Assassins Pride (NL)

Volumen 1

Lección 03: Lo que Significa Vigilar

Parte 5

 

 

–¡Ojou-sama!

–¡Sensei!

Cuando estaban esperando en la salida para participantes, el cabello dorado que estaban acostumbrados a ver apareció al final de la fila. Junto con Emy quien tenía un rostro rebosante de alegría, Kufa se acercó corriendo hacia Melida.

–¿¡Lo viste, Sensei!? Yo… ¿Eh? ¿¡Kyaaaaaaaahhhhhh!?

–¡¡Fue magnifico Ojou-samaaa!!

Kufa agarró por debajo de las axilas a Melida quien se acercó corriendo y la levantó por sobre su cabeza. Era como levantar a un niño pequeño. Innegablemente reunieron las miradas atentas de las otras estudiantes y sus familias que se agolpaban en los alrededores.

Melida se sonrojó y comenzó a forcejear.

–¡S-Sensei! ¡Ya no soy una niña!

–¡Maravilloso! ¡Maravilloso! ¡Tus resultados superaron mis expectativas!

–¡Esta noche tendremos una fiesta! ¡Prepararemos un enorme banquete!

–¡I-Incluso Emy! ¡Ya está bien, bajameee~!

Luego de dar tres vueltas más después de eso, Melida finalmente fué liberada.

Sintiéndose avergonzada por las miradas de los alrededores, Melida se ocultó tras la ropa de sirvienta de Emy.

–Uuu, a pesar de que tengo 13 años… Qué vergüenza…

–Lo siento mucho, me excedí.

–¡Mou, repentinamente parece un niño pequeño, sensei!

Amy calmó a Melida quien estaba enojaba con un “Ya, ya”, mientras acariciaba su cabello.

–Por favor no digas esas cosas, Kufa-san estaba realmente preocupado después de todo. Especialmente en el momento que decidiste el duelo, se levantó de su silla…

–¡Así es! Ojou-sama, ¿En qué momento robaste mi técnica? Incluso si es lo básico de lo básico, algo como recrear la Habilidad de Asalto de otra persona de manera autodidacta, con un poder de concentración normal—

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

En el momento en que dijo hasta allí, repentinamente Emy sujetó su hombro y lo detuvo.

Al instante siguiente se separó de Melida y bajó su cabeza profundamente.

–¡A-Amo!

Todo el cuerpo de Melida se puso rígido. Kufa levantó su rostro por reflejo.

A una corta distancia de los tres, estaba parado un hombre de mediana edad con su cabello plateado peinado hacia atrás.

–P-Padre…

Melida tímidamente lo miró de frente. Su padre y actual jefe de la Casa Angel, Felgus Angel… Sintiendo su presencia (<Mana>), un escalofrió corrió por la espalda de Kufa.

No me digas, ¿Lo escucho?

Lo que Melida usó, era una habilidad original de Kufa quien era de la Clase <Samurái>. En otras palabras, había descubierto la verdadera identidad de la Clase de Melida. Si no era eso, ¿Por qué él, quien debería estar observando el final del torneo en los asientos para nobles, bajaría hasta ese lugar…?

Casi pudiendo escuchar el sonido de saliva pasando por su garganta, los segundos de tensión continuaron

Finalmente, Felgus relajó su rostro visiblemente arrugado y dijo.

–Fué un encuentro verdaderamente esplendido…

–… ¡…!

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

La expresión de Melida se iluminó y Kufa recuperó la calma. Entonces, Felgus quien había dado un paso— caminó por un lado de su hija. Dirigiéndole una sonrisa al noble que estaba enfrente.

–¡La actuación de tu hija fue admirable, Lord Diezelk!

–¡Felgus-sama! ¡S-Si! ¡El torneo quedará registrado en la historia de nuestra Casa Diezelk!—¡Y más importante que eso es Melida-sama! Tuvo una figura valerosa como la de una leona furiosa, ¿¡No es así!?

–No hay nada de eso, solo pudiendo ganar con un método sucio como ese, fué vergonzoso de ver.

–…

El delicado cuerpo de Melida se tensó.

Felgus, quien había terminado sus saludos con Lord Diezelk, buscando su siguiente compañero para saludar, se dió la vuelta. Dándole la espalda a Melida, sin siquiera mirarla una vez.

–¡Pa-Padre!

Melida lo llamó desesperadamente y finalmente se detuvo.

Agarrando su pecho, Melida, estrujó su voz temblorosa hacia su gran espalda que parecía una pared.

–Padre… y-yo, gané… ¡Gané por primera vez…!

–… Lo ví.

Felgus, quien respondió con una voz dura como una roca, le arrojó una mirada por sobre su hombro.

–No te regocijes por una simple victoria. Un informe como ese, déjalo para cuando puedas vencer en un torneo externo contra otras academias.

–¡¡…!!

Kufa, mordió sus dientes fuertemente.

¿¡Esas son palabras para darle a tu valerosa hija!?

Sin pensar, casi gritaba con furia.

Sin embargo, justo antes de eso, la mano de Melida agarró su uniforme militar.

No era como si intentara detener a Kufa, simplemente quería alguien en quien depender, mirando su expresión llorosa se dió cuenta de eso.

–… Si. Por venir a verme hoy… muchas gracias…

Melida bajó profundamente su cabeza. Felgus, sin mover ni un centímetro su expresión, regresó su mirada hacia el frente y se marchó hacia el otro lado de la oleada de personas.

Midiendo el tiempo, ese encuentro causal entre padre e hija no había durado ni un minuto.

–Ojou-sama, por favor anímate…

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

Emy consoló suavemente a Melida quien intentaba contener sus lágrimas.

Kufa también se arrodilló frente a ella y tomando su pequeña mano, dijo.

–Ojou-sama… esto es bueno, ¿Sabes?

–¿Eh…?

Melida levantó su rostro, pero inmediatamente bajó su mirada otra vez.

–… No fué, nada bueno.

–¿Es así? Por favor intenta pensarlo un poco. Si fueses la antigua tú, no podrías haber ganado en un torneo e informar de tu victoria al Amo, ¿No es asi? Y entonces… tambien creo que el Amo no te habría hablado.

Fortaleciendo el agarre sobre su mano, dijo.

–Sin embargo, hoy obtuviste el valor para hablarle. Y entonces, aunque no fueron las palabras que deseabas, él te respondió. Ese es un gran paso. Significa que, para el Amo, te convertiste en una existencia que no puede ignorar después de todo. ¿Una victoria absoluta en un torneo externo? ¡Si, te haremos capaz de hacerlo!

–Sensei…

Melida con los ojos húmedos le regresó la mirada a Kufa y asintió.

–¡Melida Angel!

En ese momento, una voz aguda resonó repentinamente.

Al mirar, al lado de la salida, estaba la figura de Nerva Martillo acompañada de su <Blumen>. Con su ropa de combate manchada, cargaba en sus manos unos objetos cuadrados que parecían armas contundentes. Viendo que se acercaba con vehemencia, Kufa se resignó a que sin duda comenzaría una pelea.

Sin embargo, cuando Nerva se acercó, empujó lo que traía en sus manos hacia a los brazos de Melida.

Esas, eran las novelas románticas de moda que había tomado de ella hace un tiempo.

–Ya las leí así que… ¡Te las devuelvo!

Volteando su rostro como para ocultar que estaba sonrojada, Nerva inmediatamente giró. Y en el instante en que se marchaba—

–… ¡Lo siento!

Dejó esas cortas palabras como parte de su testarudez y se fué corriendo. Su <Blumen>, quienes habían estado observando nerviosamente, la persiguieron.

Abrazando las pesadas novelas en sus manos, Melida, aturdida, las vió irse.

–Ha… haa.

Con unos segundos de retraso, dejó escapar una floja respuesta. Ante su expresión que parecía no estar asimilando la situación, Kufa sin pensarlo dijo.

–Esto es bueno ¿No, Ojou-sama?

–M-Me pregunto si es así… ¿Que se supone que es todo esto?

Dejándole a Emy a Melida, quien torcía su cuello con extrañeza, Kufa se dió vuelta con su uniforme militar revoloteando.

–Bien Ojou-sama, Ya que tengo unos pequeños asuntos que atender, me retiraré por ahora.

–¿Eh? ¿A dónde vas?

–A tener una pequeña charla con Nerva-sama. Debo hacerla comprender que no será perdonada con solo una o dos disculpas.




Kufa sacó una espada de madera de algún lugar. Al verlo balancearla casi como preparándose para derribar una bestia, Melida en pánico se agarró a su espalda.

–¡P-P-P-P-P-Por favor detente! ¡Ya estoy satisfecha con esto!

En ese momento, como un bote salvavidas, el sonido de una trompeta resonó. La señal de que el siguiente encuentro estaba por comenzar.

Como para mediar, Emy golpeó sus palmas.

–El segundo encuentro es el de Elise-sama, ¿No? ¡Vamos a apoyarla mientras comemos el almuerzo!

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