Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 3: El Asesino de Goblins Va a la Capital

Parte 1

 

 

«Así que has venido», dijo ella.

Su voz contenía tanto calor que parecía que podía derretirse en cualquier momento. El sol brilló a través de la ventana que tenía detrás de ella, y los labios que se asomaban desde debajo de su capucha sonrieron suavemente.

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La mujer se quitó la túnica, y olas de cabello dorado emergieron como el mar. Sus ropas blancas y escarpadas exponían alegremente las líneas voluptuosas de su cuerpo… la misma Madre Tierra podría verse así.

La piel que sus vestiduras revelaban era perfectamente blanca, casi translúcida, como si no hubiese sido tocada por el sol. Eso significaba que el tinte rosa en sus mejillas probablemente no era sólo por la luz. Casi parecía una cortesana… y había templos que tenían prostitutas sagradas.

Ella podría haber puesto a cualquier hombre que la mirara en la palma de su mano, y sin embargo, sus ojos estaban cubiertos con una faja negra. En su mano, ella sostenía la espada que apuntaba hacia abajo y la balanza que eran el símbolo de la rectitud y la justicia. La forma en que ella casi se apoyaba en ellos, la forma en que susurraba, transmitía una ansiedad intensa.

«¿Te he… molestado?»

«No.»

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La Doncella de la Espada. Ese era el nombre de la clériga de la frontera a la que Goblin Slayer respondió en voz baja y plana.

«¿Se trata de goblins?»

***

 

 

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Era de mañana.

Goblin Slayer estaba fuera de la cama antes del amanecer y revisaba su equipo.

Casco, armadura, las capas que se llevaba bajo la armadura, escudo, espada. Todo en buena condición. Todo en funcionando perfectamente. Luego sacó su bolsa de objetos para comprobar el contenido.

Estaban las pociones, enrolladas con cuerdas anudadas para distinguirlas, junto con una cáscara de huevo llena de polvo cegador, un pergamino y un surtido de artículos diversos.

Cuando confirmó que todo estaba como debía ser, empezó a ponerse su equipo. Luego salió de su habitación, bajando por el pasillo con la mayor delicadeza posible para no despertar a las otras dos personas de la casa, que supuso que seguían durmiendo.

Salió de casa casi sin hacer ningún sonido con sus pasos, y cuando salió de la casa, fue inmediatamente envuelto por el frío aire otoñal. Había una fina y lechosa niebla sobre la granja, quizás el producto del rocío de la mañana. Goblin Slayer sintió como si estuviera dentro de una nube. Se detuvo y miró a su alrededor.

«…Hmph.»

La visibilidad era escasa. Resoplo, disgustado por esto, pero luego empezó a caminar entre la niebla.

Comenzó la patrulla del día siguiendo la cerca en un circuito alrededor de la granja. Estaba comprobando si estaba rota en alguna parte, por supuesto, pero también para ver si había alguna huella de pisadas y, en caso afirmativo, cuántas. Sería fácil dejar huellas en estas condiciones tan resbaladizas, pero la espesa niebla dificultó su trabajo. Pero Goblin Slayer lo hacía de a poco, en silencio todo el tiempo.

El interior de una cueva era más oscuro que esto, después de todo. Necesitaba hacer un esfuerzo para intentar ver lo que no se podía ver, para entrenar su visión nocturna.

Una vez que terminó su patrulla de la granja, saco varios cuchillos y blancos de su cobertizo. Puso en fila un montón de botellas y otras cosas pequeñas a lo largo de la cerca y luego practicó a girar, apuntar en un instante y lanzar.

Una tras otra, las dagas silbaban en el aire de la mañana, haciendo que las botellas volaran o se clavaran en la valla.

«Hrm.»

Eso fue todo lo que Goblin Slayer dijo sobre el asunto mientras se disponía a recoger las armas y los objetivos. El amanecer estaba lanzando sus primeros rayos sobre el horizonte.

Había guardado sus herramientas de entrenamiento en el cobertizo cuando, de repente, vio una figura cerca de la entrada de la granja.

¿Un goblin?

Su mano agarró la espada en su cadera. La figura era demasiado oscura como para poder distinguirla, pero se necesitaban uno o dos pasos. Cuando se dio cuenta de que era demasiado grande para ser un goblin, soltó su espada.

«¿Quién está ahí?», preguntó.

«¡Waaaaaa!» fue la escandalosa respuesta que obtuvo. El desconocido en pánico era un joven, alguien que le resultaba vagamente familiar.

Goblin Slayer cerró la distancia entre ellos con paso firme, y la cara del chico se contrajo. Entonces, Goblin Slayer se dio cuenta de que el visitante llevaba un uniforme del Gremio. Un empleado, entonces.

«Así que eres del Gremio. ¿Qué es esto?»

«Er, Yo-Yo había oído las historias, pero… En fin.» El joven tosió discretamente. «Tienes una visita en el Gremio. Su presencia ha sido solicitada, inmediatamente.»

«Ya veo.» Goblin Slayer asintió. Entonces el casco se inclinó un poco. «¿Se trata de goblins?»

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«¿N-No estoy… seguro…?»

«Espera un momento.» Su tono no permitía discutir. Se dio la vuelta y regresó a la casa.

Tras él, el joven se puso una mano en su pecho, sin palabras, pero Goblin Slayer no le hizo caso.

Atraveso los pasillos, seguro de adónde iba, hasta que encontró la puerta que estaba buscando.

«Voy a entrar.»

«¿Huh? – ¡¿Wah?!»

Con un grito no muy femenino, la Vaquera trató de envolver una sábana alrededor de sí misma… había sido interrumpida cuando se estaba poniendo la ropa y estaba de pie desnuda.

Goblin Slayer Volumen 8 Capítulo 3 Parte 1 Novela Ligera

 

Goblin Slayer se quedó en silencio ante lo que vio mientras abría la puerta; luego giró su yelmo hacia un lado y habló con calma.

«…No necesitaré desayunar. Voy a salir.»

La Vaquera agitó su mano hacia él impotente. Tal vez a ella no le importaba mostrarse a él de esta manera, pero no quería que él simplemente la sorprendiera así.

«¡Toc-tocar! ¡Tienes que tocar la puerta!»

«…Ya veo», dijo en voz baja Goblin Slayer. «Lo siento.»

«E-Está bien… Quiero decir, está bien, pero…» la Vaquera apretó una mano contra su enorme pecho y respiró profundamente. Su cara estaba roja… ¿por la sorpresa o por la vergüenza? Ni siquiera ella estaba segura. Él se había disculpado de inmediato, y ella se sintió tentada a dejarlo pasar….

«Así que», dijo ella, su voz un poco más alta de lo habitual. «…¿Qué está pasando?»

La respuesta de Goblin Slayer fue brusca. «No lo sé, pero he sido convocado al Gremio.»

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«De acuerdo», dijo en voz baja la Vaquera.

Supongo que esto significa que tampoco necesitará cenar esta noche. Ella sintió una punzada en el pecho.

Como si fuera una confirmación, él dijo con frialdad y suavidad: «Si hay goblins involucrados, hoy no podré ayudar en la granja».

Nos vemos luego.

Ella lo vio irse con esas palabras y una sonrisa, pero después de eso, la Vaquera tuvo que sentarse en su cama por un tiempo.

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