Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 5

Capítulo 46: Discusión Padre-Hijo

 

 

La posada en la que Paul se alojaba se llamaba Puerta al Amanecer, contigua al almacén en el que nos reencontramos.

La posada en sí es de un tamaño mayor al habitual, y la habitación en la que nos encontramos hay una mesa redonda de madera con 10 sillas; en una de ellas me senté, y frente a mí se sentó Paul.

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No pensé que hubiera mucha gente aquí a media mañana, pero todos los asientos han sido ocupados, principalmente por muchas de las personas a las que dejé inconscientes en el almacén.

Imagino que algún aliado de Paul sabrá magia curativa… pero vaya, todos me miran con bastante recelo y molestos conmigo, como era de esperar. Y por cierto, todos ellos son compañeros o aliados de Paul.

La persona que más llamó mi atención se encontraba de pie a la espalda de Paul, por su atuendo, intuyo que es una guerrera. Tiene el pelo corto de un tono castaño con las puntas hacia afuera y sus labios se asemejaban un poco a una boca de pato, sin ánimo de ofender; es más, tiene un rostro encantador.

Pero lo que más me llamó la atención, sin lugar a dudas, fue su físico; pechos grandes que se agitaban llamando mi atención, una cinturita prieta y unas caderas anchas; todo recubierto con la antes mencionada armadura bikini. Por su físico diría que es una adolescente o joven adulta.

Si mal lo recuerdo, Paul la llamó Vera antes… Pero vamos, es fácil darse cuenta de que tiene ese físico que tanto le gusta a Paul.

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En este mundo, las armaduras que casi parecen bikinis no son tan extrañas en mujeres guerreras; tened en cuenta de que los rasguños y heridas no mortales se pueden curar con magia, por lo que en la mayoría de ocasiones prefieren esquivar ataques, para lo que las armaduras cuanto más ligeras, mejor. Es una mentalidad muy extendida entre espadachines, imagino que ella pensará igual.

Aunque claro… es la primera vez que he visto una armadura tan escueta… normalmente siempre llevan una camisa o similar debajo para que la armadura no moleste ni arañe en las articulaciones; pero es que estamos en un bar, no sé… podría haberse puesto algo encima. Es lo que solían hacer las onee-san del continente demoníaco, pero es que me está dando frío de verla. Por lo que me han contado, gracias a las 7 torres mágicas de Milis, el clima es estable y agradable, quizás por eso no le importa mantener ese tipo de vestimenta… pero bueno, tampoco es que me moleste, es una delicia visual.

Mientras la observaba, nuestras miradas se cruzaron, a lo que ella me lanzó un guiño. Yo se lo devolví.

«Eh, Ludy… ¡Ludy! ¿me oyes?»

Cuando Paul se dirige a mí, la mujer guerrera y yo apartamos la vista.

«Padre, cuánto tiempo sin verte.»

«Vaya, Ludy… Me alegra verte bien.»

La voz de Paul parecía como cansada.

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No sé si comentarlo o no… pero ha cambiado mucho. Tiene la barba descuidada, la cara tiene un aspecto horrible, su pelo está hecho un desastre, le huele el aliento a alcohol; en general, parece dejadísimo, no se parece en absoluto al Paul que recordaba.

«Sí… Bueno…»

Pero en esta situación, mi mente no sabe cómo reaccionar.

¿Por qué está Paul en Milis? ¿Qué hace en Milis-Sion? La distancia a Asura desde aquí es casi de el norte de África a Mongolia. ¿Habrá venido buscándome? No creo… no debería haber sabido que acabé en el continente demoníaco tras el teletransporte. Si no lo sabía… quizás haya venido por otro motivo, pero entonces, ¿y su trabajo como guardia en la Aldea Bonna?

«Pero dime, padre, ¿por qué estás tú aquí?»

Mi razonamiento me hace preguntar eso primero, y tras hacerlo, Paul me mira sorprendido.

«¿Qué dices? ¿No viste el mensaje?»

«¿Mensaje…?»

Mensaje… ¿Qué mensaje? No recuerdo haber visto nada similar.

Viendo la confusión en mi rostro, Paul pareció como enfadado.

¿He dicho algo que le haya molestado?

«Eh, Ludy, dime, ¿qué has estado haciendo hasta ahora?»

«¿Que qué he estado haciendo? Pues un poco de todo, la verdad.»

Lo cierto es que preferiría preguntarle eso yo, pero aun pensando esto, decidí contarle lo ocurrido desde que acabamos en el continente demoníaco.

Empecé por cuando aparecimos en el continente demoníaco, de como me ayudó un guerrero de una raza mágica, sin entrar en detalles, como acabamos haciéndonos aventureros, y el año que pasé junto a Eris en el continente demoníaco.

Visto desde mi perspectiva actual, en realidad puedo casi asegurar que fue un viaje bastante divertido. Al principio tuvimos muchísimos problemas, pero habiendo sido aventureros y tal ha sido una experiencia única.

Debido a esta revelación, poco a poco, me voy poniendo más grandilocuente y animado mientras le contaba lo ocurrido durante nuestro viaje. Todo lo que conté era cierto, pero contado como si fuera una historia para contar en medio de una comida.

El viaje lo dividí en 3 secciones para la historia que iba a contarle: La primera, conocer a Ruijerd y como nos fuimos haciendo amigos, hasta acabar en la debacle de Rikaris; la segunda, la historia del gran mago Ludeus mientras ayudaba a Ruijerd a restaurar su honor mientras viajaban juntos; y la tercera de como los cobardes y astutos guerreros de la raza feral me capturaban y mis peripecias durante mi cautiverio.

Hubo secciones que dramaticé enormemente, pero en definitiva, el relato fue bastante fluido y mi expresión cada vez más animada y alegre, hasta el punto de añadirle efectos de sonido y gestos para acompañara a la historia.

Y por cierto, decidí dejar fuera mis sueños sobre Hitogami.

«Y así fue como por fin llegamos a Puerto Brisa, el paisaje que vimos fue…»

«…»

Más o menos cuando terminé de contarle la segunda parte de mi relato Las Aventuras de los 3 Guerreros en su Viaje por el Continente Demoniaco – Ludeus POV, detuve mi relato.

Por algún motivo, Paul estaba de mal humor; su cara mostraba su irritación, y estaba dando golpecitos en la mesa con el dedo.

Es posible que algo de lo que haya dicho le haya molestado.

Pero sin comprender bien su ánimo, decidí continuar mi historia.

«Bueno, por fin llegamos al Gran Bosque.»

«Suficiente.»

Con voz enfadada, Paul me detuvo.

«Ya he comprendido más o menos que en este año te lo has pasado bien de viaje con tus amigos.»

Las palabras de Paul me irritaron ligeramente.

«Que sepas que ha sido un duro viaje.»

«¿Llamas duro a eso?»

«¿Eh?»

Cuando me respondió con esa pregunta, la voz se me atragantó.

«Por cómo lo cuentas, no pareció que hubieras tenido ningún problema o contratiempo, ¿no te parece?»

Eso es porque te lo he contado animándolo… bueno, es posible que me haya dejado llevar demasiado.

«Eh, Ludy, al menos dime una cosa.»

«¿De qué se trata?»

«Dime, ¿por qué no has ido reuniendo información sobre el resto de personas que fueron teletransportadas mientras viajabas por el continente demoníaco?»

Me quedé en silencio.

¿Qué otra cosa podía hacer? Para esa pregunta solo existe una respuesta posible, no hubo otro motivo.

No lo hice porque no me acordé…… Es cierto que al principio estábamos agobiados simplemente sobreviviendo, pero después fuimos teniendo más y más libertad y menos complicaciones. Pero en todo el viaje ni se me ocurrió siquiera que más personas hubieran acabado en el continente demoníaco.

«N-No se me ocurrió… No tuvimos tiempo cuando…»

«¿Qué no tuvisteis tiempo? Pero si hasta te sobró tiempo para ayudar a un demonio que acababas de conocer, ¿no te sobró ni un poco para preocuparte por otras personas que fueron teletransportadas?»

Me quedé de piedra.

Ahora que Paul me lo dice, es probable que mis prioridades a la hora de viajar no fueron las correctas. Pero joder, no me vengas con esto ahora que ya está todo hecho, en serio, se me olvidó, ¿qué puedo hacer ahora si no se me ocurrió en su momento?

«¡Jah! Ni buscaste supervivientes, ni te dio por escribir una carta siquiera, viajando con esa preciosa ojou-san como si fuerais de excursión, viviendo como aventureros; por si fuera poco, os acompañaba un guerrero poderoso para escoltaros. ¿Y ahora vas y me dices, je, que nada más llegar a Milis-Sions ves un secuestro, te pones unas bragas en la cara y te pones a actuar como un héroe?»

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Paul termina su charla con un suspiro bastante molesto y ridiculizante; alarga la mano hasta la mesa más cercana para coger una jarra con alcohol. De un solo sorbo se tragó la mitad del contenido, y escupió a un lado mirándome con cierto despecho.

Viendo un gesto tan claramente ofensivo, me enfadé.

No soy nadie para decirte lo que debes hacer, ¿pero no te parece mal momento para ponerte a beber? La conversación es importante.

«La situación me superaba hasta a mí. Por eso, sin saber bien qué otra cosa hacer, decidí que lo más importante era asegurarme de que Eris regresaba sana y salva… Con todo lo que nos ocurrió, ¿te parece que podía hacer mucho más?»

«No, no, si por supuesto hiciste todo lo que pudiste.»

Su tono me pareció que me ridiculizaba, lo que hizo que finalmente empezara a levantar la voz enfadado.

«¡Entonces, ¿por qué te pones así conmigo?!»

Había llegado al límite de mi aguante, no entendía la actitud que estaba teniendo Paul conmigo.

«¿Qué por qué?»

Nuevamente, Paul vuelve casi a escupir sus palabras.

«Yo soy el que no te entiende.»

«¿El qué no entiendes?»

No entiendo a dónde quiere llegar.

«Con Eris… ¿te refieres a la hija de Philip?»

«¿Eh? Sí, claro.»

«No la conozco de nada, pero imagino que debe ser una ojou-san preciosa, ¿me equivoco? Corrígeme si me equivoco, pero, ¿es posible que no mandaras ni una carta para evitar que sus guardias viajaran con vosotros y que te molestaran mientras tonteabas con ella?»

«¿No te acabo de decir que me olvidé de mandarla?»

Jamás se me pasó por la cabeza algo semejante, aunque claro, es cierto que Eris tiene una buena posición social… los Greyrat son casi mundialmente conocidos, y es posible que si me hubiera acercado al Lord de Puerto Santo nos hubiera concedido 1 o 2 guardias para el viaje. ¿Pero no le he dicho que nada más llegar me capturaron los de la raza feral y que no…? Oh, cierto, no se lo he explicado todavía. Pero bueno, aun así, he hecho todo lo que he creído oportuno durante el viaje; es posible que no lo haya hecho perfectamente, pero eso no le da derecho a echármelo en cara de esta forma.

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«Jefe, ¿por qué no lo dejáis en un descuido? Ludeus es aun muy joven y ya está hecho, ya no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo, ¿no te parece?»

Viéndome totalmente en silencio por sus palabras, la mujer del bikini de antes se acerca a Paul y pone su mano en su hombro, la escena me hace resoplar molesto.

Veo que todo se resume en eso, hablamos de Paul después de todo, es un hombre que no tiene miramientos siempre que sean mujeres, ¿y se pone a insinuarme cosas con Eris? No me he propasado con ella ni una sola vez, aunque no voy a negar que estuvo cerca en un par de ocasiones y que hubo veces que me dejé llevar por mis deseos y me costó controlarme, pero aunque puede que haya tocado un poco más de la cuenta, nunca he propasado..

«En temas de mujeres no tienes derecho a decirme nada, padre.»

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«…¿Huh?»

Los ojos de Paul se vuelve fríos e irritados, algo que no consigo notar.

«Esa mujer, ¿quién se supone que es?»

«Es Vera, ¿por qué?»

«¿Acaso Madre o Lilia saben que viajas con una mujer tan atractiva?»

«…No, no lo saben, ¿cómo van a saberlo?»

La mirada de Paul se va transformando en una de lamentación, pero eso no es lo que veo; lo que veo es que esta discusión la estoy ganando con mis palabras.

«Mejor así, ¿no? De esa forma puedes coquetear con ella todo lo que quieras; y veo que la has hecho ponerse un atuendo la mar de erótico, supongo que se acerca el día en el que tenga un hermanito o hermanita…»

Antes de darme cuenta, sin tiempo de verlo venir, recibo un golpe y acabo en el suelo. Sobre mí, puedo ver la cara enrabietada de Paul mientras me dirige una mirada de enfado.

«Deja de tocarme los cojones, Ludy.»

Me ha pegado… pero, ¡¿por qué, maldita sea?!

«Ludy, desgraciado, si estás en Milis-Sion, imagino que pasaste por Puerto santo, ¿no?»

«¿A qué viene eso ahora?»

«¡Si pasaste deberías comprenderlo!»

Llegados a este punto, no comprendo nada; lo único que sé es que hay algo que Paul no me ha dicho, y que aunque no lo sé, le molesta porque tendría que saberlo.

¡Deja de tocarme los cojones, hasta yo tengo un límite para lo que sé, es más, hay muchísimas cosas que me gustaría saber!

«¡Pues no lo comprendo!»

Me levantó y le lanzo un puñetazo a Paul, el cuál lo esquiva; activo mi ojo místico.

Paul ataca mis piernas haciéndome caer.

A la pierna que se acerca le Paul le doy un pisotón con todas mis fuerzas y utilizando mi movimiento circular le lanzo un revés con el puño dirigido a su barbilla.

Esquiva mi golpe y contraataca.

Para estar borracho, sus movimientos son bastante buenos.

Reuno maná en mi brazo derecho, porque aunque vencer a Paul en combate cuerpo a cuerpo me es imposible, si uso magia es otra historia. Conjuro en mi mano un pequeño remolino de viento que lanza a Paul por los aires.

«¡¿Whoa?!»

Paul da vueltas en el aire hasta acabar detrás de la barra del bar. De un estrepitoso golpe, rompe y tira las botellas de alcohol que hay colocadas en un mostrador y cae sobre los cristales rotos del suelo.

«¡Mierda! ¡Ahora sí que me hiciste enfadar!»

Se levanta rápidamente, pero sus piernas ceden un poco.

El capullo ha bebido demasiado. Paul siempre fue más que el borracho que tengo delante, es más, si hubiera hecho lo mismo entonces, seguro que hubiera podido esquivar mi remolino incluso desde esa posición.

«Puto Ludy…»

Una mujer distinta se lanza hacia donde se encuentra Paul tambaleándose.

Míralo, rodeado de mujeres, y todavía se cree que puede venir a darme un sermón por lo de Eris.

«¡No me toques!»

Paul la aparta violentamente y se pone delante mía.

«Paul, dime, mientras no estuve cerca, ¿con cuántas mujeres te has ido acostando?»

«¡Cierra la puta boca!»

Da un puñetazo con su brazo derecho.

Menudo puñetazo tan cutre, descuidado y tan fácil de preveer, casi parece que me avisa con tiempo antes de pegarme; ¿de verdad eres Paul? Ese ataque es tan fácil de esquivar que no necesito ni el ojo místico.

Agarro el puñetazo, lo paso por encima del hombro y usando su propia fuerza le lanzo sobre mi espalda hasta lanzarlo al suelo; aunque en realidad, como no tengo ni idea de Judo, lo que hice fue utilizar magia de Viento para poder levantarlo a la fuerza y poder lanzarlo.

«¡Guhah…!»

Por lo visto, no fue capaz ni de caer correctamente (Ukemi), aunque claro, no estoy seguro de que esa técnica de caída exista en este mundo.

Me siento sobre su pecho, aprovechando la forma tan estúpida en la que cayó, imitando a Eris, mis rodillas bloquean sus brazos y mi peso le hace incapaz de moverse.

«¡Mi viaje no ha sido un paseo por el parque!»

Le golpeé. Volví a golpearle, y seguí golpeándole. Paul sigue mirándome enfadado aguantando mis golpes.

¡¡Maldita sea!! ¡¿Por qué me miras así?! ¡¿Por qué tienes que mirarme así?!

«¡¿Qué coño podía hacer?! ¡Estaba en un sitio que no conocía de nada, totalmente solo y rodeado de desconocidos! ¡Y cuando por fin consigo llegar hasta aquí, ¿por qué coño me echas en cara cosas?!»

«¡! ¡Porque conociéndote, seguro que podrías haberte esforzado más!»

«¡Te estoy diciendo que NO!»

Tras ese intercambio, sin volver a decir palabra, continué pegándole una y otra vez. Paul también se quedó en silencio, y aun con la boca llena de sangre, no dejó de mirarme a los ojos, recriminándome lo que tenía que haber hecho. Su actitud me frustra, como si no quisiera escuchar lo que tengo que decir.

¿Por qué…? Concretamente Paul no debería de actuar de esa forma, no conmigo, no con lo que hemos vivido…. puta sea… ¡Joder!

«¡¡DETENTEEEE!!»

Mushoku Tensei Volumen 5 Capítulo 46 Novela Web

 

Mientras me descargaba a golpes con él, algo vino corriendo por mi flanco y me empujó, lo que me hizo tambalearme ligeramente, lo que aprovechó Paul para hacerme a un lado y ponerse en pie.

Me preparo para un posible ataque suyo, pero Paul se ha quedado inmóvil. Entre nosotros tan solo hay una niña pequeña.

«¡Detente de una vez!»

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Su nariz es similar a la de Paul, y su pelo rubio es como el de Zenith… de un solo vistazo sé que es Norn, mi hermana pequeña.

Mira cuanto ha crecido… si mal lo recuerdo… tiene 5 años, ¿o me equivoco? No sé, creo que ya ha cumplido los 6. Pero… ¿por qué está frente a mí con los brazos extendidos? ¿quiere un abrazo?

«¡Deja de meterte con mi padre!»

Sus palabras me dejan anonadado.

¿Me estoy metiendo con él? ¿Que yo le estoy haciendo algo como bullying? No, ¿no? pero si… ¿eh?

Observo que Norn me está mirando con ojos llorosos, lo que me hace observar a quienes nos rodean. Por algún motivo… todos me miran como juzgándome o criticándome.

«….. ¿qué es esto…?»

Mi corazón se endurece e hiela, tras recordar algo que me ocurrió hace ya décadas, cuando me hicieron bullying en el instituto.

Recuerdo que entonces también me miraron de forma tan inquisitiva después de que me ataran desnudo en la cancela del colegio, y todo por quejarme de que ese senpai se había colado… Aunque dime, ¿qué es lo que he hecho mal ahora? Bah, me la sopla.

Me rindo ante esta situación, mi corazón acaba destrozado.

A la mierda, me voy a casa, no he visto nada ni a nadie, no sé nada… iré a la posada, esperaré a Eris y a Ruijerd y nos iremos de inmediato de aquí, quizás mañana o pasado. Mientras estemos en Milis, podremos ganar dinero para el viaje, así que ¿qué más da? Imagino que habrá gremio de aventureros también en Puerto Oeste.

«Ludy, no fuiste el único que fue teletransportado, ni siquiera solo los de Roa. Todos los que vivían en Fedora, incluso en la aldea Bonna fueron teletransportados también.»

Las palabras de Paul que casi ignoro me llegan ligeramente.

……… ¿Cómo? Pero… ¿qué has dicho?

«Dejamos mensajes avisando en el gremio de aventureros de Puerto Santo, también en Puerto Oeste. Dices que te enlistaste como aventurero, ¿no es así? ¿cómo es que no los viste…?»

Por mucho que me vengas ahora con eso, no vi nada en… Oh, cierto… no llegué a visitar el gremio de aventureros de Puerto Santo. Cuando fui a por Ruijerd acabamos encerrados en la aldea Dordia y luego la época de lluvias…

«Mientras viajabas tranquilamente, murieron un gran número de personas.

Un gran número… no me imagino la cantidad. Pero hablamos de un desastre mágico, la luz que nos teletransportó… ¿cómo no me di cuenta antes? Pero si hasta Hitogami dijo enorme cataclismo mágico, ¿por qué pensé que no afectaría a la aldea Bonna? Ah… ahora lo comprendo… hay muchísimos desaparecidos

«Eso quiere decir… ¿que Sylphy también está..?»

Al oírme, Paul nuevamente me mira irritado.

«Ludy, ¿de verdad te preocupas más por una mujer que por tu propia madre?»

Me atraganto ligeramente al escucharle.

«¡¿T-Todavía no ha aparecido mamá?!»

«¡No! ¡No sé nada de ella! ¡Tampoco de Lilia ni de Aisha!»

Sus palabras son casi una bofetada para mí, me hacen tambalearme de verdad, me fallan las piernas y siento que voy a desmayarme o al menos acabar de rodillas en el suelo. Aprovecho una silla cercana para apoyarme en ella como puedo.

«Para buscar a los desaparecidos organizamos un grupo de búsqueda.»

Así que un grupo de búsqueda… entiendo, quienes están aquí son ese grupo…

«P-pero… ¿si sois un grupo de búsqueda por qué estáis secuestrando gente?»

«Porque muchos acabaron siendo vendidos como esclavos.»

Esclavos… es fácil de imaginar, son teletransportados, llegan a un lugar desconocido, los engañan y los esclavizan…. y por lo que dice, muchos acabaron así.

Paul me cuenta como comparan cada esclavo, uno por uno, con los distintos desaparecidos; si coincide, solicitan su puesta en libertad, pero claro, muchos se niegan a liberar un esclavo que compraron.

Lo que sé de las leyes en Milis, sin importar un motivo, un esclavo está totalmente bajo el control de su señor.

Eso llevó a Paul a secuestrar a la fuerza a algunos esclavos, y aunque robar esclavos es un delito, es un poco gris en cuanto a leyes puesto que pueden demostrar que no son esclavos de nacimiento. O al menos, así es como Paul ha estado liberando un gran número de esclavos.

Por supuesto, si hubieran podido, con saber que los esclavos estaban vivos era suficiente, para ir a buscar a más gente; pero la mayoría de antiguos habitantes de Fedora que habían acabado esclavizados les suplicaron con lágrimas en los ojos que los liberaran.

Como por ejemplo, el chico al que había rescatado en esta ocasión, nada más verle, pensé que le conocía de algo; era de los niños que acosaban a Sylphy de pequeña, Somar. Durante el pasado año, lo hicieron prostituirse.

Escuchando los ruegos, súplicas y reproches de los esclavos que aún no habían sido liberados, habiendo visto morir a algunos para los que no llegaron a tiempo; por otro lado, enfadando nobles y ganándose su odio al rescatar esclavos a la fuerza, sin creer su historia del teletransporte.

Criticados tanto por los que rescataban como de los que tenían que ser rescatado… esto llevo a Paul a ir hundiéndose cada día más y más en su depresión, aunque sin ceder ningún día, sin dejar de hacer lo que creía correcto, rescatar a aquellos que habían sufrido el cataclismo mágico en Fedora.

«Ludy, al verte, pensé que ya habías comprendido la situación, es más pensé que te diste cuenta hace mucho y que podrías haber estado ayudando.»

Las palabras de Paul, hacen que mi cabeza dé vueltas.

No esperes de mí algo tan increíble… ¿cómo iba a darme cuenta? Aunque, claro… si lo pienso, es posible que me haya cruzado con antiguos habitantes de Fedora en el continente demoníaco, en alguna ciudad. O podía haberles preguntado a gente proveniente de Milis, como los que retaban a Ruijerd… Fallé en informarme de la situación actual, debería de haberlo confirmado al menos… haberle dado más prioridad al cataclismo y esa luz, que a la situación de Ruijerd. En definitiva, he fallado.

«En lugar de eso, te dedicaste a divertirte como aventurero…»

Me quedo completamente en blanco.

Ahh… tiene razón. Piénsalo, tiene toda la razón… mientras me excitaba con las bragas de Eris, mientras me divertía mirando y deleitándome con los físicos de las aventureras, mientras relamía los muslos de la Gran Emperatriz Demoníaca, mientras sobaba a las chicas de la raza feral y sus orejitas de animal…… Mientras yo hacía todo eso, Paul arriesgaba el cuello para encontrar a nuestra familia. Normal que esté enfadado.

«…»

El problema es que soy incapaz de pedir perdón. Porque en todas esas situaciones, siempre pensé… ¿cómo decirlo……? siempre creí que estaba haciendo todo lo que estaba en mi mano.

«…»

Paul no dice nada, Norn tampoco, aunque en su mirada puedo notar claramente como me rechazaba. Ese sentimiento se clava en mí, se clava en mi corazón… se clava en mi alma.

Miro a mi alrededor, y veo que todos los compañeros de Paul me miran criticándome y reprochándome mi actitud. Me hacen recordar nuevamente mi pasado; como, al día siguiente de atarme completamente desnudo y hacerme fotos para que se extiendan por todo el instituto, pegándolas en los tablones de anuncios… como me miraban todos mis compañeros de clase.

Lo que hizo que mi mente se detuviera completamente.

***

 

 

Sin saber cómo, había regresado a la posada en la que nos alojábamos. Por algún motivo, cuando volví en mí, estaba tirado en la cama.

Mi mente está en blanco, no pienso en nada de nada. Me muevo y puedo notar algo en uno de mis bolsillos; lo saco y veo que es una hoja de papel para escribir, que agarro retuerzo y lanzo por ahí.

No quiero hacer nada de nada, dejádme en paz.

Pensándolo, esta fue la primera vez que mis padres me han tratado de una forma tan fría. Ni los de ahora ni los de mi anterior vida lo hicieron; es más, creo que todos me mimaron bastante.

Pero apenas hace un rato, Paul me trató con despecho, como si no me conociera… es algo… ahhh, cierto… es la actitud que tuvieron mis hermanos cuando me echaron de casa.

¿En qué me equivoqué? No lo sé, no entiendo el error, siento que lo planeé todo correctamente, aunque ahora que lo pienso, noto errores graves en mi juicio, como por ejemplo, cuando dependimos tanto de Ruijerd al principio, aun mientras dudaba tanto de Hitogami, aun así, decidí hacerle caso y ayudar a Ruijerd.

También, quizás hablé demasiado alegremente de mi viaje, me dejé llevar, pero es cierto que preferí no preocupar a Paul y quitarle hierro a la historia, aunque también ayudó mi ego, como si quisiera decirle mira todo lo que fui capaz de hacer.

Para Paul es posible que esa actitud no le pareciera graciosa, seguramente a sus compañeros tampoco.

Menuda cagada…

Tampoco quise darle más importancia a Sylphy que a mi madre; pero piénsalo, Paul y Norn estaban aquí, asumí que Zenith también estaba por aquí, ¿no es normal que pensara así? Aunque sigue siendo una excusa… porque realmente, cuando oí lo del teletransporte, no pensé en Zenith ni por un segundo, y como Paul había sacado el tema de las mujeres…

Me molestó que me recriminara lo de Eris cuando ni siquiera le he puesto la mano encima, y más con su historial, por eso me puse así y le… ah… ahora lo entiendo… Seguramente Paul no le haya puesto la mano encima tampoco… tiene sentido, se enfadó porque le recriminé algo que no había hecho, normal que se pusiera hecho una furia, yo me puse igual.

Vale, ahora estoy algo más tranquilo… pues hagamos esto, mañana iré a hablar con él una vez más, después de todo, hasta Paul se enfadó más de la cuenta también, y esto ya nos pasó antes, ¿no es cierto? Estoy seguro de que si hablamos, nos entenderemos. Perfecto, todo saldrá bien; no es que no me importe mi familia, en serio, simplemente no se me ocurrió buscar información y se me pasó. No voy a negar que es bastante doloroso pensar que no aproveché este año y medio para buscar desaparecidos en el continente demoníaco, pero sigo vivo, todavía puedo hacer algo.

Así es, todo saldrá bien si de verdad me encargo de buscarlos, estoy seguro de que Paul lo entenderá; además, en este mundo, no encontrarlos de inmediato no implica que nunca los podrás encontrar, así que lo que haré será ir a hablarlo con Paul, y organizarnos y planificar; nos dedicaremos a buscar en sitios que todavía no hayan sido explorados y le echaré una mano después de llevar a Eris a Asura.

Podría llevar a Eris a Asura y seguir a las regiones del norte del continente central… vale sí, ea, pues mañana, lo primero que haré será ir a ver a Paul…… Iré otra vez a ese… bar… y volveré a charlar…. con Paul……..

«…Ug.»

De improviso, sentí una fuerte nausea, mi estómago se revolvió y salí corriendo al baño para vaciar todo lo que tenía en el estómago.

Porque aunque haya llegado a una conclusión lógica, mi corazón todavía está hecho pedazos tras sentir por primera vez el rechazo de mis padres y tras muchos años, de mi familia en general.

***

 

 

Poco después del mediodía, Ruijerd volvió a la posada. Tenía un rostro más alegre de lo habitual, y creo que le habían dado algo que parecía un sobre.

Cuando me vio, le cambió la cara y frunció el ceño.

«¿Ha pasado algo?»

«Encontré a mi padre en la ciudad.»

Cuando le di esa respuesta, Ruijerd se puso todavía más serio.

«…¿Te dijo algo desagradable?»

«Sí.»

«Pero hacía mucho que no le veías, ¿no?»

«Sí.»

«Cuéntame lo que pasó.»

Sin reservarme nada, le dije lo que ocurrió tras lo que añadió un escueto Entiendo. Y detuvo la conversación, tras lo que salió un rato.

***

 

 

Por la tarde, Eris regresó. Debió haberle ocurrido algo interesante, porque se le veía animada, aunque tenía hojas por todo su cuerpo y las mejillas llenas de barro. Pero aun así, se la veía bastante contenta.

Por como va, imagino que se ha divertido cazando Goblins… me alegro.

«Bienvenida.»

«¡Hola, Ludeus, he vuelto! ¿Sabes? Ah….»

Cuando le sonreí, se quedó estrañada y sorprendida, y tras eso vino corriendo hacia mí.

«¡¿Quién ha sido?! ¡¡Dime, ¿quién te ha puesto así?!!»

Algo agitada y desesperada, me agarró de los hombros y empezó a zarandearme.

«No es para tanto, en serio.»

«¡¿Cómo no va a ser para tanto?!»

Siguió cuestionándome durante un rato, y como no paraba de hacer preguntas, al final le conté toda mi conversación con Paul, sin guardarme nada y sin darle importancia. Todo, desde lo que me dijo, lo que yo le dije, su reacción y lo que ocurrió después.

«¿Pero qué me cuentas? ¡Será…!»

Tras escuchar mi relato, Eris se puso furiosa.

«¡Mira que decirte algo tan descabellado y egoista, es imperdonable! ¡¿Pero qué se piensa que hemos estado haciendo?! ¡Mira que atreverse a decir que estábamos jugando…! ¡No se lo perdonaré, NUNCA! ¡No se merece ser tu padre! ¡Le voy a matar!»

Tras decir palabras bastante peligrosas, salió escopetada de la habitación, espada en mano. Yo ni siquiera tenía fuerzas para detenerla, por lo que simplemente la dejé marchar.

***

 

 

Pocos minutos más tarde, Eris regresó a la habitación.

En realidad Ruijerd la traía cogida por el cuello de la camisa y la llevaba en volandas, como si fuera un gato.

«¡Te he dicho que me sueltes!»

«No te entrometas en una pelea de un padre con su hijo.»

Ruijerd responde solo con eso, y baja a Eris al suelo, poniéndola sobre la cama; y como un resorte, se giró para mirarle enfadada.

«¡Aunque sea una pelea padre e hijo, hay cosas que no se pueden decir!»

«Así es, pero puedo comprender un poco como se siente su padre.»

«¡¿Y qué pasa con cómo se siente Ludeus?! ¡Mírale, Ludeus, el que siempre está alegre y contento, que está tranquilo aun cuando le pegan, Mírale! ¡Mira lo deprimido que está!»

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«Si está tan deprimido, consuélale. Ya sea como compañera o como mujer, es algo que deberías de poder hacer, ¿no es así?»

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«¡Wha-!»

Eris se quedó muda y Ruijerd salió de la habitación y bajó las escaleras.

Pasado un rato, Eris, habiéndose quedado en la habitación está inquieta y va de aquí para allá; de vez en cuando me lanza alguna mirada, otras se cruza de brazos y se pone en su pose preferida, en estos casos abre la boca para decir algo, pero se detiene y se pone otra vez a ir de aquí para allá.

Verla así de inquieta me hace recordar a los osos en el zoo…

Al final, Eris acabó sentándose a mi lado, aunque tímidamente, sin decir palabra. Poco a poco, va acortando las distancias, aunque lenta y suavemente.

¿Qué cara estará poniendo?

Pero no consigo verla, porque no me atrevo a mirar a nadie más a los ojos.

Pasan unos minutos, y noto que Eris ya no está sentada a mi lado; cuando me pregunto a dónde habrá ido, siento un fuerte abrazo por mi espalda.

«Todo saldrá bien, yo estaré siempre contigo…»

Con esas palabras, Eris pegó su cabeza a la mía mientras me abrazaba. Pude sentir su suave tacto, su calor corporal, y un ligero olor a sudor; es algo que he podido sentir en varias ocasiones durante el transcurso de este año, la presencia de Eris.

Su presencia me hacía sentir seguridad, además, noté como toda la ansiedad y todo el miedo provocados por sentirme desplazado por mi familia… se iban encogiendo y desapareciendo, porque casi podría considerar a Eris parte de mi familia.

Quizás si hubiera tenido a Eris en mi vida anterior, podría haber conseguido salvarme antes de acabar como lo hice.

Su abrazo fue suficiente para hacerme pensar de esa forma.

«Te lo agradezco, Eris.»

«Lo siento, Ludeus, pero… estas cosas no se me dan bien…»

Me giré, y agarré su mano con la mía. Pude notar los callos y durezas formadas por agarrar fuertemente su espada y entrenar a diario; no son manos de una hija de la nobleza, sino de alguien que se había esforzado enormemente.

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«No te disculpes, de verdad me has ayudado.»

«…Mmmn.»

Mi corazón que había sido hecho pedazos se había rejuntado nuevamente, y aunque no estuviera recuperado del todo, había conseguido calmarme.

Quiero seguir un rato más aquí con ella…

Y pensando esto, así como mucho más calmado y desahogado, dejé escapar la tensión de mi cuerpo y me apoyé completamente en Eris aceptando su abrazo.

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