Boogiepop And Others (NL)

Volumen 4

Capitulo 6: Su Línea De Vida Estaba Asegurada

 

 

Boogiepop And Others Volumen 5 Capitulo 6 Novela Ligera

 

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Su línea de vida estaba asegurada al monstruo que se cernía sobre ellos. Entonces, ¿por qué se había congelado Zoragi, inmovilizado? ¿Exactamente en qué parte de él estaba enrollado el cable?

Hubo un chasquido y sus cuerpos empezaron a caer. Pero ya no estaban muy lejos del suelo, y Boogiepop aterrizó sin problemas en posición vertical.

Y un momento después, algo cayó del cielo.

Era del tamaño de un camión; voluminoso, húmedo y tembloroso.

Era…

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―¡¿…?! Es… um… um… ―Makoto tartamudeó, inútilmente.

―Sí… la lengua de Zoragi.

―………

―Un punto débil en cualquier criatura. Si la arrancas de raíz, no sobrevivirán ―dijo Boogiepop, en voz baja.

El monstruo gigante comenzó a derrumbarse lentamente. Su cuerpo aterrizó en los edificios cercanos, derribándolos… y luego se quedó quieto.

―………

Makoto se quedó atónito.

Boogiepop lo había tumbado, y estaba parado sobre sus propios pies, pero no se dio cuenta.

Su boca se agitó, sus labios temblaron.

―…ah…ahhh…ah ha…haha-

Sus hombros se agitaron, un gemido escapó de sus labios, y luego una carcajada explotó de él.

―¡Ah, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! Joder, ¡realmente ganamos!

―Con conocimiento y valor, no hay nada que no se pueda hacer ―entonó la sombra―. Todo el mundo se olvida de eso.

Makoto se limitó a seguir riendo, sin mostrar señales de haber escuchado.

Por fin, sus rodillas se doblaron y se desplomó sobre el pavimento.

―Uy ―dijo Boogiepop, cogiéndolo.

Para entonces, Makoko ya estaba profundamente dormido. Toda la excitación lo había dejado fuera de combate.

Boogiepop miró su cara inocente y suspiró.

―¿Te lo creíste al fin? Eso sí que ha costado ―susurró.

Se oyó un sonido de deslizamiento, algo que se deslizaba por el suelo.

Y un momento después, la enorme forma de Zoragi se asomó sobre los escombros.

―¡Grrraaaghhh! ―rugió, con la boca abierta. Una nueva lengua ya estaba creciendo.

No sólo la lengua; el ojo perforado se estaba completando de nuevo, renaciendo.

―………

Sujetando a Makoto, Boogiepop lo miró.

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Unos ojos diez veces más grandes que los de Boogiepop le devolvieron la mirada.

Se enfrentaron en silencio.

Por fin, la sombra se encogió de hombros.

―Como puedes ver, Zoragi-kun. Tu salida está sellada.

Boogiepop acarició la mejilla de Makoto.

―………

Zoragi no se movió.

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―Puedes aplastarlo, pero eso no te permitirá escapar de aquí. No hasta que alguien más te perciba.

―………

El monstruo se quedó en silencio.

Pero después de un largo silencio, se sacudió y le dio la espalda. Con pasos retumbantes, se alejó.

Aplastando la ciudad en esta otra realidad, el monstruo se retiró a la distancia, con su rugido resonando como un trueno a su paso.

***

 

 

―Caramba.

En la oscuridad, los ojos de Boogiepop se abrieron.

Aquí, en esta realidad, el Templo de la Luna seguía en pie, envuelto en el silencio.

Boogiepop estaba de rodillas, con Hashizaki Makoto durmiendo en sus brazos.

―Eres increíble, Boogiepop… ―murmuró.

Boogiepop se encogió de hombros.

―Gracias. Aunque no merezco tus elogios.

Una tenue línea de sangre corría desde debajo del sombrero por su pálido rostro. Pero no había ningún signo de dolor en su expresión, que permanecía neutral, como la cara de una muñeca.

―Me di un golpe cuando saltamos… si le hago daño a este cuerpo, Takeda-kun se pondrá furioso.

Había un rastro de tristeza en su voz.

Los fragmentos cayeron del techo. Boogiepop frunció el ceño.

―¿Una pequeña porción del poder de Zoragi cruzó el límite? Puede que este edificio no dure mucho más.

Boogiepop se puso de pie.

2:46 P.M.

 

 

―Parece que Zoragi se ha ido ―susurró el Rey de la Distorsión. Estaba sentado en la barra del salón del cielo, con la cara de Teratsuki Kyoichiro―. Bien hecho, Boogiepop. Todo un logro para ti.

―¿Zoragi? ¿Cómo sabes de Zoragi? ―Dijo Hashizaka Shizuka, sorprendida. Estaba sentada a su lado―. Zoragi es ese monstruo que se inventó Makoto, ¿verdad? ¿Cómo…?

Había estado sentada con él todo el tiempo. Cuando se encontró con Teratsuki Kyoichiro aquí, hacía tiempo que se habían retirado al dormitorio, pero esta vez… sólo hablaban.

―¿Sabías? Zoragi es como Makoto-kun percibe a su padre.

El Rey de la Distorsión agitó los cubitos de hielo de su vaso, sonriendo como si compartiera un secreto.

―¿Qué significa eso?

―Puede que pienses que no le has contado nada a tu hijo sobre su padre, pero te equivocas. Tu actitud, las cosas que no dices, la mirada en tus ojos, las emociones que no puedes evitar sentir… todo le dice a Makoto-kun cosas sobre su padre.

―………

Shizuka parecía sorprendida.

El Rey de la Distorsión rio, suavemente.

―Y el resultado es un monstruo. Sinceramente, no es broma… uno que casi destruye el mundo.

―¿Cómo puede ser?

Al preguntar, Shizuka se dio cuenta de que Makoto no le había preguntado ni una sola vez por su padre.

―Yo diría que su ausencia te asusta. Mucho. Si hubieras pensado un poco más en lo que genera ese miedo, no me vería obligado a hacer todo esto.

―Tenía… ¿miedo? ¿De ti? ¿Dices que te tengo miedo?

Shizuka no estaba segura de por qué, pero sentía que esto debía enfurecerla.

El Rey de la Distorsión no respondió.

―Bueno, no sólo miedo. Esa es la parte complicada. Para un niño, un monstruo gigante es a partes iguales objeto de miedo y fantasía. ¿Y si eso se distorsiona? Enderezarlos… bueno, eso es más fácil de decir que de hacer. Me pregunto si Boogiepop entiende eso…

2:50 P.M.

 

 

―¡Habara-san! ¡Habara-san!

Alguien me sacudió, llamando mi nombre. Finalmente me desperté.

―Habara-san, ¿estás bien?

Shiro tenía sus manos en mi hombro.

―Sí… estoy bien. No te preocupes ―Me lo quité de encima―. Pero… ¿qué me pasó?

―De repente gritaste… y luego te desmayaste.

―Yo… ¿lo hice?

Sacudí la cabeza, tratando de aclarar mi mente.

Miré a mi alrededor. La multitud yacía dormida, sin ningún otro problema. Ninguno de ellos había quedado realmente aplastado.

―¿Estaban aquí cuando salimos por esa puerta?

―¿Huh? ―Shiro parecía desconcertado―. ¿Qué quieres decir?

―N-no importa. Ugh ―suspiré.

¿Cuándo empezó la ilusión? No podía confiar para nada en mis sentidos.

Recordé mi teléfono, pero…

―………

Una vez más, decidí no llamar. No se sabe qué respondería.

―¿Qué pasa? ―Dijo Shiro, todavía evidentemente preocupado por mí.

―Hmm… parece que me tocó otra vez. Tengo que tener más cuidado.

Me di una palmada en las mejillas.

Empezamos a movernos de nuevo.

Tenía que haber una sala de control en algún lugar del edificio. Teníamos que encontrarla.

Unos minutos más tarde, descubrimos otra puerta que conducía al espacio bajo los pisos.

Esta vez, sin embargo, había una mujer desplomada contra ella. Tendríamos que apartarla del camino.

―Bien…

Ella  estaba  inconsciente,  así  que  no  me  molesté  en  ser  demasiado  gentil.

Simplemente la agarré por debajo de los brazos y la arrastré.

Pero ella gimió en su sueño. Hmm, pensé, y me arrodillé y acaricié ligeramente su mejilla.

―¿Oye? ¿Puedes despertarte? Despierta ―le dije al oído. Volvió a gemir.

Volví a mirarla y me pareció familiar.

―¿Qué pasa? ―Dijo Shiro, acercándose.

―Mira, ella es…

―Oh, la chica de antes. De la que te reíste por pelear con ese tipo.

―Parece que se va a despertar.

La agarré por los hombros y le di una buena sacudida.

―¿Huh…?

Shiro extendió la mano y le tocó la mejilla.

Sus ojos se abrieron. Se estremeció un segundo, y luego sus ojos se enfocaron.

2:56 P.M.

 

 

No estuve inmediatamente segura de dónde estaba.

Había estado sentada en la hierba en pleno verano, comiendo y hablando con Hinako.

Pero de repente el mundo se volvió frío. Se me puso la piel de gallina en los brazos. Me estremecí.

―¡Frío! ―solté.

―¿Qué, te llevaron al verano? ―preguntó el chico que estaba frente a mí.

Estaba oscuro. Apenas podía ver. Pero la voz me resultaba familiar.

Entrecerré los ojos y me di cuenta de que había dos chicos mirándome. Me acordaba de ellos. Los dos que se habían burlado de mí antes.

Antes…

Oh, pensé.

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Es cierto. Estaba en el Templo de la Luna.

Era el 14 de febrero, y yo, Michimoto Sakiko, había venido aquí con Takeshi…

―………

Pero aquello no parecía real.

No parecía que estuviera realmente aquí. El lugar en el que había estado era mucho más convincente. No creía lo que estaba viendo.

―………

Cuando no dije nada, los chicos me miraron preocupados.

―¿Estás bien?

―¿Te sientes bien?

Me quedé con la mirada perdida.

2:57 P.M.

 

 

―¿Me despertaron? ―dijo ella, sombríamente.

―Sí. Soy Habara Kentaro. Él es Tanaka Shiro.

La chica suspiró.

―Michimoto Sakiko.

Parecía realmente fuera de sí.

―Michimoto-san, ¿estabas hablando con el Rey de la Distorsión? ―pregunté.

Ella asintió con la cabeza, aturdida.

―Cuéntanoslo. Cualquier cosa que nos ayude a averiguar qué está tramando.

Su mirada se fijó finalmente en mi rostro.

―¿Por qué lo preguntas?

―Vamos a poner fin a esto. Pero necesitamos más información.

―¿Tú? ¿Terminar con esto? ―No parecía que me creyera.

―Lo sé, no parece que pueda conseguirlo. Pero vamos en serio.

Miré a Shiro, que asintió.

―¿Viste algo raro antes de que empezara todo? ¿Algo que te llamara la atención, que no pareciera pertenecer aquí? Creemos que hay algo en este edificio. Algún truco.

―………

Ella sólo frunció el ceño, luego agachó la cabeza.

―¿Qué te dijo el Rey de la Distorsión? ―preguntó.

Me moví, nervioso.

―Yo… me imagino más o menos lo mismo que tú.

Eso fue una exageración.

―¿Y todavía crees que puedes vencerlo?

―Cuando lo pones así… pero si no lo intentamos al menos, ¿quién sabe cuánto tiempo estaremos atrapados aquí? No queremos eso, ¿verdad?

―………

Michimoto Sakiko nos miró sin decir nada, sin responder.

―Habara-san, podemos pasar por aquí ―dijo Shiro. Estaba en la puerta en la que Michimoto Sakiko se había apoyado, manteniéndola abierta―. Sin embargo, no creo que esté abierta. No creo que haya tenido nunca una cerradura. No parece que hayan instalado una.

―¡Bien! ―Dije. Volví a mirar a Michimoto Sakiko―. Vamos a hacer esto. No tienes que creernos, pero… bueno, espera y verás, supongo.

―………

Volvimos a entrar en el interior del alero. Esta vez sí había luz. Miré hacia arriba, y había rejillas de ventilación abiertas al mundo exterior.

Pero eso era todo lo que había. Esto era sólo un rincón vacío del edificio, no conducía a ninguna parte.

―Aquí no hay nada. Volvamos.

―Bien.

Nos dirigimos a la puerta, pero…

La puerta se cerró de golpe. Y entonces oímos que algo pesado caía delante de ella.

―¡¿…?!

Corrimos hacia ella, pero no se movió.

―¿Qué demonios? ―gritamos.

―Se quedan quietos ―dijo Michimoto Sakiko.

―¡¿Qué?!

―No dejaré que interfieran ―gritó―. Sea lo que sea lo que busca el Rey de la Distorsión, ¡no dejaré que nadie lo impida!

Nos quedamos boquiabiertos.

―¡Espera! ―gritó Shiro.

Pero ella se limitó a gritar por encima de él.

―¡Odio este lugar! Quiero volver… ¡Voy a volver allí!

No había manera de llegar a ella.

Y aunque lo hubiéramos hecho, podíamos oír sus pasos alejándose.

―Jesús… ―Dijo Shiro, frustrado. Golpeó la puerta―. ¡No puedo creer que esto haya pasado!

―Mierda… ―Dije, aún tambaleándome―. ¿De verdad estamos encerrados

aquí?

Entonces las rejillas de ventilación detrás de nosotros se cerraron de golpe.

3:00 P.M.

 

 

La fría lluvia invernal no dejaba de caer.

―¡Touka…!

Me quedé entre los cráteres, mirando al Templo de la Luna, incapaz de soportar la tensión.

El personal del Templo de la Luna había huido en el caos, y el único que quedaba cerca era yo, Takeda Keiji.

Estaba absolutamente seguro de que Touka estaba ahora dentro del Templo de la Luna. Se había convertido en él y estaba luchando contra algo. No había ninguna duda en mi mente. No estaba seguro de si Boogiepop estaba alucinando o si realmente se enfrentaba a cosas que amenazaban al mundo, pero basándome en las conversaciones que tuvimos en el tejado de la escuela, sin duda creía lo segundo.

Los terremotos habían disminuido. No aparecieron más socavones. Fuera lo que fuera lo que los había causado, parecía que ahora era seguro.

Pero…

Pero esa sensación de inquietud en mi estómago no desaparecía.

Sentía que el verdadero peligro no había hecho más que empezar.

―¡Mierda…!

Noté movimiento detrás de mí. ¿La gente volvía ahora que los terremotos habían terminado?

―¡Tú ahí! Es peligroso aquí, retrocede ―me llamó un policía. Lo ignoré.

Entonces…

Las esferas que cubrían el exterior del Templo de la Luna, aportando luz al interior del mismo, comenzaron a parpadear.

Y un momento después, unos altavoces en algún lugar empezaron a hacer sonar un ritmo fuerte y entrecortado, una canción extraña incluso para los estándares de Led Zeppelin.

―¿Qué…?

No era el único confundido. La canción estaba fuera de lugar, pero parecía totalmente apropiada para una calle en la que parecía que un monstruo acababa de arrasar.

Entonces oímos una voz.

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―Señores, ¿ya encontraron la causa? No, mientras esta música continúe, aún no me han alcanzado.

No sabía qué pensar de esto, pero uno de los empleados del Templo de la Luna que estaba detrás de mí susurró:

―¿Jefe?

¿Su jefe…?

Entonces esta voz era…

3:03 P.M.

 

 

―¡La voz de Teratsuki Kyoichi! ―grité, atrapado en la oscuridad.

La canción era «Kashmir» de Led Zeppelin. Una canción de ocho minutos de la mitad del álbum Physical Graffiti. Una de sus mejores canciones.

Esto lo aseguró.

―¡Tiene que ser el Rey de la Distorsión!

Su voz continuó.

―No sé cuánta gente hay dentro de este Templo de la Luna… pero estoy seguro de que están haciendo lo que pueden para salir. Para los que están fuera, no hay forma de que entren, así que no se molesten en intentarlo.

Qué imbécil.

―¡Maldita sea!

Estaba rechinando los dientes.

―¡Para los que están dentro! Estoy seguro de que escucharon ese sonido antes de que empezara ‘Kashmir’. Era el sonido de todos los respiraderos del Templo de la Luna cerrándose. Estoy seguro de que todos son lo suficientemente inteligentes como para saber lo que significa.

Tragué saliva y me volteé hacia el respiradero cerrado.

Estaba sellado herméticamente. No pasaba la luz.

―Tienen razón. Cuando los humanos respiran, inhalan oxígeno y exhalan dióxido de carbono. Un hecho básico… pero su suministro de oxígeno acaba de ser cortado. No sé con seguridad cuánto tiempo les durará… pero si no hacen algo pronto, el dióxido de carbono subirá a niveles venenosos.

¡¿Qué mierda?!

¡¿Está loco?!

―¡Les deseo buena salud! ¡Hagan lo mejor que puedan!

Y la voz se cortó.

―¡Oh, Dios mío! ¿Está tratando de matarnos a todos? ―Grité.

―Cálmate ―dijo Shiro―. Dudo que sea tan simple.

―Pero…

―Cerrar las rejillas de ventilación no es suficiente para cortar el flujo de aire.

Eso es sólo una amenaza – está tratando de hacernos entrar en pánico.

―¡…!

Él tenía algo de razón.

Incluso en esta pequeña habitación, podía sentir el aire en movimiento.

―C-cierto. Y el pánico no nos lleva a ninguna parte.

―¿Tal vez está tratando de que vayamos a él? Si le dices a la gente que está atrapada, ¿a dónde suelen ir?

―A la salida. Pero esas están selladas, así que…

Ambos miramos al techo.

―¿Entonces subimos…?

―Esto realmente es un videojuego…

Pero estábamos encerrados aquí. ¿Cómo podríamos escapar? ¿Cómo podíamos llegar a la parte superior del edificio?

―Tendremos que encontrar otra salida. ¡Shiro!

―Estoy en ello.

Centramos nuestros esfuerzos en peinar cada centímetro de la estrecha habitación trasera.

3:14 P.M.

 

 

―… Eso fue «Kashmir». Pero, ¿por qué?

Yo, Niitoki Kei, miré fijamente a Saotome Masami, el Rey de la Distorsión.

―………

Él no respondió.

―¿Así que ese es tu objetivo final? ¿Matar a todo el mundo en el edificio?

¿Eso es todo?

―¿Lo es?

―¿Ese anuncio fue algo que realmente sucedió? ¿O estás tratando de engañarme de nuevo?

―¿Qué crees?

―¡No lo sé! Por eso lo pregunto.

Me estaba molestando, y mi voz era demasiado fuerte.

El lugar donde estaba parada se parecía al Templo de la Luna, excepto por el hecho de que todas las personas en el piso parecían ser esos proyectos artísticos de maniquíes.

Pero eso no cambia el hecho de que se trata de una ilusión, una «realidad» que falsea los detalles.

Podría ser una trampa. Pero podría no serlo. No tenía nada en lo que basar mi juicio, ninguna forma de calcular las probabilidades.

¡Argh…!

Quería que todo encajara perfectamente, así que esta situación era una tortura para mí.

―No es propio de ti pensar en círculos, Presidenta.

Se estaba burlando de mí. Lo fulminé con la mirada.

―¡Ya lo sé! Pensar no me llevará a ninguna parte. ¡No soy inteligente como Suema-san! ¡Esto no es lo que hago!

Le di la espalda y me alejé.

―¿A dónde vas?

―¡A otro lugar!

Tenía que haber algo por ahí.

En algún lugar.

Incluso si esto era una ilusión, tenía que haber una pista en algún lugar que me permitiera salir de este lío. O tal vez no lo había. Pero no podía no hacer nada. Tenía que actuar.

No tenía ningún objetivo específico en mente, pero de todos modos avancé con determinación. Él me siguió.

―¿Buscas algo?

―¡Sí!

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―Buscando algo con Saotome Masami a tu lado. Como aquel día.

Eso me paró en seco.

―………

―Si Tanaka Shiro estuviera aquí, sería exactamente lo mismo.

―¿Nos va a atacar a Manticore?

―No, pero tal vez Kirima Nagi venga a salvarte.

―No me hago ilusiones.

Empecé a caminar de nuevo.

Durante un rato avanzamos en silencio.

Ciertamente, si Nagi apareciera aquí, eso sería tranquilizador. Pero Nagi sólo es humana. Si se corta, sangraría, incluso moriría. Y Echoes no está para compartir su energía vital con ella de nuevo.

No podía ni debía contar con que alguien viniera a salvarme.

Tenía que cuidar de mí misma.

Pero mientras pensaba eso, algo me inquietaba.

…mm…

Sentí que había estado pensando lo mismo una y otra vez. Nunca he sido de las que esperan que alguien me eche una mano. Siempre he parecido más joven de lo que soy, así que me he pasado toda la vida con gente preguntando si necesito ayuda, e insistiendo en que podía hacerlo yo misma.

―Oh.

De repente, se me ocurrió.

Ahora lo entiendo.

Me detuve en seco.

―¿Qué pasa, Presidenta? ―dijo el Rey de la Distorsión.

Me giré hacia él.

―Lo descubrí, Saotome-kun.

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Frunció el ceño.

―¿Descubrir qué?

―Lo que dejé contigo. La razón por la que… por la que Saotome Masami apareció como mi Rey de la Distorsión.

3:34 P.M.

 

 

El anuncio dejó claro que el cierre del Templo de la Luna era un crimen premeditado en curso.

―¿Está Teratsuki Kyoichiro realmente muerto?

La policía se puso seria ahora, e inundó de preguntas al antiguo personal del MCE.

―¡Hicimos un funeral para él!

―¡Y estoy preguntando la verdad! ¿Verificaron que el cuerpo era suyo?

―¡Lo incineramos! Pero… hay un certificado de defunción del hospital en alguna parte, estoy seguro.

―¿Dónde, exactamente?

―Er, um… ¿quién estaba a cargo de eso?

El personal no fue capaz de proporcionar nada definitivo.

La policía antidisturbios estaba aquí, tratando de entrar por la fuerza en el Templo de la Luna, pero como el anuncio había advertido con tanta seguridad, no habían sido capaces de abrir las puertas. Normalmente, se limitarían a romper una ventana, pero este edificio no tenía ninguna.

―¿Podemos utilizar un helicóptero y entrar por el tejado? ―No con este viento y lluvia. Y no hay helipuerto. ―Mierda, ¿qué más hay?

¿Qué pretendía Teratsuki Kyoichiro encerrando a todos? Razones típicas como el rescate o la liberación de presos políticos no eran exactamente su modus operandi, y no había dicho nada sobre ninguno de ellos. Al no estar claro su objetivo, la policía no podía abordar el problema investigando el motivo.

Y la prensa se estaba enterando y acudía a la escena.

―¿Qué está pasando? ¿Están los rehenes a salvo?

―¿Cómo clasifica la policía este incidente?

―¡Trabajadores del MCE, por aquí! Hablen con nosotros.

―¿Quién es el responsable, aquí?

―¿Se hicieron los controles de seguridad adecuados con anterioridad?

―¡La gente dice que fueron lentos en responder!

―¡Digan algo!

¡Cállense ya!

―¿Qué están haciendo? ―Murmuré. No veía que nada de esto nos llevara a ninguna parte.

La policía antidisturbios había acordonado el edificio, así que ya no podía acercarme tanto al Templo de la Luna, pero aún no me había rendido. Touka estaba allí, y tenía que sacarla de alguna manera.

Tal vez no necesitara mi ayuda, pero no iba a dejar que eso me detuviera.

―¡Maldita sea, Touka!

―¿Llamaste? ―dijo una voz, detrás de mí.

Sorprendido, me giré… y Touka estaba allí de pie.

―¿Huh…? ―Me quedé boquiabierto al verla―. M-Miyashita… ¿por qué estás aquí?

La cabeza me daba vueltas. Por el amor de Dios. ¿Me había convencido a mí mismo de que ella estaba ahí, cuando nunca lo estuvo?

Pero… ¿pero era eso cierto?

―Podría preguntarte lo mismo, Senpai ―dijo ella, sonriendo.

―B-bueno, yo…

―Ya está bien de quedarse parado. Yo digo que entremos. Al Templo de la

Luna.

―¿Huh…?

Me sonrió, y me di cuenta.

Touka no tenía paraguas. A pesar de la lluvia. Pero no estaba mojada en lo más mínimo.

Mirando más de cerca, había una extraña falta de luz en sus ojos. ―¡¿Quién eres tú?!

―Tienes tantas ganas de entrar, que sé cómo llevarte allí, Senpai ―dijo la cosa con la cara de Touka.

―¿Qué?

―Ven conmigo.

Comenzó a caminar. Me apresuré a seguirla.

Fuimos directamente hacia la policía antidisturbios.

―Um… ―Dije, seguro de que nos detendrían. Pero me tomó de la mano y tiró de mí.

Ya había tomado la mano de Touka en otras ocasiones, pero, por alguna razón, esto me desconcertó.

Atravesamos la multitud de policías, todos ellos en alerta máxima, pero ninguno nos vio pasar.

―¿Qué está pasando…?

―Su realidad y la nuestra están ligeramente desincronizadas ―dijo.

No tenía ni idea de lo que eso significaba.

Llegamos a la pared del Templo de la Luna.

Pero allí no había nada.

―¿…? ¿Y ahora qué? ―Dije, mirando a mi alrededor.

Extendió la mano y tocó la pared. Y la pared se abrió.

―¿Qué…?

¿Magia? pensé, pero se explicó con calma.

―Nada especial. Sólo una salida de emergencia. Diseñada para mezclarse perfectamente con el exterior, las costuras ocultas en el patrón de las paredes.

―…….. ―Me quedé mirando con asombro―. ¿No… no estaba cerrada?

Cuando todo esto empezó, todas las persianas se cerraron de golpe.

―Rompió la cerradura antes de que esto empezara. Así que esta puerta ha estado abierta de par en par todo el tiempo. Pero debido a los problemas de sincronización, nadie se dio cuenta.

―………

Mientras todavía estaba procesando esto, entró.

Estaba a punto de seguirle cuando la cabeza de Touka volvió a asomar por la puerta.

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