Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 8

O2: Las Espadas Mágicas del Ogro

Parte 1

 

 

¿Qué he hecho? ¿Qué estoy tratando de hacer?

Si me pidieras que resumiera mi antigua vida en una palabra o dos, no sabría que responderte.




Supongo que es lo mismo para muchas personas, ¿verdad?

Según la mayoría de los estándares, todavía era muy joven cuando mi vida acabó, pero sigo sin pensar que fuera lo suficientemente corta como para resumirse con una sola palabra.

Pero si me preguntaras si fue una buena vida, no creo que fuera capaz de asentir.

“Kyouya, eres un chico bastante terco, ¿no? Sigue así y te perderás alguna de las mejores partes de la vida.”

La persona que me dijo esto fue Shun, uno de mis amigos de la escuela secundaria.




Uno de los únicos amigos que hice desde que empecé la secundaria, ocasionalmente lanzaba observaciones agudas como esa que iban directamente al meollo del asunto.




Nuestro otro amigo, Kanata, era generalmente mejor para leer el ambiente, pero Shun tenía la capacidad de ver a través de tu expresión y captar de un plumazo las partes más profundas de tu corazón sin ni siquiera sudar.

Lo hice lo mejor que pude para actuar como un chico tranquilo y normal en la escuela secundaria, pero supongo que el vio más allá de eso…

Hasta que llegué a secundaria, llevé una vida bastante agitada.

Todo empezó cuando estuve en el jardín de infancia.

Un montón de niños más mayores intentaban acaparar todo el equipamiento del recreo, así que traté de pararlos por mi cuenta.

Nosotros habíamos estado jugando con ese equipamiento primero hasta que aparecieron de repente esos niños mayores.

Peleé de tal forma que hice llorar a uno de los chicos mayores.

Al final una profesora intervino antes de que la pelea fuera a más.

Pero entonces ella se enfadó conmigo, como si yo fuera el culpable.

¿Por qué me metí en problemas por hacer lo correcto?

En aquel momento, no entendí nada.

Sin embargo, al recordarlo ahora, lo entiendo: Es porque me peleé, los otros niños que estaban jugando conmigo se vieron envueltos y salieron lastimados.

Algunos de los niños de mi misma edad también acabaron llorando.

Los culpables por comenzar todo fueron definitivamente los chicos mayores que habían tratado de quedarse con todas las cosas para ellos. No tengo duda de eso.

¿Pero fue correcto por mi parte empezar una pelea con esos niños?

Todavía no estoy seguro.

Pero creo que ese fue el momento en que aprendí por primera vez que mi sentido del bien y del mal no coincidía necesariamente con el de todos los demás, aunque solo lo entendí vagamente en aquel momento.

Después de aquello, seguí estancado en mis propias creencias sobre lo que era correcto.

Incluso si eso significaba usar mis puños, lo cual hacía a menudo.

En la escuela primaria, detuve a los matones.

En la escuela secundaria, golpeé a chicos que intentaban extorsionar a los estudiantes más jóvenes por dinero.

Podría seguir enumerando estos ejemplos.

Cuanto más actuaba de acuerdo con lo que sentía que era correcto, más se distanciaban los demás.




Me encontré con menos y menos aliados y más y más enemigos.

Para cuando me gradué en la escuela secundaria, la gente del vecindario ya me había dado el apodo de “pequeño ogro”.

Creo que es porque era muy bajito en aquella época.

Todo lo que estaba haciendo era lo que pensaba que era correcto, pero nadie más parecía verlo de esa manera.

De hecho, todos parecían pensar que yo estaba equivocado.

Así que cuando empecé la escuela secundaria, escogí un lugar que estaba un poco más lejos de mi barrio y decidí comportarme de la mejor manera posible.

Y así, mis días se volvieron casi ridículamente pacíficos.

Siempre que hiciera la vista gorda y fingiera que no notaba ciertas cosas, era fácil vivir como un estudiante de secundaria normal.

Pero de vez en cuando, me preguntaba: ¿realmente estoy bien con esto?

Jugaba videojuegos con mis amigos, me estresaba por los exámenes y pensaba en qué hacer después de graduarme.




Mientras vivía esta vida de instituto normal, una cierta tristeza se instaló en el fondo de mi mente.

Justo como Shun decía, estaba siendo inflexible, perdiéndome la vida.

¿Qué significa realmente tener “razón”?

¿Qué acciones debo emprender si quiero hacer lo “correcto”?

Echando la vista atrás ahora, puedo ver demasiado claramente que preocuparse por tales cosas era todo un lujo.

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