Goblin Slayer

Volumen 9

Capítulo 5: La Sombra del Monstruo que Yace en la Cueva

Parte 2

 

 

La Arquera Elfa Superior corrió por el área rocosa moviéndose ágilmente tal como un conejo o algo similar.

La Sacerdotisa la seguía, muy cansada, mientras hacia todo lo posible por no quedarse atrás.




La razón por la que aun no se habían separado era porque la Arquera Elfa Superior se detenía de vez en cuando y agitaba sus largas orejas.

“Pero, ¿te parece bien que hayamos venido ambas?”

“Sí. No es como si nosotras pudiéramos ir a la batalla……” Dijo la Sacerdotisa mientras se limpiaba el sudor de la frente y acomodaba su respiración. “Además, nosotras ya hemos trabajado juntas antes, ¿verdad?”

Ambas fueron a hacer un reconocimiento de la cueva.

Dejando atrás al Sacerdote Lagarto y al Chamán Enano, ambos de movimientos lentos. La Coneja Blanca Cazadora quedo encargada de la vigilancia de los alrededores.




Por supuesto que también estaban la Aprendiz de Clérigo y el Guerrero Novato, pero era necesario que alguien con experiencia se dirigiera a la cueva.

La Coneja Blanca Cazadora insistió diciendo ‘¡Yo iré!’, pero……

“Y porque era peligroso que solo viniera uno de nosotros, y porque tu estarías preocupada si ella o los otros dos hubieran venido, ¿verdad?”

“Humm.” La Arquera Elfa Superior dio un vistazo a la cueva y respondió fríamente mientras le hacia frente a la oscuridad que emanaba de la cueva como las mandíbulas de una bestia. “Bueno, estoy de acuerdo porque eres quien piensa y decide. ¿No eres un poco como nuestra líder?”

“Para ya……”

Ahora que habían venido hasta aquí incluso la Sacerdotisa, que no tenía las orejas largas de los elfos, podía oírlos.




 

 

Es invierno. Es invierno. Nuestra estación ha llegado.

Vamos, agita el talismán  mágico.

Alza la voz. El hechizo liberado .

A los dados darle importancia  no debes.

La sabiduría y la fuerza nuestras a armas preceden.

Vamos, es un duelo. Juguemos un juego.

Tal como dice la Bruja de Hielo.

En la montaña los débiles no necesitan estar.

El verano de los muertos ha de pasar.

Florece en la montaña también el loto negro.

Es invierno. ¡Es invierno! ¡Nuestra estación ha llegado!

 

 




La canción de los Sasquatch hacía eco junto con la entonación de los primitivos tambores que sonaban como si estuvieran golpeando a alguien.

El delgado cuerpo de la Sacerdotisa se estremeció. Parecía que el mismo frio que sintió hace rato seguía ahí.

“Vamos.”

“Ah, ¡sí!”

La Arquera Elfa Superior entró calmadamente a la cueva, y la Sacerdotisa la siguió detrás.

── Quisiera poder encender una luz……

El interior de la cueva era oscuro y la grava en el suelo hacia un molesto sonido seco con cada paso que daban.

El único punto bueno de la oscuridad era que les permitía seguir adelante sin poder comprobar si se trataban de huesos o algo así.

Por supuesto, no podían encender una luz. Porque a diferencia de un exterminio habitual de goblins, esta vez no debían ser descubiertas.




Los únicos olores que molestaban a la Sacerdotisa eran aquellos que no estaba acostumbrada a oler.

El olor del pelaje de una enorme bestia. El olor de la sangre, carne o entrañas podridas.

Era completamente diferente al olor corporal de los mugrosos goblins.

Ella sabía que era diferente.

Sin dudas esta era la guarida de los Sasquatch.

La Sacerdotisa se percató que las piezas de metal de su sonoro bastón tintineaban. Sus manos estaban temblando.

“Eh, ah……”

¿Por qué?, ese pensamiento cruzó por su mente. La Sacerdotisa rápidamente apretó su bastón y contuvo sus manos.

── Tengo miedo.

Eso no sucedió antes cuando enfrentó a los Sasquatch, aquel fue solo un sentimiento de temor.

Esta era un área desconocida. Estaba entrando en la guarida de las bestias. El exterminio de goblins tampoco estaba exento de miedo.

Pero esto era una aventura.

“¡¡‘Nadie’ engaño a mi hermano mayor!!” El cuerpo de la Sacerdotisa se volvió rígido del susto debido a la rasposa voz que resonó repentinamente.

“Shh” dijo la Arquera Elfa Superior levantando su dedo índice hacia la Sacerdotisa, “ven” y la atrajo hacia su escondite. El calor de sus manos deleitaba a la Sacerdotisa más que nada.

“¡No digas tonterías!”

Se podía saber por el sonido que la aguda voz reverberante que le respondió provenía de más adentro desde la amplia habitación.

La Arquera Elfa Superior movía sus orejas de arriba a abajo mientras guiaba a la Sacerdotisa tomando su mano.

Parecía que había una llama encendida en ese salón, cuando la Sacerdotisa dio un vistazo dentro percibió por completo la situación.

“Si nadie lo engaño, ¿eso significa que lo hiciste tú mismo?”

Quien hablaba era una mujer blanca.

Su piel y cabello eran blancos. La delgada tela que cubría su cuerpo también era blanca, y los ornamentos que usaba también eran blancos. Solamente sus pupilas, debajo de su cabello altamente atado, brillaban de color rojo como la sangre.

Esa mujer blanca se encontraba sentada sobre un trono que estaba sobre una plataforma de losa rodeada por los Sasquatch.

Goblin Slayer Volumen 9 Capítulo 5 Parte 2 Novela Ligera

 

El fuego no era para mantener el calor, sino que era usado como fuente de luz. Las hogueras dispersas por todo el lugar hacían que las sombras bailaran y daban color al cuerpo de la mujer.

Y los Sasquatch cargaban, todos ellos, extraños tambores.

Fue entonces cuando algo ahí dentro llamó la atención de la Sacerdotisa, porque era un artículo bastante inapropiado como para estar en ese primitivo altar.

Reflejaba brillantemente la luz del fuego y desde la distancia podía verse que estaba cuidadosamente engarzado en metal.

Era obvio que no pertenecía a esta cueva y que tampoco sería bueno que los caníbales Sasquatch lo golpearan.

── Es eso.

La Sacerdotisa intuitivamente lo supo. Eso debía ser…

“¡Hagan bien su trabajo! ¡Nos las arreglamos para dormir a los espíritus de la primavera y robarle eso a los conejos!”

── ¿Eso?

¿Qué podría ser? La Sacerdotisa reflexionó, y sacudió su cabeza en negación. Por ahora escucha en vez de pensar.

“Pero señora. Lo que ese demonio dijo puede ser cierto.” Dijo uno de los Sasquatch mientras chupaba un hueso que no podría saberse si era de un hombre conejo o de un humano. “El Señor Demonio resucitará y creará una era de hielo en toodo el mundo……”

“Hm, no lo sé.” La mujer blanca simplemente dijo eso y resopló por su nariz mandonamente.

“Lo bueno es que usted puede usarnos como quieera, no tenemos problema.”

“¿En serio?”

“Nosotros también queremos serle de utilidad.”

Dicho esto, la mujer blanca mostro una sonrisa ligeramente fría.




“Entonces podrían devorar a los hombres conejos, atraer a los espíritus y acabar con esos demonios.”

“¡Estaa bien! ¡Como era de esperarse de la señora!”

“¡Bien, dicho eso, sigan golpeando los tambores! ¡Estarán acabados si llega la primavera!”

“¡Sii!”

Entonces el sonido de los tambores volvió a retumbar.




Era un rugiente sonido acompañado de mucha presión. Una oleada de sonido. No, era como ser arrojado hacia la tormenta de nieve.

La Sacerdotisa abrazó firmemente su cuerpo tembloroso y cerró sus ojos.

Esto podría funcionar.

Ella no sabía que era ‘eso’, pero ya tenía una jugada planeada con todo lo que tenía a su disposición.

Sería como en las ruinas subterráneas.  Usando《Borracho》 y 《Silencio》 los dormiría a todos, eliminaría el sonido y en un instante……

Al pensar hasta ese punto la Sacerdotisa hiso una irónica sonrisa. ¿No era esa la estrategia de aquella persona?

── No pensaba depender tanto de él pero……

“¡Oye, espera……!” Dijo la Arquera Elfa Superior con una aguda voz y tiró fuertemente de la manga de la Sacerdotisa.

Al verla la Sacerdotisa noto que sus largas orejas estaban caídas y el color de su rostro ── apenas si podía ver su sombra dentro de la oscuridad.

“¿Qué sucede? Solo estoy pensando un poco en la estrategia……”

“¡Muy bien, regresemos……!” Dijo ella sin fuerza en sus palabras. La Arquera Elfa Superior tomó fuertemente la muñeca de la Sacerdotisa y comenzó a caminar en línea recta.

La fuerza de su agarre fue tan dolorosa que la Sacerdotisa no pudo contener su voz mientras la seguía rápidamente.

“E-eso duele…… ¿Qué rayos sucede……?”

“¿No te diste cuenta?”

¿De qué cosa? La Sacerdotisa inclino su cabeza.

¿Estaba pasando por alto el potencial de pelea del enemigo o algo así……?

“Esa mujer, no tenía sombra.”

“¿Eh……?”




La Sacerdotisa trotó todo el camino hasta la salida mirando hacia atrás.

Aun podía oír el sonido reverberante de los tambores, como si las persiguiera, pero ya se escuchaba bastante más bajo.

Un frio de naturaleza desconocida volvió a recorrer la nuca de la Sacerdotisa.

La mujer blanca ── era la Bruja de Hielo.

Esto era completamente diferente al exterminio de goblins.

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