Kiraware Maou ga Botsuraku Reijou to Koi ni Ochite Nani ga Warui! (NL)

Volumen 2

Capítulo Tres: El Rey Demonio Derrota a un Monstruo

Parte 1

 

 

Después de disfrutar al máximo de las maravillosas aguas termales naturales, la familia se fue rápidamente a la cama, despertando con los primeros rayos de sol. Tomaron un pequeño desayuno mientras admiraban la solemne vista del amanecer, e inmediatamente se pusieron en marcha para bajar la montaña.

No tardaron mucho en bajar la suave pendiente. Llegaron al pie de la montaña al mediodía y continuaron su viaje por el desmoronado camino hacia el pequeño asentamiento, al que llegaron al atardecer. Consiguieron reponer sus provisiones justo antes de que las tiendas cerraran por el día, pasaron la noche en una pequeña posada y dejaron el pueblo en la refrescante y todavía fresca mañana.

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Su siguiente parada fue la ciudad comercial de Barjyo. Para llegar allí, tomaron un camino de tierra cálido y soleado que atravesaba varios campos, entre los cuales encontraron profundos y densos matorrales, lo que indicaba la falta de asentamientos humanos más grandes en las cercanías. Cada vez que entraban en uno de los matorrales, era como si hubieran entrado en una casa fresca y bien aislada en un día de verano abrasador. Las hojas bloqueaban la mayor parte de la luz solar, haciendo que esas partes del viaje fueran mucho más agradables. Cada suave brisa agitaba todas las hojas y plantas del suelo, convirtiendo a la naturaleza en una gran orquesta.

Eran lugares agradables para pasar un tiempo, pero Anima tenía una preocupación: No importaba cuánto tiempo caminaran, el paisaje no cambiaba en absoluto. Tarde o temprano, los niños se cansaban de ello, lo que los dejaba aturdidos. Afortunadamente para él, esos temores resultaron ser completamente infundados, ya que Marie estaba ocupada recogiendo las bellotas que se encontraban a un lado del camino mientras Myuke montaba a hombros de Anima y recogía varios frutos silvestres. Ocasionalmente encontraban una hoja con forma de corazón en el suelo, lo que era un acontecimiento especial en sí mismo. Basta decir que, con todas las actividades disponibles para ellas, no había ni un momento de aburrimiento.

Al caer la noche, acamparon junto a la carretera. Los dos días siguientes pasaron de forma similar, pero en la mañana del tercer día, el grupo llegó finalmente al final de lo que parecía ser una extensión interminable de árboles, arbustos y bellotas. En lugar de un denso bosque, se encontraron en una interminable llanura verde. El paisaje era similar al del primer día de su viaje, así que Anima supuso que las chicas no se entusiasmarían con él.

Para su sorpresa y deleite, estaban extasiadas; parecían recordar la diversión que habían tenido ese día. Marie exclamó alegremente que le encantaba el rojo al encontrar una flor roja que no había visto antes, y Myuke se quedó preguntándose si, de alguna manera, atraía mariposas de forma natural cuando otra se posó en su cabeza.

Mientras continuaban su camino a través de la llanura, llegaron a una pequeña colina. El camino la rodeaba, pero…





—¡Me encanta la escalada!

—¡La vista debe ser increíble desde allí arriba!

A petición de las chicas, decidieron ver la vista desde arriba.

—¡Wooow!

—Asombroso…

Sus ojos parpadeaban cuando miraban a lo lejos en la distancia. Estaban completamente enamoradas de la vista de la gran ciudad, dos o tres veces el tamaño de Garaat, que se extendía justo delante de ellas.

—Por fin. Llegaremos a Barjyo en breve —señaló Shaer mientras descendía lentamente junto a la familia y miraba la ciudad con una profunda expresión.

Barjyo estaba rodeada de altos y gruesos muros, presumiblemente para mantener a los monstruos fuera, pero se podía entrar en sus instalaciones desde varias direcciones diferentes. Con todas las puertas que salpicaban las paredes y todos los caminos que la conectaban, la ciudad casi parecía un molinete desde el exterior. Uno de esos caminos seguro que llevaba al puente ocupado por el monstruo. El hecho de que no pudieran ver el puente desde su punto de vista significaba que debían estar bastante lejos de él.

Anima confiaba en su fuerza, pero no tenía ninguna información valiosa sobre la fuerza del monstruo. Estaba preparado para luchar con uñas y dientes para proteger su pacífica vida familiar… pero eso podía esperar un día más. Más que nada, quería disfrutar de un tiempo en Barjyo con su familia.

—Vamos a bajar.

Comenzaron a bajar la colina a propuesta de Anima, con Shaer caminando al frente mientras participaban en una animada charla.

—¿Has estado alguna vez en Barjyo, Luina? —Preguntó Anima, ya que era la única que no estaba visiblemente asombrada por el espectáculo.

—Una vez, hace doce años.

—¿Con tu familia?

—Sí. Empezamos el orfanato tres meses después de eso, así que nuestro viaje a Barjyo fue nuestro último viaje juntos.

—¿Qué hicieron allí?

—Compras, mayormente. Hay tantas cosas extraordinarias a la venta en esta ciudad que simplemente explorando las diferentes tiendas hizo que un día completo pasara en un instante. —Luina compartió con entusiasmo su experiencia en Barjyo, recordando con anhelo su último viaje familiar—. Había tantos alimentos que nunca había visto, ¡y mucho menos comido antes! De hecho, le pedí a papá que me dejara probar una. Esperaba un caramelo increíblemente dulce, ¡pero estaba agrio como un limón! Oh, pero no me malinterpreten, ¡estaba realmente delicioso! ¡El mercado es como un festival cuando está ocupado! Las pequeñas tiendas se entierran bajo el mar de gente… Recuerdo que me separé de mis padres y me perdí allí. La había pasado tan bien, pero de repente me sentí tan pequeña, frágil y… sola. Rompí en llanto. Entonces, uno de los dueños de una tienda me trajo galletas, ¡y estaban tan deliciosas! ¡Nunca olvidaré su sabor!

Anima escuchaba sus historias con una sonrisa amable.


—Parece que te divertiste mucho.

—Lo hice, pero no sólo con las compras. ¡La pesca también fue divertidísima!

—¿En el lago del que nos habló Shaer?

Un distrito entero dentro de Barjyo estaba ocupado por un lago que, a juzgar por su tamaño, sin duda tenía peces. Luina revivía vívidamente sus recuerdos mientras una sonrisa infantil se extendía por su rostro.

—¡Sí! Papá y yo alquilamos cañas y fuimos a pescar juntos. Él pescó muchos peces, pero a mí no me fue muy bien. ¡Ah, pero el último pez lo pesqué yo sola! ¡Y era el más grande! Aún recuerdo lo triunfante y emocionada que me sentí, y el sabor de ese pescado.

Su encantadora y cálida sonrisa no se desvaneció en lo más mínimo mientras relataba su dulce recuerdo de la infancia. Ella parecía realmente atesorar ese viaje. El objetivo de Anima como padre era bendecir a las niñas con experiencias divertidas e inolvidables. Su deseo era ayudarlas a crear recuerdos que pudieran contar con una sonrisa anhelante a sus propios hijos una vez que crecieran, se casaran y formaran sus propias familias.

—Muy bien, entonces, ¿qué te parece si vamos al mercado, y luego intentamos pescar juntos en el lago?

Los ojos de las chicas se iluminaron de emoción. Las historias de Luina debieron de haberlas conmovido.

—¡Saben, saben, me encantan los peses!

—¡Me entra hambre sólo de pensarlo! ¡No puedo esperar a ver el mercado!

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Sus voces emocionadas llenaron la llanura. Siguieron discutiendo todas las cosas que querían hacer en la ciudad mientras caminaban por ella, y en poco tiempo, llegaron a las puertas de la ciudad comercial de Barjyo.

***

 

 

En el momento en que dieron su primer paso a través de la puerta y entraron en la ciudad, Myuke y Marie se detuvieron en seco. Miraron a su alrededor con la respiración contenida y los ojos parpadeando de asombro, aturdidos por el magnífico paisaje urbano que tenían delante. Los edificios que se alzaban sobre ellas a ambos lados del ancho camino, y la multitud, más densa que ninguna otra que hubiesen visto, las asombraron hasta la médula. Casi todos los edificios de Barjyo eclipsaban en gran medida el edificio más alto de Garaat: su Gremio de Cazadores.

—¡Qué alto! ¡Wooooow!

—En serio, sólo wow. ¿Acaso todos son gremios de cazadores?

—No —explicó Shaer—. La mayoría, si no todos los edificios de aquí son posadas.

—¿Posadas? ¿Todos?

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—En efecto. Los edificios cercanos a las puertas son en su mayoría posadas usadas por los viajeros. En otras palabras, las otras puertas están igualmente rodeadas por este tipo de edificios altos.

—Vaya, ¿hay incluso más? —Myuke dio un profundo suspiro de admiración—. Bueno, eso tiene sentido, supongo. Esta ciudad es basta en viajeros y comerciantes, después de todo. Aun así, con tantas de ellas, al menos una debe de tener una habitación libre.

—Desafortunadamente, no siempre es así.

—¿Qué quieres decir? ¿Estás diciendo que todas las habitaciones se alquilan a veces? Digo, ¿¡literalmente cada habitación en todas estas gigantescas posadas?!

—¡En efecto, puede pasar!

Shaer parecía haber disfrutado de la asombrada respuesta de Myuke, ya que también se estaba entusiasmando con su discusión.

—¡La casa de papi es buena para momir! —Marie añadió. Probablemente quiso decir que, si no podían conseguir una habitación, Anima podía hacer otra casa para que durmieran.

—Gracias, Marie. Estoy muy contento de que te gusten las casas que hago.

—Yo también las amo, pero dudo que nos dejen hacer una casa de tierra en medio de la ciudad. Probablemente tendremos que irnos si las posadas están llenas y tenemos que usar su magia. ¿Quizás podríamos caminar al pueblo más cercano?

Myuke alternó preocupada su mirada entre Anima y Luina. Dada su emoción por el mercado y la pesca, dejar la ciudad tan pronto habría sido una noticia devastadora para ella.

—¡No-No te preocupes! —Sintiéndose apenada por haber deprimido a Myuke, la inquieta Shaer abrió la boca y trató de calmarla en un tono relajante—. ¡No viene mucha gente de Garaat, así que no deberíamos tener problemas para conseguir una habitación!

Tranquila, una enorme sonrisa apareció en el rostro de Myuke, seguida de un suspiro de alivio de Shaer.

—¡Yaaaay! ¡Pero no podemos arriesgarnos! ¡Quiero conseguir una habitación antes de explorar!

—Buena idea —alabó Luina—. Deberíamos dejar nuestro equipaje y descansar un poco antes de ir al mercado.

El grupo entró en una posada cercana y pidió una habitación. Afortunadamente, había libres, así que la familia alquiló una habitación en la esquina del cuarto piso y Shaer consiguió una propia.

—Lord Anima, ¿tiene un momento? —Shaer preguntó en un tono silencioso. A juzgar por su expresión, debe haber querido hablar del monstruo. En respuesta, Anima asintió.

—Ve a la habitación. Me reuniré contigo más tarde. —Le dio la llave a Luina y luego bajó las escaleras con Shaer hasta que encontraron un rincón en el que podían hablar—. ¿De qué querías hablar?

—El monstruo. —Justo como él pensaba. Asintió, instándola a que empezara a hablar—. Durante nuestro corto viaje juntos, tuve el placer de ser testigo de la armoniosa y encantadora relación que ha construido con su familia. A partir de ahora, no creo que deba enfrentarse al monstruo.

Sus palabras tomaron a Anima completamente desprevenida.

—¿Por qué?

—No tengo ninguna duda de que usted ha derrotado a Lord Merkalt. Sin embargo, aunque sea más fuerte que él, no hay garantía de que derrotará a ese monstruo y saldrá ileso. Yo nunca sería capaz de mostrar mi cara ante Lady Luina, la señorita Myuke, y la señorita Marie de nuevo si… algo le pasara.

—No te preocupes, no perderé con ese monstruo. —Anima alivió sus preocupaciones con una sonrisa.

—Me aseguraré de derrotarlo, no sólo por mi propio bien, sino también por el tuyo.

—¿Por mi bien? —Los ojos de Shaer se abrieron de par en par.

—Sí. Me agradas. Te preocupas de verdad por mi familia, y por eso, derrotaré al monstruo que te está dando problemas.

Aunque no fuera así, necesitaba ser considerado una persona de alto valor si quería ser perdonado por lo que pasó entre él y Malshan. Para eso, necesitaba librar el puente del monstruo que lo aterrorizaba. Sus palabras confiadas y tranquilizadoras disiparon todas las dudas de los ojos de Shaer.

—Entonces, tal y como lo discutimos, confiaré en usted para derrotar a esa monstruosidad.

—Bien. Pero, voy a pasar el día de hoy con mi familia. Me ocuparé de ese monstruo mañana, después del amanecer.

Si corría a toda velocidad, llegaría al puente en poco tiempo, dándole la oportunidad de lidiar con el monstruo antes de que su familia se despertara. Entonces, podría volver a la posada y reanudar su luna de miel como si nunca se hubiera ido.

—¡Entendido! Le acompañaré al puente. Por favor, venga a mi habitación cuando esté listo para partir.

Anima asintió, y luego cada uno se fue a su propia habitación. Después de caminar un poco por el alfombrado pasillo, llegó con su familia.

—¡Papi ha vuelto!

—¡Mira, papi! ¡Una litera! Marie y yo podemos tener la parte de arriba, ¿verdad?

Su llegada fue recibida con los entusiasmados vítores y las dulces sonrisas de sus chicas.

—Por supuesto que puedes.

Había una litera junto a la pared, lo suficientemente grande para albergar cómodamente a cuatro personas.

La habitación no era demasiado espaciosa, pero sólo pensaban usarla para dormir, así que no les molestaba. La mayor parte del tiempo durante el día lo pasarían en la ciudad.

Myuke y Marie subieron la escalera y, después de poner sus mochilas a un lado, se tiraron en la cama para probarla. Debió ser bastante cómoda, ya que dejaron de moverse poco después.

—Nosotros deberíamos descansar un poco también.

—Tienes razón.

Con un leve rubor en su rostro, Luina se acostó, y Anima se unió a ella poco después.

Los dos estaban acostados de espaldas, mirando el fondo de la litera encima de ellos.

Justo cuando Anima miró a su lado, Luina hizo lo mismo. Sus mejillas se volvieron de un color rosa explosivo cuando sus ojos se encontraron.

—Es la primera vez que estamos solos en la misma cama… —susurró ella alegremente, con un dejo de ansiedad en su voz.

—Así es. ¿Estás nerviosa?

—Un poco. Pero más que nada, estoy feliz. —Luina se giró hacia Anima y se acurrucó con él. Las puntas de sus narices casi se tocaron, y su dulce aliento acarició suavemente sus mejillas—. Siempre he querido dormirme en tus brazos.

—Y yo siempre he querido dormirme abrazándote.

A él le encantaba dormir en la misma cama con las tres, pero siempre había querido dormir a solas con Luina, y ese deseo por fin se había hecho realidad. Sus pequeños susurros se desvanecieron, y se miraron silenciosamente a los ojos hasta que Luina cerró lentamente los suyos.

Durante los tres meses que pasaron juntos, Anima había empezado a entender un poco mejor a las mujeres, y por eso sabía exactamente lo que Luina quería de él. Después de tomarse un momento para apreciar su belleza, plantó un beso en sus brillantes labios. Era su primer beso en un tiempo, y se aseguraron de disfrutar al máximo cada uno de sus dulces momentos. Cuando Anima finalmente echó la cabeza hacia atrás, se encontró con los ojos ligeramente húmedos de Luina.

—¿Ya hemos terminado?

Atraído por su dulce voz, Anima plantó otro beso en sus suaves y cálidos labios. La dulzura de su beso impregnó su boca, haciéndole desear más y más, pero Luina se alejó rápidamente cuando sintió un poco de movimientos desde arriba. Momentos después, Myuke y Marie bajaron la escalera.

—¡Quiero ir a la ciudad!

—¡Sudad!

—E-Eso suena bien. Bien, vamos… ¡auch!

Cuando Luina saltó de su cama, se golpeó la cabeza en el fondo de la litera de arriba.

—Podemos cambiar de cama si quieren. Tendrán más privacidad ahí arriba.

—Está bien, no se preocupen —respondió tímidamente, ruborizándose por el comentario sarcástico de Myuke.

Kiraware Maou Volumen 2 Capitulo 3 Parte 1 Novela Ligera

 

Los cuatro dejaron la habitación y se dispusieron a explorar la ciudad, confiando en la memoria de Luina.

Ella les indicó el camino, alejándose de la posada, y pronto llegaron a la calle principal.

El espectáculo ante sus ojos los dejó sin palabras. El número de personas que caminaban por la calle principal no se parecía a nada que hubieran visto antes; si no se prestaba atención, podían separarse fácilmente de sus seres queridos en la multitud.

—¿Dónde ‘ta el mertado? —Los ojos brillantes de Marie se lanzaron por la calle atestada de gente.

—Es por aquí.

—¡Papi, papi! ¡Por ‘quí!”

Agarró con fuerza la mano de Anima y señaló en la dirección en que Luina estaba mirando. Se dirigieron con cuidado hacia el mercado, teniendo mucho cuidado de no chocar con nadie, y en poco tiempo, llegaron a una gran plaza abierta.

Habían llegado al mercado, un lugar que, desde fuera, parecía ser increíblemente caótico. Con más puestos de los que uno podría visitar en un día y más clientes obstruyendo los caminos, estaba lleno de gente que hacía compras y de dueños de puestos que gritaban sobre su selección de productos para atraer a los clientes. Al ser testigos de tal pandemonio por primera vez, no podían ni siquiera imaginar el lugar sin todos los puestos y la gente. Sin embargo, a juzgar por las ruedas de cada puesto, lo más probable es que sus dueños los llevaran a casa cuando no hubiera clientes alrededor.

—¡No puedo VER! —Marie se quejó mientras Anima miraba asombrado el estado del mercado. Se estaba estirando, pero no podía ver nada debido al mar de gente que pasaba delante de él. En el momento en que pudo ver los puestos, su vista se obstruyó de nuevo.

—Aquí, déjame ayudarte.

Una maravillosa sonrisa floreció en su cara tan pronto como Anima la recogió.

—¡Wooow! ¡Wooow! ¡Muchos! ¡Muchos!

—Mmmm… Hay muchos de ellos.

—Está tan ocupado como lo recordaba —dijo Luina con una sonrisa nostálgica.

Myuke, por otro lado, tenía un aire de preocupación en ella.

—Seremos totalmente arrastrados por esta multitud…

—Está bien. Todos estaremos tomados de la mano. Myuke, toma la otra mano de mami para que nadie se pierda.

Anima unió su brazo con el de Luina, lo que inmediatamente disipó los temores de Myuke.

Tomando la mano de su mami, se estiró.

—¿Hm? ¿Qué hay allí?

Inmediatamente encontró algo interesante, así que la familia se dirigió a un puesto cubierto por un techo de bambú, atravesando la multitud. El comerciante allí estaba llenando su pequeña exhibición con tantos dulces como podía, su dulce aroma les atrajo a medida que se acercaban más y más.

—¡Rico!

—Sí, se ven súper deliciosos. ¡Y wow, este dulce olor! ¿Crees que son pasteles?

—Parecen pasteles.

—Jeejee. Estas son en realidad velas aromáticas —reveló Luina con orgullo.

—¿Qué eso?

—Son velas que huelen bien cuando las enciendes.

—Vaya, ¿en serio? ¿Hay velas como esas? ¡No tenía ni idea!

—¿No ricas?

—Puede que huelan delicioso, pero son realmente amargas.

—¿Có-Cómo sabes eso?

—Las confundí con pasteles y mordí una.

—Debiste ser adorable de niña. —Anima se divirtió mucho imaginando a su amada esposa como una niña torpe—. ¿Quieres conseguir una?

—Eso sería encantador. ¿Cuál deberíamos comprar?

—¿Ves la de las flores en el cristal? ¡Deberíamos comprar esa! —Myuke sugirió.

—¡Podemos quedarnos el vaso después de que la vela se derrita, también!

—Es una gran idea. El vaso nos recordará nuestro viaje.

—¡¿Verdad?! ¿Te gusta, Marie?

—¡Uh-huh! ¡Porque mira, es rojo!”

A Marie también parecía gustarle la vela de color rosa, así que decidieron comprarla.

Después de pagar, Myuke abrazó la bolsa de papel a su pecho, encantada por su compra.

Empezaron a buscar otro puesto interesante, cuando de repente, su atención fue captada por una campana.

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—¿Oíste algo? —Anima preguntó.

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—¡Yo sí! —Myuke respondió—. Sonaba tan bien y… ¡Ah, ahí está otra vez! ¿Están vendiendo campanas en alguna parte?”

—Jeejee. Debe ser una campana de viento —Luina sonrió con una sonrisa infantil que nunca antes había usado. Sólo con ver la expresión despreocupada de Luina cuando fue traída de vuelta a su infancia ya había hecho que visitar Barjyo valiera la pena para Anima.

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—¡Déjame ver, yo!

—A mí también me interesa; hace mucho tiempo que no veo una. Veamos… Lo oímos venir desde allí, ¿no?

Tirando de Anima, Luina lo llevó a él y a las chicas a un puesto con cristalería limpia colgando de su parte superior. Era como si una medusa gigante hubiera elegido la parte superior del puesto para tomar una siesta tranquila.

—¿Eh? ¿Cómo es que no está sonando ahora? —Preguntó Myuke. —Sólo tocan la campana cuando el viento las lleva —explicó Luina. —¡Fuuuh! ¡Fuuuh!

Marie trató de tocar las campanas lo mejor que pudo. Como si respondiera a sus desesperados intentos, una suave brisa sopló a través del mercado un momento después, permitiendo que las campanas de viento tocaran su hermosa melodía.

—¡Wooow! ¡Qué lendo! —Marie aplaudió emocionada con una adorable e inocente sonrisa.

—¡Yaaaay! ¿Cuál, cuál?

—Hmm… ¿Qué tal esta?

Anima compró una campana azul, una que coincidía con el color de pelo de Luina.

—Tanto la vela como esta campana eran bastante caras… Si seguimos comprando cosas como esta, estaremos sin dinero al final del día.

Myuke tenía razón; tanto la vela como la campana habían sido sorprendentemente caras. Los precios habían subido después de que el monstruo ocupara el puente, ya que tenían que subir sus precios para asegurarse de que siguieran siendo rentables con su capacidad de reposición amenazada. A pesar de eso, Anima sabía que lamentaría ser demasiado ahorrativo durante su luna de miel, por lo que no tenía planes de poner fin a su derroche.

—No tienes que preocuparte por el dinero. Más importante aún, ¿hay algo más que quieras conseguir?

—Quiero echar un buen vistazo primero.

Empezaron a buscar en el mercado de nuevo. Entre las novedosas piezas de ropa de colores interesantes, las muñecas meticulosamente talladas, las locas velas enroscadas, los jugos tropicales y los utensilios con elaborados dibujos tallados en ellas, no tuvieron un momento de descanso.

Para cuando lograron recuperar el aliento, el sol se había movido una distancia considerable hacia el oeste. Si no empezaban a prepararse para pescar, tendrían que renunciar a ello por el día.

—Compremos una última cosa y vayamos a pescar —sugirió Anima. —Es una buena idea —dijo Luina—. ¿Quieren algo más, chicas?

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Luina esperaba que estuvieran desorientadas por todo lo que habían visto en las últimas horas, pero Myuke respondió casi instantáneamente.

—¡Quiero eso!

—¡Y, y, yo también quiero!

Ella y Marie ya se habían decidido, y señalaron un puesto de venta de varios adornos. Lo que las chicas querían eran los coloridos brazaletes bordados que tenían allí.

—¡Oh, estas son pulseras de los deseos! —Luina señaló mientras caminaban hacia el puesto.

—¿Así es como llaman a esto? Me gustan mucho; ¡son tan coloridas!

—¿Es esto lo que quieres, entonces?

—¡Sí! ¡La cuidaré bien!

—Jeejee, puedes cuidarla bien si quieres, pero los brazaletes de los deseos están destinados a desgastarse hasta que se rompan.

Myuke dio un paso atrás.

—¿De verdad?

—Dicen que cuando se caiga, tu deseo se hará realidad. Pero tiene que caerse por sí solo; no puedes romperlo a propósito.

—¡Wow, eso es increíble! —Se estaba entusiasmando aún más con la idea de comprar uno.

—Muy bien, vamos a conseguir estos.

Anima compró cuatro pulseras de deseos, y todos se las pusieron en los brazos.

—¡Hate ralidad!

—¿Qué deseaste, Marie?

—¡Quiero queser rápido!

—¿En serio? —Anima preguntó—. ¿Quieres crecer rápidamente?

—¡Uh-huh! ¡Porque quiero ayudarte un poco más!

Anima se limpió una lágrima del rabillo del ojo. No podía soportar lo adorable que era Marie. Quería presumir a la siguiente persona que pasara por allí de lo perfecta que era su pequeña hija.

—¿Y tú, papi? ¿Qué es lo que deseaste?

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—Estar juntos y felices para siempre.

—Eso es lo que yo también deseé.

—¡Yo también deseé lo mismo!

Luina y Myuke se sonrieron la una a la otra.

—¡Grandioso! Entonces, ¿deberíamos volver a nuestra habitación por ahora?

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