Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 5: Defendiendo la Torre

Parte 9

 

 

“¡Ohhhh……!”

En el momento en que el milagro de la Sacerdotisa creó una luz sagrada, Goblin Slayer se impulsó contra el suelo.




Atravesó la puerta desde el interior del edificio corriendo a toda velocidad.

Al mismo tiempo, el gigante verde tomó el delgado cuerpo de la chica en sus brazos.

“¡¡《Oh, sublimes y extraños brontosaurios. Concédanme la fuerza de mil hombres》!!”

La fuerza concedida por la bendición de 《Dragón Parcial》 estaba conectada con un poder que surgió de forma explosiva dentro de su cuerpo.

Aunque ahora tal vez sería capaz de detener el carro de combate, eso sería tentar a la suerte, era más que suficiente el utilizar su velocidad para sacar a la chica del camino.

En cambio, Goblin Slayer fue directo hacia el Carro de Combate Goblin.

Un paso, dos pasos, tres pasos. Calculando precisamente la distancia que disminuía de forma dramática a causa de la velocidad de ambos cuerpos acercándose, saltó del suelo.

“¡Hm……!”

Goblin Slayer Volumen 10 Capítulo 5 Parte 9 Novela Ligera

 

Subió al techo del carro de combate casi al mismo tiempo que esta cruzó la puerta.




Goblin Slayer se sujetó del brazo extendido de la catapulta para no ser derribado, usando su fuerza para levantar su cuerpo.

Era solo cuestión de tiempo antes de que el carro de combate comenzara a correr libremente por el vestíbulo. Los muebles volaron por todos lados.

“¿¡Orcbolg!?”

“¿¡GOOROGBB!?”

La voz de la Arquera Elfa Superior se escuchó desde el piso superior. Pero no tenía tiempo para preocuparse por él. Sus ojos deberían poder verlo.

Sacando la daga en su cinturón, se abalanzó contra el goblin que sacudía su cabeza tratando de disipar el resplandor que quemó sus ojos.

“¡GOROG!”

“¡Contigo……!” Cuando se trata de apuñalar, la mejor forma de hacerlo es blandir el cuchillo en dirección invertida. De esa forma clavó limpiamente la daga en su garganta. “¡¡…son veinticinco!!”

Y mientras luchaban entre ellos ── puede que él solo estuviera lidiando con un goblin, pero estaba encima de un carro sacudiéndose ── de repente retorció el mango de la daga, provocándole un daño crítico.

Sin poder siquiera gritar, el goblin convulsionó ahogándose en su propia sangre.

Goblin Slayer se colocó encima de su cuerpo, que apenas y seguía respirando.

“¿¡GGOORGB!?”

“¡GGBG! ¡¡GGOOROGB!!”




Los encargados de empujar el carro de combate, sin percatarse de la muerte de su líder, estaban parloteando debajo de la cubierta. ¿Había algo que les preocupara?

“Ngh……”




Goblin Slayer dio una silenciosa patada a la cubierta y se aferró al borde del carro.

Solo él, en la cima de carro de combate, sabía lo que sucedería durante los próximos instantes.

Una rueda chocó contra un pilar de mármol en el vestíbulo, haciendo que el carro de combate se estrellara contra una barrera.

Era un muro.

Todo el cuerpo de Goblin Slayer enfrentó un impacto similar al del martillo de guerra de algún enorme monstruo.

Su cuerpo fue derribado como si fuera empujado con una gran fuerza, para luego recuperar su postura como un resorte.

Sus brazos, que continuaban aferrándose al carro, chirriaron debido a la tensión de sus músculos y sintió cómo el cadáver del goblin se estrelló contra un objeto muy duro.

“¿¡GGORBBG!?”

“¡GBBG! ¿¡GOORGBB!?”

Los goblins detrás de la cubierta gritaron al darse cuenta de que algo extraño estaba pasando, pero fue demasiado tarde.

Lo que sintieron en seguida fue la sensación de estar flotando, por un momento, antes del impacto. Y la fría brisa de la noche soplando.

El impacto despojó al carro de combate de la catapulta, y el desmantelado resto atravesó la pared de la mansión y flotó por el aire.




Pasaron solo unos segundos hasta que tocaron el fondo ── a eso no se le podría llamar un aterrizaje ── del terraplén, pero se sintieron como una eternidad.

“¡Hm, ng……!”

El cuerpo de Goblin Slayer rebotó debido al fuerte impacto.

Nunca había tratado de montar un caballo fuera de control, pero quizás sería así de agitado.

En el mejor de los casos caería en el suelo, y en el peor caería en frente de una rueda, lo suficientemente alto para ser rasgado por una de las lanzas laterales.

Sin embargo, Goblin Slayer solo se enfocó en mantenerse aferrado y en componer su respiración.

“¿¡GBBOGB!? ¿¡GOGGG!?”

“¡¡GOOROGGB!!”

Lo mismo sucedía con los goblins que empujaron el carro de combate, que fueron arrastrados por el impulso de este sin ser capaces de soltarse.

De cualquier manera, el final estaba por llegar.

El carro de combate cobró impulso yendo cuesta abajo por el terraplén hasta llegar al río, oscuro y helado, a causa de la noche.

Encontrándose con la flota de goblins, que trataban de subir la colina.

“¿¡GORGB!?”

“¿¡GOOOROGBB!?”

¿Qué habrán dicho los goblins de a bordo, que se ocultaron en un intento por evitar las flechas disparadas desde la mansión, al ver lo que se avecinaba?

Algo como ‘¿¡Qué!?’ o ‘¡Ahí viene!’. Seguramente fue alguna maldición por el estilo.

Un instante después, el peso y la velocidad del carro de combate golpeó el costado del barco como un martillo de guerra gigante.

“¡Guh……!”

Goblin Slayer ya no sabía ni en qué postura se encontraba.

Una rueda del carro de combate se enterró contra la cubierta, arrancando una enorme porción del barco.

Eso ya no podía ser llamado un carro de combate ni un barco. Solo era madera esperando convertirse en trozos.

En el momento en que cayeron al agua sintieron como si atravesaran algo blanco.

Inmediatamente, sus cerebros comprendieron que habían sido arrojados al interior de algo pesado y pegajoso, lo que hizo que movieran sus extremidades por reflejo.

Pero no podían escapar.

Los espíritus de agua agarraron despiadadamente sus piernas y los arrastraron, y por sobre sus cabezas ── así es, los restos del carro de combate bloqueaban la salida.

“¿¡¿¡GOBOO!?!?”




“¿¡GOOGRBB!?”

Los goblins golpeaban desesperadamente el carro mientras las burbujas escapaban de sus bocas, pero aun así no lo moverían.

Pronto morirían bajo el agua. Goblin Slayer vio lo que estaba sucediendo, y pateó el fondo del río.

Así es, si te hundías hasta lo profundo y luego pataleabas ── aunque tuvieras ambos brazos atados, serias capas de nadar.

Por no mencionar que el anillo de Respiración en el dedo de su mano derecha, que le permitía respirar bajo el agua, era perfecto para la ocasión.

Había pasado bastante tiempo desde que su brillo había desaparecido, pero el poder mágico que contenía era el mismo. Así que, aunque se hundiera en el agua, no había necesidad de preocuparse.

Goblin Slayer impulsó su cabeza hacia la superficie, en busca de aire, mientras su casco de hierro derramaba gotas de agua.

“────…… Jah”

Abrió ampliamente su boca e inhalo y exhalo mientras jadeaba con dificultad. La humedad en la atmosfera a principios del verano entorpecía el flujo de energía mágica.

“¡¡GOOROGB!!”

“¿¡GOGB!? ¿¡GOORGB!?”

Mirando hacia la izquierda y hacia la derecha, parecía que el Carro de Combate Goblin se había estrellado con el barco central de las tres naves goblin.

El agujereado casco comenzó a crujir, partiéndose en dos y chocando contra los barcos que tenía por el frente y por detrás.

Los goblins en la cubierta, que no sabían qué ocurría, saltaron y gritaron en pánico.

Pero ── ya no podían hacer nada al respecto.

Los goblins creían que ganarían con su carro de combate y sus barcos.

Ni siquiera pensaron en que podrían llegar a perder o hundirse.

Ahora ellos se estaban empujando y apretujando entre sí, para ser los primeros en huir de la cubierta a toda costa.

Pero incluso si saltaban al río ── chocarían con los restos del barco, quedarían atrapados y serían aplastados.

“…… Aun así.”

Para Goblin Slayer, eso no hacía ninguna diferencia.

Él se preguntaba si debería confiar en su anillo y bucear para esquivarlos, o arrastrarse hacia afuera ──……

“¡¡Orcbolg, echa un buen vistazo!!”

Una mano apareció en su rescate junto con esas solemnes palabras.

La flecha con punta en forma de brote que cayó con cuidadosa puntería se clavó en una tabla de madera justo frente a sus ojos.

Al ver la soga atada al astil de la flecha, Goblin Slayer la agarró sin dudar.

“¡Demonios, Cortabarbas sigue excediéndose absurdamente como siempre……!”

El otro extremo de la soga ── llegaba hasta las manos del Chamán Enano, con los pies firmemente plantados en la orilla del río.

La Arquera Elfa Superior tenía sus manos alrededor de su cintura para evitar que el enano fuera arrastrado hacia el río.

Más allá de sus dos compañeros que se encontraban tirando de la soga, venía corriendo la Sacerdotisa cubierta de lodo.

Y exhaló profundamente al reconocer después la figura del Sacerdote Lagarto, viéndose profundamente satisfecho.




“La colisión contra la flota no era parte del plan” Quién sabe si las palabras de Goblin Slayer lograron se escuchadas.

“¡Vamos, Cortabarbas! ¡Sujétate bien!”

“Um” asintió él. “Gracias.”

“Oye, cuando un amigo se está ahogando, rescatarlo o hundirse intentándolo es la forma de ser de los enanos.”

“¡Oye, ya basta con eso!”

Gritó la intolerable Arquera Elfa Superior, y la Sacerdotisa dijo “Voy a ayudar” extendiendo sus manos.

El Sacerdote Lagarto dijo “Veamos” integrándose, parecía que ya no necesitaba preocuparse.

“¿── No necesito preocuparme?”

Murmuró Goblin Slayer bajo su casco de hierro sin poder creer lo que estaba pensando.

Mirando hacia atrás, pudo ver, incluso en medio de la noche, que la flota goblin colapsaba y se estaba hundiendo.

Con esto habían logrado cumplir con la solicitud. Todos los goblins fueron asesinados.

E incluso si había sobrevivientes, podía encargarse de ellos cuando se arrastraran hasta la orilla. Este era el fin. Debía serlo.

Demonios, pero no podía estar seguro de nada.

Probablemente, desde hace diez años ── desde que exterminó a esos goblins mientras protegía aquella aldea durante sus primeros años como aventurero, eso nunca había cambiado.

¿Realmente había logrado proteger la mansión?

¿Había logrado deshacerse del lamento de la Monja Vitícola?

¿Cuánto más duraría la lucha contra los goblins?

¿Pudo hacer algo? ¿Realmente creyó que podía hacer algo?




Pensó en el rol que había desempeñado durante esta ocasión.

Y se preguntó si había podido lograrlo.

De verdad no lo sabía.

Lo único que sabía, era que, al otro extremo de esta cuerda, a la que se aferraba con todas sus fuerzas, estaban sus compañeros.

“Demonios.” Goblin Slayer suspiró por enésima vez, y volvió a agarrar la cuerda. “Exterminar goblins es en verdad sencillo.”

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