Durara! (NL)

Volumen 3

Capítulo 7: La Realidad Es Una Perra, ¿Eh?

Parte 2

 

 

Después que la llamada finalizó, Masaomi permaneció completamente inmóvil, agarrando su teléfono celular.

Decidió que debía estar atrapado en un sueño, y rezó.

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Rezó, rezó, rezó.

Todo lo que pudo hacer fue rezar.

No pudo dar un paso. No pudo despegar el teléfono de su oído. El tiempo se deslizó lentamente, momento a momento.

¿Cuántos segundos pasarían hasta que él fuera capaz de aceptar esto como una realidad?

Masaomi se preguntó por qué no salió volando en el instante en que escuchó sobre Saki y fue a salvarla.

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« No, espera. No puedo salvar a Saki actuando apresuradamente. Eso es lo que ellos quieren. Tengo que ser genial… Ser genial, Masaomi… ah… ahh, aaaaaaaa…».

— Aaaaaaaaaa

—                            Aaaaa      aaaaaaaaa      aaaaaaaaaaaaaaaaa      aaaa

—                                                                                                                                   ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Masaomi se lamentó y estrelló su teléfono contra el suelo.

¿Cómo todavía estaba atascado en ese lugar, creándose excusas?

«Estoy demasiado preocupado por ella. Saki, Saki—necesito salvar a Saki».

«Saki, Saki, ¡Saki!».

Los recuerdos de ella inundaban su cerebro.

Todas aquellas incontables sonrisas que Saki le había regalado a él, habían sido masacradas sin piedad por ese grito a través del teléfono celular.

Pero aun así… sus piernas no se moverían.

Era aquella inquietud que siempre había sentido.

La pequeña chispa humeante finalmente se había transformado en un miedo directo que ahora lo estaba asaltando. Pero nunca habría anticipado que sería así de terrible.

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Siempre pensó que lo que él hacia era solo una extensión de las peleas tontas que los niños tenían.

Que no importa lo que sucedió, ellos aún eran solo estudiantes de secundaria.

Inconscientemente, siempre imaginó que obtendría una renovación gratuita.

Esa regla mental fue afirmada bajo la suposición que sus oponentes entenderían. Y además, nunca había imaginado una situación como esta.

Pero para ser precisos, él había anticipado esto, justo después que su guerra de pandillas comenzara. Pero cuando ellos empezaron a cambiar el rumbo de la batalla, la catarsis pura de la victoria incluso arrasó con esa ansiedad natural en la parte trasera de su cabeza.

Y ahora estaba enfrentando una innegable realidad.

Agonizantemente consciente de cada segundo, Masaomi buscó frenéticamente un plan. Pero no podía poner nada en marcha. Sus ideas no importaban, no podía escapar de la inquietud al no saber que resultaría.


— Ahh, demonios… ¡¿Qué estoy haciendo?!

Golpeó su frente y sus puños contra la pared. Repentinamente, encontró una idea.

«Izaya lo sabrá».

Ya no tenía dudas sobre la idea. Al igual que las chicas que habían formado el séquito personal de Izaya, como Saki, Masaomi se aferraría a cada palabra que saliera de la boca del sombrío informante.

Rápidamente levantó el teléfono que había azotado contra el suelo y verificó la pantalla, rezando silenciosamente. Agradeciéndole a sus estrellas de la suerte que la pantalla fuera lo suficientemente dura para seguir funcionando, Masaomi revisó su historial hasta encontrar el número de Izaya.

Pero lo único que lo saludó fue la repetición del tono de llamada. Nadie contestaba el teléfono.

« Contesta. Vamos… ¡contesta el teléfono!».

— Lo siento, no puedo responder tú….

Colgó tan pronto como la contestadora comenzó y volvió a marcar el mismo número.

Otra y otra, y otra vez.

Más tiempo pasó.

Masaomi se sintió impulsado por alguna presión invisible para salir. Comenzó a correr hasta el estacionamiento del que ellos le habían hablado por teléfono. Todo el camino tuvo el teléfono celular presionado en su oído, llamando a Izaya, una y otra vez.

Pero el teléfono no hacía nada más que anunciar la ausencia de su conocido. Eso solo avivó las llamas del pánico de Masaomi.

Mientras corría por la ciudad, su mente se retorcía al borde de la desesperación.

La sonrisa de Saki. Su grito.

El sonido de un hueso rompiéndose.

«Tengo que ir».

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« ¡Tengo que ir… directo a las personas que hicieron gritar a Saki así… y matar hasta el último de ellos!».

Al mismo tiempo que canalizó su poderosa determinación, el estacionamiento apareció a la vista en la distancia.

Vio una furgoneta conducir a la entrada, y a través de los huecos de la pared, varios hombres jóvenes vestidos de azul…

Sus pies se detuvieron.

En el instante en que vio a la pandilla de azul, la voluntad de Masaomi se desmoronó en un instante.

Sintió el frío en el aire a su alrededor y recordó completamente que solo era un adolescente de secundaria, absolutamente indefenso en el mundo.

Sus inmóviles piernas solo le habían recordado su propia cobardía.

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« ¿Por qué… por qué estoy tan asustado?».

«Saki está en peligro… ¡aun así, ni siquiera puedo mover mis pies!».

« ¿Por qué estoy tan asustado? Esto es por el bien de Saki… ¡Pensé que podía hacer cualquier cosa por ella! ¡Eso no debería… haber cambiado…!».

« ¡Muévete, muévete, muévete!».

Él golpeó sus piernas, rogándoles proceder.

El temblor eventualmente se convirtió en nauseas, y se desmoronó sobre sus rodillas en el asfalto.

En la pantalla de su teléfono celular, el reloj marcaba la hora sin piedad, el fin del conteo.

Ya no podía recordar la sonrisa de Saki.

***

 

 

UN ESTACIONAMIENTO, IKEBUKURO

En un estacionamiento a una corta distancia del distrito comercial.

Escondida en una esquina estaba una gran van, incluso más grande que la de Kadota, rodeaba de un grupo de hombres.

Dentro de la van, detrás de las ventanas pintadas, un grupo de hombres amenazantes se cernían sobre una joven mujer.

— Creo que la chica se desmayó, Izumii.

— Tsk, tsk, tsk. Eso no es divertido. Solo le rompimos la pierna en unas pocas partes. Tenía la esperanza de obtener más gritos de ella por lo que vamos a hacer ahora.

El hombre con varias piezas dentales menos suspiró. El aliento escapó a través de los huecos en un silbido agudo que sonó extrañamente como un grito.

— Como sea. Pero ya han pasado más de veinte minutos. ¿Necesitamos enviar este a tiempo extra por Masaomi Kida?

El tiempo límite había pasado cinco minutos antes, y el chico no estaba por ninguna parte.

— ¿Quizás se acobardó y corrió? Él aún es un chico, ¿sabes? Incluso un hombre mayor no puede lidiar con esto.

— Si no aparece, eso está bien para mí. Comencemos la grabación ahora, así que ayuden a desnudarla… No, esperen, preferiría que estuviera despierta. Eso es más excitante. Oigan, despiértenla de algún modo. Nadie va a comprar una cinta de una mujer inconsciente —dijo Izumii, su tono real no concordaba con la brutalidad de sus comentarios. Sus compañeros se rieron y miraron a la chica tendida en una esquina de la van.

— No creo que eso sea posible. Esta inconsciente, no durmiendo. Digo… ¿crees que pueda morir? No es que me importe.

— Nah, ella está bien, ¿no es así? No está sangrando —gruño Izumii, riendo. Los otros se unieron a su risa obedientemente.


Su risa fue respondida por la puerta lateral de la van abriéndose de golpe.

Por un instante, ellos pensaron que era el líder de los ´Yellow Scarves`, pero si ese hubiera sido el caso, los miembros en la parte de afuera los habrían alertado.

Era alguien más quien saludaba a las figuras nerviosas en la van.

— ¡Heyaaa! Oh por dios, realmente la secuestraron. — Oh…, eres tú, Yumasaki.

Izumii y su cohorte dieron un respiro de alivio cuando reconocieron al joven hombre mitad japonés.

— No esperaba que aparecieras. ¿Dónde está Kadota?

— Si, pensé que no ibas por las mujeres reales.

— ¿Le pondremos alguna mascara de anime a ella? — ¡Bua-ha! ¡Demasiado espeluznante!

Estaba claro por sus comentarios que ellos no pensaban mucho en Yumasaki, pero no irían más lejos que eso para antagonizarlo. Después de todo, Yumasaki trabajaba bajo Kadota, una figura poderosa en el grupo, y era muy conocido dentro de los ´Blue Squares` que Yumasaki no era mentalmente estable.


— Así que es ella, ¿eh? ¿La pobre pequeña princesa? —Yumasaki murmuró ansiosamente, mirando a la chica inconsciente, su pierna roja, hinchada e inclinada en una posición antinatural—. Y así es como en la realidad, a diferencia de las películas y el manga, las chicas son aterrorizadas y asaltadas, sin héroes que las rescaten. La realidad es una perra, ¿eh?

Yumasaki se río y extendió sus brazos teatralmente.

— Aquí esta lo que pienso.

— ¿Qué?

— Si un héroe aparece ahora mismo para salvarla, el mundo se volverá de dos dimensiones, y entonces puedo salvar un reino de fantasía con mis nuevos poderes mágicos, y tendré todo tipo de coqueteos con las chicas, lo que nos lleva a ahem-hem-hem… Como sea, ¡es hora de alcanzar esos sueños!

Los otros en la van se miraron los unos a los otros en completa confusión ante la cadena de palabras de hechizo sin sentido que Yumasaki estaba diciendo.

Los ´Blue Squares` se quejaron.

— Dios, eres un bicho raro espeluznante. Como sea, en este caso nuestro héroe decidió correr y salvar su propio pellejo, así que dejamos de esperar a Kida y… — ¡Ta-da-da-dahh!

Yumasaki ya estaba ausente del mundo en tres dimensiones.

— ¡Aquí está el nuevo plan para devolver a la realidad a una heroica historia en 2D con un final feliz! ¡Disfruten de la bendición del nuevo ataque del héroe! ¡Hurray!

— ¿Qué…?

Al siguiente momento, ellos vieron a Yumasaki levantar dos botellas de vidrio de la nada y arrojarlas a la van.

Al siguiente momento después de eso, ellos captaron el olor a gasolina de las botellas voladoras.

— ¿Qué…?

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Yumasaki ignoró las miradas de shock en los rostros de los otros mientras sacaba un encendedor de su bolsillo y lo encendía.

Los hombres gritaron y se bajaron de la van, su interior brillaba con las llamas azules. Rodaron sobre el concreto del estacionamiento, tratando de apagar el fuego que lamia los extremos de sus ropas.

La última persona en saltar del vehículo fue Yumasaki, cargando a la pobre chica. Algo de la gasolina también le había alcanzado su pierna, pero no se detuvo hasta alcanzar la otra van estacionada cerca.

— ¡Súbete! —Kadota le gritó mientras sostenía la puerta abierta. Yumasaki se abrió paso.

Los otros hombres jóvenes parados alrededor solo miraron la van de Kadota, inseguros de lo que había sucedido al principio. Después de unos pocos segundos, algunos captaron la situación, y los oficiales que habían terminado de apagar sus flamas rugieron.

— ¡Kadota! ¡Ustedes hijos de puta!

— ¡Vayan detrás de él! ¡Muevan el vehículo!

— ¡El vehículo está en llamas!

— ¡Entonces apágalas!

En medio del caos, la furgoneta de Kadota salió del estacionamiento.

Y nunca volvió a su lado.

Una vez a salvo fuera del estacionamiento, acostaron a la niña herida en la van mientras se dirigían al hospital.

— Dijiste que solo ibas a ir a echar un vistazo…

— Bueno, ella no estaba atada o algo, así que… ¡Cuánto antes mejor! Absolutamente establecí un record de velocidad en este —Yumasaki se rio para sí mismo. Mientras tanto, Karisawa y los otros tendían a la chica.

— No creo que deberíamos tratar de moverla. Ella necesita llegar al hospital ahora mismo —dijo Karisawa, poniendo una sábana sobre Saki.

Togusa miró desde el asiento del conductor.

— Oigan, ese es… el chico de los ´Yellow Scarves`, ¿cierto?

Kadota miro hacia arriba, a través del parabrisas para ver al familiar chico de rodillas sobre el asfalto.

— Supongo que logró llegar hasta aquí… y luego sus piernas le fallaron.

— Bueno, no lo culpo.

— ¿Qué deberíamos hacer Kadota? ¿Llevarlo?

— No es como que estemos haciendo esto para involucrarnos con los ´Yellow Scarves`. Además, con el estado en el que esta, dudo que nos crea si le decimos que la salvamos.

La furgoneta paso de largo al chico y desapareció en la noche. En el camino, ellos pasaron varias patrullas de policías, al parecer atraídos al estacionamiento por algún tipo de reporte. Kadota observó sus luces rojas, brillando en sus ojos.

— Esperemos que esto sea el final de todo.

Después de eso, el grupo de Kadota dejo Ikebukuro detrás, pero terminaron de vuelta ahí en poco tiempo.

Había tres razones para esto.

Primero, después que la guerra de pandillas se calmó, el testimonio de Saki a la policía dio paso al arresto de Izumii y su grupo.

Segundo, los ´Blue Squares` inmediatamente captaron la atención de los caballeros ´profesionales` del Awakusu-kai, casi al mismo tiempo que ellos se metieron en una pelea con Shizuo Heiwajima. Esto los llevo a una separación forzosa. Por cierto, durante este escándalo, Izaya engañó a Shizuo para ser arrestado, y se mudó a Shinjuku inmediatamente después de eso.

Y tercero, porque ellos encontraron la existencia de un nuevo grupo en internet.

Uno extraño, un grupo diferente llamado ´Dollars`.

***

 

 

VARIAS SEMANAS DESPUÈS, HOSPITAL GENERAL RAIRA

Saki abrió sus ojos.

Y aun así, dos semanas después de haber escuchado de eso, Masaomi aún no había ido a visitarla.

Una vez más, él vino al hospital pero no pudo obligarse a cruzar las puertas.

Sus piernas naturalmente se paralizaban cuándo se acercaba, de la misma forma que hicieron antes.

« No puedo hacerlo. Olvídalo».

Giró sobre sus talones para irse pero fue interrumpido por una voz poco familiar.

— Oye.

— ¿Eh…?

— Tu eres el tipo de los ´Yellow Scarves`, ¿no es cierto?

Él se giró y vio a un hombre vistiendo una gorra negra, también a un extraño chico y una chica detrás de él.

— Em… ¿Quiénes son ustedes?

— Eh… ¿Cómo explicarlo? Primero que todo, soy Kadota —dijo, con un rostro irónico.

Masaomi llegó a una repentina conclusión.

— Oh, ¿de los ´Blue Squares`?

— ¿Me conoces? Tú… ¿no vas a atacarme?

— Escuché de Izaya que traicionaste a tus amigos y rescataste a Saki. Em… gracias.

Masaomi se inclinó profundamente al trio, sintiéndose claramente conflictuado.

Kadota quedó momentáneamente sorprendido por la cortesía del chico. Cuando encontró su voz, dijo.

— Mira, nos estábamos yendo de una visita que le hicimos. Ella dice que aún no has ido.

— Eso no es nada de tu incumbencia.

— No estás en posición de decirnos los derechos que tenemos aquí. Escucha, solo estamos aquí por ella nos lo pidió.

— ¿Eh…?

Masaomi levantó la vista. Kadota señaló con el pulgar hacia el edificio del hospital.

— ¡…!

— Ella nos pidió que te diéramos un mensaje.

Masaomi se puso blanco.

— ´Gracias por venir a verme siempre`, ella dijo. — ¡…!

Masaomi se congeló en el acto.

Aun después de un largo silencio, estaba atado al suelo.

Kadota lo miró para ver sus reacciones, entonces eventualmente suspiró y continuó.

— Le dijimos que tu corriste a ayudarla, y fue solo un bloqueo de los ´Blue Squares` lo que te detuvo de llegar a tiempo… en vez de la verdad.

— ¿¡?!

— Y ella no decidió que te odiaba por no llegar a tiempo. Nos vemos.

Kadota comenzó a alejarse, pero entre un paso o dos, Masaomi le hincó los dientes.

— ¿Por qué… por qué le dirías eso? ¡¿Cuándo te pedí que hicieras eso?!

— Nunca me pediste que hiciera nada. Te he visto por la ciudad un par de veces por aquí y por allá, pero hoy es la primera vez que hablamos. E incluso si tú me pidieras que hiciera algo, no te escucharía. Podrías haberme pedido que no lo hiciera, y le diría a ella exactamente lo mismo.

Había poder en su mirada fría. Masaomi bajó su rostro hacia el suelo, empujando su rabia hacia dentro.

— Tú sabes lo que sucedió. Yo… yo escapé. Mis piernas fallaron. No pude moverme —se quejó.

— Si, lo sé. Y ahora, todavía estas huyendo de ella —Kadota respondió, retando a Masaomi a negarlo, pero el chico más joven no mostró ningún signo visible de rabia.

— ¿Tú… tú quieres que yo le mienta? ¡¿Después que la abandone por completo?! —preguntó Masaomi, suplicándole a Kadota. El hombre mayor lo agarró del cuello y tiró de él hacia arriba.

— Tienes que prestar más atención a las cosas a tu alrededor —Kadota gruñó solo con la mínima nota de irritación. A la distancia, parecía un rufián mayor sacudiendo a un indefenso estudiante de secundaria por dinero, pero Karisawa y Yumasaki no se movieron de sus lugares—. No me gustaría que hicieras sonar los tacones de tus zapatos y dijeras ´Aw, caramba, gracias. ¡Qué suerte!`. Pero tampoco me gusta mucho tu actitud en este momento.

Masaomi se reprimió, mientras Kadota continuaba su lectura.

— Tú no quieres que ella te odie, pero tú la abandonaste. Pero no quieres mentirle. Y aun así te sientes culpable por eso. Eres como un niño que es pillado robando y dice, ´Lo lamento, lo lamento de verdad, solo no le digan a la policía o a mi familia`.

— …

— Si de verdad te sientes culpable por dejarla ahí, entonces deberías soportar la incomodidad de mentirle por el resto de tu vida. Así es como tú puedes pagarle lo que le debes. Y si no quieres ser deshonesto con ella… entonces deja de huir y díselo de frente.

Finalmente Kadota desterró el pasado, pero de una forma diferente a como lo hacía Izaya.

— Te perdonaré por huir del pasado —Kadota soltó el cuello de Masaomi, y mientras se giraba dejó un comentario de despedida—. Pero al menos… deja de escapar del presente y del futuro.

Justo cuando Kadota le dio la espalda a Masaomi, la imagen de su salida perfecta fue arruinada por los desconsiderados comentarios de sus compañeros.

— ¿Ohh? ¡Kadota está dejando caer algunas líneas realmente geniales por aquí!

— ¡Increíble! Desde ahora en adelante, ¡deberemos llamarte Dotachin Poet Poetan!

— ¿Ustedes… ustedes escucharon eso? —se puso rígido mientras se giraba hacia ellos.

Kadota se puso rojo como una remolacha. Karisawa y Yumasaki parecían muy orgullosos de sí mismos.

— ¡Fweh-heh-heh! Juro que pensaste que era solo para sus oídos, pero es inservible con nuestros oídos. ¿No sabes que crecimos mirado anime tarde por la noche a un volumen súper bajo para evitar que la familia se enterara?

— ¡Es inútil detenernos! ¡Inútil – inútil – inútil – inútil – inútil – inútil!

— ¡Usen audífonos! —Kadota respondió débilmente, bastante nervioso.

Yumasaki lo irritó aún más respondiendo honestamente a su inútil sugerencia.

— ¡Entonces no escucharíamos a nuestros padres cuando viniesen a nuestra habitación!

— ¡Cállense!

Masaomi miró a los tres amigos chillones alejarse, entonces de giró de vuelta al hospital.

Finalmente, sus pesadas piernas lo llevaron con unos pasos vacilantes hacia adelante.

Hacia la habitación de hospital de la chica que aun amaba…

Para que él pudiera decirle que ellos habían terminado.

***

 

 

Esa noche, por primera vez en años, Masaomi buscó a su viejo amigo y lo invitó a la sala de chat. Viendo la diversión que su amigo estaba teniendo al hablar de nuevo con él, naturalmente Masaomi sintió como sus raídos nervios se calmaban.

Pero la paz que sintió solo puso su pérdida en un relieve aún más agudo.

¿Qué podía hacer él para llenarlo? ¿Podía enterrar el espacio vacío enamorándose de una chica diferente? Estos pensamientos se arremolinaban en parte trasera de la cabeza de Masaomi mientras chateaba. Mientras tanto, su viejo amigo cambio la marcha hacia un nuevo tema de discusión.

Así que supongo que tenemos nuestro gran examen este año. ¿Sabes a que preparatoria quieres ir?

Masaomi imaginó el inocente, y amigable rostro del chico al otro lado de pantalla, y su respuesta llegó naturalmente.

Voy a hacer el examen para la Academia Raira. Es agradable y está cerca.

Realmente no tenía interés en los planes de la preparatoria, pero en este momento, se encontraba a si mismo elogiando la escuela a la que le gustaría asistir, resaltando sus múltiples atracciones.

Terminó escribiendo.

Deberías venir también.

Un año después.

Masaomi se reunió con Mikado y conoció a Anri, una chica que estaba misteriosamente alejada del resto del mundo.

Al principio, se llevaba bien con Anri, usándola para molestar a su viejo amigo y darle un empujón. Pero mientras el tiempo pasaba, se dio cuenta que ella significaba algo para él también. ¿Era este le mismo sentimiento que sentía hacia Saki? ¿Era el mismo sentimiento que sentía hacia las otras chicas?

Otro año con aquellos pensamientos pasó…


Descubrió que Anri Sonohara fue atacada por el acuchillador.

Y entonces volvió directamente a donde comenzó.

Él mismo había probado que las palabras de Izaya Orihara estaban en lo cierto.

Masaomi se encontró a si mismo visitando a Saki de nuevo.

Y regresamos al presente.

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