Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 10

Interludio 1: El Señor Demonio Holgazán

 

 

Mientras me relajo en mi oficina en el castillo del Señor Demonio, retiro mis pies de encima del escritorio, el sonido de unos pasos atronadores llega a mis oídos.

Irrumpen en mi habitación y pasan por la puerta sin ni siquiera picar.




“Es de muy mala educación interrumpir en el cuarto de una dama sin ni siquiera picar ¿no crees?”

“¿Tú te denominas una dama? Ya, claro. Vaya broma.”

Es el hermano pequeño de Balto, Bloe, quien ni siquiera intenta ocultar su desdén por mí como de costumbre.

Está enfadado de que apareciera de la nada y asumiera el trono en lugar de su hermano mayor.

Pero Balto ha sido perfectamente cooperativo conmigo y no ha hecho intentos de rebelarse. Así que supongo que generosamente permitiré a su hermanito pequeño su extrema rudeza.




No estoy enfadada. No estoy nada enfadada, ¿vale?




“¿Y bien? Debes haber venido por alguna razón, ¿sí? Balto no está aquí ahora mismo, por si no lo has notado.”

Bloe me odia, así que me evita tanto como puede.

Por lo que si él está aquí ahora, debe necesitar algo de mí, o puede estar buscando a su hermano.

“He sido enviado aquí para darte esto, ¿de acuerdo?”

Bloe pisotea hasta mi escritorio y levanta sus manos como si fuera a tirar algo con todas sus fuerzas, luego cambia de parecer en el último segundo y lo coloca allí con suavidad.

¿A qué está jugando este tipo?

“Em vale. Gracias, supongo.”

“Mm-hmm.”

Su voz carece de su habitual fuego.

¿Ha pasado alguna situación impactante recientemente o algo?

Bueno, supongo que tampoco me importa cómo se siente Bloe.




Mirando al objeto en mi escritorio, descubro que es un sobre que contiene una carta,

Tan pronto como lo recojo, puedo sentir que no es papel normal. A juzgar por la suave textura, Blanca debe haberlo hecho ella misma.

Ahora que sé quién envió la carta, la abro y hojeo su contenido.

“¿En serio?” murmuré sin pensar.

Las varias hojas de papel en el sobre contienen los nombres de los cabecillas que están tramando una rebelión, el recuento y la composición de sus fuerzas, el alcance de su influencia, lo bien abastecidos que están y otra información detallada.

No tengo ni idea de cómo demonios encontró todo esto o por qué.

Blanca siempre se las arregla para hacer volar por los aires mis expectativas.

“Bloe.”

“¿Huh?”

Mientras Bloe empieza a irse de la habitación, lo llamo.

Por cierto, solo han pasado escasos segundos desde el momento en que Bloe me entregó la carta y el momento en que acabé de leerla.

Así que desde el punto de vista de Bloe, me entregó la carta y se giró para salir, y lo paré casi inmediatamente.

Solo puedo lograr esto gracias a la habilidad de Pensamiento Súper Acelerado, pero Bloe no lo sabe, así que para él probablemente parecerá que le he parado sin molestarme a haber leído la carta primero.

Tampoco es que me importe lo que piense.

“Lee esto.”

Naturalmente, mi demanda le hace estallar una vena de la cabeza, pero eso no es de mi incumbencia.

“¡Escucha, tú!”

“Una vez la hayas leído, llévasela a Balto. Y dale un mensaje de mi parte. “Encárgate de ello.”” Ignorando sus fanfarronadas, continúo con mis órdenes. “Órdenes del Señor Demonio.”

“¡Tch!”

Bloe se queja mucho, pero hace lo que le dicen. Supongo que en el fondo es un buen trabajador.

Mientras Bloe lee la carta de mala gana, su expresión cambia lentamente de malhumorado a completamente serio.

Aunque sus cejas permanecen fruncidas todo el tiempo.

“¿Es esto cierto? ¿Estás segura?”

Bloe parece dudoso.

Pero el gran nivel de detalle deja pocas dudas.

Por difícil que pueda ser de creer, hay tantas pruebas que es casi imposible negarlo.

Aunque creo que Bloe está aún más alucinado porque fue Blanca quien se la entregó a él para que me la diera a mí.

Desde su perspectiva, Blanca probablemente parezca una princesa aislada, no una combatiente de ningún tipo. Siempre está encerrada en la mansión del duque, por lo que no está del todo equivocado.

De hecho, ni siquiera yo sé cómo se las arregló Blanca para conseguir toda esta información vital, cuando nunca abandona la mansión, o qué la motivó a hacerlo.

Y si eso es un misterio para mí, debe ser todavía más confuso para Bloe.

“…”

Bloe sale sin ninguna otra palabra, mirando a la carta.

Tío, al menos di algo.

Técnicamente soy el Señor Demonio, osease tu jefe.

Mira, este es su problema. Incluso si es un buen trabajador en su mayor parte, carece de sentido común en cosas como esta.

No es de extrañar que no sea popular entre las mujeres.

Ahora que Bloe se ha ido, vuelvo a poner los pies sobre el escritorio.

Para ser honesta, no tengo nada que hacer, así que estoy súper aburrida.




Bueno, supongo que hay muchísimas cosas que podría estar haciendo si quisiera, pero es más efectivo si no realizo esas cosas yo misma, creo.

Hay un montón de tipos como Bloe que me detestan, incluso aunque la mayoría de ellos no están conspirando activamente para rebelarse.

Especialmente porque le he mostrado mi verdadera fuerza a un puñado de personas, como Balto.

La raza demonio es una meritocracia. Así que por supuesto que un Señor Demonio tiene que ser muy poderoso.

Y este poder tampoco está solo limitado a la batalla.

La destreza política de Balto también se reconoce como una especie de poder, por ejemplo.

Y la persona que es elegida Señor Demonio normalmente es un demonio conocido e influyente.

Alguien que ha sido popular desde antes de convertirse en Señor Demonio.




La mayoría de la gente está satisfecha con este tipo de elección.

Pero yo ni siquiera soy un demonio, mucho menos conocido.

Sí, supongo que soy medianamente famosa como la más antigua de las Bestias Divinas Ancianas, pero nadie establecería esa conexión entre las leyendas y yo a no ser que yo misma corriera la voz.

Para la mayoría de los demonios, probablemente parezca que una persona aleatoria de una fuerza y origen totalmente desconocidos apareció de la nada y se convirtió en Señor Demonio.

Es natural que haya mucha gente enfadada por eso.

Y en última instancia, esa ira alimenta las fuerzas que Blanca encontró moviéndose en secreto.

Así que ¿por qué no les muestro lo fuerte que soy? Porque no quiero que nadie huya.

Una cosa es gobernar con miedo, pero si se le añade un poder militar tan abrumador a esa ecuación, entonces es ir demasiado lejos.

En teoría, yo soy lo suficientemente fuerte como para aplastar la totalidad de la raza demoniaca yo sola.

Y si las cosas se complican, estoy dispuesta a hacer exactamente eso.

¿Qué haría la raza demoniaca si supiera todo eso?

Si simplemente me obedecieran para salvar sus pellejos, sería perfectamente aceptable.

Pero si huyen, eso es un problema.

Verás, cambiar las tornas con los aspirantes a rebeldes que vienen tras de mí es pan comido.

Soy lo suficientemente fuerte como para hacerlo sin despeinarme.

Pero si se dispersan y huyen en todas las direcciones, estoy jodida.

No tengo el tiempo ni el personal como para perseguirlos a todos, reunirlos y deshacerme de ellos.

Podría ser posible si usara a las reinas restantes y mis otros descendientes, pero entonces toda la guerra de humanos-contra-demonios terminaría.

Sería solo yo destruyendo al los demonios y luego yo contra los humanos.

Me gustaría hacer eso como último recurso.

Para poder enfrentarme a gente como Dustin y Potimas, quiero usar a la raza demonio como rompeolas y peones de sacrificio.

Es por eso por lo que quiero ocultar mi verdadero poder de la raza demoniaca tanto como sea posible, mientras me sigo asegurando de que obedezcan mis órdenes.

La forma más rápida de hacerlo es enseñarle mi verdadera fuerza solo a demonios poderosos como Balto y Agner y doblegarlos a mí.

Si ellos siguen mis órdenes, entonces sus subordinados automáticamente también me obedecerán. Como Bloe, por ejemplo.

Por supuesto, es probable que siga habiendo personas descontentas con la situación actual de los hechos.

Cuando esa ira llegue a colmar el vaso—es decir, cuando haya una rebelión o algo así—simplemente les enseñaré una pequeña parte de mi poder, lo suficiente como para silenciar a cualquier demonio que tuviera dudas.

El plan es dejar que los inconformistas se reúnan en un ejército revolucionario y luego purgarlos a todos de una sola vez.

Una vez que los haya eliminado, les enseñaré a todos los demás que soy digna de estar en lo más alto.

Solo debo tener cuidado de no excederme y asustar a la gente.

Puede ser difícil encontrar el equilibrio adecuado…

O al menos, eso es en lo que estaba pensando, hasta que Blanca puso al descubierto toda la revolución secreta antes de que ni siquiera me diera cuenta de que estaba sucediendo.

Ahora podríamos aplastarlos incluso antes de que yo tenga la oportunidad de mostrar mis cartas.

Porque ahora sabemos exactamente quiénes son y dónde están, lo fuertes que son, y cómo derrotarlos.

Y como tengo esa información con tanta antelación, puedo lanzar un ataque preventivo cuando quiera.

Con todo tan claro, tendrías que ser la peor comandante del mundo como para perder esta batalla.

Ahora, incluso si quisiera mostrar mi poder, ¡solo parecería como que soy una engreída por presumir cuando la victoria ya está asegurada!

¿En qué está pensando Blanca, siendo tan minuciosa como para fastidiar mis planes?

Ahora no tengo nada que hacer.

Uff… qué horror.




… No es que esté sentada sin nada que hacer por elección propia, ¿de acuerdo?

Hay una muy buena tazón por la que no estoy trabajando. Si voy por ahí ocupándome de asuntos sin justificación, solo haré que los demonios se sientan todavía más resentidos, por lo que realmente no tengo otra opción que echarle todo el trabajo a Balto.

Quiero decir, hice el papel del Señor Demonio ausente tan bien, que si empiezo a entrometerme ahora, solo empeoraría las cosas.

No estoy holgazaneando porque quiera.

No lo hago. Lo juro.

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