Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 10: ¡Oh Mis Oraciones!, ¿Han Llegado al Cielo?

Parte 1

 

 

«Así que después de todo eso, ¿él no aceptó una recompensa?»

«¡No!» La Arquera Elfa Superior golpeó la mesa, haciendo saltar los platos. «¡¿Puedes creerlo?!» Ella había sido gravemente herida poco antes, pero después de unos días de descanso, ya se había recuperado. Así eran los elfo.




La Chica del Gremio miró, un poco desconcertada, a los demás en la mesa pero, aun así sonrió. La Bruja disfrutaba de un sorbo de su vino con una expresión inocente, y en cuanto a la Sacerdotisa, se veía muy parecida.

Para los que estaban reunidos alrededor de la mesa, cada uno con sus propios pensamientos, el arrebato de ira de la Arquera Elfa Superior no era nada nuevo.

Todo había sido más o menos normal en la ciudad fronteriza mientras Goblin Slayer y su grupo estaban fuera. Los aventureros bebían, reían, se aventuraban, peleaban y volvían a casa… o, de vez en cuando, no lo hacían.

Esta era la vida diaria, pensó la Sacerdotisa, a la que habían regresado.

«Tengo que señalar,» dijo la Chica del Gremio, «que él sí aceptó una recompensa.»

«¡Sí… por matar goblins!» Las orejas de la Arquera Elfa Superior se movian hacia arriba y hacia abajo con absoluta frustración. Se veía completamente borracha… excepto que lo que había en su taza era jugo de uva. Evidentemente, hoy estaba de un humor excepcionalmente malo.

«Bueno, él es así», dijo en voz baja la Chica del Gremio. Ella se apoyó en la mesa con un ‘qué puedes hacer’. «Incluso si la persona a la que rescata es una joven noble… él simplemente ve la matanza de goblins como una matanza de goblins.»

Y para él, tal vez lo sea.




«Tal vez», dijo la Sacerdotisa estando de acuerdo.

Ella no dijo nada más, en parte porque no había nada en la declaración con lo que discrepar, en parte porque era cierto, y en parte porque ella sentía lo mismo.

«Escuché también que hubo un verdadero alboroto en la capital «, continuó la Chica del Gremio. «Otra de las bases de los malvados cultistas fue destruida o algo así. Pero me pregunto quién es este Caballero de Diamantes del que se habla a veces». La chica del gremio ladeó la cabeza.

La Sacerdotisa no sabía la respuesta. Era verdad: para la persona en la que estaba pensando, matar goblins era solo lo que siempre hacía.

Pero…

Pero aun así, ella podría decir que tal vez había más maneras mundanas de hacerlo.

Él había salvado a una hija de la casa real, aunque «solo» fuera de unos goblins. Puede que él no haya podido exigir nada de lo que deseaba, pero seguramente se le habría permitido una petición significativa.

Como en un cuento de hadas, él podría haberse casado con la princesa y haber vivido feliz para siempre…. ¡Heh!

Bueno, tal vez no.

Pero bien podría haberle pedido al rey que tomara medidas más severas contra los goblins, o pedir un ascenso al rango de Oro, o pedir algún apoyo real discreto, o…

Tal vez debería soñar con cosas un poco más grande… o tal vez no.

Era un pensamiento frívolo. Sí, la Sacerdotisa se dio cuenta de eso.

Pero él simplemente dijo: «Esto es matar goblins».

Ni más ni menos, y eso era suficiente.

Goblin Slayer….

Eso era lo que él quería, y eso era lo que seguía haciendo.

«Ahh….»




«Bueno, ahora…. ¿Qué es esto, suspiros?» La Bruja, siempre perceptiva, inmediatamente se dio cuenta de la pequeña exhalación. «Hoy, dijiste algo muy, lindo… sobre no querer irte, a casa.» ¿Pasó algo que te molestó? Los ojos de la Bruja se posaron en la Sacerdotisa, llena de preocupación, y la jovencita miró hacia el suelo como si quisiera a escapar.

«No, no realmente…»

No realmente, pero…. Su voz se hizo más aguda, y agitó la cabeza ambiguamente.

¿Pero qué puedo hacer para ser más como tú?

Ella no podría hacer una pregunta tan infantil.

Ella quería ser excepcional. Bella y fuerte, generosa, siempre apacible, conocerlo todo y a todos, elegante y refinada… Esa era la clase de persona que quería ser.

Como la Bruja… como la Doncella de la Espada.

Cuando todo acabó, cuando la Doncella de la Espada llegó corriendo a la ciudad, él y ella se separaron sin decir ni una palabra. La Doncella de la Espada había estado ocupada lidiando con las consecuencias, y Goblin Slayer se había retirado rápidamente.

¿Estaba eso realmente bien?




Pero algo debe haber pasado entre ellos, algo que pudieran comunicar sin hablar. Incluso si ella no sabía lo que podría ser.

Para la Sacerdotisa, sin embargo, la aventura que había comenzado con la misión de la Doncella de la Espada concluyó sin que ella sintiera realmente que había terminado.

¿Qué había sido ella capaz de hacer? En efecto, ¿podría hacer algo?

La Sacerdotisa rozó con una mano sus vestiduras, sintiendo la cota de mallas debajo, cubriendo su pequeño pecho.




Ella quería ser una fuente de fortaleza.

Eso es por lo que ella había orado, pero no hubo cambios repentinos y sorprendentes. Aún era una aventurera novata con tan sólo un año de experiencia, aun una inexperta rango Acero.

De repente, echo un vistazo a su alrededor: Vio al Guerrero Novato y a la Aprendiz de Clérigo celebrando algo en silencio. En una mesa al otro lado, el grupo del Guerrero Pesado estaba sentado, la Caballera estaba haciendo una declaración audaz.

En todas partes, la taberna se llenaba de aventureros que parecían brillar.

Y… ¿qué hay de mí?

«Es… difícil, ¿no es verdad?» Las palabras, coincidiendo con sus pensamientos, salieron de repente y en silencio.

«¿Hmm?» Dijo la Arquera Elfa Superior, dibujando un círculo en el aire con su dedo. «¿Qué es difícil? Díselo a tu hermana mayor elfa.»

«Quiero decir… ¿hacerse más fuerte?» La Sacerdotisa se puso un dedo en los labios, pensando por un momento, y luego dijo: «…O tal vez sólo crecer, supongo. Solo estaba pensando que no es tan fácil. Es… solo un poco abrumador.»

«Bueno, claro», dijo la Arquera Elfa Superior como si nada de esto fuera una sorpresa. «Ni siquiera un árbol crece de la noche a la mañana. ¡Si lo hiciera, vaya que sería un shock!»

Sus palabras contenían el tipo de conocimiento y sabiduría que sólo un elfo podría haber poseído, pero se expresaban con una actitud muy poco elfica. La disparidad hizo reír a la Chica del Gremio, el tintineo en su voz era como el sonido de una campana.

«Bueno, no conseguirás nada preocupándote por eso», dijo ella.

«Cierto…»

«Y nadie confiará en ti si te vas por tu cuenta y luego vuelves diciendo que has hecho un montón de entrenamiento.»

La Chica del Gremio debe haber visto a otros como la Sacerdotisa antes. Su sabio consejo era tan gentil y amable que hizo que la Sacerdotisa quisiera llorar.

«Ahora que lo pienso,» añadió la Chica del Gremio, «Tengo buenas noticias. Buenas noticias para ti, al menos». Ella aplaudió y guiñó el ojo… tal vez porque se había dado cuenta de cómo se sentía la Sacerdotisa.

«¿Buenas noticias…?»

«La princesa real, he oído, se ha convertido en una devota creyente en la Madre Tierra. Er, no es que se vaya a unir a un convento o algo así.»

«Eso es…» La Sacerdotisa, sin saber qué decir, miró a la Arquera Elfa Superior.

La elfa se encogió de hombros. Parecía que no había mucha gente con la que pudiera hablar de esto.

Encontró una imagen que pasaba por su mente, de las chicas que habían ido al Templo después de su primera aventura. Sus cuerpos habían estado mayormente ilesos. Lo que más les preocupaba eran sus corazones. La Sacerdotisa sabía muy bien lo fácil que era romper un corazón, destrozar una mente.




Inútil…

Ella había sido inútil. Otra vez.

«Parece que tuvo un encuentro casual con una clériga de la Madre Tierra.»

«¿Qué…?»

Por eso, las palabras que siguieron tomaron a la Sacerdotisa completamente por sorpresa. Ella miro vacuamente a la Chica del Gremio, que tenía el aspecto de una niña que compartía un secreto.

«Supuestamente, ella dijo: ‘No sé qué va a pasar en el futuro, pero quiero crecer para ser como ella'».

“               ”

Ahora la Sacerdotisa estaba total y completamente sin habla.

«¿Como ‘ella’?»

¿Estaba siendo demasiado presuntuosa para pensar que «ella» era… bueno, ella?

«¿Qu-qué…?»

Inesperadamente, su visión se nubló. Ella parpadeó, se frotó los ojos. Eso no mejoró nada. Y sus mejillas estaban tan calientes.

Sin saber qué hacer, la Sacerdotisa sollozó un poco y dejó que su rostro se llenara de lágrimas.

Tenía que volver a recobrar la compostura. Se suponía que tenía que actuar con calma y serenidad.

Si esa pobre chica se enterara de esto, podría quebrarse de una vez por todas. Esto no era el final de nada, pero para la Sacerdotisa, lo era todo.

Y sin embargo, por alguna razón, el mundo seguía nublado y las palabras permanecían atascadas en su garganta.

«…Hey, eso es genial. Esas son realmente buenas noticias», dijo la Arquera Elfa Superior en voz baja, suavemente. La Bruja acarició a la Sacerdotisa en la espalda.




La Chica del Gremio se quedó en silencio… ya fuera porque lo entendía o no, era imposible de decirlo.

Verdaderamente feliz hasta el fondo de su corazón, la Sacerdotisa luchó por abrir su boca para decir algo.

En ese momento, las puertas de la taberna se abrieron y la camarera Padfoot pasó corriendo por delante de la Sacerdotisa.

Para los aventureros, la noche aún era joven.

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