Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 1: El Frente de la Tormenta

Parte 5

 

 

Mientras se las arreglaba para acomodarse el empapado abrigo sobre sus delgados hombros, la Sacerdotisa miró nostálgicamente hacia el cielo.

La lluvia que comenzó a caer desde la mañana estaba ganando impulso, y las enormes gotas la golpeaban sin piedad.




Enormes gotas de lluvia chorreaban de su sombrero, su abrigo había llegado a su límite desde hace rato y su ropa estaba empapada.

A pesar de que el verano estaba cerca, el calor había sido cruelmente arrebatado de su cuerpo, podía ver sus suspiros formando pequeñas nubes blancas.

Desde hacía rato, su esfuerzo por ocultar su cuerpo debajo de las puertas de la ciudad era completamente en vano.

De entre el paisaje cubierto por la lluvia apareció la borrosa silueta de una persona.

Al reconocerla, una sonrisa, brillante como el sol asomándose entre las nubes, apareció en el rostro de la Sacerdotisa.




“¡Buenos días, Goblin Slayer!”

“Um” asintió él, vistiendo un grueso abrigo de cuero. “Lo siento. Llego tarde.”

“No, solo llegué un poco temprano.”

“Ya veo.”

, asintió revitalizada la Sacerdotisa con una gran sonrisa, y comenzó a caminar guiándolo.

Parece que este hombre que solo habla de goblins todo el tiempo se interesó en el viñedo.

¡Ese es mi hogar, después de todo, el templo de la Misericordiosa Madre Tierra!

Sería imposible que su corazón no se regocijara, la Sacerdotisa caminaba alegremente, aunque estuviera pisando charcos de agua.

La Sacerdotisa volteó a ver su casco de hierro mientras caminaba, durante todo el camino hasta el templo.

“D-De todos modos, ¿por qué de repente te interesaste en el……?”

Por alguna razón se esforzó para suprimir su emocionada voz y hablar con una voz tranquila.

“Ah” dijo aplaudiendo con ambas manos “¿acaso es por nuestra promesa del vino de uva?”

“No.” Comenzó a decir Goblin Slayer, y tras pensar un poco, gruñó en voz baja. “…… Bueno, así es.”

“¿Entonces era eso?…… Fufufu.” La Sacerdotisa que había sacado apresuradamente sus propias conclusiones dijo, “Ya veo” y volvió a caminar mientras expresaba su felicidad una y otra vez.

Aunque el suelo de la ciudad estaba pavimentado con piedra, al dar un paso fuera de las puertas de la ciudad el camino se volvía de tierra.

Cuando llovía, el lodo y el pegajoso barro se pegaban en los pies, salpicando en sus botas de cuero y el dobladillo de su ropa.




Curiosamente, sus sucias botas blancas parecían encantadoras, la Sacerdotisa bajó vergonzosamente su mirada.

Cuando movió incómodamente los dedos de sus pies, el agua derramada en sus botas hizo un ruido de splish-splash entre sus dedos.

── Tendré que lavarlas y secarlas después……

No es que quisiera perder el tiempo lavando ropa, más bien era una labor que disfrutaba.

Sin embargo, al pensar en lo vergonzosa que quizás se veía, sus mejillas comenzaron a calentarse.

En medio del frio, se encontraba con un calor nada bienvenido ──……

“…… ¿Quieres entrar?”




“¿Fuee?”

Tras comprender el significado de la inesperada pregunta su fiebre solo se incrementó más.

Al ver el abrigo de Goblin Slayer, notó que era viejo y bastante grande.

Podría ser suficiente para albergarlo a él junto a la diminuta Sacerdotisa.

Evidentemente, su cabeza no alcanzaría a salir, pero al envolver sus hombros ──……

“N-No, g-gracias pero, sería muy vergonzoso. Este……”

Entonces, al imaginarse entrando al mismo abrigo que él, la Sacerdotisa sacudió nerviosamente su mano.




Y al sacudir suavemente su rostro, algunas gotas de agua cayeron de su mojado cabello dorado.

“Y-Ya estoy demasiado empapada.”

“Ya veo.” dijo Goblin Slayer asintiendo, y volvió a guardar silencio.

Esa era su actitud habitual, no tenía nada fuera de lo común, por eso la Sacerdotisa bajó la mirada sin decir nada.

Solo estaba siendo demasiado consciente de la situación. Pero, aun así ──……

── Volver al templo de esa manera sería……

Vergonzoso. Si, así lo explicaría en una palabra.

Para ella, que por supuesto no conocía a su familia ni el rostro de su madre sanguínea, el templo era su hogar.




Las sacerdotisas que trabajaban ahí eran sus madres y hermanas.

No importaría cuánto les dijera que ambos pertenecen al mismo grupo, mostrarse envuelta en un abrigo con un hombre sería……

── Sí, así es. ¡Esto es lo correcto!

De por sí a ellas les preocupaba que ella se hubiera vuelto aventurera. Así que no quería que cargaran con extrañas preocupaciones adicionales.

Ella se adelantó excusándose con un ligero remordimiento, que hacía que su corazón sonara fuertemente en su delgado pecho.

El templo no estaba tan alejado de la ciudad.

Tras andar un poco más bajo la lluvia, el templo ── que no se comparaba al sagrado templo de la ley ── apareció frente a ellos.

Y paradas ahí, frente al templo, estaban tres siluetas familiares.

“¡Lo siento, se nos hizo tarde……!”

“¡Ah, ya llegaron! ¡Orcbolg, te tardaste!”

Aunque su abrigo y su capucha estaban empapados, la Arquera Elfa Superior saltó como un niño que disfrutaba de la lluvia.




Con cada salto, gotas de agua salpicaban de sus manos y cabello, sin ser consciente de los demás a su alrededor.

Cerró los ojos complacidamente como si se estuviera bañando en el agua, viéndose como si bailara bajo la lluvia.

“Oye, yunque. Ten cuidado, no te vayas a oxidar.”

“La lluvia es una bendición de los cielos. Los enanos no lo saben porque se la pasan bajo tierra.”

“Demonios……”

El Chamán Enano con un paraguas de papel aceitado de color rojo oxido suspiró profundamente a su lado.

Sostenía frente a su estómago su preciada bolsa llena de catalizadores, luchando por no mojarse bajo la lluvia.

La Sacerdotisa miró el paraguas de nuevo y dejó escapar un suspiro mezclado con anhelo.

“Los paraguas son buenos después de todo, ¿no? ……”

“Depende, durante una aventura tus manos están ocupadas. Además, los paraguas son costosos por aquí, ¿no?”

“Sí, son algo lujosos.”

Jum. Al oír las palabras de la Sacerdotisa, la Arquera Elfa Superior dejó escapar un suspiro.

“Esas cosas han existido desde que yo era niña, y no han progresado mucho.”

“Ustedes los elfos usan hojas, ¿no? No los compares.”

¡Qué dijiste! La Arquera Elfa Superior estalló y empezó su intercambio habitual.

A su lado estaba el Sacerdote Lagarto en silencio, recibiendo las gotas de lluvia con los ojos entreabiertos.

Al notarlo, Goblin Slayer dijo brevemente “Está lloviendo”.

“Sí. Bueno, lástima que sea en tan mal momento” respondió en voz baja el Sacerdote Lagarto. “Esto no es bueno. De seguro las huellas desaparecieron.”

“Probablemente tampoco vengan.” dijo brevemente Goblin Slayer. “Al menos por hoy.”

Fue un intercambio en una voz tan baja que desaparecía bajo el sonido de la lluvia, la Sacerdotisa no pudo escucharlos.

Quien podría escucharlos sería la Arquera Elfa Superior, pero sus largas orejas estaban en medio de una disputa.




En ese caso, esto podría considerarse un acto amable por parte del Chamán Enano, pero a fin de cuentas, la Sacerdotisa no lo sabría.

En primer lugar, ella no sabía nada del acto considerado que los tres hombres estaban llevando a cabo.

Debido a eso, lo que la Sacerdotisa pudo escuchar fue el siguiente intercambio.

“¿Quieres usarla?” Dijo brevemente Goblin Slayer apuntando al abrigo que cubría su cuerpo.

Definitivamente los dos no cabrían dentro de ella, pero si el Sacerdote Lagarto lo usaba, su enorme cuerpo cabría adecuadamente.

El Sacerdote Lagarto, que soportaba el frio de las gotas de lluvia con los ojos cerrados, volteó ambos ojos hacia él.




“Jajajaja, en mi ciudad natal también llueve, era bastante húmedo, pero solo era necesario soportar la fría lluvia.”

A pesar de eso. Tras decir eso, juntó sus manos en un extraño gesto de agradecimiento, y correspondió el acto de Goblin Slayer.

“Es un buen producto. Es adecuado para que lo uses, mi señor Goblin Slayer.”

“Ya veo.”

Cuando los agudos oídos de la Arquera Elfa Superior escucharon eso, inmediatamente estiró su cuello diciendo “¡Quiero ver!”

Ella sacudió sus orejas largas escuchando el agradable sonido de la lluvia, extendiendo luego sus manos para tomar el dobladillo del abrigo.

“Oh.  ¿Qué es esto? ¿Es nuevo? Aunque se ve viejo.”

“Um” asintió Goblin Slayer. “Es viejo, pero es un buen producto.”

“Oh, yo también quiero verlo.”

La Arquera Elfa Superior resopló con la nariz debido al ligero murmullo. Los elfos no saben de estas cosas después de todo.

El Chaman Enano pasó sus cortos y regordetes dedos ágilmente por las costuras del abrigo, y poco después dejó escapar una voz de asombro.

“Se ve resistente. A pesar de su apariencia está bien hecho y es muy confiable. No está mal.”




“Así es” dijo Goblin Slayer asintiendo repetidamente. “Por supuesto.”

“……”

La Sacerdotisa que fue dejada de lado, no sabía por qué, pero quiso suspirar.

Quizás era por que el fuerte sonido en su pecho de hace rato se había vuelto pesimista.

Después de todo ── como él parecía un niño orgulloso de su nuevo impermeable, ella no pudo evitar sentirse así.

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