Dungeon ni Deai wo Motomeru no wa Machigatteiru Darou ka (NL)

Volumen 8

Historia Corta (SS) 1: Cita en la Librería

 

 

–¿Cranel-san?

Era el principio de la tarde, envuelta en el perezoso calor del sol. Ryuu había salido a comprar para el bar cuando de pronto se encontró por casualidad con Bell.

- Gracias ( ◠‿◠) -

–Ah… Ryuu,-san.

Bell respondió con una expresión que claramente indicaba cierta incomodidad. Enfrentándose el uno al otro estaba Ryuu, vestida con su uniforme de camarera, y Bell en ropa común, habiendo dejado su equipo en casa. Ambos brazos de Bell sostenían una enorme pila de gruesos y pesados libros.

–¿Qué son esos libros? ¿A dónde los llevas?

Preguntó Ryuu.

–Ha, hahaha… eh, um…




Bell se puso nervioso.

Ryuu había preguntado con la intención de ofrecer su ayuda, pero Bell le devolvió una risa fingida. Bell sudaba y tenía las mejillas enrojecidas. Mientras cargaba protectoramente la pila de libros, Bell retrocedió lentamente. Los ojos azules de Ryuu se entrecerraron.

Teniendo en cuenta el comportamiento culpable de Bell, era posible que los libros que llevaba eran del tipo pervertido que disfrutaban los desagradables Dioses masculinas. Si ese fuera el caso, Ryuu no podía dejarlo pasar. Por el bien de ambos, la enamorada Seal, así como permanecer fiel a la virtud de los Elfos, Ryuu cerró la distancia con Bell a una velocidad imperceptible. Verdaderamente la velocidad de una ex-Aventurera que había alcanzado el Lv. 4.

Ignorando al asombrado Bell, Ryuu tomó un libro de la pila.

–¿¡Qu…!?

Bell exclamo.

–¿Estos son… cuentos de hadas? No, ¿Registros Heroicos>?

Ryuu murmuró de manera inquisitiva.

Habiendo abierto el libro mientras Bell dejaba escapar un chillido extraño, una ilustración extendida en una página le llamó la atención. Representaba a una guerrera Elfa, emitiendo ondas de escarcha, enfrentándose a un enorme monstruo.

–¡No, eso es… um…! Mientras estaba limpiando las estanterías de nuestra sede, encontré un libro que había leído en mi infancia. ¡¡Después de leerlo de nuevo, me sentí algo nostálgico y um…!!

Bell tartamudeó.

–…

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

–Y así, um, ya que hoy fue un descanso del Calabozo… Pensé que también podría ir de compras por las librerías y reunir estos libros…

Bell le explico mientras su voz disminuía.

Tal vez sintiéndose avergonzado de ser atrapado comprando <Registros Heroicos> a su edad, el rostro de Bell se enrojeció mientras miraba hacia abajo.

Ryuu, quien siempre estaba compuesta, fue tomada por sorpresa por la explicación y miró a Bell sin comprender, pero pronto recuperó sus sentidos y sonrió para sí misma. No había ninguna razón por la que Bell debiera sentirse avergonzado por ello, de hecho, esto era muy parecido a él, pensó mientras se sentía culpable por dudar de él en primer lugar.

–… ¿No tienes una bolsa?

Ryuu le preguntó mientras devolvía el libro.

–Tenía una antes, pero… el fondo se rompió debido al peso de los libros justo entonces.

Respondió Bell con una sonrisa avergonzada.

–Entonces, ¿Qué te parece si te ayudo?

Preguntó Ryuu sin dudarlo.

–¿Eh?

–Tienes un temible número de libros. Te ayudare.

A pesar del anterior comportamiento sospechoso de Bell, Ryuu no podía perdonarse a sí misma por dudar de él. Su seria naturaleza Elfica le obligaba a hacer al menos eso para compensar.

Viendo esto, los ojos de Bell se llenaron de gratitud.

–U-Um, lo siento por esto. Además, ¿No estás en medio de las compras para el bar?

Bell pregunto.

–Tengo hasta la noche para terminar mis compras. No hay nada de qué preocuparse. Además…

Respondió Ryuu.

Mientras tranquilizaba al preocupado Bell, Ryuu repentinamente entregó una línea que cruzó su mente.

–Este viaje será ciertamente peligroso. Después de todo, cruzaremos la extensa Ciudad Laberinto mientras buscamos los registros de los legendarios Héroes.

Ryuu dijo solemnemente.




Era una línea basada en <Registros Heroicos>, dicha a un Héroe que se embarcaba en una aventura en busca de un objeto legendario. A pesar de parecer un poco avergonzado, la expresión de Bell se llenó de alegría al escuchar la actuación de Ryuu en esa línea. Era como si fuera un niño a quien su hermana mayor le estaba leyendo <Registros Heroicos>.

–En ese caso… gracias. Por favor, acompáñeme a través de este inquietante viaje.

Bell le agradeció

–Es un placer.

Respondió Ryuu.

Sonriendo ante el entusiasmo de Bell, Ryuu se embarcó con el joven en una búsqueda de registros heroicos.

Primero compraron dos bolsas de compra resistentes, metieron los libros adentro y fueron a buscar en el distrito oriental de la ciudad. Los <Registros Heroicos> que Bell buscaba eran especializados y ninguna tienda los tenía todos en existencia. Visitaron tiendas operadas por Beastman independientes, varios puestos repartidos por los callejones con sus mercancías expuestas sobre sábanas depositadas en el suelo y el mercado de pulgas.

El día pasó mientras ambos se estiraban, alcanzando los libros en librerías oscuras y se arrodillaban, inspeccionando los lomos de los libros disponibles en el mercado de pulgas. Cada vez que Ryuu encontraba un título que Bell buscaba, él se sentía encantado. Finalmente, el viaje los condujo a ambos cerca de una antigua librería.

–Ryuu-chan, Ryuu-chan~

–¿…?

Mientras caminaba con Bell por las calles, alguien hizo señas hacia Ryuu. La persona en cuestión era una mujer humana mayor que frecuentaba su cafetería. Disculpándose con Bell, Ryuu se dirigió hacia la mujer haciendo señas. (NT: Recuerden que <La Señora de la Abundancia> es una cafetería para las personas comunes durante el día, y un bar durante la noche para los Aventureros.)

–Así que por fin, encontraste una “buena persona”, ¿¡Huh!?

–… ¿…?

–¡No hay necesidad de hacerte la tonta! Estás en una cita ahora mismo, ¿Verdad?

Un largo silencio siguió antes de que Ryuu entendiera el significado de la aguda declaración de la mujer.

–Seal-chan lo está haciendo bien por sí misma y lo sabes, ya que eres tan hermosa, he estado pensando que sería genial si encontraras a una buena persona pronto… Pero ya que no vi a nadie pasando el rato contigo, me estaba preocupando. ¡Ver esto es un gran alivio!

Dijo la mujer mientras alternaba miradas entre Ryuu y Bell, quien estaba parado a corta distancia, esperando que su conversación terminara.

Teniendo en cuenta cómo Bell y Ryuu estaban sosteniendo cada uno bolsas a juego mientras visitaban tranquilamente las librerías de segunda mano, todo el tiempo participaban en una conversación amistosa—

Ya veo, ya veo… Esto es malo.

Pensó Ryuu.

–Por no mencionar, que es el vencedor del <Juego de Guerra>, el <Pequeño Novato>, ¿Verdad? Seguro que tienes altos estándares—

–No es una cita.

–¿Eh? Pero—

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

–No es una cita.

–Ry-Ryuu-chan—

–No es una cita. Y por favor, asegúrate de no hablar de esto con Seal.

Ryuu interrumpió una vez más mientras se acercaba a la mujer con una expresión seria.

–O-Ok.

La señora tartamudeó mientras asentía furiosamente.

Esto definitivamente no es una cita y no tengo ninguna mala intención, eso es cierto, sin embargo, este sentimiento de culpabilidad cuando pienso en Seal es… Quizás debería separarme de Cranel-san aquí… No, eso sería demasiado irresponsable… sólo dudar de él sin ningún motivo, ofrecer mi ayuda, sólo para dejarlo a mi propia conveniencia… No habrá fin a la vergüenza.

Mientras caminaba de regreso hacia Bell, los pensamientos de Ryuu giraban en conflicto. Su conciencia culpable hacia Seal se enfrentaba con su gratitud hacia Bell, dejándola en un bucle.

–Ryuu-san, ¿Sucedió algo? Parecía que era una conocido tuya, pero…

Bell preguntó mientras miraba a Ryuu con una sensación de preocupación.

–… No, no pasó nada. Vamos.

La decisión que tomo Ryuu cuando regresó con Bell fue continuar su búsqueda de libros. En un rincón de su corazón, se disculpó con Seal.

–Hemos reunido una gran colección, ¿No es así…? Muchas gracias, Ryuu-san.

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

–Me alegro de haber podido ayudar.

Después de caminar por todas partes, ambos finalmente se sentaron en un banco de madera en el lado oriental del Parque Central. Las bolsas colocadas a sus pies se habían hinchado hasta el punto de estallar. Bell parecía muy contento de haber logrado reunir tantos libros de <Registros Heroicos>. Viendo esto, la expresión de Ryuu también se aflojó.

–¿Leíste los <Registros Heroicos> cuando eras una niña?

Preguntó Bell.

–No, el deber de mi familia era el de guardianes… mi familia se encargaba de proteger a nuestra aldea a lo largo de las generaciones, así que no tuve mucha oportunidad. Incluso cuando llegué a esta ciudad… Si te parece bien, ¿Podrías contarme sobre los cuentos?

Ante el telón de fondo de una fuente de agua chispeante mientras dispersaba los rayos del sol, Ryuu hizo la pregunta. El rostro de Bell de repente brilló y se inclinó hacia adelante como un conejo emocionado.

–¡Claro, déjamelo a mí! Um, ¿Con cuál debería comenzar…? <Oratoria del Calabozo> es un título famoso, por otro lado, <Leyenda Sagrada del Calabozo> es algo desconocido, hmm.

Ver al normalmente reservado Bell repentinamente volverse tan hablador mientras comenzaba a sacar los libros de las bolsas hizo que Ryuu se sintiera bastante desconcertada. Al mismo tiempo, también era bastante refrescante ver que Bell tenía ese lado—cómo podía ser tan apasionado por algo como otros de su edad.

–Y mi abuelo dijo que le gustaba la historia de <Argonaut> y…

Bell conocía muchos títulos de los que Ryuu nunca había escuchado y le dio una descripción detallada de cada uno. Mientras describía los <Registros Heroicos>, sus ojos rojos brillaban como una piedra preciosa de rubí. Ryuu sintió que su mirada quedaba envuelta por ese brillo y una sensación de tranquilidad se apoderó de ella. Envuelta en esa tierna sensación, sintió un agradable dolor en su corazón. Inconscientemente, Ryuu sonrió mientras separaba sus labios.

–A mí… me gustas cuando estás hablando de los <Registros Heroicos> de esa manera.

Ryuu murmuró.

–¿Eh…?

El rostro congelado de Bell se sonrojó abruptamente.

–No, eso fue… um, por favor no lo tomes de la manera equivocada. ¿Cómo podría decirlo…? Eras encantador y rebosante de inocencia infantil… Era ese tipo de sentimiento.

–¿I-Infantil…?

Los hombros de Bell cayeron al escuchar el seguimiento de Ryuu. Como si compartiera las emociones de Bell, Ryuu se dio cuenta de su error y trató de reformular su comentario, pero no pudo encontrar las palabras adecuadas. El cálido rubor no se alejaba de sus mejillas, ni su corazón palpitante se calmaba. El resultado fue que los labios de Ryuu se abrieron y cerraron silenciosamente.

No es una mentira…

Por un momento, Ryuu bajó los ojos y se enfrentó a las emociones dentro de ella.

Esos ojos encantadores, brillantes como las numerosas historias de las que hablaba… Me gustan.

Después de comprobar sus verdaderos sentimientos, Ryuu levanto la mirada.

–Cranel-san… lo que acabo de decir no fue una mentira.

Dijo Ryuu, mirando directamente hacia delante, lejos de Bell.

–Así que… por favor dime más sobre esas historias.

Continuó Ryuu mientras observaba subir y bajar la fuente de agua.

—Porque quiero volver a ver esos hermosos ojos.

El deseo en su corazón se transformó en palabras transmitidas a Bell. Ryuu tomó suavemente el libro de las manos de Bell y lo colocó en su regazo. Al ver esto, Bell sonrió.

–¡Por supuesto!

Su voz despreocupada estremeció las estrechas y puntiagudas orejas de la Elfa. Acariciando cariñosamente la portada del libro en su regazo, Ryuu cerró los ojos y sonrió.

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