Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 4

Interludio 1: El Ayudante del Señor Demonio Vuelve a Suspirar en una Reunión

Parte 2

 

 

Mientras escucho los informes de los comandantes, mis ojos se dirigen al asiento del Comandante del Séptimo Ejército.

Un asiento que ahora está vacío.

No hace mucho, mi hermano menor, Bloe, habría estado sentado allí.

Pero eso nunca volverá a suceder.

Bloe luchó cara a cara contra el héroe y perdió.

Entonces, inmediatamente después, Blanca, la Décima Comandante del Ejército derrotó al héroe.

Muy fácilmente, dicho sea.




Para mí está claro, como debería estarlo para cualquiera, que Blanca dejó deliberadamente morir a Bloe.

Miró en silencio mientras Bloe era asesinado, a pesar de que tenía el poder como para matar al héroe al instante.

Como si hubiera estado esperando a que Bloe muriera desde el principio.

Sin lugar a dudas, mi hermano menor fue asesinado porque el Señor Demonio lo planeó.

Nadie jamás entenderá el dolor que sentí en el momento en que me di cuenta de eso.

Era como si algo estuviera hirviendo en mi estómago, sin embargo, no tuve más remedio que empujarlo hacia abajo y servir al Señor Demonio.

Después de todo, nadie en el mundo puede oponerse a ella.

Incluso si Sanatoria está conservando la fuerza de su ejército y conspirando con los elfos, nada de eso significará nada.




Porque el Señor Demonio tiene el poder de destruirlos a todos ellos sin ayuda.

Y sin embargo, algunas partes que no comprenden la situación han llegado a la conclusión de que el Señor Demonio es débil.

Todavía no ha tenido que luchar una sola batalla desde que se convirtió en Señor Demonio, lo que lleva a rumores de que quizás no sea tan fuerte como parece. Por alguna razón, algunos de mis compañeros se han engañado por completo.

Sanatoria es uno de ellos.

La razón por la que el Señor Demonio no ha estado luchando directamente no es porque sea débil.

No, es porque su fuerza es demasiado grande, convirtiendo cualquier batalla en una masacre unilateral.

Y el Señor Demonio no quiere eso.

Ella quiere que los demonios luchen y tomen tantas vidas posibles mientras lo hacen.

Es por eso que ella usa a los ejércitos en lugar de hacerlo ella misma,  a pesar de que si realmente quisiera, podría pasar por alto todo lo demás y pisotear a sus enemigos por su cuenta.

Además de eso, ese mismo Señor Demonio tiene a Blanca a su disposición, quien fue capaz de matar al héroe al instante.

¿Por qué iba yo a elegir alguna vez pelear contra alguien así?




¿Para vengar a mi hermano?

Ella lo dejó morir, sí, pero el héroe fue realmente quien acabó con él.




No puedo resentirme con el Señor Demonio por eso.

Si alguna vez la desagrado, sería lo equivalente a renunciar al destino de todos los demonios.

Al final, debo jurar mi lealtad al Señor Demonio.

Comparado con el destino de toda nuestra raza, mis sentimientos personales apenas son suficientes como para inclinar la balanza.

Sanatoria simplemente no entiende eso.

“A continuación, el Comandante del Tercer Ejército, por favor.”

Mi voz es fría cuando me dirijo al Comandante del Tercer Ejército, Kogou.

Este hombre está trabajando en secreto con Sanatoria.




Sanatoria intentó ocultar el hecho de que ella estaba colaborando con él, ¿realmente pensó que no lo averiguaría?

Si es así, es más ingenua de lo que pensaba.

“E-el estado actual del Tercer Ejército es, emm, como sigue…”

Kogou tartamudea mientras da su reporte.

Sus habilidades en la lucha son bastante altas, pero su inteligencia no da mucho que hablar.

Estoy seguro de que Sanatoria simplemente lo engatusó para que cooperara con ella.

Quizás ella incluso aprovechó su amable personalidad y su aversión a la guerra.

Apenas escuchando su informe, miro hacia el asiento del Comandante de Sexto Ejército.

Este asiento está vacío, también.

Si estuviera vivo, el antiguo ocupante del asiento, Huey, probablemente también estaría trabajando con Sanatoria.

Mientras todavía andaba por aquí, Huey era muy cercano con Sanatoria.

Si se enterara de que Sanatoria estaba trabajando con los elfos, no tengo dudas de que se habría unido a ella sin dudarlo.

Era un comandante infantil, tanto en apariencia como en personalidad.

Escuché que su ejército se enfrentó a las fuerzas lideradas por Ronandt, quien se dice que es el mago humano más poderoso del mundo, y fue fulminado por la magia del mismo Ronandt.

Que yo sepa, él es el único comandante hasta la fecha que perdió contra las fuerzas del ejército humano y no por las maquinaciones del Señor Demonio.

Aun así, no es que Huey fuera particularmente más débil que los otros comandantes.

Aunque podía haber sido un poco inmaduro, su fuerza e intelecto lo hicieron merecedor de su posición.

Fue simplemente que Ronandt era aún más fuerte y más sabio.

En lugar de criticar a Huey por perder, sería más sabio el felicitar a Ronandt por ganar.

Incluso si hubiera sobrevivido, teniendo en cuenta que Sanatoria puede haber estado usándolo, es posible que fuera mejor morir en el campo de batalla tras perder ante un oponente tan hábil.

“El Décimo Ejército ha terminado de reorganizarse.”

La breve declaración me devuelve a la realidad.

Blanca, la Comandante del Décimo Ejército, ha dado el informe final.

Parece no inclinarse a dar más detalles, ya que no dice nada más después de esta breve oración.

Tengo muy poca idea de los movimientos o la composición del Décimo Ejército.

Lo más probable, es que el Señor Demonio le dé sus órdenes directamente a Blanca, usando el ejército a su particular manera.

Miro a Blanca otra vez.

Verdaderamente, no hay otra manera de describirla que “Blanca”.

Ella no parece alguien que pudiera destruir a un héroe sin esfuerzo, pero el mismo Señor Demonio es la prueba de que las apariencias no tienen conexión con la fuerza.

Esta chica es el as en la manga del Señor Demonio, su mejor vasalla.

“Muy bien. Supongo que eso cierra los informes, ¿eh? Pasemos al tema principal de hoy, entonces.”

Decidiendo que los informes habían llegado a un buen punto dónde parar, el Señor Demonio se aclara la garganta.

Sin darse cuenta de las circunstancias, la mayoría de los comandantes parecen sorprendidos de escuchar al Señor Demonio hablar por voluntad propia.

En la mayoría de las reuniones, ella me deja todo a mí y casi no habla nada. Indudablemente encuentran este desarrollo sospechoso.

“En principio, voy a tomar el mando de mi ejército, el Cuarto Ejército, el Octavo Ejército, y el Décimo Ejército para ir a destruir a los elfos ahora.”




Esta inesperada declaración sacude a los comandantes hasta el alma.

Sin duda Sanatoria y el Comandante del Tercer Ejército Kogou son los más angustiados por la noticia.

Ellos dos están conspirando secretamente con los elfos, después de todo.

“Sí, estoy un poco harta de ellos, así que creo que es hora de que desaparezcan. Hasta que regresemos, los otros ejércitos deben reorganizarse y mantener la seguridad. Y asegurarse de que los humanos no tratan de atacarnos ni nada. ¿Lo pilláis?”

El tono del Señor Demonio es más suave que nunca.




Sanatoria y Kogou deben estar en pánico en sus adentros.

“Oh, pero no vayáis a  creer que podéis tener la oportunidad de atacarme mientras estoy ocupada con el enemigo, ¿oki? Porque no va a funcionar.”

Como para dar el golpe final a su rebelión, el Señor Demonio dispara su último comentario con una sonrisa.

Sanatoria y Kogou se ponen visiblemente pálidos.

¿Ves? Es exactamente como te dije.

Ni siquiera lo intentes.




El Señor Demonio nos supera a todos, no solo en potencia bruta sino en todos los sentidos imaginables.

Es monstruosa en formas que nunca podríamos ni comenzar a medir.

No hay forma de derrotarla.

Si este Señor Demonio dice que va a destruir algo, seguro que será destruido más allá del reconocimiento.

El destino de los elfos ya está sellado.

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