Seiken Gakuin No Maken Tsukai (NL)

Volumen 4

Capitulo 4: El Festival De La Luz Sagrada

 

 

Dos días habían pasado desde el ataque del demonio. El Festival de la Luz Sagrada había comenzado. Tal y como Lyseria esperaba, el cielo era brillante y el tiempo estaba despejado. El sol brillaba cálidamente sobre las losas de la academia.

“¡Mm, luce bien! ¡El lugar tiene el ambiente adecuado!”


Lyseria asintió satisfecha, mientras observaba la sala de reuniones del primer piso. Había sido transformada con decoraciones para la cafetería y estaba completamente irreconocible. Mientras que el exterior del Dormitorio Hræsvelgr había quedado inalterado… envejecido y digno… las chicas habían hecho un espléndido trabajo remodelando el interior.

Todo el tapiz de las paredes había sido cambiado, dando la apariencia de una pintura espeluznante. Pequeñas campanas con forma de calaveras y murciélagos colgaban del techo. Tres esqueletos adornaban la entrada del edificio.

“Es  como  una  verdadera  mansión  de  vampiros. Es  bastante  relajante”.

Comentó Lyseria.

“En realidad, las residencias de los vampiros no se diferencian de las mansiones normales de los aristócratas”. Leonis, que una vez tuvo vampiros a su servicio, corrigió. “Todos eran lugares bastante lúgubres”.


Sin embargo, no podía negar que este lugar era muy adecuado para los no muertos.

(Hmm. Este ambiente es realmente relajante. Me recuerda al mausoleo subterráneo).

La iluminación también era la adecuada. A Leonis no le hubiese importado dejar el dormitorio así permanentemente.

“Es bueno que hoy sea un día soleado. Aunque desentona un poco con el ambiente de la cafetería…” Regina murmuró, mirando por la ventana.

“El hecho de contrastar hace que sea más divertido, ¿no?” Respondió Lyseria, con una sonrisa forzada en sus labios.

Afuera, un grupo de cuervos se posaba en un árbol cercano, probablemente atraídos por el poder vampírico de Lyseria.

“Ya es hora de que nos pongamos los disfraces y nos preparemos”. Decidió Elfine, dando una palmada para llamar la atención de todos.

“¡Oh, claro!” Exclamó Lyseria.

Dejando atrás a Leonis, las chicas entraron en la habitación de Elfine, que había sido designada como su vestidor.

Mientras Lyseria y las demás chicas se ponían sus disfraces, Leonis fue a la cocina para prepararse un café y tomó asiento en una de las mesas de la cafetería. Durante su época, nunca había pensado que existiera algo como el café. Era como si la oscuridad de la brea más oscura hubiese sido concentrada en una bebida. Una bebida que encaja perfectamente con la imagen de un Rey Demonio, si es que alguna vez hubo una. Si no fuera tan amargo, habría sido impecable.

(Dejando eso de lado…) Leonis reflexionó mientras añadía abundante azúcar a la taza y la revolvía.

Por el momento, no había más señales de los demonios asesinos. ¿Era sólo uno, después de todo, o tal vez estaban esperando su momento, acechando por la oportunidad adecuada?

Leonis también estaba vigilando a Lyseria, pero no parecía que alguien con intenciones de secuestrarla hubiera entrado en contacto con ella. Unos cuantos estudiantes se acercaron a la joven, intentando ligar con ella, pero Leonis les lanzó una [Alucinación de la Muerte], que los dejó paralizados de terror durante varios días.

Puede que Leonis haya sido el más tolerante de los Reyes Demonio, pero incluso él sabía responder a un intento de ponerle las manos encima a su sirviente favorito con un severo castigo.

(De cualquier manera, tendré que permanecer vigilante por un poco más de tiempo).

“… Ya estamos listas, Leo-kun”.

Fue en ese momento que la puerta del vestidor se abrió. Entró Lyseria, vestida con su disfraz de la cafetería.

“… ¡¿S-Seria-san?!” Leonis estuvo a punto de escupir su café, con sus mejillas enrojecidas.

La joven de cabello plateado estaba vestida con un elegante y brillante traje de cuero satinado. Mostraba un generoso escote y dejaba ver sus muslos de forma seductora. Había dos pequeñas alas de murciélago sujetas a la espalda del disfraz. Era un atuendo a la imagen de un vampiro.

“Heh, heh. Será mejor que seas un buen chico, o esta malvada vampiresa te va a chupar la sangre”. Dijo Lyseria con un guiño mientras Leonis se ponía rígido.

Probablemente había pensado que sería una divertida broma para Leonis el hecho de que un vampiro se vistiera con un disfraz de vampiro.

(No, no es así como luce un vampiro… ¡Así son las súcubos!) Comentó Leonis para sí mismo.

Es cierto que ambas especies tenían un aspecto similar, pero las súcubos eran un tipo de demonio, no un no muerto. Los materiales de investigación que Lyseria había reunido probablemente la confundieron.

“El chico la está mirando con ojos cachondos, Seria ojou-sama. Le dije que esto era demasiado erótico”. Comentó Regina desde detrás de Lyseria.

“¡¿Huh?!” Lyseria miró a Leonis con sorpresa.

“¡No lo hice!” Leonis se apresuró a protestar.

“Heh, heh, heh. ¿Estás seguro de eso, chico?” Preguntó Regina.

En contraste con el seductor atuendo de Lyseria, Regina iba vestida con un atuendo de color naranja brillante. Sus cintas para el cabello tenían diseños de calabazas que recordaban a un monstruo llamado jack-o’-lantern07. Sin embargo, ninguna criatura de este tipo había formado parte de los Ejércitos de los Reyes Demonio. Mientras pensaba en ello, Leonis comenzó a preguntarse si los jack-o’-lanterns eran reales. Hasta donde recordaba, sólo aparecían en los libros.

Mientras ese pensamiento cruzaba por su mente, los ojos de Leonis fueron naturalmente atraídos a los pechos de Regina, que parecían bastante apretados bajo los botones de su blusa.

“¿Qué te parece, chico? ¿Me queda bien?” Regina se inclinó hacia delante con una sonrisa traviesa.

“S-Sí, te ves… muy linda”. Leonis respondió con sinceridad, apartando la mirada de sus pechos.

Escuchar este dócil elogio hizo que un rubor recorriera las mejillas de Regina.

“¿L-L-Linduaa…?” Terminó mordiéndose la lengua.

(… Eso es muy lindo).

“B-Bueno, chico, seguro que has aprendido a repartir cumplidos”. Regina tartamudeó tímidamente. “A este paso, vas a ser un Rey Demonio de la habitación cuando seas mayor”.

(Hmm. ¿Ella está…?) Se preguntó Leonis, dándose cuenta de algo. “Oh, no, estas en verdad muy linda, Regina. Te ves muy bonita”. Continuó, insistiendo en los cumplidos.

“¡N-No deberías burlarte así de las chicas mayores, chico!” Regina se apresuró a responder.

“Honestamente, los lazos te favorecen”.

“… Grr, Seria ojou-sama, ¡el chico me está intimidando!” Regina lloró y se escondió detrás de Lyseria, con la cara roja hasta el cuello.

(Ya veo. Esta sirvienta es débil a los cumplidos directos, ¿no es así?) La expresión de Leonis se volvió viciosa al descubrir esta inesperada debilidad.

“¿Q-Qué hay de mí, Leo-kun?” Lyseria lo miró con una mirada solitaria.

Sin embargo, antes de que pudiera responder…

“¡F-Fine-senpai, no puedo! Esto es demasiado embarazoso”.

“No te preocupes; te ves estupenda”.

Elfine salió del vestidor, llevando a Sakuya de la mano. El disfraz de la primera era un traje de bruja al estilo antiguo. Tenía un sombrero redondo puntiagudo y una capa color ébano. Su cabello negro y liso estaba recogido, y su sonrisa madura hacía de la chica la imagen misma de una bruja.

“¡Te ves muy elegante, Fine-senpai!” Le felicitó Lyseria con entusiasmo.

“Gracias. Tú también estás muy guapa, Seria”. Elfine respondió con una sonrisa. “Vamos, Sakuya, muéstrate a Leo…”

Sakuya sólo asomaba su cabeza por la puerta, pero Elfine la jaló para que estuviera a la vista.

“… ¡Aaah!”

En contra de su voluntad, entró tropezando, mostrándose involuntariamente a todos.

(Oh, esto es…) Los ojos de Leonis se abrieron de par en par.

La joven espadachina iba vestida con una falda larga al estilo lolita gótica en blanco y negro. Llevaba un elegante mini-sombrero y una diadema de Alicia en la cabeza que se ajustaba perfectamente a su cabello azulado.

“… Eso fue horrible, Fine-senpai”. Murmuró Sakuya a regañadientes, agarrando el dobladillo de su falda.

Su aspecto era completamente diferente al de cuando mataba a los Void con Raikirimaru en la mano.

“¿Qué te parece, Leo?” Preguntó Elfine.

“Creo que es adorable”.

“¿Te estás burlando de mí, chico?” Sakuya le dirigió una mirada huraña.

Esa expresión enfurruñada suya era encantadora a su manera. Leonis miró a las cuatro chicas alineadas ante él. Un cuarteto de bellezas disfrazadas, cada una encantadora por sí misma. Leonis no dudaba de que serían populares con los clientes.

Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 4 Capitulo 4 Novela Ligera

 

(Supongo que hoy estaré ocupado).

Leonis se dispuso a ocupar la cocina. Por supuesto, si las cosas se volvían demasiado agitadas, podía convocar a sus sirvientes de las sombras o a los esqueletos para que le ayudaran.

“Entonces, comenzaré mis preparativos…” Dijo Leonis, dirigiéndose a la cocina.

Pero entonces…

“Oh, espera, chico”. Le llamó Regina mientras le cortaba el paso.

“… ¿Q-Qué pasa, Regina-san?” Preguntó Leonis, con una ligera sensación de temor instalándose en su corazón.

“Hee, hee, hee… Hee, hee…” Regina se rió siniestramente, cruzando sus brazos. “En realidad, chico, también hemos preparado uno para ti”.

“… ¿P-Preparar qué?”


“Bueno, si vas a adaptarte al ambiente de la cafetería, vas a necesitar un atuendo adecuado”.

“¿Un atuendo? Pero estaré en la cocina, fuera de la vista…”

“Es cierto, porque nos dijeron que tener un chico viviendo en los dormitorios de las chicas se ve mal desde el punto de vista de la moral pública”.

“Pues sí…”

De repente, Regina sacó un bulto de tela doblado… un vestido con volantes.

“Pero si te conviertes en una chica, eso no es un problema”.

“¡E-Espera! ¡Detente ahí!” Exclamó Leonis. “¡¿Cómo has llegado a esa conclusión?! A-Además, ¡todo esto es demasiado repentino!”

“A ver, si te lo hubiera dicho con antelación, habrías salido corriendo”.

“¡Obviamente!”

“Ahora, póntelo. Es bonito”. Regina extendió el vestido para mostrárselo.

Era un delicado traje de doncella.

“Lo he hecho yo”. Reveló Lyseria.

“¡¿Seria-san?!” Leonis la miró, atónito.

(¡¿Mi sirviente ha conspirado contra mí?!)

“¡N-No puedo llevar esto; es ropa de mujer!” El honor de Leonis como Rey Demonio no lo permitiría.

Mirando a Regina, cuyo rostro se torcía en una sonrisa siniestra, Leonis dio un paso atrás… sólo para que alguien lo agarrara por los hombros.

“… ¡¿Sakuya-san?!”

“No me guardes rencor”. Declaró solemnemente. “No quiero ser la única sometida a la humillación aquí”.

“¡Pero tú eres una chica!” Protestó Leonis. “S-Silencio. ¡Te hundirás conmigo, chico!”

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Ahora Sakuya se había vuelto contra él. Sin otra opción, Leonis se dirigió a Elfine. Seguramente la siempre responsable Onee-san del grupo intervendría en su ayuda.

“Hmm… Estoy segura de que serás una chica adorable, Leo”. Dijo Elfine, juntando las manos en señal de disculpa.

Al final, Leonis no pudo resistirse.





08:30 Hora Imperial Estándar.

Las puertas de la Academia Excalibur se abrieron y un gran número de ciudadanos entraron en el recinto. Incluso en tiempos de paz, parte de los terrenos del campus siempre estaban abiertos al público en general. Las propias instalaciones de entrenamiento y los edificios escolares de la academia solían estar fuera de los límites. Sin embargo, esto cambió durante el Festival de la Luz Sagrada.

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La mitad de los visitantes de la academia eran personas del Sexto Assault Garden, que estaba atracado en las cercanías. La mayoría venía a ver el Festival de la Danza de la Espada Sagrada, un torneo a gran escala de simulacros de batallas entre Espadachines Sagrados.

Normalmente, los encuentros se proyectaban en grandes pantallas por toda la ciudad, pero durante el Festival de la Danza de la Espada Sagrada, se permitía a los espectadores verlos desde el recinto.

“Los combates de la tarde son especialmente populares, porque es cuando participan los pelotones de alto rango. Así que deberíamos tener menos afluencia en ese momento”. Explicó Lyseria.

“… Entendido. Sólo tengo que aguantar esto hasta entonces”.

“Hmm, ¿estás enfadado, Leo-kun?”

“No”. Respondió Leonis malhumorado, agarrando el dobladillo de su falda.

El chico iba vestido con el clásico uniforme de sirvienta. Llevaba una peluca negra con una diadema de Alicia en la cabeza. Su atuendo era idéntico al de la chica fantasma que se dice que aparece al azar en este dormitorio.

Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 4 Capitulo 4 Novela Ligera

 

“¡Estás tan lindo, chico! ¡Sabía que te quedaría como un guante!” Declaró Regina, que volvía de tomar las órdenes en algunas de las mesas de su cafetería.

Tal vez esta era su manera de vengarse de él por haberla molestado antes.

(… ¡R-Recordaré esto, mujer!) Leonis apretó los dientes, con un vergonzoso rubor en las mejillas.

“¡Mira a esa sirvienta! ¡Es tan adorable!” Susurró una estudiante en la cafetería.

“¡Sí, desearía poder llevármela a casa!” Apuntó otra.

(Inconcebible). Pensó Leonis.

Mientras tanto, en otra mesa…

“¿Están listos para hacer su pedido?”

“Sakuya-san, estás tan linda…”

“Sakuya, eres una preciosidad”.

“… Grr, ¡no lo soy! ¡Apúrense y hagan sus pedidos!”

La pobre Sakuya estaba siendo intimidada por sus compañeros de clase.

Dentro de la espesa vegetación del bosque del entorno artificial había un

edificio en ruinas. Y en una de las habitaciones del sótano de esa estructura…

“Este es el plan”. Susurró la chica elfa oscura Lena. “Utilizaremos una ruta subterránea de transporte de materiales para infiltrarnos en el instituto de investigación del Sexto Assault Garden. Después, Zarik dirigirá otra unidad para montar un alboroto con bombas para distraer a la seguridad. Aprovechando esa apertura, reuniremos al personal del laboratorio y lo tomaremos como rehén. Después de eso, haremos que revelen dónde tienen el Espíritu Original. Simple, ¿verdad?”

“… Oh. Sí, lo es”.

“Es atrevido, pero eso es lo que lo hace inesperado”.

Los otros miembros de la Manada de Lobos Demoníacos asintieron, aparentemente convencidos por el plan de Lena.

(¡¿Son unos completos y auténticos idiotas?! ¡Esto es suicida!) Arle, que también estaba presente, acunó su cabeza con exasperación.

Varias espadas y pistolas estaban preparadas en un lado de la sala.

“Me gustaría escuchar tu opinión, novata”. Le preguntó Lena a Arle. “¿No tienes ninguna opinión sobre la operación?” La elfa oscura parecía tenerle aprecio a Arle, por alguna razón.

“No… creo que las cosas vayan a ser tan sencillas”. Arle negó con la cabeza, eligiendo cuidadosamente sus palabras.

Su plan era precipitado y casi seguro que haría que los mataran a todos.

“¡Cuida tus palabras, chica!” Rugió un hombre bestia con cabeza de león.

“No lo hagas”. Lena levantó una mano, haciendo callar al enfurecido hombre. “El Rey Demonio nos ha ordenado que tomemos el Espíritu Original”.

“Sí. Su Grandeza dijo que es una idea que tiene mérito”. Un hombre bestia intervino.

“Y que nos aseguremos de que todo esté perfectamente preparado…” Añadió otro.

(El Rey Demonio, ¿eh?) Arle pronunció las palabras con amargura.

Todavía tenía sus dudas, pero al parecer, el Zol Vadis que gobernaba esta organización había creado un laberinto subterráneo utilizando la hechicería. Es más, supuestamente había destruido una especie de dragón que se había asentado en él.

(¿Y este Rey Demonio aprobó un plan tan imprudente?)

“¿No puede este Rey Demo… no puede Su Grandeza prestarnos su poder para esta tarea?” Preguntó Arle, encontrando una forma de expresar sus dudas.

“Su Grandeza aún no ha sido restaurado por completo”. Respondió Lena.

“Por eso nos ha enviado a esta misión”. El hombre lobo, Zarik, negó con la cabeza.

(Eso suena a información útil).

Si uno de los Ocho Reyes Demonio resucitara con todo su poder, destruiría rápidamente esta ciudad humana.

(Debo purgar esta amenaza antes de que puedan causar estragos).

Sin embargo, parecía que estos semi-humanos eran todos devotos al Rey Demonio. Mostrar cualquier mala voluntad hacia él en este lugar la pondría mucho más lejos de alcanzarlo.

“Tengo una pregunta más. Suponiendo que nos infiltremos con éxito en este laboratorio, ¿podemos realmente robar el Espíritu Original?” Preguntó Arle. Como elfa del bosque, la joven sabía muy bien la furia que podían mostrar los espíritus. Algunos pueblos habían sido arrasados por provocarlos en el pasado.


“Eso debería estar bien. Podemos usar los Elementales Artificiales de la Compañía Phillet para eso”.

“¿Elementales Artificiales?”

“Sí. La bruja que nos dio las Espadas Demoníacas, Sharnak, dejó este último regalo. Si los usamos para apoderarnos del Espíritu Original, debería caer bajo nuestro control”. Detalló Lena, con una sonrisa confiada en sus labios.

Un Elemental Artificial con forma de serpiente había tomado el control del núcleo del Hyperion durante el incidente del secuestro marítimo.

“¡Debemos actuar como uno solo y ser de ayuda para Su Grandeza!”

“¡Haremos caer el martillo sobre el altivo Imperio Humano y sus Espadas Sagradas!”

Los hombres bestia alzaban sus voces en vítores sedientos de sangre, uno tras otro.

(… ¿Qué pretende este Rey Demonio tomando a tontos como ellos bajo su mando?)

Parecía que, sin importar lo que Arle dijera, estaban empeñados en llevar a cabo esta operación de saqueo.

(Supongo que les debo el haberme salvado la vida. Si los abandonara a su suerte, pesaría en mi conciencia).

Su presencia aseguraría que nadie perezca en esta estúpida misión.

(Ugh. ¿Qué estoy haciendo aquí?) La heroína elfo suspiró.

“Leo-kun, la mesa de allá pidió un té de manzanilla y un pastel de manzana”.

“¡E-Entendido!”

Leonis se movía afanosamente entre las mesas con su uniforme de sirvienta.

(Lo juro, ¿por qué un Rey Demonio tiene que hacer esto?)

La curiosa idea de una cafetería en una mansión embrujada, combinada con las hermosas chicas que servían a los clientes con lindos trajes, atrajo a bastantes clientes. Su exposición fue un éxito rotundo. Tanto que no tenían suficientes manos para atender en los momentos de mayor afluencia, y Leonis tuvo que desplegar esqueletos de alto nivel para atender la cocina.

Dicho esto, la hora pico ya había quedado atrás.

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“… D-Disculpe. ¿Está Leo aquí?” La voz de una joven tímida mencionó a Leonis por su nombre.

Al darse la vuelta, vio a una huérfana conocida que hablaba con Elfine. Era una chica adorable con el cabello negro recortado hasta los hombros… Tessera Lillibel.

“Oh. ¿Eres amiga de Leo?” Elfine le sonrió cálidamente.

“S-Sí…”

“Bueno, Leo está allí”.

“… ¿Huh?” Tessera se giró para mirarle, con los ojos redondos ante la sorpresa.

“¿L-Leo…?”

“… ¡N-No!” Leonis se cubrió el rostro con la bandeja, fingiendo ser otra persona.

“¿P-Por qué eres una chica, Leo?”

Parecía confundida.

“Es… una larga historia…” Leonis admitió, dándose por vencido.

“Ah, yo… erm, entiendo”. Tessera, como chica madura que era, parecía entender la situación general.

(Es bueno que sea rápida para entender).

“Yo, erm, pienso que te ves muy linda, Leo”. Dijo Tessera tímidamente.

“D-De verdad…” Leonis respondió vagamente, incapaz de aceptar el cumplido.

“Oh, Tessera, estás aquí. Adelante, toma asiento”. Lyseria regresó de la cocina e instó a la chica a sentarse en una de las sillas disponibles.

“Gracias, Lyseria-san”. Respondió Tessera mientras se acomodaba en silencio en un lugar junto a la ventana.

“¿La has llamado, Seria-san?” Preguntó Leonis.

“Sí, les envié a los niños mayores del orfanato entradas para el Festival de la Danza de la Espada Sagrada”. Lyseria tenía un trabajo de medio tiempo en el orfanato de Tessera, y acudía allí algunas veces cada semana. Al parecer, los niños la querían más que a la directora del establecimiento.

“¿Qué hay de esos gemelos, la niña marimacho y el niño con gafas? Siempre están con ella, ¿no?” Preguntó Leonis.

“Millet y Linze están viendo el Festival de la Danza de la Espada Sagrada. Yo… he venido porque escuché que estabas aquí, Leo…” Respondió Tessera antes de sumirse en un tímido silencio.

Leonis frunció el ceño.

“El encuentro del decimoctavo pelotón es mañana, así que ven a animarnos”.

Afirmó Lyseria.

“¡S-Si! ¡Allí estaré!” Tessera asintió con seriedad, apretando sus pequeños puños.

“… Vaya. Qué concepto tan interesante para una cafetería”.

Una voz familiar sonó desde la entrada. Fenris Edelritz entró, echando hacia atrás su cabello rubio platinado.

“¿Qué haces aquí, Fenris?” Preguntó Lyseria, mirándola con hosquedad.

“Menudo saludo. Sólo estoy haciendo mi parte del trabajo para el comité ejecutivo. Recorriendo la zona para asegurarme de que ninguna de las presentaciones de los pelotones infrinja las normas… E-Espera. ¿Qué es ese traje indecente que llevas?”

Al percatarse del atuendo de Lyseria, el rostro de Fenris se puso rojo.

“¡N-No es indecente! Es un disfraz de vampiro”.

(No, es de súcubo). Pensó Leonis.

Y sí que parecía bastante indecente.

“C-Creo que ese atuendo podría violar las normas…” Comentó Fenris, sacando un terminal para comprobar el protocolo de la escuela.

“H-Hey…” Lyseria levantó la voz en señal de protesta, pero alguien la interrumpió.

“Ser una persona rigurosa con las normas no es un rasgo del que deba alardear, Fenris-san. Nuestro papel es, ante todo, garantizar que los ciudadanos disfruten del Festival de la Luz Sagrada”. Dijo un joven corpulento que había aparecido junto a Fenris.

“¡Pero, Liat-sama…!” Protestó Fenris.

“Mis disculpas, ¿podría dejarnos descansar aquí un rato, señorita?” Pidió el joven, dirigiendo sus palabras a Leonis.

Liat Guinness, también conocido como Liat el León Ardiente, era un estudiante de último curso y el vicepresidente del comité ejecutivo, que se encargaba de los asuntos de orden público y conducta en la Academia Excalibur. El joven tenía un rostro severo y llevaba su cabello carmesí recortado. Haciendo honor a su título, tenía una complexión fuerte, como la de un león. Se comportaba con una dignidad que no cabría esperar de un joven de diecisiete años.

Ver a este joven corpulento ocupar una de las pequeñas sillas de la cafetería provocó una cierta sensación de disonancia.

“Liat es un guerrero experimentado que lidera escuadrones de exterminio del Vacío en el frente. Puede que incluso sea más fuerte que yo”. Sakuya susurró al oído de Leonis al pasar junto a él.

Había sido enviado a una misión en el Sexto Assault Garden y había regresado hace poco a la academia después de medio año de ausencia.

(Sí, emite el aura de un poderoso guerrero).

Leonis tuvo que admitir que Liat tenía una figura impresionante. Naturalmente, sólo era fuerte para los estándares humanos, pero Leonis pensaba que estaba a la altura de los valientes guerreros y caballeros con los que luchó en el pasado. Independientemente de su posición, el Rey No Muerto tenía una impresión positiva de los fuertes. Mientras llevaba una bandeja con dos tazas de té a la mesa de Liat y Fenris, decidió que les invitaría unas tostadas con mantequilla a cuenta de la casa.

“Gracias, cariño. Huele de maravilla”. Dijo Fenris en respuesta, levantando elegantemente la taza de su plato. Al parecer, no se había dado cuenta de quién era la sirvienta que le atendía.

“Tengo que decir que una mansión embrujada es sin duda una idea muy singular e interesante”. Comentó Liat, observando la decoración.

“… Aun así, no puedo aprobar del todo ese desvergonzado disfraz”. Añadió Fenris con el ceño fruncido.

“B-Bueno, hmm, eso es muy, uh…” Murmuró Liat con una tos torpe y seca.

Fue entonces cuando Elfine se acercó a la mesa. “Hola, Liat. Hacía tiempo que no te veía. Espero que estés bien de salud”. Le saludó con un tono amistoso.

“Oh, Elfine. ¿Escuché que dejaste el séptimo pelotón?” “Sí. Ahora soy parte del decimoctavo”. “Ya veo…”

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De vuelta a la cocina, Leonis se detuvo en su camino y escuchó. ¿Se conocían esos dos?

“He oído que formabas parte de la expedición de Clauvia en el Sexto Assault Garden”. Afirmó Elfine.

“… Tan omnisciente como siempre, ¿verdad?”. Respondió Liat con una sonrisa forzada.

“Sí. Soy una bruja, después de todo”. Contestó Elfine, sujetando el borde de su sombrero con una fina sonrisa. De repente, su expresión se volvió seria. “Entonces, ¿qué ha desenterrado mi querida hermana mayor en la tundra?”.

Liat guardó silencio por un momento. “Eso es confidencial. Pero tú ya lo sabes”. Sacudió la cabeza.

(Una expedición desde el Sexto Assault Garden…)

Leonis recordó el informe de Lena; algo sobre una expedición del Sexto Assault Garden encontrando un Espíritu Original.

“Me lo imaginaba. Los datos del laboratorio imperial sobre el asunto tenían una importante protección”. Admitió Elfine.

“Discúlpenme, ustedes dos, ¿de qué están hablando exactamente…?” Preguntó Fenris.

“Desde que pusieron a Clauvia a cargo de esto, no es sólo una excavación de ruinas”. Elfine continuó, ignorando por completo la pregunta.

“Honestamente hablando, yo tampoco sé mucho. Sólo estaba allí para vigilar el convoy de suministros”. Liat se encogió de hombros y negó con la cabeza. “Pero sí he oído que lo que excavaron estaba dentro de un gigantesco bloque de hielo”.

“¿Y lo transportaron en su totalidad, con bloque de hielo y todo, al laboratorio del Sexto Assault Garden?”. Presionó Elfine, enarcando una ceja.

“Así es. Sinceramente, no tengo ni idea de lo que puede ser”.

“Ya veo…” Elfine se mordió los labios.

“Leo, ¿puedes ocuparte de la mesa número tres?” Lyseria le llamó de repente a Leonis.

“¡Ah, sí!” Se apresuró a responder.

“Espera… ¿Acaba de llamar a esa chica, Leo?” Fenris lo fulminó con la mirada.

(Maldición). Desgraciadamente, para cuando le vino a la mente el pensamiento, ya era demasiado tarde. Fenris estaba mirando fijamente el rostro de Leonis.

“… Mirando más de cerca, ¡tú eres ese niño!” Exclamó.

“¡¿Q-Qué quieres decir?!” Tartamudeó Leonis.

“¡No puedes engañar al ojo perspicaz de Fenris Edelritz!”

(¡He estado engañando a su ojo perspicaz todo el tiempo!) Leonis bromeó para sí mismo.

“Bueno, si no es un chico, no hay problema con que esté en un dormitorio de chicas, ¿no?” Dijo Lyseria, interponiéndose entre los dos como si fuera a defender a Leonis.

“¡E-Eso es un sofisma08!” Replicó Fenris.

“¡Pero mira lo lindo que está! Ahora es una chica, ¡así que todo está bien!” Afirmó Lyseria.

“¡No, no lo está!” Replicó Leonis.

*¡Oooooooooooh!*

Por suerte, un fuerte alboroto desde el lejano campo de entrenamiento puso fin a la discusión.

“Veo que todos están disfrutando del Festival de la Danza de la Espada Sagrada”. Dijo Liat con una sonrisa.

Los clientes empezaban a abandonar sus mesas.


“Chico”. Regina tocó de repente el hombro de Leonis. “La hora pico está a punto de terminar. Puedes salir con Seria ojou-sama”.

“¿Puedes manejar el lugar tú sola, Regina?” Preguntó Lyseria.

“Sí”. Asintió con seguridad. “Quiero que disfrute de las festividades, Seria ojou-sama”.

“¡Gracias! ¡Pongámonos en marcha, Leo-kun!” Exclamó Lyseria, tomando a Leonis de la mano.

“¡Ah, espera! ¡Todavía no he terminado contigo!” Gritó Fenris persiguiéndola.

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