Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 3

Capítulo 2: Lloré y Grité y No Lloraré Más

Parte 3

 

 

No había sido exactamente un agradable y cálido proceso, pero Subaru finalmente había logrado ganarse la cooperación de Beatrice.

Se arrepintió de poner más cargas sobre la espalda de una niña pequeña debido a su propia impotencia después de que todos los problemas se aclararon.

―… ¿Quieres saber más sobre los hechiceros?

La afirmación de Subaru, cortante y seca, hizo que Beatrice levantara sus bien formadas cejas con aire de disgusto.

Su principal prioridad era lidiar con la amenaza del ataque del hechicero en la mansión sin perder siquiera un segundo. Una gran parte del por qué le pidió ayuda a Beatrice fue para que su magia pudiera contrarrestar las maldiciones mortales.

Explicarle todo lo posible a Beatrice sin llegar al núcleo del asunto era crucial para Subaru.

―Probablemente pagaré un alto precio si revelo ese secreto por accidente, entonces…

Cuando intentó confesarle su Regreso de la Muerte a Emilia, el tiempo se había detenido repentinamente alrededor de Subaru cuando una nube negra tomó la forma de una mano y le infligió una inmensa agonía.

Los gritos silenciosos de Subaru y la tortura de tener el corazón aplastado le habían robado las nociones de un fácil desafío.




Como resultado, Subaru era inmensamente cauteloso con la nube negra, eligiendo sus palabras con mucho cuidado mientras continuaba explicando.

―Sé que hay maldiciones, pero no sé nada más aparte de que son diferentes de mago y espíritu. Quisiera saber más sobre ellas.

―Es raro que alguien pregunte sobre eso. Me pregunto si el saber más de eso te llevar a alguna parte.

Al igual que antes, el disgusto de Beatrice por formar incluso la palabra ‘maldición’ en sus labios fue considerable. En aquel entonces, había evitado profundizar en el asunto, pero ese no sería el caso esta vez.

―Las maldiciones son hechizos mágicos que existen solo para causar problemas a otras personas y provienen de algún país del norte, ¿verdad?

―¿No es suficiente que sepas tanto, me pregunto? Las maldiciones invaden a sus objetivos como una enfermedad, limitando sus movimientos y robándoles las fuerzas puras de vida… Una tradición de muy mal gusto.

―Normalmente diría que depende de cómo los uses, pero parece que no puedes usarlos excepto para lastimar a la gente, ¿eh?

Motivo suficiente para llamarlas ‘maldiciones’.

Si las maldiciones eran poderes sobrenaturales que existían para hacer caer a otros, la práctica en su mundo natal de poner agujas en muñecos vudú probablemente también contaba como tal. Bueno, no es como si realmente hubiera aceptado la existencia de la brujería en este mundo…

Subaru se sentó, pensando en las cosas que Beatrice había mencionado con un grave tono de voz.

―Entonces, déjame preguntarte esto… ¿Cómo te defiendes contra una maldición?

Era bastante difícil crear un contraataque al hechicero sin saber siquiera identidad. La única ventaja que tenía Subaru era saber de antemano que se produciría un ataque. En consecuencia, encontrar una forma de detener el ataque del hechicero en estos momentos era una maravillosa idea… en teoría.

―No puedes.

―¿Eh?

―No existe ningún medio para defenderse de una maldición una vez que se ha activado. Puesto que una vez activado, estás acabado. ¿Acaso no es eso lo que significa es una maldición, me pregunto?

―¡¿No hay algún tipo de Resistencia a la Muerte Instantánea…?!

En un videojuego, lidias con hechizos de tipo de muerte de Lv. 1 lanzando Resistencia a la Muerte Instantánea de antemano.

Con la luz al final del túnel cada vez más distante, Subaru jaló de sus cabellos, su cerebro estaba en llamas mientras intentaba idear un nuevo plan. Había subestimado la situación. Esa realidad envió la mente de Subaru a una caída libre.

―Sin embargo, eso sólo está limitado a las maldiciones que se han activado.

―¿Huh?

Las palabras dirigidas a Subaru un momento después hicieron que sus ojos se ensancharan.

Beatrice sonrió con lo que parecía ser un gran deleite.




«Me dio un buen susto», pensó Subaru cuando la expresión de su rostro lo confirmó; todo lo que podía hacer era abrir y cerrar la boca como un pez, mientras se encontraba en una mezcla de sorpresa e ira.

―Tal como había dicho, no hay forma de defenderse contra una maldición una vez que se ha activado. Sin embargo, una maldición no activada puede ser deshecha. Simplemente requiere un ritual de purificación antes de la activación, por lo cual cualquier persona con la habilidad necesaria encontraría bastante simple el eliminarlo.

―Guardaré mi enojo para más tarde… Entonces, ¿quién podría hacerlo?

―En esta mansión, estoy yo, y por supuesto Puckie. Después de eso, Roswaal y… las tres niñas pequeñas no tienen la experiencia necesaria, entonces no. Ah, y por supuesto tú tampoco puedes.

―Lo sé perfectamente bien…

Había pasado por un infierno debido a su falta de resistencia, no una sino dos. Subaru hizo a un lado sus desagradables recuerdos cuando alzó una mano y le hizo una pregunta a Beatrice.

―Entonces, ¿cómo sabrías que se debe usar un rito antes de que se active una maldición?

―Las maldiciones poderosas colocan una carga proporcional sobre el cuerpo.
¿Tal vez la magia y las maldiciones comparten eso en común? Los efectos secundarios de una maldición son considerables. ¿Podría decir que son profundamente imperfectos, me pregunto?

―Entonces… ¿hay algo que puedas hacer por adelantado para protegerte?

Subaru hizo su pregunta como si estuviera pendiendo de un hilo. En respuesta, Beatrice cerró los ojos por un momento, lamiéndose los labios.




―Aunque depende de los detalles específicos… hay una norma inquebrantable para las maldiciones.

―¿Una norma inquebrantable…?

Conteniendo la respiración, Subaru presionó a Beatrice para que continuara donde lo había dejado.

Y así lo hizo.

―Contacto físico con el objetivo. ¿Es un prerrequisito absoluto, me pregunto?

―…

El cerebro de Subaru giraba y giraba en el instante en que esos detalles entraron en su cabeza. El conjurador de una maldición necesitaba tocar a su objetivo. En otras palabras, las dos veces que Subaru había sufrido los efectos de la maldición, había tenido contacto físico con el hechicero de antemano. Eso redujo las posibilidades de…

«Si no es nadie de la mansión, entonces… tiene que ser del pueblo…»

Subaru se había dirigido hacia el pueblo las dos veces que había sufrido el Retorno de la Muerte por haber sufrido los efectos de la brujería.

Cuando más a fondo, había ido al pueblo a la mitad del cuarto día en ambas ocasiones.

En el pueblo, el hechicero había realizado el rito de la maldición, y esa maldición se activó esa noche en la mansión, lo que provocó su muerte. Ese había sido el patrón.

El hechicero estaba en el pueblo, eso explicaría por qué Rem había caído presa de la maldición durante el último bucle. Esa vez, Subaru no había ido al pueblo, por lo que Rem se convirtió en el objetivo del hechicero. Si Ram hubiera ido, ella habría sido el blanco; si Subaru hubiera ido allí con ella, sin duda habría sido el blanco de nuevo.

Se conectó. Se conectó todo.

El hechicero estaba en la villa Earlham. No estaba claro si el hechicero era un residente o quizás un visitante. Si se tratara de lo último, encontrarlo no sería tan difícil.

Era un pueblo con una pequeña población. La cara de alguien extraño se haría inmediatamente conocida por todos, al igual que la de Subaru. En el primer caso, habría sido un crimen cuidadosamente premeditado, pero…

«Eso no parece probable».

En el incidente anterior, alguien intentó causar problemas en la candidatura real de Emilia. Pero esa candidatura no existía antes de que la familia real muriera repentinamente, es decir, hace apenas medio año. El nombre de Emilia apareciendo en la lista de candidatos probablemente tomó tiempo, por lo que eso significaba solo tres o cuatro meses para que se preparara al máximo. Un hechicero tendría que haberse infiltrado en la pueblo años antes para ser considerado un habitante nativo del lugar.

«Entonces el hechicero es un forastero. Encontrarlo no será tan difícil, supongo…»

Subaru expresó sus pensamientos en voz alta mientras comenzaba a buscar inconcordancias en su razonamiento. No era una mala idea plantear una hipótesis, incluso si las iba modificando a medida que avanzaba.

En lo que respecta al hechicero, él todavía no había hecho nada.

A menos que su oponente fuera Dios o el mismísimo Demonio, era imposible que su existencia quedara expuesta hasta el momento.

Subaru reflexionó sobre el hecho de que todavía estaba en la noche del segundo día.

Tendría un largo período de gracia antes de que las cosas comenzaran a empeorar en el cuarto día. En otras palabras, significaba que podía hacer su propio ataque preventivo contra el hechicero.

―Te estoy pisando los talones, maldita sea. ¡No morí dos veces por tus manos para nada!

Subaru, finalmente pudo ver su situación iluminarse, cerró un puño mientras su voz temblaba de alegría.

Mientras Subaru se contentaba debido al giro de los acontecimientos, Beatrice parecía bastante insatisfecha por haber sido dejada de lado en la conversación. Sus hermosas mejillas se enrojecieron para enfatizar la amargura de su mirada.




―¿Qué pasa con esa actitud en frente de alguien a quien pediste ayuda, me pregunto? Si lo que dije fue de ayuda, creo que deberías ser más directo.

―¡Si, tienes razón! Me salvaste el pellejo; ¡puedo ver la una luz gracias a ti!
¡Te amo, Beako!

―¿Qué-?»

Subaru saltó hacia Beatrice, levantando su muy ligero cuerpo y dando vueltas con ella en el acto.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 3 Capítulo 2 Parte 3

 

A pesar de su elaborado vestido, el cuerpo de la niña era tan ligero como una pluma.

La velocidad del giro de Subaru aumentó a la par con el dinamismo de su estado de ánimo.

―Déjame… ¿Me bajarás, me pregunto?

―Ja, ja, ja, ¡podría volar en el cielo ahora mismo! Nah, ¿qué tal si volamos juntos, Beako?

―¡Vuela de manera solitaria!

―¡¿Bwah?!

Lanzó energía mágica desde justo encima de él, golpeándolo con una fuerza suficiente como para obligarlo a abrirse de piernas en el suelo. El impacto que sintió en la parte superior de su cabeza se transfirió al resto de su cuerpo. El maná interno de Subaru era todo un revoltijo. Sus ojos estaban girando mientras continuaba descansando sobre su trasero.

Por su parte, Beatrice aterrizó con un elegante ondeo del dobladillo de su falda, girando su cabeza y enviando un bufido hacia Subaru.

―¿Ves lo que sucede cuando te dejas llevar por la frivolidad, me pregunto?

―Eso no es lo único que vi. ¡Son blancos!

―¿-.-? Toma esto, ¿quieres?

―¡Brfhh!

Subaru recibió el segundo golpe justo entre los ojos, enviándolo a volar a una esquina del archivo como si se tratara de una muñeca de trapo. Rodó sobre sus talones antes de estrellarse contra una estantería, trayendo abajo pesados libros sobre su cabeza.

Se arrastró fuera de la montaña de libros, con lágrimas en los ojos por los muchos golpes y moretones.

―¿El indicador de amistad baja un poco y esto es lo que recibo? Si no estás contenta con algo, solo dilo, ¡demonios!




―¡Ser alzada como una niña pequeña, girar en el aire, ver mi ropa interior, diciendo palabras amorosas superficialmente, todo! ¿Es acaso toda tu existencia una molestia, me pregunto?

―Oye, no metas en esto a mi existencia; ¡eso es realmente triste! ¡Estoy tratando de no ser un masoquista aquí!

Subaru esperaba encontrar formas de superarse a sí mismo, al igual que había encontrado la oportunidad de superar las circunstancias por las que había pasado.

«El hecho de que sea incapaz no significa que deba estar indefenso también», pensó Subaru, asintiendo con la cabeza en su propia reprimenda interna.

―De todos modos, la situación es mucho mejor de lo que era antes. Será difícil esperar la noche, pero mañana me dirigiré al pueblo.

«Vamos a descubrir quién es realmente ese hechicero», pensó.

Eso probablemente significaría ir con Ram o Rem. Teniendo en cuenta que ambos tenían fuerza de combate, era una elección natural en caso de que terminara luchando contra el hechicero allí mismo. Si él pudiera deshacerse del maligno hechicero y elevar su indicador de amistad con ambas chicas en el proceso, esa sería el gran final que llevaría a una conclusión exitosa a su primera semana en la mansión Roswaal.

―Ahora que lo recuerdo, estoy seguro de que pasé por mucho…

Sabía que estaba hablando demasiado pronto, pero aun así era una luz al final del túnel. Seguramente nadie podría culpar a Subaru por sentirse de esta manera.

«¿No deberías tener en mente algo más?». Se preguntó. Mirar hacia arriba significaba descuidar lo que estaba justo a tus pies, ¿no? Subaru, un hombre de poco valor y mucha cautela, lo recordó repentinamente…




―El aroma… de la bruja…

―¿Qué quieres decir con eso, me pregunto?

―Bien, la bruja. Rem la mencionó. Tú también lo hiciste, Beako.

En el momento en que la palabra ‘bruja’ se formó en sus labios, recordó los diversos lugares donde la había encontrado. La bruja a menudo era tratada como un ser abominable por los residentes de ese mundo, pero la única pista de Subaru del por qué, se encontraba en líneas generales dado en el cuento de niños «La bruja de los celos». Eso realmente lo molestó de repente.

Después de todo, el camino recorrido por Subaru Natsuki había sido llenado de referencias a ella.

Subaru levantó su rostro y miró a Beatrice, que estaba frunciendo las cejas.

No estaba seguro de si ella respondería a la pregunta que estaba a punto de hacer. Era tan grave que Ram se había negado a responderlo por completo, mientras que Rem lo había usado como una de sus justificaciones para atacarlo.

Sintió que incluso Emilia opondría resistencia al tema.

―Beako, sabes sobre la bruja, ¿verdad?

―…




La respuesta no llegó de inmediato. La palabra que zumbaba en sus oídos hizo que Beatrice cerrara los ojos, hundiéndose en el silencio como si se asegurara de haber escuchado correctamente. Su reacción dejó a Subaru sin más opción que tratar de mantener la calma y esperar.

Cuando de repente ella murmuró unas palabras, la respiración de Subaru se detuvo mientras sus ojos se abrían de par en par.

―Ella que bebe el mismísimo mundo. Reina del Castillo de las Sombras. El mayor de todos los desastres: la Bruja de los Celos.

Al ver la reacción de Subaru, Beatrice dejó escapar un suspiro sombrío.

―En este mundo, solo hay una persona a la que se hace referencia cuando se menciona la palabra ‘bruja’. Debo añadir, ¿incluso se considera tabú decir su nombre en voz alta, me pregunto?

―¿Entonces todos la admiran y temen, y nadie la desafía?

―Sí, precisamente. Por el contrario, ¿por qué siquiera me preguntas si la conozco, me pregunto? En este mundo, ¿no son los nombres que mejor conoces los de tus padres, luego los de tu familia, y finalmente, el nombre de la bruja, me pregunto?

―Oh vamos…

Subaru trató de bromear, pero se tragó sus palabras cuando la expresión de Beatrice dejó en claro que ella no era algo que debiera tomarse como broma.

Y si hablaba en serio, eso significaba que la bruja era una oscuridad sin igual en el mundo.

―La bruja de los celos, ‘Satella’. Consumió a las Grandes Pecadoras de antaño conocidas como las Seis brujas, tragándose la mitad del mundo en el proceso, la más vil de todas las calamidades.

Las palabras de Beatrice, dichas con emociones reprimidas, le sacaron a Subaru un aliento corto.

Ese nombre, uno que había escuchado antes, tenía mucha más gravedad en el contexto de los demás.




―Se dice que la bruja desea amor. Se dice que no comprende el habla humana. Se dice que envidia todo en este mundo. Que ninguno ha visto su rostro y ha vivido. Que su cuerpo no es tocado por los estragos del tiempo, incapaz de envejecer o caer en decadencia. Que el Dragón, el Héroe y el Sabio combinaron su poder para aislarla, porque incluso ellos no podían tener la esperanza de poder destruirla.

Beatrice habló punto por punto, sin permitirle a Subaru intervenir.

―Se dice…

Finalmente, como si llegara al final de su historia, hizo una pausa después de su preámbulo y dijo:

―… que ella es una semielfa con cabello plateado.

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