Goblin Slayer

Volumen 3

Capítulo 3: El Festival de la Cosecha Trae Sueños

Parte 1

 

 

¡Pew! ¡Pew! El cielo de la mañana se llenó de apacibles estallidos de humo de colores.

Debe haber sido un mago contratado para hacer un espectáculo de fuegos artificiales. Los colores centelleantes hicieron evidente su habilidad.




Las cosas estarían ocupadas a pesar de la madrugada, así que los grupos de actuación más animados ya estaban tocando música. El jaleo llegaba hasta la granja, a una buena distancia de la ciudad, pasando por las orejas de la granjera.

El tiempo era hermoso, y era el día del festival, el festival de la cosecha, el festival de otoño.

Su corazón estaba prendido, bailando en su pecho. Estaba muy animada, demasiado feliz para quedarse quieta.

—Oooh… Ummm… Ohhh…

O al menos, así es como debería haberse sentido.




Pero había una razón por la que ella estaba en su habitación en ropa interior, gimoteando.  Su pequeño armario estaba abierto, con ropas esparcidas en la habitación de la puerta a la cama.

Apenas había un lugar para caminar.

Y en medio de todo eso, la granjera estaba acurrucada.

Su pelo era un desastre. Después de todo el esfuerzo que había hecho para enderezarlo, ahora tendría que volver a cepillarlo más tarde.

Pero eso era un problema menor.

Nunca había sido buena para el maquillaje. Podría alisarse el cabello, ponerse un poco de polvo y un toque de labial, pero eso sería todo.

Así que el problema era…

— ¡No tengo ni idea de qué ponerme!

Esto era crítico.

¿Un vestido estaría bien? ¿O debería intentar jugar más casual? ¿O debería ser atrevida?

—No puedo usar mi ropa de trabajo… ¿O puedo? ¿Simple y llanamente? Ah, pero sólo una cosa, exactamente una cosa era cierta.

— ¡Él estará vestido como siempre!

Una sucia armadura de cuero y un casco gastado, llevando una espada, con un escudo redondo sujeto a su brazo.

Él llevaría su ropa normal (?), y ella la suya, y así era como iban a ir juntos al festival. ¡Ellos irían juntos al festival!

Mientras ella había estado sosteniendo su cabeza con una mano, la ropa de trabajo había encontrado su camino de otra forma. Los tiró a la cesta. Adiós.

Las sobras eran vestidos que ella había ensamblado poco a poco en sus días libres.

Pero ninguno de ellos parecía razonable. No había nada que ella pudiera usar ahora, cuando los contó.

Trágicamente, ella no tenía suficientes puntos de experiencia en asuntos cotidianos. Su nivel era demasiado bajo.

Era claramente demasiado tarde para arrepentirse, pero deseaba haber intentado estar más a la moda regularmente.

—Tal vez… Tal vez no necesito preocuparme por la ropa interior…

Sí. Eso estará bien. Por supuesto.

— ¡No! ¡Tienes que pensar en tus ropas normales, no en tu ropa interior! ¡Argh, me estoy confundiendo!

Pensó que había oído una vez que cuando estabas tan confundido, lo importante era no mostrarlo.

Dejando salir un pequeño grito involuntario, ella recogió una prenda de ropa tras otra, consideró que cada una no era muy apropiada, y las tiró a un lado.

Entonces se preguntó si la ropa que había descartado más recientemente podría ser la mejor, la volvió a agarrar y se la puso en el pecho, sólo para tirarla una vez más.

Su cita con él era por la mañana. Toda esta preocupación era una pérdida de valioso tiempo.




Estaba tan preocupada de estos problemas que no escuchó el golpeteo de su tío.

—…Ahem. Disculpa. ¿Ahora es un buen momento?

— ¡Oh! ¡Eep! Uh… oh… ¡¿Papá, quiero decir, tío?!

Saltó a su cama y se puso la manta alrededor para cubrirse.

Cuando miró, la puerta aún estaba cerrada. Puso una mano en su amplio pecho para calmar su corazón latiendo.

—Es… está bien. Entra.

—Disculpe. ¿Qué…? ¿Qué es todo esto?

Su tío difícilmente podía ser culpado por su suspiro cuando entró en la habitación.




Ella ni siquiera trató de inventar una excusa, pero sólo apartó los ojos del desorden por vergüenza.

— ¿Planeas abrir tu propia tienda de ropa?

—Ha… Ha-ha-ha-ha.

Se rascó la mejilla en un gesto de inconfundible vergüenza hacia su exasperado tío.

—…Sólo asegúrate de limpiarlo. Dijo. No tenía que añadir nada más. —De todos modos, yo… hm. Ahora es un buen momento. Tengo algo para ti.

— ¿Huh? ¿Qué es eso?

En respuesta a su perplejidad, le ofreció un sorprendente vestido azul. La deslumbrante tela de colores estaba decorada con encajes y bordados.

La expresión de su tío era difícil de describir, excepto por el reflejo melancólico en sus ojos.

—Mi hermana pequeña… tu madre se puso esto cuando tenía tu edad.




— ¡Oh…!

Pensó que era realmente hermoso. La cogió y la sostuvo tentativamente delante de sí misma, para ver cómo se veía.

—Me pregunto si puedo ponérmelo. ¿Se verá bien en mí…?

—Será perfecto. Dijo su tío. —Tu madre tenía el pelo más largo, pero en lo demás eres su viva imagen.

—B…bien. ¡Bien! Me lo probaré.

¿Mamá usó esto? ¿Yo… me parezco a ella?

Inexpresables sentimientos brotaron de ese pensamiento, y ella se abrazó firmemente el vestido.

—Cuidado, se arrugará.

—Oh, b…bien… Debo tener cuidado. Pero… ¡Hee-hee-hee!

Lo había casi aplastado completamente contra su enorme pecho, y ahora lo volvía a alisar rápidamente para que se mantuviera ordenado.

Tenía una sonrisa en su rostro, sin embargo, no pudo evitarlo. Ella dijo sus siguientes palabras sinceramente.

— ¡Gracias, tío!

Parpadeó y levantó los ojos al techo durante varios segundos antes de agitar la cabeza.

—…No es nada. No lo menciones. Y luego su abrupto rostro se suavizó un poco.

—Después de todo, perteneció a tu madre. Ahora es tuyo. Úsalo con amor.




— ¡Lo haré! Lo atesoraré.

Mientras él cerraba la puerta, su tío le advirtió que no se apresurara y tropezara con ella, a lo que ella respondió con lo más alto de sus pulmones. — ¡No lo haré!

Luego se quitó la manta que la rodeaba y se probó el vestido de su madre.

La falda ondulada se sentía un poco rara para una chica que solía usar ropa de campo.

Pero la extraña sensación también trajo el hecho de que ella estaba rompiendo su rutina, y eso fue emocionante.

Se puso un sombrero con un gran lazo para acompañar el vestido.

— ¡Esto servirá!

Dio una vuelta dando una rápida inspección a su apariencia. No había espejo en el que mirarse, pero una chica no podía tenerlo todo.

El único problema era sus zapatos, que no eran muy elegantes.




¡Pero esto es suficiente para hacerme una dama adecuada!

— ¡Muy bien, vamos!

Abrió repentinamente la puerta. Pero sólo vio a su tío esperando en la cocina. Tenía la leche afuera y parecía estar en medio de algo.




—Tío, es el día del festival. ¿No vas a salir?

—Soy demasiado viejo para ese tipo de cosas. Me quedaré aquí con lo que tú llamas el helado. Él había aprendido a hacer la delicia helada, pero frunció el ceño mientras su boca decía el inusual nombre. — ¿Qué hay de ti? ¿No vas a estar fuera todo el día?

—No. ¿Qué pasaría si necesitas salir? No podemos simplemente dejar la granja sola.

— ¿Ah, sí? Murmuró mientras ella hacia un gesto de despedida.

Ella estaba un poco distraída que parecía querer decir algo, pero… — ¡Hasta luego!

—Mm. Nos vemos. Ten cuidado.

No tenía tiempo. La granjera salió rápidamente por la puerta.

El cielo era azul, despejado del humo de los fuegos artificiales. El sol otoñal se posó sobre su colina, y el viento sopló con apuro.

Y allí estaba él, de pie al sol, examinando la zona como siempre lo hacía.

Justo como ella esperaba, llevaba todo su equipamiento habitual. La sucia armadura, el casco de baja calidad, la espada de una extraña longitud y el escudo redondo.

Ah, pero…

¡Yo estoy diferente hoy!

— ¡Hey! Siento haberte hecho esperar.

—En absoluto.

Ella le saludó con la mano, intentando actuar lo más natural posible.

Respondió con su habitual respuesta sosa, y luego pensó. —No he esperado mucho tiempo.

— ¿Ah, sí?




—Sí.

— ¡Vamos entonces!

—Sí.

Asintió, y luego se preparó para ir delante de ella a su paso rápido rutinario. Pero antes de que pudiera, la granjera volteó y agarró su mano con guantes de cuero.

—Erk…

—Va a estar lleno de gente. No querrás separarte, ¿verdad?

Incluso para la misma granjera, esto era un pretexto. Deseaba que su voz no se entrecortara.

Tal vez sus guantes le impidan notar su pulso latiendo a través de la palma de su mano.

Era difícil saber si él era consciente de sus sentimientos. Perplejo, dijo. —Puede que haya mucha gente… en la ciudad.

—B…bueno, no hace daño estar preparado. La granjera miró hacia otro lado y se rascó la mejilla con su mano libre. Podía sentir el calor en la punta de sus dedos. Su rostro debe haber estado de un rojo brillante. —Quiero decir, necesitamos una forma de… cómo acostumbrarnos. Agarró el borde de su sombrero y lo ajustó para que no la viera sonrojarse. Ella suavemente ajustó su agarre en su mano. —Porque… no estoy acostumbrada a ello.

—Ya veo. Asintió. —Eso es importante.

La granjera también asintió, y caminó con su mano en la suya.

—H-hey.

— ¿Qué cosa?

—Uh, es decir… Mirando al frente, la granjera preguntó lo qué se moría por preguntar.

—Mi ropa, quiero decir… ¿qué te parece?

—……

Era el mismo camino por el que siempre caminaban. El mismo paisaje que siempre veían.




El mismo él. Una diferente ella. Tomándose de las manos.

El mismo silencio en el que él siempre caía cuando pensaba. Entonces…

—Te quedan bien. De todos modos es lo que pienso.

Era suficiente para hacerla cada paso más ligera que el aire. —… ¡Hee-hee-hee!

La granjera sentía que podía flotar hasta el cielo.

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