Durara! (NL)

Volumen 3

Capítulo 3: ¿Por Qué…?

Parte 2

 

 

Los ´Yellow Scarves`.

¿Cuándo fue que la pandilla de color basada en el Romance de los Tres Reinos comenzó? Ni siquiera Masaomi lo podía recordar.

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No había una necesidad real detrás de la creación de una pandilla.

Incluso la elección del amarillo como su color fue basada en nada más que un programa de televisión que era popular en ese momento. Eso era todo lo que Masaomi recordaba de su decisión, y aun después de todo este tiempo, casi no tenía sentimientos o apego al color en lo absoluto.

Porque el manga en el que estaba interesado Masaomi en aquel momento estaba basado en el universo de los Tres Reinos y ellos sabían que el color seria amarillo, era inevitable que el nombre de la grupo terminara siendo ´Yellow Scarves`.

Esa fue la razón fundamental detrás del nombre y el color.

La única pregunta importante era porque ellos se habían juntado.





Pero incluso ese origen no era nada más que un fragmento en la memoria del pasado distante de Masaomi.

Masaomi aún estaba en primaria cuando dejo su ciudad natal y vino a Ikebukuro.

Fue un masivo choque cultural moverse a un lugar enormemente diferente del campo familiar que él conocía.

Él tenía que decírselo a alguien, por lo que decidió alardear sobre la gran ciudad a su viejo amigo, Mikado Ryuugamine.

No era porque fuese particularmente cercano a Mikado, sino porque era el único que tenía conexión de internet en su hogar. En los primeros días del internet, los compañeros de chat eran un bien valioso. Masaomi lo deleitaba con historias de las cosas que sucedían en Ikebukuro.

Su amigo no mostraba falta de curiosidad por las historias de sus aventuras en Tokio. Mikado era la audiencia perfecta para Masaomi.

Cuando Masaomi llegó a la secundaria y su actividad se hizo más pronunciada, le presumía a Mikado sobre las peleas que había visto y en las que había participado durante su estadía urbana.

´Solo no te sobrepases`, Mikado le advertiría, pero sus ojos brillaban de fascinación ante las hazañas de Masaomi, y aun exigía escuchar todo sobre ellos.

Eventualmente Masaomi encontró su camino más y más profundo.

Más profundo en el corazón de Ikebukuro.

Aún más profundo.

La primera vez que comenzó a hablar de sus peleas, no había ningún sentimiento de culpa. Él creía que todas eran peleas que alguien más había escogido con él, y que no hacía demasiado daño a sus oponentes.

Pero todo comenzó a salirse de control cuando vio a un compañero de clases siendo acosado en la ciudad y tomó parte de una pelea por él.

Pronto la gente comenzó a reunirse a su alrededor. Los compañeros de sus amigos llamaron a más amigos al círculo, haciéndolo crecer.

Algunas veces, algunas personas se ofrecían a hacerse cargo de sus peleas, y el grupo de Masaomi comenzó a hacerse un nombre dentro de su escuela secundaria pública. Por supuesto, era una escuela sin muchos delincuentes de verdad, y no estaban en posición de meterse en problemas con ninguna de las escuelas cercanas.

Pero eso solo significaba que no había frenos que los detuvieran.

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Lentamente, muy lentamente, el grupo creció en tamaño.

En su juventud, Masaomi aún no entendía lo que eso significaba. Simplemente tenía una vaga sensación de ansiedad en el fondo de su mente.

Y luego, alrededor del tiempo en que su grupo tomó el nombre de ´Yellow Scarves`…

Masaomi dejo de contarle sobre eso a Mikado…

En su lugar, le contaba a su amigo las cosas de la ciudad como siempre. Solo no incluía ningún detalle sobre sus extraños compañeros.

Durante días, él se la pasaría con sus ´Yellow Scarves` como siempre. No era raro para él. De hecho, disfrutaba el sentimiento de gobernar su pequeño grupo.

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Pero no pudo evitar el sentimiento de que eso solo servía para acrecentar la distancia con sus antiguos recuerdos de su hogar en el campo.

Él se preocupaba de sus compañeros en su nuevo ambiente. Pero sentía que había una distinción fundamental entre ellos.

Si presumía su liderazgo del grupo a Mikado, sentía que eso terminaría de alguna forma con la conexión con su hogar.

¿Debería serle fiel a su antiguo yo? ¿O abrazar su nuevo rol como líder de los ´Yellow Scarves`?

Era una opción tonta e innecesaria, pero igual lo atormentaba.

Sus amigos aquí solo estaban conectados con él siempre y cuando peleara. Estaba preocupado de que pudieran abandonarlo tan pronto resbalara y cometiera un error.

Él quería a alguien.

Alguien que ratificara sus acciones y lo apoyara.

Alguien que, como Mikado desde su ciudad natal, lo tranquilizara y lo bajara a tierra así poder estar en casa en Ikebukuro.

Fue durante ese periodo de creciente inquietud que ella apareció de la nada.

— Es un lindo pañuelo amarillo. Luce bien en ti.

Ella se refería a la marca registrada de los ´Yellow Scarves` amarrada alrededor de su brazo.

Las chicas mostraban poco miedo o preocupación por Masaomi. Era lo que uno podría llamar ´recolección inversa`, donde un grupo de chicas jóvenes de su edad buscaba tener contacto con el pequeño grupo de Masaomi que estaba en la estación de trenes.

Masaomi estaba completamente cómodo con su vida en la gran ciudad justo en el momento en que los ´Yellow Scarves` rondaban los treinta en total. Mientras sus números crecían, Masaomi se cansó de pelear, y los ´Yellow Scarves` en su conjunto se volvieron relajados y tranquilos. Había muy pocas peleas con otras pandillas en ese momento.

Él trató de conquistar chicas cuando estaba por su cuenta, pero raramente sucedía, e incluso cuando lo hacía, la relación era floja y breve. Así es como siempre se había relacionado con las mujeres, incluso antes de venir a Ikebukuro.

Mikado siempre se maravilló ante aquellas hazañas diciendo que ´él solo era un chico de secundaria`. Pero Masaomi había salido con chicas desde sus años de primaria, así que usualmente daba vuelta los papeles y en su lugar molestaba a Mikado por ser demasiado tímido.

Así que cuando este momento llegó, Masaomi no pensó más que «Hey, fui apuntado por algunas chicas, y ellas son bastantes sexis también. Que suertudo, no estoy haciendo nada en este momento».

— Ustedes son los ´Yellow Scarves`, ¿no es cierto? —una de las chicas pregunto con valentía. Masaomi sintió su entusiasmo enfriarse.

«Oh. Ella no está interesada en mí personalmente, solo en el grupo. Por otro lado, debemos estar volviéndonos famosos si las chicas normales como ellas saben de nosotros».

Estaba a punto de poner un rostro diferente, para expresar con más perspicacia su naturaleza individual como Masaomi Kida, pero una de las chicas se adelantó a él con una sonrisa amable.

Eres aún más genial en persona de lo que sugieren los rumores, Masaomi Kida. — ¿Huh? —se quedó boquiabierto de forma estúpida.

¿Cómo ella sabía su nombre? Era la chica en el centro del grupo opuesto. Tenía una sonrisa brillante y un mechón ligeramente teñido en su corta cabellera, una apariencia que la hacía visualmente parecida a él. Parpadeo sorprendido.

— ¿Qué? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Eres psíquica? ¿Cómo el psíquico Itou? ¡Si continuas leyendo la mente de las personas, voy a tener que meterte en una bolsa y llevarte a casa conmigo! — bromeó haciendo referencia a un popular comediante de televisión para ocultar su consternación al ser reconocido.

Sus compañeros de pandilla se miraron entre ellos, indecisos sobre cómo deberían reaccionar, mientras las chicas reían por la broma de Masaomi. La chica en el centro respondió alegremente.

— Oh por dios, ¡estas actuando tan raro! ¡Eres muy divertido Kida!

Después de una carcajada, ella sacudió su cabeza ligeramente.


— Pero no soy una psíquica. El psíquico real es otra persona.

— ¿Oh? ¿Quién es ese? ¿Alguna de estas chicas alrededor habla con fantasmas? —preguntó Masaomi mirando a los demás con una sonrisa gentil. Algunas de las chicas ya estaban hablando con otros miembros de los ´Yellow Scarves`, y las únicas tres agrupadas alrededor de la chica del cabello corto lo estaban mirando directamente.

— Déjame adivinar, ella le preguntó a los fantasmas de mis antepasados lo genial que soy, ¿cierto? O un fantasma de parálisis, o uno que flota, o lo que seas que tengas. Cualquiera sea el tipo de fantasma que es, estoy seguro que renacerá bajo asombrosas condiciones en el futuro. ¿Quizás como nuestro hijo? —bromeó de forma obscena, probando su reacción. A pesar de su cabello teñido, ella y las otras chicas parecían bastante correctas, no vulgares. Él estaba probando sus reacciones para ver si ellas se llevaban bien con su estilo.

— Ahora solo estas siendo tonto. Déjame adivinar, ¿ya has escogido un nombre?

— Bueno, tendríamos que mirar los caracteres de los padres, ¿no es cierto? Así que, ¿cuál es tu nombre?

La chica jugo bastante bien, sin perder el ritmo.

— Saki Mikajima. Mikajima se deletrea con tres, una ke pequeña y la palabra isla. Y Saki es la forma abreviada del árbol Stewartia.[1]

— ¿Stewartia? Entonces en lenguaje floral, tu nombre significa algo como ¿aprovecha tu oportunidad antes que se marchite?


¡Oh, wow! ¿Sabes lo que es? Creí que preguntarías ´ ¿Qué es eso?` —dijo sorprendida.

Masaomi sonrió, sintiendo su máquina ponerse en marcha.

— Seguro, lo sé todo. Solo le pregunte al fantasma que está colgado de mi espalda—no estaba seguro si eso era demasiado cursi.

— Exactamente—dijo Saki.

— ¿Huh?

— La persona que está detrás de ti, de alguna forma es una especie de psíquico.

— ¿Huh?

Antes que Masaomi pudiera darse la vuelta en estado de shock, una mano cayó sobre su hombro.

— ¿Queeh?

Masaomi giró sobre sus talones y vio a un desconocido hombre parado ahí.

— Hola, un gusto conocerte. Esto, em… Masaomi KIda, ¿cierto? —dijo el hombre sonriendo amablemente.

Cuando miró el rostro del hombre, una sola emoción surgió en el pecho de Masaomi: una vaga ansiedad. La misma sensación que había sentido cuando la gente comenzó a agruparse a su alrededor.

Masaomi sintió su cuerpo entero envuelto en una extraña hostilidad punzante que no podía ni siquiera describir.

— ¿Y tú eres…? —pregunto con desconfianza.

El hombre mayor extendió su mano y sonrió.

— Soy Izaya Orihara. La información es mi negocio. — Un gusto conocerte.

***

 

 

El chico recordó la traviesa pero astuta y maliciosa sonrisa de Izaya y chasqueó su lengua de irritación.

— ¿Ya ven? Acabo de recordar mierda en la que no quería pensar. ¡Suficiente conversación depresiva!

Cruzó sus piernas en frente de él y cambió de tema.

Oh cierto, esto es deprimente también. ¿Así que cual fue el problema? ¿Quién golpeó al tipo Horada la otra noche?

— Te lo dije… Em, el Motociclista Negro. Digo, técnicamente fue el tipo que estaba con el motociclista quien golpeó al Sr. Horada.

— ¿No estaba Higa contándome la misma historia un tiempo atrás? Justo cuando volví… Era Shizuo, ¿verdad? No volvieron para una revancha con él, ¿o sí? Si es así, no tengo ni un poco de simpatía. De hecho, si ese fuera el caso, les diría que se alejen.

Su tono era ligero y divertido, pero había un brillo de sudor en su expresión. Era el rostro de alguien que conoce el terror que el hombre llamado Shizuo comandaba.

Uno de los chicos murmuró.

— Eh, bueno… El grupo de Higa también esta aterrorizado. Fueron golpeados por un fenómeno que tenía una máscara de gas blanca. Dijeron que sus extremidades fueron amarradas por… sombras o alguna mierda extraña como esa.

— ¿Qué es esto, algún arte ninjutsu o algo por el estilo…?

— No tengo idea. De todas formas, el Motociclista Negro le dio un aventón y simplemente se largaron…

Con ese poco útil reporte, Masaomi volvió a tener una expresión seria.

— Me pregunto qué pasa con ese Motociclista Negro.

Cualquiera que viviera en Ikebukuro conocía la leyenda urbana del Motociclista Negro. Cuando su viejo amigo se mudó a Tokio, Masaomi se había jactado del motociclista, pero en verdad, él no sabía la identidad ni las intenciones del extraño ser.

— Todo lo que he escuchado es que se supone que es un miembro de los ´Dollars`.

´Dollars`.

Las expresiones en aquellos en amarillo alrededor de él lentamente comenzaron a transformarse.

Muchos de ellos creían que los incidentes de acuchillamientos eran trabajo de los ´Dollars`, y un número igual de ellos encontraba que una banda de color sin un color era algo inquietante y perturbador.

Pero por alguna razón, todos los ´Yellow Scarves` que habían resultado heridos en los ataques solo declararon que ellos no recordaban lo sucedido. Para los ´Yellow Scarves`, la policía, y los medios de comunicación, la imagen completa del acuchillador era todavía incierta.

Ahora que el acuchillador se estaba escondiendo, las noticias se habían trasladado a temas nuevos, y el incidente estaba comenzando a desvanecerse de la mente del público. Pero para aquellos que habían sufrido la locura de aquel accidente en un rango cercano, aquellos que sabían de algunas víctimas, la verdad del asunto estaba tallada en ellos tan profundamente como las heridas que habían sufrido las víctimas.

— No tengo intención de perdonar a cualquiera que sea quien haya cortado a mi gente—anunció Masaomi, su pie se posó audazmente sobre un barril de metal. Bajó y caminó en medio de las miradas elocuentes de la multitud hacia la salida, murmurando para sí mismo.

Era un sentimiento que había aparecido una y otra vez desde que él había vuelto por primera vez a este lugar varios días atrás. Como si estuviera tratando de convencerse a si mismo de algo.

— Mierda… Cómo te atreves a traerme de vuelta…

— ¿Quién está ahí? —se hizo eco un repentino grito de ira fuera de las paredes de la fábrica.

Pudo haber sido el grito del terrateniente que venía a ver que estaba sucediendo—pero el grito venia de los miembros del grupo que estaban vigilando afuera.

— ¿Qué sucede? —preguntó Masaomi rápidamente y con la misma rapidez recibió una respuesta de uno de los guardias.

— Ellos dicen que una chica estaba tratando de espiarnos… La están persiguiendo ahora.

— ¿Una chica?

Probablemente solo fue un transeúnte que se asomó por curiosidad debido a la conmoción interior, pensó Masaomi. Pero entonces recordó que varios miembros estaban custodiando cada entrada, así que eso era poco probable.

— Quiero hablar con ella. Captúrenla, háganlo en paz.

La fábrica no era particularmente grande, pero había material de desecho y chatarra de vehículos apilados fuera de la estructura, lo cual podría dificultar su captura si se escondía entre las pilas.

Masaomi se dirigió  afuera para ayudar en la búsqueda, escuchó el bullicio de sus compañeros que lo seguían, y levantó una mano.

— No necesitamos un grupo grande. Solo diez lo harán.

Si la pandilla completa corriera por la propiedad, ellos seguramente llamarían la atención. La última cosa que un grupo tan grande como ellos necesitaban era perder uno de los pocos lugares en los que podían reunirse en privado solo porque alguien lo reportase a la policía.

Masaomi sabía que las autoridades habían intensificado su represión contra las pandillas de color en los últimos años. Él quería proteger su lugar a toda costa. Ellos se habían estado reuniendo aquí desde los días en que era su líder a tiempo completo. Algo sobre el lugar, algo distinto por decir, un club nocturno, le recordaba a las sensaciones de su ciudad natal. No quería perder este lugar si él podía evitarlo.

«No es que sea cosa mía. No soy el dueño del edificio», pensó Masaomi, irónicamente para sí mismo. «Es divertido… después que me di por vencido con el lugar una vez».

El sol ya se había puesto, y sin mucho alumbrado público en los alrededores, los terrenos de la fábrica eran sorprendentemente oscuros. A Masaomi le parecía que bajo esas circunstancias ella podía escapar fácilmente. Él trató de imaginar a la intrusa.

Ellos dijeron que era una mujer—probablemente una reportera curiosa. Si ella fuera una funcionaria de algún tipo, habría ingresado por la entrada.

Pudo haber sido alguien de una pandilla de color contraria, pero había pocas de ellas en estos días, y el grupo de Masaomi no se peleó con ninguna de ellas.

Excepto por los ´Dollars`.

Los ´Dollars` eran la única organización que expandió sus territorios a través de Internet, el mismo Masaomi se había registrado por diversión unos años atrás.

Casi un año atrás, él escuchó que iban a tener su primera reunión en la vida real. Masaomi no asistió. Asumió que reuniendo un grupo tan grande y usando ese poder, ellos no serían diferentes de los ´Yellow Scarves`.

«Por otra parte, si realmente hubiera profundizado en los ´Dollars` y me hubiera convertido en oficial… quizás pudiera haber evitado que esto sucediera».

Con este pensamiento en mente fue que Masaomi comenzó a caminar en dirección opuesta a la que uno de los guardias corrió. El terreno era lo suficientemente pequeño como para que fuese más rápido rodearlo desde el otro lado.

Repentinamente, tuvo la sutil sensación de algo moviéndose. Masaomi se sumió una vez más en una sensación de inquietud.

«No, no del todo».

«La inquietud… siempre ha estado ahí»

Masaomi aceleró el paso, tratando de procesar sus revueltas y burbujeantes emociones dentro de él.

«La primera vez que lo sentí fue cuando las personas comenzaron a reunirse alrededor mío, cuando todo lo que hacía era pelear».

Dio un paso tras otro a través de la oscuridad, clasificando la emoción que lo había invadido desde el pasado al presente. La usual sonrisa alegre desapareció por completo del rostro de Masaomi. Solo la inquietud creció.

«La vaga inquietud que había olvidado volvió a mi mente cuando conocí a Saki».

La penumbra del cielo cubrió su corazón como una sofocante manta, avivando las llamas de sus ardientes preocupaciones.

«Y cuando conocí a Izaya después de eso, la vaguedad de esa inquietud se transformó en una ansiedad dura como una roca».

Mientras más se alejada de la entrada del edificio, más densa se volvía la oscuridad, hasta que ya no pudo ver sus pies.

«Pero Saki… me ayudó a olvidar ese horror».

Mientras su paso se incrementaba, el estado mental de Masaomi gradualmente se sacudía más y más violentamente.

«Y luego sucedió el accidente… me separé de Saki… y deje a los ´Yellow Scarves`…».

El pasado pasó frente a sus ojos. Su pulso se aceleró por el momento.

«Ese debería haber sido el final del terror».

«Thump, thump. Su corazón latía con fuerza».

«No puedo perdonar… a quien sea que haya atacado a Anri y los otros chicos que solían ser mis amigos…».

Sus pies golpeaban el piso cada vez más rápido, igualando el ritmo.

«Por eso regrese. Esa es la única razón».

Repentinamente se dio cuenta de grandes gotas de lluvia que estaban cayendo.

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«Entonces… ¿Por qué está sucediendo ahora?».

A medida que el ritmo de la lluvia cayendo se unía a él, esto agitó la inquietud de Masaomi, transformándola en una espesa espuma.

« ¿Por qué la ansiedad vuelve más fuerte que nunca?».

Sentía como si estuviera al alcance de la naturaleza de esa inquietud.

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Masaomi se dio cuenta que estaba corriendo a toda velocidad por la parte trasera de la fábrica.

***

 

 

Correr.

Correr, correr, correr.

Solo correr.

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Sin un destino en partícular, sino escapar de las sombras que la persiguen.

Estimulando sus piernas hacia adelante con el peligro de acalambrarse—adelante, siempre adelante.

Ella solo quería saber.

La verdad.

La verdad del asunto que la involucraba.

El costo de esa verdad era la carrera de un ratón corriendo de un gato.

En el estrecho terreno de la fábrica, había muchos lugares donde esconderse.

Se deslizó a la sombra de una pila de material de desecho, se encogió para disminuir su perfil.

La fugitiva consideró que esconderse sería una opción más efectiva que correr como loca.

Ella no podía sentir nada.

La única sensación era el shock mental de lo que ella había visto.

Ella habló, solo con el propósito de calmar sus exaltados nervios.

« ¿Por qué?».

Ella sabía que nadie podía responderle.

« ¿Por qué… por qué estaba Kida… en un lugar como ese?

La chica de los anteojos preguntó al vacío.

El cielo visible entre las pilas de basura estaba cubierto de nubes negras, dispersando silenciosamente su inquietud a la nada.

A modo de respuesta, una fría gota de lluvia golpeó su mejilla.

Mientras miraba, la lluvia comenzó a caer a su alrededor.


Una cortina de agua y sonido, cubrieron todo lo que había debajo.

Fshh, fshh, fshh, fshh.

El corazón de Anri Sonohara se tranquilizó en esa ola de radio estática.

Fshh, fshh, fshh, fshh.

[1] Stewartia pseudocamellia es la más conocida de las stewartias. La Stewartia proviene de Japón y es un árbol de hasta 12 metros. Prefiere climas frescos y muy fríos en invierno. Llamada camelia falsa, es estética en muchos sentidos.

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