha convertido en toda una mujer.

Y, por uno u otro motivo, no había conseguido en todo este tiempo encontrar una buena oportunidad para hablar con ella.

Al principio, yendo de un lado para otro informando del resultado de la batalla me lo había impedido por completo; y aunque suene a excusa, era verla de espaldas y el sonido de mis latidos se aceleraba y casi me ensordecía.

Hubo varios intentos por mi parte de hablar con ella, pero en todos ellos, acabé perdiendo la iniciativa… En cuanto me acerqué a ella para sacar el tema sobre el que necesitábamos hablar, me clavaba su mirada y mi corazón se ponía a latir; y cuando por fin me recuperaba, casi siempre, o se habría ido o habría estado haciendo otra cosa.

Encima, después de cada uno de esos momentos, era incapaz de pensar con claridad y necesitaba algún tiempo para calmarme…

Será… ¿miedo?

Nah, solo bromeo… Lo más seguro es que, como me temía, sea un flechazo… Parece que me he vuelto a enamorar una vez más de Eris a primera vista…

Puede que quede como un simplón, pero estando con un pie en la tumba, de repente verla llegar valerosamente en mi ayuda, conseguir incluso apartar a Orsted, y poner su vida en peligro para salvarme… Si encima le sumamos que me ha sido imposible olvidar todos los momentos juntos, incluido ESE momento, lo raro sería que no me hubiera enamorado de ella otra vez…

Así es… ahora mismo soy una damisela completamente enamorada, Ludy-ko, toda una quinceañera con su amor platónico.  (NT: En Japón, Ko es una terminación genérica para los nombres femeninos, y es fácil encontrar bromas y chistes al respecto sobre personajes que cambian de sexo o se visten de mujeres, y cambian su nombre añadiendo o cambiando la última sílaba por KO).

Aún así…

Cuando regresamos a casa, Sylphy me contó lo que Eris les había dicho de su vida hasta ahora.

Me informó de que en estos 5 años había estado en la Tierra Santa de la Espada dedicándose en cuerpo y alma a entrenar con la única intención de poder combatir a mi lado el día que tuviera que pelear contra Orsted.

El origen de esa idea surgió de que tras nuestra pelea contra Orsted, me vio practicar la Distorsión Mágica, y asumió erróneamente que mi intención era retar a Orsted en un futuro.

Viéndome así, aunque yo jamás lo vi de esa manera, Eris sentía que entre nosotros había una increíble diferencia en habilidad, y por eso, decidió separarse de mí temporalmente para entrenar.

En ese caso… desde el punto de vista de Eris, yo fui el que la traicionó.

Algo así como tener que ir a estudiar al extranjero y volver para encontrarte a tu ahora ex-novio con otra persona. Básicamente, a sus ojos soy un desgraciado infiel…

Pero claro… debería comprender con lo que le puse en la carta cómo me sentí entonces y de qué forma yo no lo vi como una separación temporal sino como un abandono definitivo por su parte…

Aunque es fácil comprender que no sabe bien cómo controlar sus emociones… de Eris, me cuesta descartar hasta que venga con un cuchillo a quitarme la vida…

No obstante, no me parece correcto tampoco, simplemente ir a donde se encuentra y decirle algo como Me he vuelto a enamorar de ti, conviértete en mi tercera esposa. Por no hablar de que tengo verdadero pánico de cómo pueda responder Eris… Nunca se me ha dado bien saber lo que piensa.

¡por saber, no entiendo ni por qué no ha sido ella la que ha roto el hielo! La vieja Eris hubiera dicho abiertamente lo que quiere hacer sobre nosotros. Algo como ¡Ludeus! ¡Te quiero! ¡Como vamos a casarnos, ven conmigo a la cama hoy! ¡Y ni se te ocurra pensar en dormir! ¡Eres mío, Ludeus!

Y aun así.. no ha dicho ni hecho nada… tan solo está en completo silencio.

A ver si… cuando puso su vida en peligro para salvarme de Orsted… Hasta ese punto es posible que me tuviera en un pedestal o algo, y durante 5 años entrenó sin descanso pensando que yo habría estado haciendo lo mismo; cuando en verdad no ha sido así… Es cierto que me he esforzado a mi manera, pero no he llegado a su nivel; y Orsted me dio una soberana paliza…

Quizás… al verme en ese estado lamentable, y además casado con 2 mujeres… esa misma Eris que ahora es Reina del Filo ha podido desilusionarse de lo que pensaba que soy al ver lo que soy en realidad… Y por eso no ha dicho nada de lo que pensé que diría…

Quizás… quiere marcharse y abandonarme esta vez para siempre, pero no sabe cómo decirlo…

Pensando de esa forma, me costó incluso más que antes hablar con ella, temiendo el momento en que tuviera que hablar con ella por miedo a que me dejara con palabras como ¡Te has convertido en un inútil!, que proviniendo de la asombrosa Eris me dejarían destrozado nuevamente…

Si eso pasara, siento que sería lo correcto… pero aún así me dolería… Vale, sí… tiene sentido que ocurriese de esa forma, pero por favor, ¡no alargues más este suplicio! Uhh… ¡Uf!

En todo caso, creo que deberíamos hablarlo abiertamente, charlar tranquilamente por lo ocurrido y ver qué nos depara el futuro.

Pero aún habiendo encontrado la motivación, no encontraba el momento oportuno para hablarlo y lo único que acabé haciendo fue alargando la situación innecesariamente.

Yo no daba el primer paso, y Eris tampoco; por lo que al final, los días simplemente fueron pasando uno tras otro. Y eso que preferiría dejar este asunto zanjado antes de mi siguiente encuentro con Orsted.

¡Pero no sé qué hacer! Si me callo y sigo sin hacer nada, lo mismo la vida con Eris se prolonga sin necesidad de que haga nada…

Con esto en mente, un día Roxy me preguntó de improviso.

«Dime, Ludy, ¿para cuándo es la Ceremonia de Boda con Eris?»

A lo que no supe como reaccionar.

«¿Ceremonia de Boda?»

«Claro, yo también tuve una, ¿no? En ese caso, ella debería tener la suya. Te lo pregunto porque necesito pedir el día libre para la celebración, por lo que si…»

Me quedé en silencio mientras escuchaba a Roxy, y poco a poco su ceño comenzó a fruncirse mientras me observaba.

«No me digas que todavía no lo habéis hablado.»

Puedo sentir como se acumula la vergüenza en mi cara.

Parece que todos en la casa ya lo han hablado y han decidido darle la bienvenida… De Aisha lo puedo entender, pero hasta Norn ha estado tratando a Eris como parte de la familia… Y por si fuera poco, a menudo charlan entre ellas animadamente sobre Ruijerd y temas similares. La verdad es que me extrañó mucho que esas 2 se llevaran tan bien…

Pero en definitiva… nadie está en contra y solo falto que yo dé el pistoletazo de salida…

«Ludy, no puedes seguir huyendo de esto. Eris lleva tiempo aguardándote.»

Roxy me señala con el dedo dejándolo a pocos centímetros de mi cara con una actitud más propia de una hermana mayor.

«¿Aguardando?»

«¡Así es! ¡Desde que llegó ha debido estar aguardando que le digas ¡Ven a mis brazos!«

Roxy gesticuló el movimiento separando los brazos y e imitándome en su expresión y tono de voz.

¡Qué mona es…!

«Eris jamás querría algo así… ¿No serás tú la que lo quiere, Roxy?»

«¡Oye! ¡Que estoy hablando en serio! ¡Déjate de bromas!»

Roxy se pone seria… al mismo tiempo que mantiene sus brazos separados.

… ¿Que me deje de bromas? ¿Entonces es en serio? ¿De verdad Eris ha estado esperando que le diga algo así? ¿De verdad Eris querría algo así?

…… Roxy nunca me mentiría… por lo tanto, ¡esto es una MENSAJE DIVINO!

Si hasta Roxy tiene que darme un empujoncito, supongo que no puedo alargarlo por más tiempo… Así que… Coraje, ven a mí, necesito tu ayuda.

Le diré exactamente a Eris lo que pienso, hablaremos tranquilamente… y si me rechaza, siempre puedo buscar apoyo en los brazos de Roxy y Sylphy.

Perfecto. Decidido.

Pero antes…

De improviso, separé mis brazos para hacer una prueba.

«¡Roxy! ¡Ven a mis brazos!»

«Te he dicho que te dejes de bromas…»

Roxy mientras terminaba estas palabras, me miró a los ojos, después miró a su alrededor y vio que estábamos solos.

Tras eso, dio un ligero brinco a mis brazos y rodeó mi cuello con sus brazos tal y como le había pedido; dejándome sentir el apoyo de su vientre ligeramente abultado por el embarazo.

«¡Debería tener más cuidado, princesa~! ¡Mira que saltar de esa forma con un bebé en su interior…!»

«Si no le hago ejercitarse un poco, nacerá débil, así que no pasa nada.»

La voz suave de Roxy cerca de mi oído es bastante estimulante.

¿Eso funciona así? … ¿De verdad funciona así? Bueno, digamos que funciona así…

Me apeteció por la situación seguir disfrutando de este momento tan íntimo con Roxy, por lo que me senté en una silla y puse a Roxy sobre mi regazo.

De improviso, noté la presencia de un espía…

«…¿Eh?»

Se trataba de una persona vestida de sirvienta que nos espiaba desde el quicio de la puerta con una intensa y profunda mirada.

Se trataba de Eris.

«¡Kya!»

«Q-¿Qué pasa, Ludy?»

Tras verme abrazar con fuerza a Roxy, Eris se mostró molesta y giró, perdiéndose en la oscuridad del pasillo.

Terrorífico…

No ha dicho nada, pero no hacía falta… ha sido aterrador.

Esto… mañana… sí, mejor m-mañana hablamos.

***

 

 

Al día siguiente, fui en busca de Eris para hablar con ella.

No tardé en encontrarla en el jardín mientras practicaba con la espada dando golpes al viento; y por alguna razón, estaba junto a Norn.

Observando a Norn, Eris le enseñaba a cómo golpear con una espada.

«No. Así no, es de esta forma.»

¡F-!

«¿Así?»

FUFG

«¡Te he dicho que así no! ¡¿Por qué no lo entiendes?!»

«Por mucho que digas eso, no entiendo qué es lo que hago mal.»

«¿Cómo te lo explico…?»

Después de todo, Eris sigue siendo del tipo instintivo… debe estar costándole mucho enseñarle a Norn.

Dichosa gente que hace las cosas por instinto y no entienden cómo consiguen hacer bien las cosas y mucho menos explicarlas…

Pero contrario a mis expectativas…

«Te falta fuerza en tu mano izquierda, haces todo el movimiento con la derecha. Por eso la hoja no realiza correctamente el corte.»

¿Are? ¿Y eso?

«Debes reforzar tu mano izquierda… Intenta golpear únicamente dándole la fuerza con la mano izquierda; si lo haces de esa forma, conseguirás que tu cortes sean más precisos.»

… ¿De verdad es Eris la que está diciendo eso?

¿No será que Ghyslaine está escondida en algún arbusto diciendo esas líneas mientras Eris hace playback? (NT: PLAYBACK, forma de cantar en la que pones música sacada de un CD u otro medio para aparentar como si el que canta eres tú cuando en realidad solo haces el gesto de los labios).

«Ah, así que era eso… Tiene sentido.»

«Lo importante es que lo entiendas.»

Tras esas palabras, tanto Eris como Norn continuaron su entrenamiento alegremente, y hasta dio la impresión de que los golpes de Norn habían mejorado.

FFU

… Bueno, Eris será muchas cosas, pero ha alcanzado el título de Reina del Filo…

La propia Ghyslaine me dijo en su día que para alcanzar ese nivel, es imposible valerte solamente de instinto; por lo que seguramente Eris, mientras entrenaba para convertirse en Reina del Filo, consiguió comprender la lógica de cómo manejar la espada como para ser capaz de enseñársela a otra persona.

… Pero vaya, los golpes de Eris van a una velocidad increíble. A parte de la empuñadura, el resto de la hoja desaparece cuando golpea y ni siquiera percibo un borrón ni nada.

También tiene una técnica preciosa durante el trayecto, el gesto de su figura es cautivadora y hasta te deja sin palabras. Observar las gotas de sudor recorrer su frente hasta su barbilla, la tensión de sus músculos cuando les dota de una potencia descomunal… ¡!

¡Oh! ¡He visto algo increíble! ¡Cada vez que Eris golpea con la espada, su pecho se agita con fuerza, sin llegar a ser un movimiento desbocado… sino más bien un temblor sutil y sugerente.

Seguramente sea porque haya llevado al extremo el movimiento… pero cuando golpea, el pecho en sí apenas se mueve, salvo por una ligera vibración… y ahora que me fijo… ¿esa camiseta sin mangas no es quizás demasiado ancha? ¡No me digas que no lleva ningún tipo de sujeción!

Uff… cada golpe capta más y más mi atención… es tan-

«…¿?»

De improviso, las tet-digo Eris se detuvo; por lo que alcé la vista preguntándome qué podía haber pasado, pero lo que me encontré, es que nuestras miradas se habían cruzado.

Sus labios dibujaban el carácter , había separado sus piernas hasta tener sus pies a la misma altura que sus hombros y con la barbilla alzada.

Si además se cruzara de brazos, estaría haciendo una perfecta pose Eris que tanto recuerdo…

Mientras pensaba de esta forma, me di cuenta de un pequeño detalle.

En sus manos, se encontraba la espada amenazantemente afilada con la que había peleado contra Orsted; lo que me llevó a dar media vuelta y alejarme.

Claro que sí, voy a hablar con ella mientras sujeta algo tan peligroso… Ni en broma.

2 horas más tarde, cuando supe que había terminado su entrenamiento, fui de nuevo en busca de Eris; pero no se encontraba en el jardín.

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¿A dónde habrá ido? ¿Habrá salido o algo?

Quizás lo mejor es que espere a que vuelva… aunque realmente, tampoco es que sea necesario que lo hablemos aquí y no lo podemos aplazar por más tiempo. Supongo que lo mejor es que vaya a buscarla.

Con mis pensamientos ocupados, fui en dirección al baño antes de salir de casa y cuando abrí la puerta-

«Ah»

«…¡!»

Me encontré a Eris.

Frente a mí, se encontraba la belleza pelirroja de cuerpo despampanante con su camiseta totalmente sudada y adherida a su piel. Su pelo ondulado con ese precioso rojo carmesí se pegaba ligeramente a su frente y la melena le colgaba por los hombros hacia su pecho.

Donde la mirada se me fue a una grieta entre sendas montañas que la camiseta apenas podía ni controlar ni ocultar; y al ver semejante par de picos, el paso entre ellas era más profundo y cautivador.

Pero mi mirada no se detuvo, y ascendió por la ladera de las montañas hasta llegar a los mismísimos picos donde se pudieron ver unos contornos claros y casi coloreados con el color de los sueños.

«Q-q-Q-¿Qué estás…»

Eris se había quedado atónita, sin saber bien como reaccionar y se le encendieron las mejillas con un rojo intenso.

De manera totalmente inconsciente alcé ambas manos y las llevé a contemplar el paisaje desde lo alto de ambas montañas carnosas. Mi curiosidad me llevó hasta las zonas que parecían más endurecidas por el entrenamiento, pero en ambas bases, mis manos se hundieron ligeramente.

Anda… qué suav-

Lo único que recuerdo de aquel momento es que el brazo de Eris hizo un movimiento imperceptible, y perdí el conocimiento.

***

 

 

Cuando volví en mí, mi cabeza estaba apoyada en algo firme y a la vez suave.

Es algo más duro que mi almohada de siempre… aunque es más agradable y acolchado; y además, siento como alguien acaricia mi cabeza con delicadeza.

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Ah… Son unos muslos…

Todavía no estaba del todo despierto llegado a este punto, pero me mantuve con los ojos cerrados.

«Hmmm…. No puedo comer más…»

Fingiendo que seguía durmiendo, me giré para hundir mi cara en el triángulo de las bermudas perteneciente a ese par de muslos y de paso aprovechar para acariciar las nalgas de su dueña, que debería ser Sylphy.

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«¿Hyaa?»

¿Eh? Estas nalgas… no son de Sylphy… Las de Sylphy son más blandas y pequeñas. Lo que tengo ahora mismo en mis manos no tiene una gota de grasa de más y tampoco me caben en las manos.

Y este olor… tampoco es de Roxy… Con solo olisquear un poco a Roxy, consigo calmarme enormemente, pero ahora mismo, lo que me llega es un olor diferente con un toque de… sudor….

En cuanto registré el olor a sudor, varios sonidos de alerta comenzaron a sonar con fuerza en mi cabeza. Pero no porque el olor en sí fuera fuerte o molesto, sino porque me hacía sentir nostalgia.

Lentamente, giré poco a poco y abrí mis ojos para ver a la dueña de estos fantásticos muslos.

Lo que me encontré me sorprendió un poco, porque tapándome gran parte de mi visión se encontraban un par de montañas increíbles; pero pasando las montañas, habían un par de ojos rojos clavados en mí.

Era Eris.

Ella por su parte, al verme, bajó su mano contra mi cráneo con fuerza.

Me voy a romper, ¡me rompo!–

Sylphy, Roxy… lo siento mucho… pero aquí me despido de vosotras.

Aunque inesperadamente, el gesto de su mano es una caricia con fuerza y al mismo tiempo suavidad.

Pensando que se acercaba mi final, me había hecho una bola del miedo, pero al final, abrí los ojos para observarla de nuevo.

Lo que vi, fue una cara molesta por algo, también con las mejillas con un tono rojizo; pero no enfadada.

«Esto… Eris…¿Sama?»

«Solo Eris.»

«Eris… lo… lo siento.»

Al disculparme, su mano se apoyó con fuerza sobre mi cabeza dejándome inmóvil.

Ahora sí… adiós mundo cruel…

«… No… Yo también… tuve culpa, ¿no?»

«Sí. Un… poco…»

«La carta… la leí. Debiste pasarlo mal tú también.»

Hice lo posible por asentir, pero mi cráneo estaba fuertemente sujeto; quiero pensar que conseguí responderle.

Debería decirle que ella no tuvo la culpa, eso sería lo que un adulto diría, pero soy incapaz… En aquel entonces, el malentendido fue culpa de ambos; y aunque yo sufrí entonces, ahora es Eris la que sufre.

«Eh, Ludeus.»

«¿Qué ocurre?»

«…»

Con sus labios sellados, Eris parecía no saber bien qué decir en esta situación.

A veces, aunque sabemos qué decir, es tan difícil ponerlo en palabras… tanto para mí, como para Eris, estos 5 años han sido, quizás, demasiado largos.

«Ludeus, a esas 2, ¿las amas?»

«Sí, las amo.»

Al responderle, puedo sentir como la tensión en la mano de Eris aumenta.

«¿Incluso más que a mí?»

«…Sí.»

Al escuchar mi respuesta, su rostro se dibuja claramente apenado.

Se acabó…

Debería haber elegido mejor mis palabras… No es cuestión de compararlas… Porque es innegable que me he vuelto a enamorar completamente de Eris otra vez…

«Me… ¿Me odias?»

«Por supuesto que no. Es solo que… hemos estado demasiado tiempo separados, y por eso no sé bien cómo tratarte.»

«Yo, incluso con todo… sigo queriéndote, Ludeus. Quiero tenerte a mi lado.»

Eris terminó con la cara del mismo color que su pelo.

¿Eso fue…? Claro que lo fue… Pero, ¿cómo debería contestarle? Porque aunque sé cuál es la respuesta, es necesario asegurar una cosa antes.

«Pero… yo ya… tengo 2 esposas.»

«…»

Con la expresión contrariada, Eris se puso en pie súbitamente, haciéndome caer al suelo tras alzarme bruscamente desde su regazo.

Al volver en mí, observo que estamos en el salón de mi casa, pero no parece que haya nadie en casa, y eso que tanto Norn como Aisha deberían de estar por el lugar.

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Ese par de niñas tan listas seguramente quisieran darnos algo de intimidad…

Todavía de rodillas, contemplé a Eris de pie delante mía con sus brazos cruzados y mirándome por encima del hombro, con exactamente la misma pose de aquella primera vez que nos vimos.

«Ludeus, fuera. ¡Te reto a un duelo!»

«¡¿Eh?! ¡¿Un duelo?!»

Nervioso por los acontecimientos, me puse en pie incapaz de comprender la situación.

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«¡Exacto! ¡Un duelo! ¡Si ganas, me marcharé! ¡Pero si gano…!»

Eris alzó una de sus manos y me señaló con ímpetu.

«¡Pero si gano, tendrás que amarme a mí también!»

Esto se ha complicado un poco…

Pero igualmente, asentí.

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