Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 4

Capítulo 37: Filósofo En El Barco

 

 

Tardamos un mes en concluir las negociaciones con los contrabandistas.

No fue tan difícil encontrarlos como pensábamos. Lo primero que hicimos fue ofrecer dinero a un informante, para que nos introdujera un intermediario que utilizamos para ponernos en contacto con los contrabandistas. Y una vez llegados a este punto, esperamos la respuesta por parte de los contrabandistas utilizando el intermedio de vuelta.

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Personalmente, solo me pareció un tanto repetitivo: pagar al informante, pagar al intermediario, pagar al contrabandista…. vamos, que en poco tiempo la mitad de nuestro dinero había desaparecido.

Qué ligera se ha vuelto mi cartera… Espero que nos sobre para poder alojarnos en alguna posada cuando crucemos el mar.

Si soy sincero, creo que habría sido más fácil, rápido y barato si hubiéramos hecho negocios directamente con los contrabandistas; pero por lo que he comprendido, los contrabandistas se mueven de forma organizada, por lo que si no utilizábamos un intermediario, no habríamos tenido oportunidad de contactar con ellos.

Me parece una forma muy ingeniosa de evitar que sus operaciones sean descubiertas… No logro entender bien toda su estructura, pero diría que está muy bien pensada.

En definitiva, terminar los preparativos para cruzar el mar nos tomó un mes. Un mes que me pareció tanto largo como corto al mismo tiempo, pero no importa, porque era necesario.

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***

 

 

Llegó el día acordado, a la medianoche, mientras la luna todavía no salía en el horizonte.

El lugar acordado es un muelle concreto que se encuentra en un borde apartado del puerto, donde hay menos movimiento. Estoy inquieto, y lo único que se puede oír en la noche es el sonido de las olas. En la costa, un bote sobre el que se encuentra una persona encapuchada con su sospechoso rostro cubierto parcialmente.

Como habíamos acordado previamente, vamos a hacerle entrega de la persona que queremos enviar de contrabando, por lo que dejamos que Ruijerd se vaya con el contrabandista. Como se especificó, Ruijerd tiene las manos esposadas a su espalda, por unas esposas que se nos solicitó comprar de un lugar concreto también.

«…..»

Para los contrabandistas, todos aquellos que transportan de forma ilegal son considerados esclavos, y el precio que tienen para el transporte de esclavos es un precio fijo de 5 monedas verdes. Una cantidad que ya había sido pagada.

Pero, por lo que nos comentó el intermediario, algunas personas solicitan un pago adicional durante el intercambio.

Malditos usureros…

«Bueno, lo dejo todo en sus manos.»

«…..»

El contrabandista no me respondió, tan solo asintió en silencio, hizo que Ruijerd se subiera al bote y le tapó la cabeza con un saco.

A bordo de la embarcación, un gran número de cabezas asomaban, todas ellas con sacos, por lo que puedo observar, solo hay 2 tripulantes a parte de los esclavos, el encapuchado y un barquero al que no pude verle la cara.

Me alegro de que ninguno de los esclavos sea un niño.

En cuanto Ruijerd se subió al bote y se colocó en su sitio, el contrabandista dio una señal, y el hombre que estaba sentado en la parte delantera de la embarcación que pensé que era un barquero, se puso a recitar un conjuro, haciendo que el bote se moviera por el frondoso mar sin hacer sonido alguno.

No logre escuchar el conjuro muy bien, pero me dio la impresión de ser magia de Agua capaz de controlar las corrientes y, usándolas, mover al bote hacia adelante.

Si es así, yo podría hacerlo también… ahora que comprendo el funcionamiento.

El bote avanzó una distancia por mar abierto hasta que acabó cruzándose con un barco mercante, junto al que se paró para hacerle entrega de los esclavos.

Parece que no saldrá hasta mañana.

Durante toda la travesía y desde montarse en el bote, Ruijerd estuvo mirando en mi dirección. Imagino que aun con el saco en la cabeza, puede saber dónde estoy. Yo por mi parte, no dejo de mirarle mientras se aleja.

Donna Donna Donnaaa Donna~ se aleja en un vagón… Bueno, realmente se está yendo en barco, y tampoco es que lo haya vendido… solo nos hemos separado durante un tiempo reducido.

***

 

 

Al día siguiente.

Vendimos el lagarto del que tanto hemos dependido durante todo el pasado año. El motivo es, porque hay un impuesto para que podamos montar a nuestro amigo lagarto al barco, y en el continente Milis se utilizan más los caballos para desplazarse.

La velocidad de un caballo es muy superior, y al cambiar de paisaje, ya no tenemos razón alguna para seguir yendo en lagarto.

Sin palabras, solo con gesto, veo a Eris darle un fuerte abrazo al cuello del lagarto.

Durante el viaje Eris y el lagarto fueron bastante cercanos, a menudo nuestra montura lamía la cabeza de Eris, cubriéndola de saliva, que era un líquido viscoso, que hacía… vamos, que el lagarto conseguía un efecto bastante erótico.

Hasta yo quiero lamer a Eris de pies a cabeza… Vaya, todavía tengo frescos los recuerdos por esos celos. Pero no importa, porque ese lagarto era amigo nuestro, parte del grupo Dead End… aunque si es así, mejor llamarle de otra forma a parte de lagarto, o por lo menos, darle un nombre. Pues vale, a partir de este día, su nombre será Gera, en honor a un marinero que quería hacer muchísimos amigos humanos.

«Es inesperadamente obediente, ¿lo habéis estado entrenando durante el viaje?»

El comerciante al que íbamos a venderle el lagarto se mostró impresionado.

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«Algo así.»

En realidad, quien lo entrenó fue Ruijerd. No sabría describirlo con ejemplos, pero no me cabe duda de que entre Ruijerd y Gera existía una estrecha relación entre amo y sirviente. No me cabe duda de que nuestro amigo lagarto sabía quién era el más fuerte de nuestro equipo… ahora que lo pienso, no tuvo una relación demasiado estrecha conmigo, es más, intentó morderme en varias ocasiones…

Recordar este hecho me irritó ligeramente.

«Jajaja, como era de esperar de alguien conocido como El Amo y Señor de Dead End, habiéndolo adiestrado de esa forma, no le tomará demasiado tiempo aceptar a un nuevo dueño. He de confesarle que a menudo, tenemos algún problema con el reajuste.»

El comerciante es de la raza Rugonia, un cara lagarto, como Jaril.

En el continente demoníaco, los lagartos entrenan lagartos… ¿en serio?

«Por supuesto, es normal que cuidáramos a nuestro preciado aliado, hemos viajado juntos durante bastante tiempo.»

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Cuando terminamos el intercambio, Gera (Lagarto) representó fielmente la canción Donna Donna, y en mis manos acabé recibiendo el dinero obtenido por la venta de mi aliado.

Pensándolo mucho, este dinero me está pareciendo sucio por algún motivo, qué extraño… Es probable que no debería haberle dado nombre, si no, me acabará afectando más de lo que esperaba. Así que… Adios, lagarto sin nombre, nunca me olvidaré de tu espalda.

«Snif…»

Pude escuchar los sollozos de Eris.

***

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Abordamos el barco después de vender al lagarto.

«¡Ludeus, mira! ¡Es un barco! ¡Qué grande es! ¡Waa! ¡Se balancea! ¡¿Qué es esto?!»

Nada más subir al barco, Eris se puso a correr energéticamente de un lado a otro. Puedo notar que ya ha olvidado su despedida del lagarto, es posible que su facilidad para adaptarse con tanta facilidad a los cambios sea uno de sus puntos fuertes.

La embarcación es un barco de vela hecho de madera, por lo que he escuchado, es un modelo muy reciente que terminaron hace tan solo un mes, y también qué este será su viaje de prueba a Puerto Santo, utilizándolo como su viaje inaugural.

«Pero he de decir, que no se parece a lo que recordaba.»

«¿Has visto algún barco anteriormente, Eris?»

Pero si es la primera vez que ves el mar…

«¿De qué hablas? pero si había uno en tu habitación, Ludeus, ¿no te acuerdas?»

Ahora que lo pienso, recuerdo haber hecho algo así. Qué nostálgico, recuerdo que fue la primera figura que hice para practicar magia de Tierra, luego se me ocurrió hacer una figurilla como las de anime y me puse a hacer la figura 1:10 de Roxy. Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que hice una estatuilla…

Como en este continente nunca sabía cuánto maná iba a necesitar ni cuándo, decidí evitar hacer cualquier entrenamiento que pudiera gastar demasiado poder mágico. Lo único que hice fue entrenar físicamente con Ruijerd y Eris, uniéndome a sus sesiones de entrenamiento.

Puede que este último año, haya flojeado un poco en mis esfuerzos por mejorar… es posible que cuando todo se calme, tenga que entrenar duramente durante algún tiempo para volver a estar en forma.

«Yo la hice a partir de mi imaginación, es normal que haya diferencias.»

Por no hablar de que este barco, por lo que dicen, es el más novedoso… aunque en realidad, no sé qué tiene de nuevo exactamente.

«Pues es algo increíble, mira que cruzar el mar en algo tan grande como esto…»

Eris no dejaba de mostrar su asombro e interés.

***

 

 

3 días después de ver el barco zarpar, echo un vistazo por la borda.

Estoy en un barco, ¿no es así? Y los barcos son una fuente inagotable de eventos… ¿me equivoco? Algo ocurrirá… estoy seguro, ¿estoy seguro…?

En mi mente, me imagino algo como delfines saltando junto al barco mientras la heroina los mira diciendo ¡Guau, míralos! ¡Son preciosos! y yo le diría algo así como Vaya, lo son, aunque tú sí que eres preciosa y ella me diría Ay, gracias, hazme tuya… y yo le diría, Vaya, vaya, veo que eres una gatita muy atrevida… ¿nos vamos mejor a otra parte?. Eso o algo completamente distinto.

Por ejemplo, si hablamos de barcos, lo normal es sufrir un ataque, no sé, de un barco fantasma, un pulpo gigante o calamar, o un dragón marino o simples piratas… me da igual, lo importante es que se hunda por el ataque, acabando a la deriva. Dejando atrás el barco, hundido en el fondo del mar, yo y la heroína (Eris) llegaríamos a una isla desierta, los 2 solos. Al principio me odiaría, pero viéndome trabajar tan duro, acabaría llevándose mejor conmigo y acabaríamos muy unidos tras todo lo vivido. Y eso, somos los 2 únicos en la isla, somos jóvenes, nuestras miradas se cruzan, la pasión explota, la sangre se calienta, sudamos entre juegas, vocecitas que resuenan, hasta desayunar juntos al amanecer. Vamos, lo que sería siendo el paraíso de Adán y Eva.

O no sé, si hablamos de pulpos, el destino de la heroína está más que escrito, un tentáculo atacándola por un punto ciego, primero agarrándola de un pie y levantándola en el aire, el tentáculo se retuerce por su cuerpo, las formas redondas son resaltadas y acariciadas, y por cosa del destino, una visión es liberada, aunque sea solo 1 de los 2 montes…

Pero la realidad es cruel.

Eris, en este instante, se encuentra en la cabina comunitaria en la que nos alojamos, tumbada con la cara pálida. Poco después de montarse en el barco y estar tan eufórica, comenzó a sentirse mal y a tener nauseas.

Nunca tuvo problemas viajando en el lagarto, me pregunto porqué en el reptil no tenía problemas… La diferencia de un medio de transporte a otro no es especialmente llamativa, es como ir en un columpio algo más grande, no entiendo porqué ha acabado así.

Y entre dudas y decepciones por falta de evento, el viaje continuó su transcurso.

***

 

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Pero el cuarto día, apareció un pulpo, o al menos creo que era un pulpo.

Cuando salí a ver qué pasaba, lo que vi fue un monstruo similar a un pulpo enorme de un color azul claro; aunque fue repelido casi sin esfuerzo por un grupo de rango S que protegía el barco.

Eh… ¿existían puestos de trabajo como escoltas de barco?

Habiendo pensado eso, le pregunte a un comerciante que andaba cerca y me dijo que se trataban de un grupo de aventureros especializado en proteger barcos durante los recorridos, el grupo en cuestión se llamaba Aqua Road.

Me recuerda mucho al nombre tan estrambótico de mi báculo, Aqua Heartia

Pero volviendo al tema, parece que tienen un contrato de exclusividad con los gremios que se dedican al transporte marítimo, y quizás por este motivo, aunque combatiendo en alta mar, parece que se han especializado en combatir monstruos de este tipo.

Pero al final, mucho pulpo, pero ningun evento en el paraíso, ni tentáculos excitantes… Menuda decepción.

Pero no obstante, hubo una ventaja, y es que estuve en primera línea para verles combatir.

Al principio, me reí de ellos por celebrar algo tan simple como esa victoria; el espadachín que combatía en primera línea era bueno, pero no tanto como Ghyslaine; el guerrero que interceptaba los ataques enemigos y aprovechaba para contraatacar era fuerte, pero no tanto como Ruijerd; el mago que finalmente consiguió acabar con el pulpo desde la retaguardia, era peor que yo.

En definitiva, al principio acabé bastante decepcionado, porque aun siendo aventureros de rango S, su habilidad no parecía tan alta; es más, llegué a cambiar mi opinión de que este mundo estaba repleto de personas más poderosas que yo, ya que, inesperadamente, podría haber estado equivocado hasta ahora.

Aunque me retracté, porque lo que estoy observando no son individuos, sino un grupo de aventureros que ha llegado al rango S; por lo que debería de importarme más su habilidad para trabajar en equipo, más que su capacidad individual. Porque realmente, fueron capaces de derrotar a un pulpo tan grande, aun con esa habilidad individual, acabaron como grupo de rango S; y eso es lo que importa.

En un equipo, si cada persona se dedica completamente a su función específica, el grupo en su conjunto obtiene una cantidad de poder muy elevado; y eso, en parte, es lo que le falta a Dead End.

Porque los integrantes de nuestro grupo son poderosos individualmente, pero me pregunto si no podríamos hacer más si trabajáramos mejor en equipo, o si quizás nos estorbamos los unos a los otros… porque Ruijerd es excepcional, quizás por haber combatido en un grupo armado, pero ha sabido adaptarse a nuestra forma de combatir. Cometamos el error que cometamos Eris o yo, siempre se adapta y lo soluciona; por otro lado, es fantástico a la hora de controlar a los enemigos, he llegado a verle dejar paralizado a un monstruo con una sola mirada.

Y aun con todo esto, Ruijerd es demasiado fuerte.

Le hemos obligado a combatir a nuestro lado con la excusa de trabajar como equipo y para que podamos obtener experiencia en combate, pero en realidad sería capaz de acabar con todos los monstruos con los que nos hemos enfrentado solo, por su cuenta. Esto es algo que nos ha beneficiado enormemente, pero debo reconocer la posibilidad de que nos haga considerarnos mejores de lo que somos.

Personalmente, intento mantener una mente fría a la hora de combatir como grupo y organizarnos, pero por mucho que diga esto, no somos capaces de organizarnos tanto como grupo; cuando de verdad importa, acabo centrándome demasiado en los enemigos que se acercan a mí, lo que nos lleva a depender muchísimo de Ruijerd en combates contra múltiples enemigos, porque Eris es incapaz de hacerlo.

Eris por mucho que siga mis instrucciones al pie de la letra, no es capaz de adaptarse y amoldarse a la situación; sino que en cuanto tiene un enemigo ante ella, se centra en él y se olvida de lo demás.

Podría decirse que es una bárbara entrando en furia, porque cuando lo hace, deja de seguirnos el ritmo a Ruijerd o a mí; por mucho que no es necesario que se adapte a Ruijerd.

Por esta razón, me da algo de miedo pensar en lo que haremos si tenemos que combatir sin Ruijerd a nuestro lado, no me creo capaz de apoyar correctamente a Eris, y por mucho que tenga un ojo místico, solo tengo 2 manos, una para protegerme a mí, y otra para proteger a Eris. Y con solo una de mis manos, podría no ser suficiente para conseguir mi objetivo.

Me da miedo pensarlo… en cuanto crucemos el mar tenemos que reunirnos con Ruijerd.

«Ludeuwus…»

Eris subió a la cubierta del barco tambaleándose y con una cara pálida, el olor que la rodea me recuerda que tiene ganas de vomitar, pero también que no le queda nada en su estómago.

«E-estoy sufriendo… y me dejas… ¿para venirte aquí…?»

«Lo siento, pero quería ver el mar un rato.»

«Eres cruel…uppu…»

Tambaleándose, acabó agarrándose a mí para sostenerse con los ojos llorosos.

Su mareo no ha desaparecido.

***

 

 

Llegamos al quinto día, y Eris seguía en la cabina, todavía sintiéndose mal como durante todo el resto del viaje; mientras yo le prestaba toda mi atención, haciéndole compañía.

«U-uuu… me duele la cabeza… cúrame…»

«Claro, claro.»

Es algo que escuche de un marinero, pero por lo visto las nauseas por mareo se pueden aliviar un poco con magia curativa, y tras probarlo, Eris me confirmó que se sentía ligeramente mejor.

Supongo que tendrá que ver con que el mareo es el resultado de información contradictoria en el sistema nervioso central, así que con magia curativa dirigida a la cabeza, esa información contradictoria causa el mareo que elimino; pero el origen sigue estando.

Pero dicho esto, para calmarla, es lo que estoy haciendo, aunque cuando me detengo el malestar vuelve y tampoco es que la haga sentir muchísimo mejor.

«Oye… ¿acaso… voy a morir…?»

«Me parecería muy chistoso que te murieras por un mareo.»

«Pues yo no le veo la gracia…»

No hay nadie más en la cabina comunitaria, aunque sea bastante grande, pero da la impresión de que no mucha gente viaja del continente demoníaco al continente Milis.

No sé si se debe a que las tasas para viajar para las razas demoníacas son bastante altas o porque vivir en el continente demoníaco es mucho más económico o sencillo; es información que desconozco.

Pero en esta cabina, solo nos encontramos Eris y yo, una habitación grande, oscura y tranquila; con una Eris sin fuerza alguna para poder resistirse, y yo, que en estos 5 días no ha hecho otra cosa más que encargarme de cuidar a la pequeña Eris.

Al principio no hubo problema, pero cuando empecé a curarla la cosa se complicó, porque para curar a Eris necesitaba tocar su cabeza y como tenía que curarla casi constantemente lo más cómodo era que pusiera su cabeza sobre mi regazo, para llegar con facilidad a su frente, cosa que hago continuamente.

En esta situación, empiezo a sentir algo extraño… bueno, decir extraño sería bastante engañoso, así que lo diré abiertamente: me estaba empezando a excitar.

Por favor, no penséis que soy un degenerado, pensadlo con atención, en un cuarto solos y Eris, la que normalmente es fuerte y altiva, se encuentra ahora bastante débil con ojos llorosos con una respiración agitada, y encima diciéndome con una vocecita suplicándome…

«Por favor, te lo ruego, hazlo (cúrame) ya…»

Mi cabeza, por su cuenta, ha hecho lo posible para evitar escuchar la parte de cúrame en la medida de lo posible; y, pobre de mí, solo puedo ver sus palabras como una invitación por parte de Eris para hacer cosas serias…

Claramente, sé que este no es el caso, y que lo hacía porque se encontraba mal. Nunca me he mareado, pero viéndola, sé que es algo insufrible; y poniéndole la mano en mi frente, entiendo que no es una situación erótica. Pero no obstante, acariciar la cabeza de una chica de mi edad, mientras noto su calor corporal, no puedo negar que es estimulante.

Básicamente, aunque no fuera una situación erótica, era estimulante, y esa estimulación aunque fuera muy reducida, se había prolongado durante suficiente tiempo para llevarme a una situación peligrosa.

Curarla implicaba tocarla, tocarla implicaba cercanía, cercanía implicaba… que Eris en su totalidad, se encontraba en mi campo de visión, su rostro, sudor recorriendo su piel, su cuello, su pecho…

Y por si fuera poco, Eris, una persona que siempre me ha golpeado cuando la tocaba, aunque fuera accidentalmente, o hasta cuando no la tocaba, se encontraba exhausta y sin fuerzas; convirtiéndola, en pocas palabras, en un blanco fácil.

Habiendo llegado hasta aquí y con todo lo que hemos vivido, ¿no puedo decir ya que es mi Eris? ¿Eso no me permite disfrutar de ella en esta situación?

Estos pensamientos comenzaron a florecer en mi cabeza.

Estoy casi 100% seguro de que aunque le arrancara la ropa y me dejara llevar por la lujuría, Eris no se resistiría, o más bien, no podría resistirse. Me la puedo imaginar, sin fuerzas, una cara llena de resignación y con lágrimas corriendo por sus mejillas, pero no tendría más remedio que aceptarlo.

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Solo imaginar ese tipo de escena, coloca a Arturo frente a Excalibur; y ese mismo Arturo me está gritando en mi mente, suplicándome.

Arturo: Eris no puede resistirse, es una oportunidad única, es el momento de despedirse de ESO de una vez por todas.

Mientras que el Merlín de mi interior me dice que lo soporte.

Merlín: Ya habías decidido tu curso de acción, ¿no es así? ¿No habías decidido esperar hasta vuestra promesa que se cumplirá cuando tengas 15 años? O por lo menos, habías decidido esperar hasta la finalización del viaje, ¿lo recuerdas?

He de decir que estoy a favor de Merlín, pero mi resistencia está a punto de ceder…. No sé, por ejemplo… podría limitarme únicamente a acariciar su pecho, porque no me cabe duda de que es suave… aunque hay otros aspectos; no tengo problemas en que los pechos femeninos sean suaves y voluptuosos, pero tampoco me importa que en el centro de esa sensación esponjosa aparezca una parte firme… El Santo Grial que mi Arturo anhela, y si Gawain (mi mano derecha) se hiciera con él… ¿qué ocurriría? ¿La batalla de Camlann?

Pero no quiero que os equivoquéis, no solo me interesa el Santo Grial por esa sensación de firmeza; porque Eris se está desarrollando cada día, entrando de pleno en su pubertad, y viendo la figura de su madre, parece que se está acercando a gran velocidad a sus genes maternos, en especial en una sección de su cuerpo. Ya puedo decirlo casi con total seguridad, Eris se convertirá en una belleza voluptuosa y atractiva que hará que todo hombre a su alrededor se gire para observarla. Puede alguno pensara Meh, si fueran un tamaño algo menor, me gustarían más, para gustos los colores, y a esa misma persona le podría decir.

¿Sabes? Yo estuve con ella en el momento exacto en el que tuvo ese tamaño del que hablas.

Mushoku Tensei Volumen 4 Capítulo 37 Novela Web

 

«….Hahhh… hahh…»

Mi respiración es cada vez más errática, y Eris me mira preocupada.

«¿L-Ludeus…? ¿E-Estas bien?»

Su voz capta toda mi atención; porque al estar acostumbrado a su voz estridente y demasiado elevada que a veces es un tanto desagradable, me he encontrado con una vocecita suave que adormece mi mente.

«Hahh… hahh… estoy bien, no te preocupes. Ante todo, te lo he prometido…»

«… si es tan duro para ti, no es necesario que te fuerces tanto, lo sabes, ¿no?»

«¡!»

¿¿Con ese no es necesario que te fuerces tanto se refiere a que no hace falta que contenga mis ansias?? ¿De verdad puedo hacer lo que sea?

.

..

….Era broma. Sé que se refiere a que si me estoy quedando sin maná por curarla puedo parar, lo sé, y también sé que confía en mí, y bajo ningún concepto aceptaría que me aprovechara de ella en esta situación, además que tampoco quiero traicionar su confianza. Puedo prometer que Ludeus Greyrat no piensa traicionarte, Eris; porque eso es lo que significa estar a la altura de las circunstancias….. Vale, voy dejar de pensar, voy a actuar como una máquina, una máquina que lo único que hace es aplicar magia curativa; un robot sin emociones. No voy a desviar la mirada a donde no debo, porque como mire a Eris a la cara otra vez, enloqueceré; por esto, cierro los ojos. Tampoco voy a escuchar la voz de Eris, porque perderé la razón; por esto, intento no escuchar lo que me rodea. Soy un ser en calma, no tengo deseo alguno, no pienso enloquecer; con este mantra, cierro mi corazón……

No obstante, el calor que puedo sentir en mi mano al tocar la frente de Eris, así como el olor que desprende tan cerca mía… hacen que mi determinación se desvanezca apenas 1 segundo después de formarla.

Voy a entrar en frenesí, estoy al límite, no puedo más…

«Eris, ahora vengo, voy al baño.»

«…ahh. Así que tenías que ir al baño… tomate tu tiempo…»

Miro a mi espalda y puedo ver lo fácil que fue que Eris me creyera, pero rápidamente salgo del cuarto. Busco un lugar solitario y rápidamente encuentro uno.

.

..

Pasado un rato, vuelvo con una sonrisa en la cara.

«Uf…»

Ahora veo el mundo desde otra perspectiva, con otra filosofía, pero lejos de detenerme en esto, cierro mis ojos para volverme más fuerte.

Parezco un sabio filósofo…

«Ya estoy de vuelta.»

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«Hola de nuevo.»

Regresé a la cabina comunitaria con una expresión facil cercana a la de un iluminado por las enseñanzas de Buda, convirtiéndome en una máquina de curaciones mágicas.

«… ¿Hmm? ¿Rudeus, comiste algo?»

«¿Eh?»

«Sniff-sniff… hueles raro…»

Olvidé lavarme las manos… Tehepero.

***

 

 

Cuando terminó nuestro viaje y Eris por fin pisó tierra, no tardó en recuperar su energía de siempre.

«¡No quiero volver a viajar en barco!»

«Lo siento, pero aun tenemos que coger otro para llegar al continente central desde Milis.»

Escuchando mis palabras, pudo notarse claramente su decepción y tristeza al imaginándose repetir la situación; aunque poco después, me dio la impresión de que recordó algo que ocurrió en el barco y me hizo una petición algo preocupada.

«Esto…. Cuando llegue ese momento, ¿podrías curarme con tu magia otra vez?»

«Sin problema, pero es posible que la próxima vez acabe haciendo algo pervertido.»

Lo dije muy seriamente.

Soportar las ansias teniendo a Eris en ese estado de indefensión es casi una tortura.

«Uu… ¿Por qué saltas ahora con algo así?»

No lo considero algo malo, es la cruda realidad. Imagina como se siente un perro al que le ponen la comida delante pero le obligan a esperar y aguantar el hambre; porque te diré que lo que se siente es como si el estómago estuviera totalmente vacío mientras la comida te habla diciéndote cosas como Cómeme, venga haciendo que mi estómago ruja. Y en esos casos, por mucho que puedas intentar saciarte con agua, el estómago vacío seguirá estándolo, haciendo que el estómago pida comida mientras la comida sigue delante tuya ofrecida como un gran banquete.

«Hice todo lo posible por soportar las ganas, pero Eris, eres adorable.»

«Q-qué se le va a hacer… la próxima vez no pasará nada si solo tocas un poco, pero no demasiado, ¿vale?»

El rostro de Eris se pone de un color rojo intenso.

Qué mona es… Pero hay demasiada diferencia entre mis ansias y ese poco del que hablas.

«Lo lamento, pero no es algo que se pueda saciar solo con tocar; si de verdad estás preparada para lo que pueda ocurrir te ayudaré con tu mareo en el próximo viaje.»

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Eris se queda sin palabras.

Prefiero que no tengas unas expectativas tan altas de mí, si no lo haces, no podré cumplir nuestra promesa; si eso ocurriera, es probable que ambos nos sintiéramos mal por ello.

«Pero dejando eso a un lado, vamos, Ruijerd nos espera.»

«S-sí, claro.»

Eris volvió a su ánimo de siempre con rapidez, y sonriente, siguió caminando a buen paso. Frente a nosotros, el paisaje urbano era similar al de Puerto Brisa, pero nos encontrábamos por fin en Puerto Santo, la ciudad más al norte del continente Milis.

Finalmente llegamos al continente Milis… aunque todavía tenemos un largo camino por delante.

«Ludeus, ¿pasa algo?»

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«No, no es nada.»

Mejor no tenemos en cuenta lo que nos queda todavía, sino que nos esforzamos en llegar a la siguiente ciudad.

«Continuemos.»

Los contrabandistas no tendrán las mercancías hasta el día siguiente, y como aprovechamos para cambiar nuestra divisa en el continente demoníaco no tenemos motivos para ir al gremio de aventureros, por lo que nos dirigimos en primer lugar en busca de una posada para poder dejar atrás el cansancio que se acumuló durante el viaje en barco.

Finalmente, y tras varios acontecimientos, conseguimos llegar al continente Milis.

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