Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 3

Capítulo 1: El Reinicio de Subaru Natsuki

Parte 3

 

 

La luna se estaba elevando en el cielo nocturno cuando una conversación privada tuvo lugar en el estudio, en el piso más alto de la mansión Roswaal.

El hombre se sentó en el escritorio, haciendo una pregunta con su lenta y exagerada forma de hablar.




— ¿Cóoomo es él, Ram? ¿Cómo lo calificaríiias según lo que has visto?

Era un hombre de cabello largo color índigo, con una piel pálida y espantosa, y parecía un tipo clásico de chico bonito, si no fuera por el maquillaje de payaso que cubría su rostro. Eso, combinado con su peculiar patrón de voz, lo convertía en un hombre difícil de olvidar.

Él era Roswaal L. Mathers, señor y amo de la mansión.

Participando en esta conversación, estaban Roswaal y una sirvienta – Ram – mirando hacia él y al escritorio.

Roswaal cruzó los brazos e hizo una amplia sonrisa mientras Ram inclinaba la cabeza, profundamente pensativa. Alzó una ceja, encontrando un hecho raro la vacilación que Ram tenía para hacer el reporte.




―Hmm, ver así a Ram, quien siempre está propensa a emitir juiiicios, sobre todo, tan preocupada, es todo un espectáaaculo, ¿no? ¿Taaal vez un día no sea suficiente para conocerlo?

―Ese no es el caso. Sin embargo…

Aunque ella lo negó inmediatamente, sus palabras revelaron una falta de claridad. Ram puso sus dedos en sus propios labios y aún parecía un poco insegura cuando volvió a hablar.

―Déjame evaluarlo primero. Él… Barusu… no tiene habilidad alguna. Su trabajo como sirviente es completamente el de un novato.




―Oh, oh… ¿No es un poco desconcertaaante que él mismo pidiera ese rol?

Roswaal sonrió mientras recordaba la interacción del desayuno de la mañana.

Recordó también qué palabras empleó el recién despertado huésped mientras buscaba una recompensa por sus hazañas.

Lo que destacó fue la afirmación de Subaru de ser un adolescente con buena salud, una educación medio decente y una cabeza no tan terrible. Se trataba de una autoevaluación robusta que, por la misma razón, merecía cierto grado de cautela.

En consecuencia, había ordenado a Ram que supervisara su educación, así como observar sus acciones e informar de sus hallazgos, como lo estaba haciendo en este momento. No había pensado que el asunto se resolvería en un solo día, pero la duda de Ram al hacer su informe era un problema en sí mismo.




Roswaal apoyó su mejilla contra su mano. Ram mantuvo su silencio un rato antes de abrir la boca.

―Hay cosas misteriosas acerca de Barusu.

―Sí, sí, cuéntame. Háblame de cualquier cosa que se destaaaque.

―Se puede decir que está completamente desprovisto de talentos, pero Barusu parece ser… un poco, demasiado astuto cuando se trata de cosas particulares.

— ¿Qué quieres decir con “demasiado astuto”?

―Estas son cosas muy secundarias, pero… en medio del trabajo, parece bastante familiarizado con pequeños detalles sobre la mansión, cosas que todavía no le he enseñado. Al guardar los platos, abrió los cajones en el orden correcto. Además, nuestro… sabor en hojas de té.

―……

Roswaal no dijo nada en respuesta a las palabras de Ram, sino que pasó silenciosamente la punta de un dedo por su barbilla. Al ver a Roswaal hacer esto, Ram añadió: «Por supuesto, estos son detalles muy pequeños. Después del desayuno, le di un breve recorrido y explicación sobre la mansión. Noté que sus ojos se movían a varios lugares. Eso es realmente todo, pero… »

―Ya veo, demasiado para ser un conjunto de simples coincidencias… Eso es más bien iiinteresante.

La sospecha comenzaba desde las cosas más pequeñas. Si no lo pensaba demasiado, Subaru podría haber comprobado la mansión antes de infiltrarse en serio.

Pero lo que hizo que esa posibilidad fuera difícil de comprender era…

―Su hazaña fue la de proteger a la señorita Emilia en la capital real,
¿Cieeerto…?

―Parece también… evidente el hecho de infiltrarse en la mansión. De todos modos, bien podría haber perdido la vida si la señorita Beatrice no estuviera disponible.

La memoria de su ser llevado a la mansión estaba todavía fresca en la mente de Roswaal. Aunque no había curado al muchacho personalmente, era imposible que Beatrice participara en tal complot. Además, Ram había cuidado al herido Subaru todo el camino de regreso desde la capital real. Que ellas hayan dejado pasar un hecho tan grave como ese era muy poco probable.

―A pesar de todo, tales pensamientos parecen algo exagerados a la luz de los hechos.




―La Cazadora de Intestinos que atacó a la señorita Emilia… Me imagino que es posible que él conspiró con ella para infiltrarse en la mansión, pero…

Las palabras de Ram carecían de convicción, sugiriendo que hasta incluso ella lo consideraba poco probable. Por su parte, Roswaal sacudió la cabeza.

―No, eso no es pooosible. Seguramente no necesitamos siquiera sospeeechar que la Cazadora de Intestinos haría equipo con él.

―¿Es…eso…así?

―Más importante, ¿hay alguna otra preocupación?

Impulsada por Roswaal para seguir adelante, Ram bajó los ojos.




―Supongo que… dejando a un lado su ser demasiado astuto de vez en cuando… Barusu es muy optimista, esto es bastante nauseabundo.

— ¿Eh?

Roswaal alzó una ceja a la declaración de Ram. Parecía no elegir mucho sus palabras de manera cuidados así que estaba buscando las más adecuadas para usar.

Seguramente incluso Ram se había dado cuenta que había dicho algo fuera de lugar. Ella continuó, frustrada por su propia incapacidad de encontrar una explicación más precisa.

―A este ritmo, él hablará con sí mismo hasta la muerte. Su sonrisa nunca vacila cuando tropieza, y parece excepcionalmente atento a cómo se comporta hacia nosotras…

— ¿Qué pieeensas de eso?

―… Es diferente a como la señorita Emilia lo describe… Es decir, la forma en que es honesto acerca de sus propios deseos tal como lo haría un niño, genuino de una manera simpática…

Ram trató de mantener corta su respuesta a la sutil pregunta.

Roswaal, habiendo tenido poco contacto con Subaru, no podía entender lo que hizo a Ram tan dudosa. Pero éstas eran las palabras de una sirvienta leal que tenía un largo historial de servicio. Roswaal tiró de su barbilla mientras trataba de asimilar el análisis de Ram.

―Parece que tendremos que vigilarlo durante algún tiempo. Su primer día lo hizo difícil de ver, pero no puede ser ayudado. También es un hecho que merece una recompensa proporcional en agradecimiento por salvar a la señorita Emilia.

―Y…así que… ¿Esto es necesario?

La vacilación de Ram hizo que pareciera que no quería oír lo que vendría después.

La expresión en su rostro seguía siendo la misma, pero Roswaal había pasado el suficiente tiempo a su alrededor para comprender lo que sentía en su interior. Roswaal vio el momento de debilidad de Ram con su ojo amarillo mientras hacía un pequeño movimiento de cabeza.

―Este es un asunto que debemos manejar con gran delicadeza. Por encima de todo, asegúrate de que Rem no se adelante.

Ram asintió bruscamente a la orden de Roswaal.

La sirvienta que no participaba en la conversación, Rem, tenía tendencia a actuar de acuerdo con sus propias ideas en algunas ocasiones. Por lo general, su juicio precipitado podría ser controlado con sólo un lindo regaño.

En momentos como éstos, sin embargo, la acción independiente era probable de empujar las cosas en una dirección muy pobre. Ella podría eliminar el peligro de antemano, empeorando su relación con Emilia en el proceso.

La idea no le divirtió.

―Sí, intentaré que Rem no actúe en base a sus sentimientos de desconfianza hacia Barusu.

Roswaal se echó hacia atrás con un crujido de la silla. Su voz se sentía cansada de alguna manera cuando murmuró.

―Estoy profundamente agradecido. Este es un momento de grandes expectativas… De hecho, es tiempo de poner a prueba esas expectativas.

Ram iba a decirle algo, pero cerró su boca y contuvo su lengua. El silencio descendió entre los dos mientras el aire fresco de la noche entraba.

―Entonces, Ram, ¿concluiremos con tu informe aquí?




―Sí. Me disculpo por no ser capaz de transmitir mucho.

―No te voy a castigar por tal cosa. Ahora, entonces, ¿procederemos? Después de todo, durante dos días, te debe doler considerablemente,
¿Verdad?

―Ah, sí.

Ram de alguna manera parecía hechizada al obedecer el dedo de Roswaal. Desde su posición de pie ante el escritorio, parecía que se tambaleaba cuando se acercó a Roswaal y se sentó en su regazo.

―Una vez más… perdone.




―Es simplemente el ejercicio de un derecho natural. Es lo mismo de siempre, no hay nada de qué avergonzarse. Tu precioso cuerpo no te pertenece a ti sola, después de todo.

Él le acarició la mejilla. Ram cerró suavemente los ojos mientras inclinaba la cabeza. Acariciando su pelo rosado con su otra mano, Roswaal cerró un ojo, mirando a Ram con su iris dorada.

―Ahora, entonces, dado lo que eres para nosotros… debemos llevarnos bien,
¿sí?

Roswaal murmuró en mayor parte para sí mismo mientras su conciencia cambiaba sus engranajes. Miró fijamente a Ram delante de él, su conciencia se hundía en Ram y solamente en Ram.

La primera noche en la mansión Roswaal se hizo tarde cuando la sospechosa conversación entre maestro y sirvienta llegó a una conclusión.

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