Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 5

Interludio 2: La Wyrm y la Medio Elfa

Parte 1

 

 

La reunión de estrategia había acabado.

Uf, mis hombros están tensos.

Agité las alas de mi espalda unas pocas veces y me estiré.

Tío, también tengo sueño.

Ya sea clase o una reunión, supongo que este tipo de cosas me siguen dando sueño.

Quiero decir, sé que era una conversación muy importante, ¿vale?

Eso no significa que no me entre sueño, de todas formas. Sólo digo.

Claro, eso era técnicamente una reunión de estrategia, pero no se decidió nada particularmente importante.

Nosotros simplemente vamos a quedarnos parados cerca de los puntos de teletransporte, realmente.

O sea, pudimos contarles a Kuni y Kushitani sobre Negishi y todo eso, así que supongo que no pue una completa pérdida de tiempo, pero, aun así.

Negishi… Hmm.

¿Acaso cree Shun seriamente que pueda vencerla o qué?

Supongo que no sería la primera vez que él se presiona demasiado.

Hyrince también lo sabe, lo cual es probable que sea el motivo de por qué él estaba intentando detenerlo, pero no sé si eso hizo ningún bien.

Con suerte, Katia pudo retenerlo, pero ella no entiende lo aterradora que es Negishi, por lo que podría terminar queriendo creer que Shun la puede vencer, también.

El amor es ciego, después de todo.

Ella tiene una ridícula cantidad de fe en Shun, lo que significa que probablemente no pueda contar con ella demasiado.

Uf…




En realidad, soy bastante desafortunada, ¿no?

Lo mismo para Hyrince, también.

Regresé a mi habitación asignada tras la reunión, pero me duele demasiado el estómago como para dormir, por alguna razón.

Quizás salga a caminar un poco.

Tan pronto como abro la puerta y pongo un pie en el exterior, dos elfos están ahí, como si me estuvieran esperando.

Apenas logro reprimir mi ceño fruncido.

En cambio, los ignoro y sigo caminando y los dos hombres me siguen en silencio.

Dejadme en paz, ¿queréis?

Que pesaaaaados.

¿Qué les pasa a estos tipos?




No somos criminales, ya sabes.

No entiendo por qué tienen que vigilarnos en todo momento.

Mientras deambulo con irritación me encuentro con un grupo de gente reuniéndose cerca de donde estoy.

Parece que se están riendo, también.

Esto es raro.

En el tiempo que hemos estado aquí en la aldea de los elfos, no he visto reír ni una vez a ningún elfo.

Ni siquiera sonríen; solo hacen muecas todo el tiempo.

Pero todo el mundo del grupo frente a mí se está riendo y con ganas.

¿Está pasando algo divertido?

Echo un pequeño vistazo con naturalidad, sin esperar mucho.

Allí veo a Anna encogida, con una mejilla hinchada y colorada.

¿Eh?

Espera, ¿qué? ¿Qué está pasando aquí?

¿Es esa marca en la mejilla de Anna de un golpe?




¿Alguien la golpeó?

¿Y estos tipos se están riendo de ello?

“¡Hey, vosotros! ¡¿Qué os creéis que estáis haciendo?!

De inmediato, me puse a gritarles.

Lo elfos dejan de reír de inmediato y se giran para mirarme con cara de incomprensión.

Sus expresiones mecánicas me enojan aún más.

“Este es un asunto entre elfos. Los extraños no deberían meter sus narices donde no les pertenece”, dice uno de los elfos con sequedad.

Parece ser el líder de este pequeño grupo.

“Bien, vamos a dejar una cosa clarita, entonces. Anna es nuestra amiga. Eso quiere decir que no soy una extraña, así que soy libre de meter las narices aquí, ¿correcto?”

Me acerqué a él y lo agarro por el cuello.

“¿O debería meter mi puño en su lugar?”

Pongo la mano que me queda libre en puño y la preparo.

Me encantaría golpear la cara de este engreído elfo ahora mismo. Pero me obligo a contenerme.

Los dos guardas que me estaban siguiendo han sacado sus armas tras de mí.

¡Oh, venga ya!

Estoy tratando de mantener la calma aquí, ¿por qué tenéis que venir y encender las cosas?”

“¿Estáis seguros de que queréis apuntar vuestras armas contra mí? Soy un miembro del grupo del héroe real, ya sabéis. ¿Realmente queréis hacer del héroe un enemigo?”

Me dirijo a todos los elfos presentes. No solo a los dos de detrás de mío.

El elfo cuya camisa estoy sosteniendo se desprende de mi agarre.

“Vámonos.”

Todos los elfos dan media vuelta y comienzan a alejarse.

“Esperad justo ahí.”

Agarro del hombro al cabecilla y lo detengo.

“Discúlpate.”

“No hay necesidad.”

“Tal vez para ti no, pero no lo vemos del mismo modo. Pide disculpas. Ahora.”

El cabecilla elfo trata de deshacerse de mí de nuevo.

Clavo mis dedos en su hombro lo suficientemente fuerte como para mantenerlo en el sitio.

La cara del elfo se distorsiona de dolor.

“¿De verdad te crees que tus acciones quedarán sin castigo, niña?”

“Tú fuiste el primero que puso una mano sobre Anna, ¿o no? Te dejaré ir tan pronto como te disculpes. Adelante.»

Aún no se da por vencido.

Me encojo de hombros y empiezo a presionar más su hombro.

Al poco tiempo. Llega al punto en que podría empezar a romper cosas si presiono más fuerte-

“¡Está bien, está bien! ¡Perdón!”




Finalmente, se disculpa.

Cuando le dejé ir, me mira con rabia, pero se va sin decir nada más.

Al poco, las únicas personas que quedan son Anna, los cuatro elfos que nos hacen guardia y yo.

Los dos que están vigilando a Anna deben haber estado ahí cuando la violencia comenzó.

Si ellos tan solo se quedaron ahí de pie y observaron sin ayudarla, ¿para qué se supone que nos están protegiendo en primer lugar?

“Gracias. Me disculpo por el problema.”

“No te preocupes por eso. Sólo un imbécil inútil se quedaría parado sin hacer nada por ayudar”, le respondo, mirando fijamente a los guardias.

Sus cejas se contraen ligeramente, dando a entender que mi puya les llegó.

“Aun así, ¿qué hay de ti, Anna? Normalmente eres terrorífica cuando nos entrenas. ¿Por qué no simplemente les has dado a esos payasos una paliza?”

Estoy muuuuy familiarizada con la intensidad de Anna.




Ella es la que me ayudó a subir de nivel cuando era más joven, después de todo.

Nunca olvidaré el infernal entrenamiento por el que me hizo pasar en aquel entonces.

Todo eso está muy bien, pero ella también creía que comerse la carne de un monstruo fuerte te haría tan fuerte como él, por lo que ella siempre solía forzarme a engullir cosas de lo más más desagradable.

Cuando los recuerdos salen a la superficie, dejo escapar una risita de dolor.

“Si pudiera hacer tal cosa, no habría sufrido tanto.”

Anna mira a los cuatro elfos restantes.

Ahh.

Incluso si quisiera quejarse, no puede porque estos tipos están aquí.

“¡Sin embargo, no me puedo creer que se hayan tenido que unir por una chica! Para tener unas vidas tan largas, los elfos de verdad que se comportan como niños. Incluso los niños humanos de estos días no harían algo tan inmaduro.”

Como Anna no puede expresar sus preocupaciones, decido quejarme por ella.

…No es que yo sea la indicada para hablar, ya que en mi vida anterior yo misma fui una abusona.

“¿Los elfos son sieeeempre así? Supongo que ellos aún no han crecido, entonces. ¿Por qué sino harían algo que incluso un niño sabe que está mal? Estoy segura de que ese grupo de elfos debe ser extremadamente estúpidos.”

Uff, ¡ese ha ido donde duele!

Lo siento, ¡¿vale?! ¡Lo pillo! ¡Fui extremadamente estúpida e infantil en mi anterior vida!

“¡Pero estoy segura de que a partir de ahora todo irá bien! Estos tipos te protegerán totalmente si vuelve a pasar, después de todo. Ellos deben haber estado tan sorprendidos de que sus compañeros elfos hicieran algo tan vulgar que no pudieron ni moverse, ¿verdad, chicos?”

Dirijo una brillante sonrisa hacia los dos elfos que protegían a Anna, y sus caras se tuercen.

Están captando el fuerte sarcasmo que estoy dejando por aquí, entonces.

Pero saben que, si replican, tan solo estarán reconociendo que todos los elfos son en realidad así de vulgares.

Esa era a la parte a la que quería llegar, de todos modos.

Mira, quiero creer que los elfos no son realmente así de estúpidos.

Que ellos saben que lo que están haciendo es socialmente inaceptable.

Pero resulta que los elfos son ridículamente orgullosos.

No importa cuánto me burle de ellos, nunca van a admitir que, sí, ellos son tan estúpidos.




Así que todo lo que ellos pueden hacer es estar de acuerdo, en mi opinión.

“Muy bien. Informaremos a los otros elfos para que no manchen la dignidad de nuestra raza.”

Prácticamente puedo ver latir las venas en sus sienes, pero aun así cedieron.

¡Ey, lo hice!

Aunque tuviera que darme un par de puñaladas en el corazón en el proceso.

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