Saihate No Paladin (NL)

Volumen 2: El Arquero de Beast Woods

Capitulo 5: Falta de Precaución

Parte 4

 

 

En el momento en que vi este monasterio, mis sentidos, agudizados por la magia, captaron una sutil presencia. Pero no pude ver nada alrededor que coincidiera con ella.

Omnia Vanitas… Erasus.” En silencio conjuré una Palabra de Negación, apuntándola hacia adelante, y una gran bestia se mostró a la sombra de una enorme roca delante del monasterio. Se había escondido bajo la Palabra de Invisibilidad.

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Tenía las cabezas de una cabra, un león, y un semidragón, grandes alas, y una cola que era una serpiente venenosa. Y todas sus cabezas y todos sus ojos estaban llenos a reventar con desprecio, burla y malicia por todo lo pequeño. Era la misma fusión blasfema y desordenada de bestias que había visto antes: la quimera.

“Hola”, dije.

Había pensado en la posibilidad de que nuestro segundo encuentro fuese como el primero—que volaría sobre nosotros e intentaría atacarnos por la retaguardia mientras los otros enemigos cargaban. Incluso habíamos preparado un medio para derribarlo y nos aseguramos de que todo el mundo lo supiera de antemano, pero al parecer la bestia era lo suficientemente inteligente como para no utilizar el mismo truco dos veces.

Si hubiera sido lo suficientemente generosa como para volar, había estado pensando en quitarle sus alas y su vista, estrellarla contra el suelo, y después dejar que todos la atacaran a la vez. Desafortunadamente… este era un enemigo a tener en cuenta. Después del ataque aéreo por la retaguardia, había decidido pasar desapercibida, esconderse, y aspirar a un ataque lateral. Esto realmente no parecía la inteligencia de una bestia para mí.

“¿Tienes un poco de… demonio en ti también?”

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Cuando hice esa pregunta, las tres bocas de la quimera se curvaron hacia arriba, formando una luna creciente.

Varias bestias y demonios inteligentes habían sido cruzados juntos para crear una bestia aún más fuerte. No era difícil para mí imaginar cuánta blasfemia y derramamiento de sangre debió haber tomado para lograr tal hazaña. “¿Estás tras el Gran Rey…?”

“¿Ohh…?”

La bestia emitió lentamente el lenguaje común de sus cuerdas vocales.

“Tú sabes del sello del Gran Rey. ¿Eres un guerrero enviado por algún dios u otro?”

Asentí, un poco sorprendido por su lúcida pregunta. Y si esa era su respuesta a mí, entonces podría estar prácticamente seguro: el objetivo de los demonios no estaba ni muy cerca ni muy lejos de aquí.

Los demonios a cargo de esta base habían sido parte del plan más grande.

Esa ciudad de los muertos, la tierra del sello del Gran Rey, todavía no estaba bajo el control de ningún poder. Si los demonios pudieran tomar la ciudad, podrían romper el sello y la calamidad volvería a extenderse por este continente. Por el contrario, si la gente pudiera tomar la ciudad, y llegaran a aprender sobre el sello, el sello se fortalecería aún más.

Así que, para los demonios, Beast Woods era un lugar que debía permanecer devastado. Tenía que ser un crisol de conflicto, pobreza y desorden.

No podían permitir que la humanidad avanzara más hacia el sur.

No podían permitir que la gente se fijara en el sur.

No podían permitir que la gente pensara que había esperanza en el sur.

Una vez que considerabas la existencia del rey de los demonios, su objetivo en subyugar bestias, atacar ciudades y aplicar constantemente presión era increíblemente fácil de entender y descaradamente incompatible con la felicidad de la gente.

“En el nombre de Gracefeel, los destruiré a todos.”

“¿Ohh? Pero espera. Parece que ha habido un pequeño malentendido. Una falsa impresión.”

El enorme cuerpo de la quimera caminó lentamente hacia mí.

Una falsa impresión.

“Sí. Mira—”

Fluyó de su lento caminar a un golpe horizontal con una de sus enormes patas delanteras. Si me golpeaba, me destrozaría la cabeza en un solo golpe. Me incliné hacia atrás y lo esquivé, y mientras lo hice, le di a la bestia un rápido pinchazo con mi lanza para enviarle un mensaje.

“¡Ghh—!”

Saltó hacia atrás y puso distancia entre nosotros.

“Me sorprende que los demonios sigan utilizando esos clásicos anticuados.”

Mi leve provocación la enfureció. La quimera soltó un fuerte rugido y cargó hacia mí. Las verdaderas batallas raramente comenzaban con un nítido “preparados, listos, fuera”; por lo general, comenzaban así.

No iba a utilizar ningún esquema inteligente esta vez. Solo había un aspecto principal en mi estrategia, y era muy ordinario: hacer pleno uso de todo el poder a mi disposición. Esta no era como mi batalla contra el dios de la no-muerte, donde había habido una abrumadora diferencia de poder entre nosotros. Esta vez, me había preparado adecuadamente, discutido, tomado todas las medidas que se podían tomar, y ahora, iba a ganar—porque eso era perfectamente posible, siempre y cuando no perdiera la calma.

“¡Menel!”

“¡Entendido!”

Gritando una señal a mi compañero detrás, me enfrenté a la quimera que corría hacia mí.

***

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El enorme cuerpo de la quimera vino hacia mí. Cuando la enfrenté, su cabeza de semidragón estaba a la izquierda, el centro era el león, y a la derecha, la cabra.

Desde atrás, Menel corrió a la derecha en un amplio arco. La boca de la cabra habló con una voz turbia e indistinta, y Sagitta Flammeum voló hacia Menel.

“¡No me vas a dar con eso!”

Las sílfides cambiaron la dirección de la flecha, ofreciéndole su Protección De Flechas.

Manteniendo a Menel en la esquina de mi ojo, me enfrenté a la quimera de frente.

Estaba contemplando un ataque frontal por una bestia de mayor masa que un wyvern. Podría haber sido fuerte, pero con mi pequeño cuerpo, iba a ser imposible bloquear físicamente o lanzar esta cosa.

Así que oré por protección con la bendición de Escudo Sagrado. Basándome en mi experiencia con el wyvern, fijé el escudo en un ángulo diagonal.

La pared de luz se elevó delante de mí. La quimera chocó contra ella, su impulso fue redirigido por la pared diagonal, y miró hacia la derecha. Al instante, borré el escudo, y con un grito, clavé a Luna Pálida profundamente en el lado derecho de la quimera.

“¡Gnomos, gnomos, tomen sus patas! ¡Endurézcanse, átenlas y clávenlas en el suelo!”

Era el hechizo Contención, enviado justo en el momento en que la pared de luz y mi lanza habían frenado la carga de la quimera. Los hechizos de Menel no hubieran sido lo suficientemente poderosos como para hacer algo sobre una quimera en óptimas condiciones, pero su tiempo fue excelente.

Forzada a dedicar la mayor parte de su atención a mí como el atacante más cercano, la quimera quedó atrapada en la trampa de Menel.

Menel corrió ágilmente sobre el suelo escarpado. Era difícil correr en este lugar, pero las hadas se aseguraban de que el camino estuviera libre para sus pies.

Con un apropiado atacante de primera línea frente a él, las habilidades de Menel en el rango medio fueron más impresionantes de lo que imaginaba.

Era verdad que lo había sobreestimado, pero al parecer también lo había subestimado. La gente es tan complicada y multifacética. Me di cuenta de que llegar a una conclusión rápida acerca de alguien y pensar que los había comprendido plenamente era una cosa muy tonta de hacer.

Mientras la quimera luchaba por sacudir la tierra y la piedra que se aferraba a ella, aproveché mi oportunidad. Gritando un grito de guerra, implacablemente la perforé con la hoja de mi lanza.

La quimera finalmente emitió un rugido de agonía. Su cabeza de semidragón intentó morderme, pero se detuvo un instante después. En su otro lado, Menel había disparado una flecha hacia uno de sus ojos de cabra.

Ser una bestia de múltiples cabezas significaba que tenía varios cerebros, y si cada uno emitía una orden diferente para una acción refleja diferente, era obvio que el cuerpo que las recibía se confundiría. Esta bestia era simplemente antinatural como una criatura viviente.

Mientras la quimera luchaba y rugía salvajemente, corrí al otro lado, donde estaba Menel. El enorme cuerpo de la quimera le estaba causando problemas. No podía hacer un seguimiento completo de mis movimientos. Tener un cuerpo enorme la hacía fuerte, y rápida por la misma razón, pero ese cuerpo estaba obstruyendo su campo de visión, y no había nada que pudiera hacer al respecto. Tener algo bailando cerca de ella era probablemente el comportamiento que la quimera encontraba más desagradable.

La apuñalé repetidamente con mi lanza, la retorcía en sus heridas y la hice sangrar. La esquivé cuando trató de morderme, y desvié sus cabezas con mi escudo.

No era necesario ganar limpiamente de un solo golpe. Solo necesitaba luchar normalmente, y ganar por ser mejor. No tenía ningún truco espectacular bajo mi manga, ni ningún movimiento definitivo.

Yo solo tenía lo que me habían enseñado mis padres, que habían elevado todas mis habilidades a un nivel igualmente alto. Así que lo juntaría todo, y avanzaría a la victoria. A través de la experiencia, finalmente estaba empezando a entender que esa era la forma de luchar que mejor me convenía.

Con la ayuda de los elementales del viento, Menel disparó una flecha acelerada a velocidades increíbles. No perdí de vista a la quimera cambiando su atención por un instante. Balanceé hacia abajo a Luna Pálida con todas mis fuerzas.

La cabeza de cabra fue aplastada. Sus dientes se estrellaron y volaron por todas partes, y chorros de sangre salieron de su cráneo roto. La quimera gritó en evidente agonía.

“¡Una menos!”

Solo quedaban las cabezas de león y semidragón, además de la cola de serpiente venenosa—no, ya se había ido. Menel había encontrado una abertura para cortarla con un hechizo. Él fue rápido.

Mientras Menel estaba usando Puño de Piedra para aplastar la cabeza de la serpiente que había caído al suelo, decidí hacer algo sobre las cabezas de león y semidragón. Pero antes de que pudiera, las dos cabezas dejaron escapar un terrible aullido, y sentí que algo terrible estaba por ocurrir. Menel y yo saltamos hacia atrás y mantuvimos nuestra distancia.

“¡Es un poder de dragón maldito, pero no me dejan otra opción!”

¿Dragón? pensé, pero no tenía más tiempo para pensar en ello. Las venas de la quimera se tornaron negras. Sus músculos se hincharon, llegando a ser deformes y aún más gruesos que antes, y miasma empezó a brotar de todo su cuerpo.

“¡¿Esta cosa también?!” Menel escupió, enfurecido.

“Menel, aléjate y espera.”

“De acuerdo.”

El veneno no funcionaba en mí. Había sido criado con el pan santo de Mary, y tenía los estigmas de Mater en mis brazos. Así que—

“Voy a acabar con ella ahora.”

Aunque había usado esta lanza mágica, Luna Pálida, durante mucho tiempo y me sentía muy cómodo con ella, no había tenido grandes resultados con ella contra enemigos más fuertes. Pensé que probablemente le gustaría algo de gloria pronto. Sostuve fuertemente mi lanza a mi lado y corrí hacia la quimera una vez más.

***

 

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Me atacó con un feroz balanceo de su pata delantera. Me agaché debajo de ella y balanceé mi lanza hacia arriba. El cuello del león se inclinó y lo esquivó.

Su pata derecha se balanceó hacia mí, arrastrando miasma. Lo había visto venir; lo esquivé con un paso hacia atrás. Cuando su pata delantera derecha completó su balanceo, su cuello de semidragón se acercó a mí. Estaba a punto de escupir fuego.

Cuando luché contra el wyvern, había evitado esto asfixiándolo justo antes de que tuviera la oportunidad. Pero esta vez, hace unos instantes salté hacia atrás. Con mi centro de gravedad inclinado hacia atrás, no podía simplemente saltar hacia adelante como lo había hecho antes. Además, su cabeza de león seguía viva. Si intentaba un movimiento de estrangulamiento, acabaría atrapado en sus mandíbulas.

Así que sostuve mi escudo firmemente y presioné mis pies contra el suelo.

Cuando el fuego ardió, me preparé para lo que vendría. Era posible que me quemara por completo en un instante o mis ojos hirvieran.

Sí, era posible—¡pero seguramente un instante de fuego estaría bien! ¡Estaba usando bendiciones defensivas! ¡Ese fuego era probablemente solo un poco caliente de todos modos, las apariencias pueden ser engañosas! No dudes, me dije, ¡carga hacia el frente!

Diciéndome cualquier cosa que me viniera a la mente para reunir coraje, sostuve mi escudo frente a mi cara y cargué. Cerré la distancia en menos de un segundo y golpeé mi escudo contra la boca abierta de la cabeza de semidragón.

Tuve una sensación demasiado real de chocar contra carne. Varios colmillos se desprendieron en diferentes direcciones, y el aliento de fuego se detuvo. La quimera se puso rígida por un momento. Tal vez no había esperado que yo cargara directamente hacia ella a través de las llamas.

“‘¡Gnomos, gnomos, formen un puño! ¡Aprieten sus manos y golpeen al enemigo!’” Menel conjuró Puño de Piedra. Había un montón de pequeñas piedras esparcidas por todo el suelo. Saltaron como un puño levantado y golpearon el vasto vientre de la quimera.

La quimera dejó escapar un grito de intensa angustia. Mientras se retorcía de agonía, clavé mi lanza en su cuello de semidragón, acabando con su segunda cabeza.

Tan pronto como sentí que la lanza se hundía, la retiré inmediatamente y la sostuve de nuevo en mis manos.

Me acerqué más, girando la lanza mientras lo hacía, y colocando el extremo pesado de metal hacia arriba, la reventé en la mandíbula de la cabeza de león.

La quimera se agitó y lanzó sus patas delanteras alrededor de mí, tratando de agarrarme. Mi camino hacia adelante estaba completamente bloqueado por la cabeza de león, y la izquierda y la derecha estaban cerradas por el amplio alcance de sus patas delanteras cuando se acercaban. No había ningún sitio donde escapar.

¡Acceleratio!

Excepto arriba.

Salté casi directamente hacia arriba. La Palabra de Aceleración era una de mis favoritas, pero no la había usado ni siquiera una vez en esta batalla hasta ahora.

El suelo era demasiado inadecuado para ello. Si tropezaba con una de esas piedras después de acelerar, era muy posible que el impulso me llevara de cara a la enorme roca.

A diferencia de Menel, que había ignorado completamente el problema usando sus poderes elementales para correr por todas partes, yo no había estado usando ninguna maniobra particularmente rápida durante todo este tiempo. Así que este movimiento era uno que la quimera no conocía.

Me perdió de vista un instante y luego, dándose cuenta de lo que había sucedido, levantó la mirada—y quedó momentáneamente cegada por la luz del sol.

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“¡Gnomos, gnomos, tomen sus patas! ¡Endurézcanse, átenlas y clávenlas en el suelo!” Simultáneamente, Menel conjuró Contención, con un tiempo perfecto.

Rugí, y con el sol a mis espaldas y Luna Pálida en mis manos, dejé que mi caída me diera impulso, y empujé la lanza en su cabeza de león.

Saihate No Paladin Volumen 2 Capitulo 5 Parte 4 Novela Ligera

 

Sentí que se hundía a través de su piel, músculos y huesos, y luego el impacto de mi aterrizaje. Inmediatamente traté de retirar la lanza y saltar, pero estaba atascada. Tuve un instante de pánico, y solté la lanza y salté sin ella. Entonces me di cuenta. La quimera ya había muerto.

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No era de extrañar que no pudiera sacar a Luna Pálida; había atravesado toda la cabeza de león de la quimera, y estaba atascada en el suelo del otro lado.

***

 

 

Me volví para ver que el exterminio de las bestias estaba casi terminado también. La mayoría de las bestias ya estaban tumbadas en el suelo, e incluso aquellas que seguían corriendo parecían seriamente heridas. No parecía que los otros necesitaban ayuda.

“¡Ganamos!”

“¡Qué bien!”

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Menel y yo chocamos los cinco. Hizo un sonido satisfactorio.

Esta no había sido la clase de victoria magnífica como la que había conseguido contra el dios de la no-muerte. No era un triunfo del más débil contra el obvio favorito; era una victoria ordinaria y rutinaria. Pero aún así, pensé que estaba bien. Si las batallas agotadoras como la que había luchado contra el dios de la no-muerte fueran una ocurrencia regular, sería insoportable. Y además—todavía teníamos enemigos por delante.

“¡Sigamos!”

“¡Sí!”

Cautelosos de las trampas, entramos en las ruinas del monasterio.

El interior se mantenía iluminado por magia, que probablemente provenía de los demonios. El lugar había sido despojado de su antigua quietud y santidad y se había transformado en un lugar de horribles rituales e investigaciones.

Recorrimos largos pasillos, pasando por todas las habitaciones, mirando de reojo sus contenidos: sangre, carne, tripas, bestias preservadas en extraños fluidos, círculos mágicos en colores espantosos de pintura.

Ya tenían que saber sobre nuestro asalto. Era posible que los demonios que controlaban esta base decidieran huir, y si eso sucediera, lo mismo podría repetirse en otra parte. Teníamos que acabarlos aquí, y tanto Menel como yo estábamos decididos a hacer lo que fuera necesario para que eso sucediera.

Salimos del pasillo. Nuestra vista se amplió.

Estábamos en la capilla del monasterio.

Era un lugar muy espacioso donde las esculturas de los dioses fueron consagradas, y me recordó el templo en la ciudad de los muertos que una vez había sido mi hogar.

Pero las varias estatuas de los dioses alineadas en la parte de atrás de la capilla tenían las facciones de sus caras raspadas, como las que había visto previamente en esa aldea. El texto que honraba a los dioses, que debía estar en la pared, había sido raspado.

En su lugar había Palabras de alabanza para el dios de las dimensiones, escritas en sangre oscura en un estilo sobrenatural que era nauseabundo de mirar. Y ahí estaba la cresta de Dyrhygma, con los brazos agarrando el ciclo eterno.

Era un sitio para rituales demoníacos.

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“Les tomó bastante tiempo.”

Una voz tranquila resonó en la capilla.

Cuando Menel y yo escuchamos esa voz, nuestros ojos se desorbitaron. Había un hombre barbudo mirándonos, con una capa rasgada y sosteniendo una espada. Y en su rostro llevaba una sonrisa como la que nunca había visto.

De ninguna manera…

“¿Rey… stov…?”

“Sí.”

Increíble.

Cómo diablos

Cómo

Su sonrisa se ensanchó mientras él me miraba tratando de darle sentido a esto.

“Me debes diez monedas de oro”, dijo alegremente, y señaló el cuerpo de un gran demonio que yacía muerto en el suelo.

El demonio, que se estaba convirtiendo lentamente en polvo ante mis ojos, parecía un cruce entre un murciélago, un lobo y una persona. Tenía un recuerdo de haber aprendido de Gus que estos demonios, llamados belalgores, eran Comandantes demonios considerados extremadamente poderosos para su rango. Y el pecho de este belalgor había sido penetrado con un único y extraordinariamente limpio golpe.

Sí… así que… en pocas palabras… lo que había sucedido aquí fue…

“¿Llegaste primero que nosotros?”

“¡De ninguna manera! ¡¿Cómo diablos hiciste eso?!”

“Di la vuelta. Ustedes estaban luchando contra la quimera. Gracias por eso, por cierto.

Lo hizo agradable y fácil.”

Reystov había entrado en el monasterio mientras luchábamos desesperadamente contra la quimera. Había perseguido a todos los demonios de aquí y los había perforado con su espada; y luego, aquí en la capilla, se había enfrentado al belalgor que había sido la fuerza unificadora de esta base, y también le había perforado.

Por supuesto, no podía haber sido tan simple como lo había hecho sonar.

“Reystov el Penetrador, mis dioses… Estás a la altura de tu nombre.” Claramente no se lo habían dado por nada.

“No es de extrañar que consigas toda la gloria… Eres demasiado bueno adelantándote a los demás.”

“Tienes que serlo para encontrar a los tipos más duros”, respondió Reystov, sonando por primera vez como si estuviera de buen humor.

Desde la entrada del monasterio, oí un revoltijo de voces y ruidos.

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“¡Bueno, ahora cuídense! ¡Quién sabe qué trampas hay allí!”

“¡Seremos los primeros! ¡Espero que estén listos!”

“¡Por honor y gloria! ¡Y diez monedas de oro!”

Sonaban bastante emocionados. Me reí débilmente.

Fue una conclusión bastante insatisfactoria, pero por alguna razón, sentí que era apropiada.

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