Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 6: El Calvario de la Princesa

Parte 1

 

 

“…Ha pasado mucho tiempo.” La Noble Esgrimista mostró una reservada sonrisa mientras se apresuraban a salir hacia el pasillo.

Habiendo aceptado la misión del rey, el grupo se apresuraba a ponerse en marcha, dejando de lado incluso las discusiones. Los pasos de Goblin Slayer se mantuvieron audaces incluso cuando se movía rápidamente, mientras que el Sacerdote Lagarto daba largos pasos. La Arquera Elfa Superior puede ser capaz de mantener el ritmo, pero la Sacerdotisa y el Chaman Enano tuvieron que forzar sus piernas sólo para mantenerse cerca de ellos.




“Me alegro…”, dijo la Sacerdotisa, sonriendo mientras avanzaban rápidamente. Se había sentido rígida desde el incidente de la noche anterior, pero ahora pensaba que podía sentirse un poquito relajada. “Me alegro te esté yendo bien. ¿Qué pasó después de la última vez…?”

“…He estado así desde entonces”, contestó la Noble Esgrimista, sin decir una sola palabra innecesaria.

Ella no estaba vestida como la aventurera que había sido una vez, sino que llevaba un traje almidonado y apropiado. Su pelo, que ella había cortado, había crecido un poco, sus ojos tenían un brillo en ellos, y sus mejillas un toque de rosa.

Parece satisfecha.

El pensamiento hizo que los ojos de la Sacerdotisa se sintieran llorosos, así que ella parpadeó rápidamente. “¿Cómo sabías que estábamos aquí…?”, preguntó ella.




“…¿Quién crees que fue quien puso en marcha la misión de mi rescate?” El más mínimo indicio de picardía apareció en la cara de la Noble Esgrimista que casi siempre no tenía expresión.

“Oh,” dijo la Sacerdotisa; ella tenía una suposición.

Gracias (づ ̄ ³ ̄)づ

La Doncella de la Espada, algunos aventureros que ella conocía, una sacerdotisa que había estado usando una cota de malla… todo tenía sentido. La Noble Esgrimista había sacado la conclusión obvia y había venido a buscarlos.

“…¿Estás bien?”

La Sacerdotisa tuvo que pensar un momento sobre esta pregunta. ¿De qué estaba hablando? ¿Estaba preocupada por el año de caza de goblins que la Sacerdotisa había hecho desde que se conocieron? ¿Preguntaba sobre el tiempo que había pasado trabajando, saliendo de aventuras, con él? ¿O se trataba de la preciada cota de mallas que le habían robado? ¿O incluso el hecho de que el robo la dejó sin armadura?

Ella había podido pedir prestados nuevas vestiduras, pero la ausencia de ese peso familiar la dejó profundamente perturbada.




Finalmente ella respondió: “Creo que…” Mostrando una sonrisa ambigua. “…estoy bien.”

“¿Cómo vamos a manejar esto?” Preguntó la Arquera Elfa Superior, girándose para hablar mientras corría como bailando ballet. “Si el enemigo se ha estado moviendo desde la primera hora de la mañana, ahora es demasiado tarde para perseguirlos.”

“…He tenido caballos preparados. De los rápidos.”

“No creo que eso sea suficiente.” La elfa dibujó un círculo en el aire con su dedo índice. “Estamos tratando con goblins… ¿qué eran? Jinetes. Los perros se mueven más rápido de lo que crees”.




“Puedo compensar por eso con un hechizo”, dijo el Chamán Enano mientras se acercaba resoplando, escarbando ya en su bolsa de catalizadores. “Siempre es mejor no usar magia cuando puedes, pero cuando la necesitas, la necesitas.”

“Encárgate de ello.” Las palabras de Goblin Slayer fueron breves y directas, provocando un asentimiento y un “Mm-hmm” del Chamán Enano.

Gracias (づ ̄ ³ ̄)づ

Los hechizos mágicos eran un activo estratégico invaluable en la batalla, pero si no podías alcanzar al enemigo, entonces no habría batalla. Y si iban a desafiar la mazmorra más profunda, sin duda descansarían al menos una noche, en cualquier caso. Si se apresuraban a entrar en el laberinto medio preparados, todo lo que les esperaba era un destino peor que la muerte.

“¡Ahh, pero qué suerte que yo sea del linaje de los naga!” El Sacerdote Lagarto, animado, giro sus ojos. “Que pueda matar goblins con mi señor Goblins Slayer e incluso intentar superar esa mazmorra más profunda.” Su cola golpeó el suelo mientras avanzaban, como para comunicar lo feliz que estaba. “Y hablando de mi señor Goblin Slayer, pareces bastante enérgico de alguna manera.”

“¿Es eso cierto?”

Él caminaba audazmente hacia adelante, sin dudar en sus pasos. Desde atrás, la Sacerdotisa intercambió una mirada con la Arquera Elfa Superior y la Noble Esgrimista y sonrió.

Supongo que sería falso decir que yo no tenía miedo.

La mazmorra más profunda. El lugar que había servido como reducto del Señor de los Demonios diez años antes. Solía ser un campo de entrenamiento de algún tipo, de ahí el por qué tenía diez subniveles. El diseño, sin embargo, había sido drásticamente reorganizado, y un aparentemente interminable torrente de monstruos ahora emergía de él.

Los monstruos, por la razón que fuera, no tenían nada; apuntaban específicamente a los aventureros para poder ganar algo….

Estoy segura de que el mundo estaba en la cúspide de la destrucción.

Era irónico, pensó la Sacerdotisa. Lo que finalmente salvó al mundo no fue la verdad o la justicia, sino la codicia.

Rango, renombre, riquezas, gloria, fortuna: no había nada intrínsecamente malo en ninguna de estas cosas. Eso era algo que la Madre Superiora le había enseñado cuando dejó el templo para convertirse en aventurera hace más de un año. Sentir el deseo era una forma de querer y tener esperanza. Indicaba la voluntad de vivir. Como tal, era algo bueno.




Sin embargo. Al mismo tiempo, la Madre Superiora le había enseñado otra cosa.

Estaban aquellos aventureros que se equipaban robando a otros aventureros, como los bandoleros comunes.

Había aquellos aventureros que buscaban armaduras sagradas y espadas encantadas, no para someter a los espíritus malignos, sino para merodear las profundidades de la tierra.

De esa gente, debía tener cuidado. No debía convertirse en una persona así.

Ahora que algo precioso para ella había sido robado, reemplazado con algunas gemas lanzadas apresuradamente, la Sacerdotisa estuvo de acuerdo.




Esa chica disfrazada de soldado, la princesa… no había pensado en la Sacerdotisa en lo absoluto. Sólo en ella misma.

La idea de que esto la hacía parecida a un goblin… bueno, tal vez eso mostraba que él la estaba influenciando demasiado.

“…Odio preguntarlo, pero ¿estás de acuerdo con esto?” le susurró la Arquera Elfa Superior.

Era una pregunta razonable. Le habían hecho algo terrible. ¿Por qué debería importarle lo que le pasara al ladrón?

¿Alguna vez se le pasaron por la cabeza pensamientos tan brutales? La Sacerdotisa difícilmente podría decir que no fue así.

Pero…




La Sacerdotisa estrechó fuertemente sus manos, invocando el nombre de la Madre Tierra para ahogar esos pensamientos.

“Sé lo que ella hizo, pero eso no significa que se merezca lo que sea que pueda pasarle.”

Así es como me siento. Esperar que algo terrible le suceda a alguien… desearlo, alegrarse por ello. Eso no está bien.

Eso, pensó ella, era muy parecido a un goblin. Y eso era lo último que ella quería ser.

Así que ayudaría a la chica.

Recuperaría lo que le pertenecía.

Le gritaría y la regañaría y haría que la princesa piense en lo que había hecho.




Qué maravilloso sería si todo pudiera terminar de una forma tan simple.

“…Mm.” la Arquera Elfa superior hizo un movimiento con sus orejas y asintió. “Eso está bien, entonces. ¡Adelante!”

“¡Claro!”

Al acelerar su ritmo para alcanzar a Goblin Slayer, la Sacerdotisa cerró los ojos y ofreció una oración a la Madre Tierra.

Que así sea.

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