Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 5

S2: El Día Antes de la Batalla

 

 

El día después de ir a ver la barrera, todos nos reunimos para discutir las contramedidas contra el ejército imperial que se aproxima.

“En primer lugar, si asumimos que no pueden destruir la barrera, entonces lo más probable es que tengan como objetivo los puntos de teletransporte, como dijo la pequeña dama ayer. Dada nuestra propia experiencia teletransportándonos aquí, me gustaría pensar que la seguridad es bastante sólida, pero no podemos estar seguros.”




Hyrince toma el liderazgo, expresando sus preocupaciones.

Tal y como Katia dijo a los elfos antes, si el ejército imperial no tiene medios para romper la barrera, ellos deben intentar invadir usando un punto de teletransporte.

De acuerdo con la Srta. Oka, debido a las propiedades especiales de la barrera de la aldea, es imposible entrar sin usar un punto de teletransporte.

Siempre y cuando el ejército imperial no pueda destruir la barrera, todo lo que tenemos que hacer es proteger los puntos de teletransporte para asegurarnos de evitar cualquier batalla innecesaria con ellos.

La forma más fácil de hacer esto sería desactivar temporalmente los puntos de teletransporte, pero la actitud de los elfos ayer dejó claro que no harían tal cosa.

“¿Por qué serían tan obstinados a tomar nuestro consejo?”

“Probablemente sea su estúpido orgullo de elfo. Pese a que podrían simplemente estar escondiendo el hecho de que no pueden desactivar los puntos de teletransporte.”

Hyrince parece desinteresado, pero esa me parece una teoría bastante importante.

“¿No pueden desactivarlos?”

“Lo más probable es que no puedan. Como mínimo, los puntos de teletransporte normales no pueden ser desactivados sólo desde un lado. Necesitas a alguien operando en ambos extremos para desactivarlos. Y una vez haces eso, lleva algo de tiempo y esfuerzo reactivarlos. Además de eso, los puntos de teletransporte aquí son especiales, ya que ellos tienen que cruzar esta poderosa barrera que vimos ayer. ¿Tal vez fueron tan insolentes al respecto porque es demasiado difícil pararlas y reactivarlas?”

Ya veo. Eso tiene sentido.

“¿Sabes algo sobre esto, Anna?”

“Lamentablemente, no sé. No hay esperanza de que una medio elfa como yo esté al tanto de este tipo de información. Mis disculpas.”

Anna se ve terriblemente taciturna, y me di cuenta de que fue una tontería por mi parte el preguntarle.

Si lo hubiera pensado por un momento, me habría dado cuenta de que alguien que fue acosado como Anna no tendría acceso a una información tan confidencial.

Estúpidamente volví a reabrir viejas heridas, y encima, ¿me dijo que lo lamentaba? Yo soy quien debería disculparse.

“No, yo lo lamento por haberte hecho una pregunta tan estúpida.”

“En absoluto Amo Schlain. No necesita disculparse por nada. Soy yo la que le he decepcionado con mi incompetencia.”

“No, no…” Estamos empezando a entrar en un ciclo interminable de disculpas, así que Hyrince levanta una mano para que paremos.

“Movámonos. Según mis cálculos, no podemos parar los puntos de teletransporte. Por lo tanto, creo que nuestra mejor manera de proceder será ayudar a defenderlos aquí. ¿Qué pensáis?”

“Pero en ese caso, ¿qué hacemos si resulta que ninguno de los elfos tenía lavado el cerebro?” Pregunté.

Podría haber algún elfo en la aldea al que le hubiera lavado el cerebro Hugo.

Si fuera así, los más probable es que ellos intentaran tratar con ello internamente.

“Shun, no hay nada que podamos hacer respecto a eso”, responde Hyrince sin rodeos.

“Es justo como el Señor Hyrince dice. Seguramente no podremos usar Apreciación en cada uno de los elfos de toda la aldea entera, ¿correcto? Después de tanto alarde ayer, probablemente traten de mantener la situación de igual manera entre ellos. Si creen que pueden resistirse al lavado de cerebro, me encantaría verlos intentándolo.”

Katia sonríe sin alegría.

Ella todavía debe estar enfadada de que los elfos alegaran ser inmunes al lavado de cerebro, ya que ella misma había sido víctima del lavado de cerebro.

Su tono sarcástico hace que su irritación sea tan clara como el cristal.

“Quiero decir, sé que no tenemos forma de encontrar si hay algún elfo con lavado de cerebro, ¿pero deberíamos simplemente olvidarnos del tema por completo sólo por eso? Si los hay, ¿no podrían causar estragos aquí dentro o asesinar personas clave o algo?”

“Kunihiko tiene razón. Además, no sabemos con certeza si la barrera es irrompible, ¿verdad? En el peor de los casos, un ejército de intrusos llegará a través de los puntos de teletransporte, mientras que los elfos con el cerebro lavado provocarán una conmoción en la aldea al mismo tiempo. ¿Qué pasará si además de todo eso la barrera se rompe?”

Kushitani lleva el hipotético escenario de su compañero a su conclusión lógica.

“Eso de verdad sería lo peor…” murmuré.

La atmósfera en la habitación se volvió pesada.

“Odio decirlo, pero… ese no es el peor escenario posible, ¿verdad?”

Fei abre la boca y baja los ánimos todavía más.

“Te acuerdas, ¿no? Hay alguien ahí afuera incluso peor que el estúpido de Natsume.”

Ante las palabras de Fei, todo regresa a mí.

No, esa no es la expresión correcta.

Esos recuerdos no han abandonado mi mente ni una sola vez.

La persona que canceló mi magia con un simple gesto de su mano, quien derrotó a la Srta. Oka tan fácilmente como si estuviera retorciendo el brazo de un bebé, a quien Fei le echó una mirada y consideró una “monstruosidad”.

“Shouko Negishi”. La voz de Fei era grave.

La reencarnación Shouko Negishi.

Su nombre en este mundo era Sophia Keren.

Ella era abrumadoramente poderosa y parecía estar trabajando con Hugo.

Y según la Srta. Oka, ella también es una de las reencarnaciones que está del lado de los “administradores”.




“¿Negishi? ¿Te refieres a esa Negishi?” preguntó Tagawa con incertidumbre.

En nuestras vidas previas, Shouko Negishi destacaba sin duda.

Así que Tagawa y Kushitani parecían recordarla, también.
“Oh, es ella, es cierto”, confirmó Fei, entonces me miró.

Ante su petición, expliqué el incidente con Hugo en la capital y cómo fue nuestro encuentro con Sophia.

“¿Es realmente tan fuerte?”

“Le eché un solo vistazo y supe que no podía ganar esa batalla—con eso te digo todo.”

Fei es la más fuerte de todos nosotros, por lo que sus palabras tienen un gran peso.

Eso significa que nadie de este grupo tiene la esperanza de vencer a Sophia por sí mismo.

Por cierto, obtuve el permiso de Tagawa y Kushitani para usar Apreciación en ellos antes.

Ambos tienen estadísticas justo por debajo de las mías y más altas que las de Katia.

Eso quiere decir que serán fuertes aliados, pero eso también quiere decir que siguen siendo más débiles que Fei.

Si Fei no puede derrotar a Sophia, ellos no tienen ninguna oportunidad.

“¿Un poder que puede cancelar la magia?, hmm…”

Tagawa frunce el ceño.

“¿Funcionaría esa habilidad en la barrera?”

Al escuchar eso, no puedo evitar dar un grito ahogado.

Claramente, Sophia tiene algún tipo de habilidad que puede cancelar la magia.

¿Qué pasaría si ella también pudiera cancelar la barrera?

“No lo sé”, respondí honestamente.

No sé cómo de fuerte es la habilidad de cancelar magia de Sophia, y no sé cuánto tiempo será capaz de resistir la barrera, tampoco.

Pero si la barrera no puede resistir la habilidad de Sophia, entonces ya no podremos asumir que es impenetrable.

“Oh oh. ¿Y ahora qué? ¿Echamos un ojo a que no se rompa la barrera, echamos un ojo a los intrusos que puedan llegar de los puntos de teletransporte, echamos un ojo a los elfos con el lavado de cerebro que se vuelven locos y echamos un ojo a una monstruosidad que ninguno de nosotros puede vencer? Dame un respiro.”

Ante las palabras de Tagawa, el ambiente sombrío se hunde aún más.

“Sin mencionar, que no podemos estar seguros de que Negishi sea la única reencarnación con ellos”, añadió Katia, como para dar el golpe final.

¿Era realmente el momento de decir eso…?

No, supongo que tenemos que enfrentarnos a todos los posibles problemas.

Aun así, no puedo negar que he estado evitando ese tema en particular.

“Sabemos que hay al menos tres reencarnaciones en nuestra contra: Natsume, Negishi y Hasebe, a quienes les han lavado el cerebro. Y de acuerdo con la información que he reunido, sigue habiendo dos reencarnaciones cuyo paradero se desconoce: Shinobu Kusama y Kyouya Sasajima.”

Tan pronto como aparecen esos dos nombres, especialmente el de Kyouya, mi corazón se desespera aún más.

En nuestro viejo mundo, Katia, Kyouya y yo éramos mejores amigos.

Y ahora, es posible que Kyouya se haya convertido en nuestro enemigo.

Sólo de pensarlo se me hace un nudo en el estómago.

“Shinobu y Kyouya, ¿eh? ¿Cuántas crees que sean las probabilidades de que estén con el ejército de Hugo, Kanata?”

“Estoy casi segura de que al menos uno de ellos estará. Bien podría ser que ambos estén, pero no puedo decirlo con certeza.”

Las palabras de Katia dan en el blanco de la cruda realidad.

A juzgar por lo que la Srta. Oka ha dicho hasta ahora, es casi seguro que hay otras reencarnaciones que se han puesto del lado de los administradores.

Lo que significa que de los dos con los que no contamos, al menos uno de ellos probablemente sea nuestro enemigo ahora.

Y considerando que la Srta. Oka ha dejado de buscar a las reencarnaciones, asumo que eso significa que ella ya sabe dónde están todos.

Si ella sabe dónde están, pero no los puede traer de vuelta y no nos dice nada al respecto, eso sugiere que no están de nuestro bando.

Como dijo Katia, no podemos saberlo con certeza, pero es muy posible que ambos se hayan aliado con el enemigo.

Al mismo tiempo, algo no encaja en este asunto.

¿Realmente Kyouya se uniría con esos misteriosos administradores?

Kyouya tenía una personalidad gentil y buena.

Era una persona tranquila que evitaba destacar o entrar en conflicto con otros, pero en el fondo creo que el guardaba un gran sentido de la justicia.

Cuando Katia—Kanata—llevaba una broma demasiado lejos, Kyouya siempre estaba ahí con una regañina firme.

¿Podría ese mismo Kyouya realmente perdonar todas las cosas nefastas que Hugo había hecho?

“Oye, Katia. ¿Realmente piensas que Kyouya es nuestro enemigo ahora?”

Decido expresarle mis preocupaciones más honestas a Katia.




El Kyouya que recuerdo nunca habría aceptado las acciones de Hugo.

A él siempre le habías disgustado profundamente las malas acciones.

Así que acciones como forzar a una Sue con el cerebro lavado a matar a su propio padre o lavar el cerebro a Katia para que luchara contra mí iría en contra de todo lo que él representaba.

“No podría decir. Si sólo tienes en consideración al antiguo Kyouya, no sería natural por su parte el apoyar a Hugo.”

“¿Entonces por qué…?”

“Porque no podemos basar nuestras suposiciones en nuestras antiguas vidas, Shun. Tal y como nosotros hemos estado viviendo vidas diferentes en este mundo, Kyouya ha estado recorriendo su propio camino por todo este tiempo. Es posible que él se haya convertido en una persona completamente diferente en este tiempo.”

Ella tiene razón, por supuesto.

Hemos estado aquí el tiempo suficiente como para que alguien cambie.

Katia mismo ha afirmado que básicamente es una persona diferente.

Yuri se obsesionó con la religión de un modo que habría sido impensable para su antigua yo.

E incluso Hugo no hizo cosas tan dementes en ese entonces.

Todo el mundo ha cambiado.

Desde la perspectiva de las otras personas, yo también podría haber cambiado, incluso aunque yo no lo haya notado.

Mi obstinada creencia de que Kyouya no ha cambiado es probablemente sólo porque me aferro egoístamente a los recuerdos de nuestras anteriores vidas.

“Sí… tienes razón, ¿eh? Supongo que es posible que Kyouya haya cambiado…”

“¿Es que nadie va a hablar de Kusama o qué?”

Justo cuando empiezo a hundirme en la desesperación, Kushitani corta con humor seco en el momento perfecto.

“Lo sentimos, Kusama. Creo que todos nos hemos olvidado de ti.”

Tagawa le sigue, juntando sus manos en una falsa disculpa a nuestro compañero de clase ausente.

Todos se rieron un poco, liberando algo de la tensión en la sala.

Kushitani debe haber dicho eso para aligerar los ánimos de todos.

Honestamente, no sé como alguien tan calmada y considerada puede pasar todo su tiempo con gente como Tagawa.

“Kusama, ¿hmm? Tengo que admitirlo, no puedo imaginarme a ese idiota uniéndose al lado del mal, tampoco.”

Si Natsume era el líder de la clase, Kusama era el payaso de la clase.

“No sé”, balbuceó Fei. “Apuesto a que Shino subiría a bordo para hacer tareas extrañas sin tener ni idea de lo que están tramando detrás de escena.”

Ninguno de nosotros las reencarnaciones puede discutir eso.

Kusama era definitivamente el tipo de persona que haría recados para cualquiera felizmente.

Fei lo sabría, ya que siempre estaba haciendo que él hiciera cosas por ella en aquel momento.

“Así que es posible que ambos estén con el enemigo ahora…”

No quiero creerlo, pero tenemos que estar preparados para lo peor.




“Entonces, además de Negishi, quien es más fuerte que nadie de los de aquí, podemos tener que lidiar con dos reencarnaciones más de fuerza desconocida, también. ¿Cómo si no tuviéramos ya suficientes problemas? Dame un respiro.”

Las quejas de Tagawa dieron en el clavo.

No podemos lidiar con esto solos.




“Sí, va a ser duro. Pero seguimos teniéndolo que hacer.”

De lo contrario, los riesgos que habíamos tomado hasta ahora habrían sido todos por nada.

Tran mi declaración, Hyrince interviene.

“Vale. Lamento interrumpir mientras os alteráis, pero recordad, esta es en definitiva una batalla entre el imperio y los elfos, ¿entendéis? Sólo estamos aquí para proporcionar apoyo.”

Hizo una pausa para permitir que lo asimiláramos.

“Todos nosotros somos extras en esta batalla. No es una batalla que tengamos que ganar a toda costa. No lo olvidéis.”

“Pero si perdemos, los elfos—“

“Esto es la guerra en pocas palabras. Además, odio decirlo, pero no tengo obligación de defender a los elfos. Si podemos derrotar al Príncipe Hugo en esta batalla, realmente estaré encantado, pero honestamente, el resto no me importa mucho.”

Escuchar esto de parte de Hyrince me deja en silencio.

“Escuchad. No permitáis que vuestras prioridades se confundan, ¿de acuerdo? Todo lo que tenéis que hacer en esta batalla es proteger a las reencarnaciones que viven aquí. Y eso os incluye a vosotros. Después de eso, vuestro objetivo secundario es derrotar al Príncipe Hugo. No tiene sentido preocuparse de quien gana entre los elfos y el imperio. De eso se deben preocupar los elfos, no nosotros.”

No puedo evitar preguntarme si él está diciendo esto porque está resentido por lo groseros que fueron los elfos ayer.

Pero Hyrince es un adulto maduro, y no ha terminado de hablar.

“Por supuesto, dado que estamos aquí para ayudar a los elfos, tengo la intención de hacer todo lo que esté en mi poder para ayudarles a ganar. Pero la última cosa que quiero es que cualquiera de vosotros muera por esa causa. Así que, si llega ese momento, recordad que siempre podéis retiraros. ¿Entendido? Bien.”

El tono de Hyrince no deja margen para que ninguno de nosotros se oponga.

Pero tampoco puedo aceptarlo.

La parte racional en mí sabe que él tiene razón, pero el resto de mí no quiere aceptarlo.

“Shun. Sé tu historia con el Príncipe Hugo. Y sé cuánto significa esta batalla para ti. Pero, aun así, por favor asegúrate de que pones tu supervivencia en primer lugar. No puedo ver a otra persona que me importa morir frente a mí. Por favor.”

No es justo.

Si lo pones así, sabes que no hay modo en que pueda oponerme.

Hyrince perdió a Julius y al resto de sus amigos ante sus propios ojos.

No puedo rechazar una solicitud como esa.

“Está bien. Entiendo.”

Hyrince da un suspiro de alivio con mi respuesta.

“Personalmente, preferiría que formaras un grupo con todas las otras reencarnaciones y te mantuvieras a la defensiva, pero no estarías satisfecho con eso, ¿verdad?”

Hyrince me mira inquisitivamente.

Es cierto que según todo lo que ha dicho, sería más seguro y acorde con nuestros objetivos que me mantuviera con las reencarnaciones que no pueden luchar y me preparara para huir si fuera necesario.

Pero también quiero arreglar las cosas con Hugo.

No. Eso no es del todo cierto.

Para ser más exactos, quiero asegurarme de que Hugo no hace daño a nadie más.

Cuanto más sumerja al mundo de los humanos en el caos, más fácilmente será para los demonios tomar ventaja y atacar.

Mi hermano Julius dio su vida para defender a la raza humana, y ahora Hugo amenaza con destruirla de todas formas.

Eso es más imperdonable para mí que cualquier rencor personal que guarde contra Hugo.

Mi objetivo es pararlo con esta batalla.

Y cuando digo que no quiero que Hugo haga daño a nadie más, eso incluye a los elfos.

No es que hayan sido exactamente amigables con nosotros, pero eso no quiere decir que quiera ver cómo les pasa algo terrible.




No creo que esté en mi poder el quedarme de brazos cruzados y ver como una raza entera se ve arrastrada a la guerra.

Así que no puedo quedarme simplemente en un lugar seguro con las otras reencarnaciones y esperar.

Tengo que hacer todo lo que pueda para proteger a todos.

De lo contrario, no tendría sentido el haber venido a la aladea de los elfos en primer lugar.

Un solo vistazo a mi expresión preocupada le dijo a Hyrince todo lo que necesitaba saber.

“Sí, me lo imaginaba. Así que olvida ese plan. Hagamos todo lo que podamos para ayudar a los elfos a ganar, entonces. De ese modo quizás tengamos una oportunidad para acercarnos al Príncipe Hugo.”

Estoy agradecido de que él se preocupe tanto por nosotros, pero no podemos dejarlo todo en manos de otros.

“Gracias. Y lo siento, a todos. Sé que es egoísta por mi parte, pero realmente necesito zanjar las cosas con Hugo. Sin embargo, no quiero arrastraros a todos vosotros a ello.”

“Oh, no te disculpes. Tengo una cuenta que saldar con Hugo yo misma, después de todo.”

“Sí, esconderse en un lugar seguro suena aburrido de todas formas. Iré contigo.”

Katia y Tagawa me respaldan de inmediato.

Mientras mira a este último, la expresión de Kushitani dice que no puede evitar seguirle.

Anna no dice nada, pero parece que ella está silenciosamente afianzando su resolución.

Fei, por una vez, está en silencio.

No podría decir en qué está pensando.

“¿Fei?”

“Mm. ¿Eh? ¿Qué pasa?”

“Bueno, pareces preocupada por algo…”

“Oh, perdón. No os preocupéis; no es gran cosa.”

“¿Seguro…?”

Su tono no es muy convincente, pero ya que dice que no es nada de qué preocuparse, no tengo otra opción que confiar en ella.

Entonces, como decíamos antes, creo que nuestra mejor opción es ayudar a proteger los puntos de teletransporte. Asumiendo que la barrera no puede ser destruida, ese será el objetivo más probable. Incluso si la barrera fuese destruida o los elfos con el lavado de cerebro empezaran a trabajar desde dentro, todo lo que podremos hacer será lidiar con eso cuando suceda. Por lo tanto, tiene más sentido proteger algo que sabemos de seguro que necesita ser protegido. Si el enemigo ignorase los puntos de teletransporte y empezara a causar problemas en cualquier otro sitio, nosotros simplemente tendíamos que correr hacia allí entonces. Si eso pasara, probablemente necesitaríamos vuestra ayuda, Señorita Fei. ¿Está todo bien?”

“Sí, está bien”, responde Fei suavemente.

“Básicamente, tendremos que guiarnos de oído. Hagamos lo que podamos, tan bien como podamos.”

Al escuchar esas palabras, una bombilla se enciende en mi mente.

Recuerdo las palabras de Basgath, nuestro viejo guía del laberinto.

“Todo el mundo tiene cosas que puede y no puede hacer. Tratar de hacer lo imposible no cambiará nada. Tan sólo quédate con lo que puedas hacer.”

Tenía toda la razón.

Tal vez haya sido demasiado codicioso todo este tiempo.

Vi la situación como imposible porque estaba asumiendo que tendríamos que lidiar con todo nosotros.

Pero todo lo que podemos hacer es dar lo mejor de nosotros.

Pensándolo de ese modo, la carga sobre mis hombros se siente un poco más ligera.

Es simple. Haré todo lo que pueda con todas mis fuerzas.

Y entonces haré todo lo que esté en mi mano para cumplir con mis deberes como el héroe.

Así es. Perdí de vista lo que realmente importa.

Zanjar las cosas con Hugo es importante, pero hay algo más grande que eso en juego.

Protección. Eso es lo primero.

El principal objetivo de Julius como el héroe era proteger la paz de todos.

Si realmente tengo que hacerlo, puedo esperar para arreglar las cosas con Hugo para dar prioridad a esto.

Porque siempre y cuando la barrera permanezca intacta y logremos proteger los puntos de teletransporte y nos encarguemos de todos los elfos con lavado de cerebro, Hugo no será capaz de poner ni una mano sobre la aldea.

Lo que significa que no podremos poner una mano sobre Hugo tampoco.

Pero eso está bien.

Lo que más importa no es saldar las cuentas con Hugo.

Es proteger a la gente de la violencia sin sentido.

Haciendo todo lo que pueda para crear un futuro mejor.

Eso es lo más importante.

¿Verdad, Julius?

“Sí, estoy de acuerdo con el plan de Hyrince.”

Nuestros objetivos han sido decididos. Todo lo que queda por hacer ahora es esperar.

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