Assassins Pride (NL)

Volumen 1

Lección 04: Los que no Duermen

Parte 2

 

 

–¡Toooryaaaa~! ¡Alcanzare a Ellyyyy!

–¡Ese es el espíritu, Ojou-sama! ¡Una más!

El sonido del choque de <Mana> que ya se había vuelto una rutina diaria, resonaba en el patio de la mansión de Melida.

Terminadas las clases y entrando en un periodo de descanso largo, hoy cuando finalmente podía dedicarse completamente a su entrenamiento con su tutor privado Kufa, Melida estaba poniendo mucha pasión en los balanceos de su Katana de madera.

La razón por supuesto, era el torneo público que se desarrolló antes del descanso. La abrumadora brecha de poder con su prima Elise Angel, a quien confrontó en el tercer enfrentamiento. Incluso cuando logró su primera victoria frente a Nerva y había dado un gran paso adelante, eso no significaba que podía aflojar.

Para el menú de entrenamiento para este periodo de descanso, Kufa estaba preparando un plan infalible.

En el momento en que el descanso termine y la academia se reabra, les mostrará su aumento de nivel. ¡Mientras que Elise-sama está tres pasos por delante, Ojou-sama avanzara cuatro o cinco pasos y acortaremos la brecha poco a poco!

Lo que significaba que Incluso durante las practicas con Kufa, repentinamente su entusiasmo iría aumentando.

Su tutor privado todo poderoso, dos cabezas más alto que Melida, como siempre luchaba calmadamente. Dicho eso, incluso siendo una novata como Melida, la lucha entre Usuarios de Habilidad se desarrollaba a una velocidad que no podía ser seguida por los ojos.

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

Cuando sus Katanas chocaron, destellos intermitentes centellearon. Justo después, Kufa levantó su Katana sobre su cabeza. Melida reaccionó al instante y saltó en diagonal hacia adelante. Casi al mismo tiempo, el barrido de pierna de Kufa cortó agudamente el aire.

–¡Hou!

Una voz entre sorpresa y admiración se filtró desde los labios de Kufa.

Melida inmediatamente contraatacó con su Katana, pero fué detenido fácilmente. Sin embargo, Kufa quien la estaba deteniendo, aflojó las esquinas de su boca pareciendo un poco feliz.

–Notaste muy bien la finta de ahora, Ojou-sama.

–¡Ehehe! ¡Me di cuenta que en el momento en que levantaste su espada, tu <Mana> fluyo hacia la parte inferior de tu cuerpo y pensé que quizás es por eso!

–Hou… ¡Entonces una más con ese ritmo!

Oscilando sus Katanas al mismo tiempo, ambos se separaron y retomaron su distancia.

Nuevamente los intercambios de golpes continuaron. Kufa retrajo su Katana de madera, pero, su <Mana> estaba conscientemente en otro lugar. Melida quien vio a través de la finta, inmediatamente saltó hacia arriba.

Sin embargo, sin importar cuanto esperó, el barrido de pierna, no llegó.

–¿Huh?

Al levantar su rostro, allí estaba la figura de Kufa levantando su Katana de madera sin cambios. Poco después, un golpe cayó en la indefensa coronilla de Melida.

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

Estrellas se dispersaron por su campo visual y sin poder aguantar más, soltó su Katana de madera. Agachándose, resistió el dolor.

–… ¡¡S-Sensei es injus~to!!

–Es una finta de una finta. Tu entrenamiento aún es insuficiente.

Incluso cuando Melida se quejaba con ojos llorosos, su demoniaco tutor privado estaba calmado como siempre.

***

 

 

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

–¡Tada~n! ¡Sensei, por favor mira esto!

En medio de un descanso entre lecciones. Melida exhibió un cierto algo hacia Kufa quien bebía su té en la mesa que se colocó en una de las esquinas del patio.

Siendo enviado antes desde la Academia, era un vestido blanco puro.

–¿Eh? ¿Es un presente para mí? Estoy muy feliz, pero recibir un vestido de mujer es un poco…

–¡Mou, te equivocas! ¡Este es el vestido para la “Noche de Anillos”!

Melida hinchó sus mejillas ante su tutor privado quien le dió esa respuesta deslucida.

La llamada “Noche de Anillos”, era un festival que se celebraba en todos los Canvell a principios del verano. En ese día no solo los nobles y plebeyos, incluso los trabajadores de clase baja se reunían en las calles, se encendían fogatas de <Néctar> y se lanzaban fuegos artificiales. Las personas caminaban por las calles vistiendo mascaras de caballeros, ángeles o incluso monstruos y reuniendo en un solo punto unas muñecas de Licántropos, encendían una descomunal hoguera.

Deduciendo que se trataba de un festival que pedía por la paz de la ciudad, Kufa aun sosteniendo su copa, asintió.

–Si, por supuesto que lo conozco. Todos los años en esta época, esas ruidosas bolas de fuego explotan por aquí y por allá. E ignorando que justo en esos momentos algunos trabajan como burros, todas esas parejas están todas amorosas. Festivales como esos perturban profundamente mi corazón.

–¿S-Sensei? ¿En qué estás pensando?

–No te preocupes.

Diciendo eso, Kufa inclinó su copa elegantemente.

¿Cómo demonios había sido educado? Él no lo dijo por sí mismo, pero, claramente tenía una actitud que decía, “Los eventos sociales no tienen relación conmigo”.

–Entonces, Ojou-sama, ¿Qué pasa con ese traje para la “Noche de Anillos”?

–Ah, sí. En el festival hay un desfile, ¿Cierto? A las estudiantes de Saint Frideswide se les confía ese desfile llevando por la ciudad gigantescas muñecas de Licántropos y finalmente arrojándolas a la hoguera en la plaza.

Para esa honorable función por supuesto existía un límite de personas. Las estudiantes más destacadas de ese año serían elegidas. El torneo público que se realizó al final del periodo, también era un lugar para buscar a los miembros que podrían participar en ese desfile.

Y entonces como un hecho honorable, Melida quien mostró una actuación que sorprendió a mucha de la audiencia durante el torneo, fue elegida.

–Por favor observa bien esta ropa, Sensei. Está arreglada, pero, se está volviendo un poco vieja, ¿No es así?

–Es verdad. La han usado mucho, ¿No?

–Esto, desde el tiempo en que la Academia lo hizo, siempre, siempre se ha heredado. Para quienes pueden participar en ese desfile, es algo honorable estar paradas en ese lugar como representantes de la Academia. Vestir este disfraz y salir a la “Noche de Anillos”, es el anhelo de todas en la Academia.




–Ya veo. Se podría decir que el alma de los guerreros de sucesivas generaciones reside en el, ¿No?

Kufa tomó el disfraz de Melida y acarició su superficie. Agarrando el borde de la falda en el cual podían verse ligeramente los rastros de remiendos, por alguna razón estrechó sus ojos.

–… ¿Sabes? En realidad, cuando estaba en primaria, hice una promesa con Elly.

Ante las palabras de Melida, Kufa inclinó su cabeza.

–Una promesa, ¿Eh? Ahora que recuerdo, incluso antes del torneo estaba hablando algo sobre eso, ¿Cierto?

–Si. Antes, en el momento en que vi el desfile de la “Noche de Anillos” junto con ella. En el momento en que vi a las senpais de Saint Frideswide, sacudiendo sus manos con hermosas figuras como hadas… “Nosotras también en algún momento deberíamos vestir esos disfraces, ¿No?” “Vamos a salir juntas en el desfile, ¿No?”, cosas como esas.

Como si su pecho se apretara, Melida apretó sus manos.

–… Después de eso me rezagué y había pensado que ya no podría cumplir esa promesa en absoluto. Me había rendido en solo ver a Elly salir en el desfile desde el exterior. Pero ahora, ese disfraz está aquí… es como un sueño.

Melida con una voz mesclada un poco con llanto, finalmente pronunció: es gracias a ti Sensei.

Kufa sonrió desde su corazón.

–Me alegro de que protegieras tu promesa.

–¡Si!

Después de darle una respuesta animada, Melida bajó la mirada con el rostro rojo.

–Err, Sensei… quizás, los festivales no te gusten demasiado, pero…

–Um, algo así. ¿Qué pasa con eso?

–No, veras… ¡S-Si está bien contigo, estaría feliz si pudieras bailar conmigo cuando se encienda la hoguera…!

–Ah…

Kufa, soltó una voz incomoda. Al instante, el cuerpo de Melida se tensó.

–… Me disculpo, Ojou-sama. Ya se lo había dicho a Emmy-san, pero la verdad es que, debido a circunstancias de mi anterior misión, debo regresar al distrito del Rey Santo desde ahora.

–¿E-Es así?

–Pero, el festival dura 3 días, ¿No? Ya que regresaré mañana, en ese momento sin falta, ¿Bailarías conmigo?— Por supuesto, si tu mano no ha sido tomado por otra persona.

Al escuchar esas palabras de broma, Melida dió un giro, y dejó florecer una sonrisa encantadora.

–¡Fufu, mi mano siempre estará vacía para ti, sensei!

–Vaya, eso es un honor.

Cuando Kufa también le regresó una sonrisa, las mejillas de la chica que por alguna razón lo miraba pareciendo decepcionada, se volvieron rojas. La aprendiz de Kufa realmente mostraba una variedad de emociones.

Cuando pensaba en eso, esta vez se inclinó hacia adelante pareciendo idear algo.

–Err, sensei. ¿Está bien si alargamos un poco más el descanso?

–¿Por qué?

–¡Yo ahora, voy a cambiarme inmediatamente! ¡Quiero que seas el primero en verme con este disfraz!

Después de tomar el disfraz de la “Noche de Anillos” de las manos de Kufa, Melida se fué corriendo de regreso hacia la mansión.

–¡Por favor espera ahí!

Dejando esas palabras, desapareció del otro lado de la puerta. Claramente llamaría a Emy y al terminar de cambiarse en gran alboroto, seguramente saldría.

Mientras sonreía irónicamente con resignación, Kufa regresó su copa hacia el plato. Y entonces a cambio, sacó un objeto de debajo de la mesa.

Una cámara.

–Fuiste tú quien dijo que quería que mirara después de todo, ¿No, Ojou-sama?

Con una sonrisa a la que las sirvientas de la mansión llamarían “demoniaca”, Kufa comenzó a ajustar el lente de la cámara.

Después de eso, haciendo un trato con Emy quien se emocionó ante su excelente apariencia con el vestido y sin prestarle atención a la avergonzada Melida quien terminó en un vestido un poco sexy, ambos cambiaban de arriba a abajo en 360° presionando el obturador con el contenido de sus corazones—pero eso ya no había que decirlo.

***

 

 

El tiempo rondaba las 17 horas y la apertura de la “Noche de Anillos” finalmente se acercaba.

Viendo partir a Kufa quien se dirigía hacia la estación, Melida se cambió en el vestido tradicional con ayuda de las sirvientas y se dirigió hacia el lugar de reunión de las estudiantes de la Academia.

En las calles del Distrito Cardinal, muchos pasajes se estrechaban como si hilaran entre los edificios. En los puntos de convergencia de esos pasajes existían amplios espacios en los que generalmente se acumulaban los canales de agua y eran conocidos como lugares de reunión entre los vecinos.

Uno de esos lugares, un terreno abierto cercano a la calle principal Childs en la que se realizaría el desfile, era el lugar de reunión para las estudiantes de Saint Frideswide. Treinta minutos antes de la hora estipulada, Melida se dirigió allí y ya muchas participantes del desfile estaban reunidas. Vistiendo el mismo vestido blanco puro, todas estaban emocionadas ante sus propias figuras audaces y misteriosas.

En la calle principal las personas ya estaban desbordándose. Cuando pensaba que avanzaría dentro de ese gran público como representante de la academia, sus pulsaciones se aceleraban aún más.

–¡Melida-san, por aquí!

Un grupo de su misma clase la estaba llamando con la mano. Diferente al tiempo cuando no podía usar <Mana>, ella misma y las demás estaban en una posición de igualdad. Melida, sin cohibirse, se unió a su círculo.

Con sus mejillas sonrojándose con una combinación de intranquilidad y expectativas, esperaba el comienzo del desfile mientras charlaba con sus compañeras de clase. Las participantes restantes también se fueron reuniendo continuamente hasta que finalmente, una gran ovación se levantó.

–¡Vaya, vaya, que ocurre con ese esplendoroso atuendo!

–¡Elise-sama! ¿¡Que pasa con esa ropa!?

–… El personal de la casa las preparó.

Viendo la figura de su prima desde el otro lado de la marea humana, Melida soltó un “¿Eh…?” sin pensarlo.

Elise, no estaba llevando el vestido tradicional de Saint Frideswide. El diseño era casi el mismo, pero la alta calidad de los materiales se notaba a primera vista. Una tela de “Ave de Fuego” que al exponerse a la luz parecía tener un color escarlata y una corona en la que Piedras de Espíritu de las Llamas estaban incrustadas.

Uniéndose con la atmosfera distante de la propia Elise, las otras chicas quienes vestían ropas estandarizadas, terminaron sirviendo para hacerla ver mejor. Había estudiantes que se apiñaban a su alrededor como si
veneraran a la protagonista del escenario, pero tambien había muchas chicas que tomaron distancia con molestia.

Unas chicas de segundo año que estaban cerca de Melida, miraban fríamente a Elise.

–… ¿Qué es lo que está pensando esa chica?

–No me agrada, ¿Sabes?

Esas chicas escupían como si la despreciaran desde el fondo de su corazón.

–¿Tanto odia usar lo mismo que nosotras? A pesar de que esta ropa es algo importante que heredamos de nuestras senpais, incluso eso le da lo mismo… no puedo creerlo.

Las mismas miradas se dirigían hacia Elise desde todas partes.

Si no estuvieran en posiciones como Senpai y Kouhai, Melida hubiese querido justificarse con un “¡Se equivocan!”. Elise no era una chica que haría cosas como esas. Después de todo, desde antes había sido muy feliz imaginándose llevando esas ropas. Claramente había algo, una razón por la que no las vestía.

En ese momento, Elise repentinamente salió desde el circulo de estudiantes.

–¿Ara? Elise-sama, ¿A dónde vas?

–… La corona me lastima un poco. Voy a arreglarla.

Dejando esas palabras, entró en uno de los callejones. La mirada de las senpais que vieron eso, era severa como se esperaba.

–Lo mejor sería que no regresara.

–¡…!

Nerviosa, Melida salió corriendo detrás de ella.

–¡¡Melida-san, nuestro turno será pronto!!

–U-Uhm, ¡Regreso inmediatamente!

Dejando esas palabras hacia sus compañeras de clase, corrió hacia el callejón en el que había entrado Elise.

Los residentes prácticamente en su mayoría habían salido y tampoco habían turistas que se dirigieran hacia un lugar despoblado como ese. La cacofonía del festival se hizo distante y los alrededores, pareciendo olvidados, se volvieron tranquilos.

Por eso, inmediatamente encontró a Elise. Pudo escuchar su voz.

–… ¡Uu… fuh, u…u…! ¡Uuuh…!

Una voz llorosa. Melida se vio sorprendida e inconscientemente silenció sus pasos.

Era un callejón mucho más profundo que el lugar de reunión de antes. Allí estaba una pequeña plaza y un árbol estaba plantado. En frente de un tallado del que brotaba agua, Elise estaba sentada.

Desde el espacio entre sus manos que cubrían su rostro, lágrimas fluían.

–Quería vestirlo… a pesar de que quería vestirlo… ¡No quiero algo como esto! ¡Yo quería vestirlo… quería vestirlo…!

–… ¡¡…!!

El pecho de Melida quien la miraba desde las sombras se apretó.

Habiendo estado tomando distancia de Elise, no la había visto llorar de esa manera. Las raras ocasiones en las que se encontraban en la academia, Elise siempre mantenía su expresión distante y sin emociones, lo que hacía difícil saber en qué estaba pensando—y para Melida también era lo mismo.

Su figura llorando frágilmente de esa forma era algo del pasado. Elise era popular entre todos, pero, Melida nunca vió que se relacionara amistosamente con alguien en particular. ¿Quizás desde que se distanció con Melida siempre estuvo llorando de esa manera, oculta de los ojos de las personas…?

Cuando Melida dió un paso inconscientemente, las decoraciones en su disfraz, sonaron.

Notando eso, Elise levantó su rostro sorprendida.

Sus ojos azules hinchados de tanto llorar reflejaron a Melida, desbordando una gran lagrima más.

–… ¿Li, ta?

–E-Elly… err…

Melida dió un paso más e intentó acercarse a ella. Justo antes de eso—

Alguien la chocó desde atrás. Como si fuese empujada por una fila.

–Hey, ¿Podrías moverte un poco?

–Ah, lo sien—

Disculpándose al instante, Melida quedó conmocionada.

La extraña apariencia del hombre parado detrás de ella vistiendo un traje de monstruo en todo su cuerpo, no fué la razón.

Varias personas llevando la misma vestimenta aparecieron al mismo tiempo desde todos los callejones y cubrieron todas las salidas.

–¿Eh? ¿¡Q-Q-Que pasa!?

Con esa exclamación de sorpresa, Melida terminó siendo arrinconada en el centro de la plaza junto con Elise. Los sujetos disfrazados las rodearon como para no dejarlas escapar. Pensara como lo pensara, eso no era normal.

–¿¡Q-Que pasa!? ¿¡Quienes son ustedes!?

Cuando Melida elevó su voz, el hombre que había murmurado antes, puso su mano en la capucha que cubría su rostro.

–Quienes dices… ¿Parezco un príncipe en su caballo blanco?

Con la capucha fuera, Melida y Elise, quien estaba detrás de ella, perdieron sus palabras.

Era la silueta de un joven. Pero, era demasiado grotesco como para llamarlo humano. La piel de todo su cuerpo estaba agrietada como un páramo y estaba protegida con vendas hasta la mitad inferior de su rostro.

Si no fuese así, claramente la carne en su interior parecia como si fuese a caerse incluso ahora—

Discerniendo su verdadera identidad, los pies de Melida inconscientemente retrocedieron uno, dos pasos.

Gracias (๑˃̵ᴗ˂̵)و

–¡¡Un Licántropo—!!

Justo después de su grito, el hombre rápidamente extendió su mano vendada hacia enfrente de sus ojos.

A pesar de que fué solo eso, Melida rápidamente fue prisionera de la somnolencia. La base de sus pies se volvió difusa e inmediatamente se desplomó sobre el suelo. Levantar su voz o incluso mover un dedo se volvió difícil.

–¡Lita! ¡¡Lita…!!

Tras el grito desesperado de su prima, finalmente perdió la conciencia.

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