Seiken Gakuin No Maken Tsukai (NL)

Volumen 2

Capitulo 2:El Arribo De La Princesa.

Parte 2

 

 

Era del tipo cremoso que Shirley había mencionado en un informe anterior. Le había encomendado a la sirvienta que investigara la ciudad, pero la mitad de su informe había sido sobre comida.

Con Shirley en mente, Leonis decidió comprarle un tipo de rosquilla larga y estrecha llamada churro. Ella le había servido fielmente durante los últimos mil años, así que pensó que se merecía algún tipo de recompensa. Colocó un hechizo de fijación sobre el dulce para que no se enfriara y lo depositó en su sombra para guardarlo.

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“¿Hay algo más que quieras comer, chico?” Preguntó Regina.

“No, en realidad es casi la hora de reunirme con Tessera y los demás…”

Fue entonces que sucedió.

Al mismo tiempo, el sonido de las trompetas orquestales llenó el aire. Regina miró hacia la cubierta del Hyperion. Una chica había salido, acompañada por los Guardias Reales. Llevaba un reluciente vestido blanco que brillaba a la luz del sol. Su cabello dorado estaba recogido detrás de su cabeza. Si bien esta chica debía ser sólo un año o dos mayor que Leonis, estaba claro que, incluso a distancia, era una verdadera belleza.

“… ¡Oh, vamos!”

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Una multitud se había reunido en la plaza, y Regina, que era relativamente bajita, tuvo que saltar para conseguir una buena vista de la cubierta. Sus coletas y sus grandes pechos rebotaban con ella, obligando a Leonis a apartar la mirada con torpeza.

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“¿Así que esa chica es la cuarta princesa del imperio?” Preguntó Leonis.

“Sí, es la princesa Altiria Ray O’ltriese. Una de las líderes reformistas entre los miembros de la familia real. A pesar de tener sólo doce años, es muy confiable y trabajadora”. La descripción de Regina casi sonaba como si estuviera presumiendo. Extrañamente, sus puños estaban apretados.

“Pareces estar muy bien informada sobre el tema”. Comentó Leonis.

“N-No, no lo estoy”. Dijo Regina, poniéndose roja por alguna razón. “Eso es, uh, conocimiento común. Sí, todo el mundo sabe esas cosas…”

Entonces volvió a mirar hacia la cubierta del Hyperion. Cuando la princesa saludó a las masas, Regina le devolvió el gesto.

“E-Es taaaan linda…” Regina murmuró con un suspiro.

“Ciertamente lo es”. Leonis coincidió.

(Aunque si alguien es linda aquí, esa eres tú). Pensó Leonis, pero decidió que era mejor guardarse ese pensamiento para sí mismo. La forma en que Regina miraba a la princesa de doce años casi parecía…

Altiria pellizcó los dobladillos de su vestido e hizo una reverencia para el audible deleite de la multitud.

“Buenos días a todos”. Dijo la princesa.

Tan pronto como esas palabras salieron de los labios de la chica…

“… ¿?” Leonis sintió inmediatamente que algo andaba mal. El aire se puso tenso y el mundo pareció crujir. Era una presencia desconcertante que le resultaba demasiado familiar al Rey Demonio.

*Crack, crack*

El sonido de las crecientes fracturas atravesando la realidad sonaban como un coro a su alrededor. Regina también lo había notado claramente, y lanzó una mirada apresurada a Leonis.

“Regina-san…”

“¡Lo sé!” Respondió ella, mostrando un tono nervioso en su voz.

*¡Crack, craaaaaaaack!*





Innumerables desgarros surgieron aparentemente de la nada. Masas distorsionadas rasgaron los pliegues, emanando un miasma premonitorio que llenó la plaza.

“¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah!”

Sonó un grito.

“¿Qué está pasando aquí?” Gritó la princesa Altiria desde la cubierta del Hyperion.

Innumerables fracturas surgían en el aire a su alrededor con un sonido que recordaba a la rotura de cristales. Era el mismo tipo de fenómeno que se había visto en toda la ciudad el día de la Estampida. Se trataba de la aparición de una Colonia del Vacío.

Tentáculos envueltos en emanaciones nauseabundas se deslizaban desde las grietas del espacio.

Altiria sabía, por supuesto, que esto era un indicador de un brote del vacío, pero era la primera vez que la princesa de doce años veía dichas criaturas en persona.

“Estos son… Void…” Exclamó.

“Su Alteza, es peligroso. ¡Debe evacuar a la nave!” Los Espadachines Sagrados de la Guardia Real rodearon a la princesa para protegerla.

Los Void únicamente habían aparecido en la ciudad, pero todavía existía el peligro de que el Hyperion fuera atacado.

“Entendido”. La princesa asintió y volvió la vista hacia la plaza.

Todas las personas que se habían reunido con tanta ilusión para saludarla habían caído en un estado de pánico. Algunos incluso se quedaron paralizados por el miedo.

“¿Qué hay de los refugios subterráneos?” Preguntó Altiria.

Uno de los guardias reales comenzó a explicar: “La reciente Estampida ha dejado algunos de ellos inoperativos, pero…”

“Entonces que los evacuen a la nave”. Insistió Altiria firmemente, cortándole el paso.

Siendo un acorazado Anti-Void, no había lugar más seguro que el propio Hyperion.

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“S-Su Alteza…” Otro Guardia Real trató de protestar.


“¡Por favor, dense prisa!” Altiria imploró a sus hombres.

“Entendido, Su Alteza. Abriremos los hangares de inmediato”. Declaró el Capitán de los Caballeros, emitiendo inmediatamente órdenes en su dispositivo de comunicación. “Por aquí, por favor. Su Alteza, sígame…”

“De acuerdo”. Aceptó ella.

“Los caballeros de la guardia real deben escapar mientras escoltan a Su Alteza. Primera unidad, escolten a los civiles. Tercera y cuarta unidad, ¡despliéguense y eliminen a esos monstruos!”

Altiria comenzó a correr, flanqueada por su Guardia Real.

*¡Bang, bang, bang!*

Los sonidos del bombardeo sacudieron el aire. Destellos de luz estallaron en el cielo, haciendo volar a los Void que habían aparecido repentinamente.

(… ¿Quién es?)

Altiria se encontró mirando hacia atrás para ver de donde habían venido los disparos. Sobre uno de los edificios de la plaza había una chica rubia, con sus coletas ondeando en el viento. Estaba cazando a los Void que habían aparecido en la superficie. Era, con toda probabilidad, una de las Espadachinas Sagradas de la Academia Excalibur.

La visión de esta valiente chica dejó una impresión duradera en Altiria.

Los gritos resonaban en todas direcciones. Las personas corrían por sus vidas en un frenesí loco. Habiendo ocurrido la Estampida hace apenas unos días, la reacción era más que entendible.

(Hay doce… No, trece Void de tamaño pequeño. Y sus números están aumentando…) Leonis permaneció imperturbable mientras analizaba con calma la situación.

Se estaban formando desgarros en el espacio no sólo en la plaza, sino también alrededor de la nave. Los Void que lucían como repugnantes tentáculos y se revestían de vapores grises se deslizaban por los huecos.

(Lucen como una especie de demonios acuáticos…)

Los Void mantenían algunas similitudes físicas con las criaturas que Leonis conocía de su época. No estaba tan informado, pero si tuviera que dar un nombre a estos Void de muchos brazos, los llamaría Clase-Kraken…

“… Espada Sagrada, Activate… ¡Drag Howl!” Comprendiendo rápidamente la situación, Regina materializó su Espada Sagrada de Tipo-Cañón en su hombro”. ¡Los haré volar en pedazos!”

*¡Bang! ¡Bang!*

Disparó a la vez, liberando bolas de fuego ardientes que redujeron a dos Void a cenizas.

“¡Estas cosas son de Clase-Demonio Marino!” Regina llamó a Leonis, mientras se secaba el sudor de su frente. “¡Han sido vistos en el océano del norte, cerca de Yonheim, el quinto assault garden! Escucha, chico, yo me encargaré de este lugar. Tú ve a ayudar a los civiles a evacuar”.

Regina se mantuvo de espaldas a Leonis, mirando los agujeros vacíos que seguían escupiendo más Void mientras ella hablaba. Sin conocer el poder oculto de Leonis, el plan de Regina era probablemente recibir todo el peso de la fuerza invasora por su cuenta y proporcionar a Leonis una oportunidad de escapar.

La hechicería de Leonis podría reducir a todos los Void a cenizas en un abrir y cerrar de ojos, pero no podía permitir que una multitud tan grande fuera testigo de sus poderes. Pero más que nada, le preocupaban Tessera y los otros dos. Los niños del orfanato de Phrenia eran súbditos bajo su protección, sólo superados por su sirviente.

“Entendido. ¡Ten cuidado, Regina-san!”

“Tú también, chico”. Regina respondió con un tono alegre, quizás esperando que eso tranquilizara a Leonis.

*¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!*

El aire se estremeció mientras las ráfagas de los cañones sonaban una y otra vez. Leonis invocó el Báculo de los Pecados Sellados desde su sombra.

(Una barrera de mana y un aumento de la precisión. Eso debería ser suficiente).

Leonis lanzó todos los hechizos de apoyo que pudo sobre Regina sin que se diera cuenta y corrió hacia la plaza. Conjuró un hechizo de campo gravitatorio mientras corría, y no tardó en encontrarse con Tessera, Millet y Linze.

Los niños seguían a salvo, y Leonis tuvo que elogiar su rápida reacción. A pesar de que habían huido en pánico como el resto de la multitud, los niños se habían mantenido juntos y se habían escondido a la sombra de un edificio.

“¿Están todos bien?” Preguntó Leonis mientras se acercaba a ellos.

“Leo…” Una asustada Tessera levantó su rostro y asintió con firmeza.

Millet y Linze se estremecieron mientras se sentaban abrazados.

“Intenta mantener la calma. Llévate a ambos y aléjate de aquí”.

“¡M-Muy bien!” Tessera asintió de nuevo, apretando sus puños con fuerza.

El Demonio de las Sombras que Leonis había colocado para custodiar a Tessera la mantendría a salvo. Desgraciadamente, escuchó el sonido de algo agrietándose detrás de él. Era otra fractura en el espacio.

“¡Farga!” Leonis se giró y desató un hechizo explosivo que hizo volar al Void en pedazos.

Millet y Linze se encogieron de miedo al oír la explosión.

“¡Por aquí!” Tessera tomó las manos de los niños más pequeños y los puso de pie.

*Creak, crrraaack…*

(¿Qué ocurre ahora?) Se preguntó Leonis.

Una enorme fisura atravesaba el cielo azul.

*¡Crack, crrreeeaak, craaash…!*

Al abrir el gran desgarro desde el interior, algo comenzó a emerger. Era una enorme criatura parecida a un Nautilus06 con brazos gigantes en forma de pinza e innumerables tentáculos retorcidos. Su longitud era aproximadamente la mitad de la de los destructores amarrados en el puerto.

“… ¿Es eso un kraken? No, ¿un cangrejo gigante?” Se preguntó Leonis en voz alta.

Nunca había visto una criatura así antes, pero los océanos demoníacos siempre habían sido el dominio de las profundidades de Rivaiz. El conocimiento de Leonis sobre los monstruos submarinos era, en el mejor de los casos, limitado.

(Un monstruo de ese tipo bien podría haber existido en el pasado…)

El gigantesco Void expulsó un miasma mientras se deslizaba hacia adelante, balanceando sus grandes pinzas sobre los edificios que se encontraban en su camino.

*¡Booooooom!*

Un estruendo atronador sonó mientras las estructuras se desmoronaban en grandes nubes de polvo y restos, formando montañas de escombros.

*¡Bang! ¡Bang, bang!*

Desde el interior de una nube de polvo, Regina descargó potentes ráfagas contra el enemigo. Desgraciadamente, aunque su potencia de fuego era capaz de acabar con los Void de Clase-Ogro con facilidad, sus disparos fueron rápidamente repelidos por el robusto caparazón de este Void.

(Un hechizo de tercer-orden no puede aspirar a quemar algo de este calibre). Concluyó Leonis con calma.

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En su cuerpo actual, el mana de Leonis estaba muy lejos de lo que había sido en su apogeo. Por supuesto, si utilizaba un hechizo de Noveno-Orden o superior… hechicería considerada de nivel táctico… podría fácilmente hacer volar al Void, con caparazón y todo. El problema era que eso lo expondría como un Rey Demonio frente al Ejército Imperial.

(Y ni hablar de desenfundar mi Espada Demoníaca). Reflexionó Leonis, agarrando con fuerza el Báculo de los Pecados Sellados.

En este momento, Leonis no podía controlar completamente su Espada Demoníaca, Dáinsleif. Fracasar en controlar su poder podría significar la destrucción de todo el puerto.

“¡Segunda unidad, rodeen al objetivo!”

“¡El resto unidades, prioricen la evacuación de los civiles!”

Un contingente de Espadachines Sagrados entró en el campo y rodeó al enorme Void. Se trataba de los Caballeros del Imperio, y sus movimientos eran organizados y practicados. Sin embargo, incluso con su número, derribar un Void tan imponente y poderoso no iba a ser tarea fácil.

Leonis dirigió su mirada hacia el puerto. Mucha gente se apresuraba a subir por una rampa al Hyperion. Los caballeros derrotaron sin problemas a los Void de Clase-Demonio Marino, pero si el enorme Void dirigía su atención hacia los civiles que escapaban, sin duda habría innumerables bajas.

La Espada Demoníaca vibró ligeramente, sellada dentro del Báculo de Leonis. Al derrotar a Arakael de los Seis Héroes, Leonis había declarado que el Séptimo Assault Garden era parte de su reino, al igual que el Reino de las Sombras. Un Rey Demonio no podía quedarse de brazos cruzados y dejar morir a sus súbditos. Dáinsleif, una Espada Demoníaca otorgada por la Diosa de la Rebelión, tampoco lo toleraría.

“Regina-san”. Dijo Leonis.

Leonis utilizó un hechizo de telepatía para transmitir su voz al dispositivo de comunicación de Regina. Aunque la interferencia causada por el Vacío redujo el sonido, seguía transmitiéndose.

“Voy a contenerlo. Dispara a sus secciones no acorazadas con todo lo que tengas”.

<<¿Cómo vas a detenerlo exactamente?>>


“Sólo déjamelo a mí”.

Hubo un breve momento en el que Regina no dijo nada.

<<… Entendido. Máxima potencia de fuego, ¿verdad?>> Al cabo de un rato, contestó.

Leonis saltó en el aire con magia de levitación y aterrizó en el tejado de una fábrica de armas. Activando sus ojos místicos, utilizó un hechizo llamado [Discernimiento de Debilidades] para identificar fallos estructurales en el edificio situado justo al lado del colosal Void.

“Uno, dos, tres… Hmm, con derribar un total de ocho puntos debería bastar”.

Leonis generó ocho bolas de luz con la punta de su Báculo. Estas esferas eran una versión modificada del hechizo de Segundo-Orden, [Farga]. Giró el Báculo hacia abajo, lanzando cada una de las esferas a los puntos de apoyo del edificio.

“¡Ruptura!”

Los hechizos explosivos se activaron todos a la vez.

*¡Ka-booooom!*

La magia de Leonis funcionó, provocando que el gigantesco edificio cayera en picada hacia el enorme Void.

(Un ataque físico que hace uso de una masa extremadamente grande. Ni siquiera su resistente caparazón podrá resistir una fuerza tan potente). Razonó Leonis.

Ante la visión de la estructura que se derrumbaba, todos los Espadachines Sagrados cercanos emprendieron rápidamente la huida.

(No son mis súbditos, así que poco importa lo que les suceda).

Como estaba previsto, el titánico Void quedó aplastado bajo el edificio, retorciéndose bajo el peso de los restos.

“¡Comete esto! ¡Drag Blast!07

Con un sonido estruendoso, Regina liberó el disparo más potente que pudo conseguir.

Desafortunadamente…

 

Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 2 Capitulo 2 Parte 2 Novela Ligera

 

“¡Grraaaaaaaaaaaaaaaa!” El Void rugió, y una luz brillante se concentró en la cavidad de su boca con tentáculos.

(¡¿Qué?!)

Un rayo ardiente salió de las fauces de la bestia, tragándose la explosión de Regina y abriendo un agujero en el centro del edificio donde se encontraba de pie.

“¡Regina-san!”

Inmediatamente, la estructura comenzó a tambalearse, su centro se fundió y se derritió por el calor del disparo que le había atravesado. Habiendo perdido el equilibrio, Regina cayó desde una altura de cincuenta metros.

(¡¿Podré lograrlo?!)

Leonis apuntó con su Báculo hacia Regina y se apresuró a entonar un hechizo de control gravitatorio. En ese momento, un pequeño vehículo se precipitó en la lluvia de escombros y polvo.

(¿Qué es eso?) Pensó Leonis.

Un cabello plateado danzó en el aire. La chica que montaba el vehículo se lanzó al vacío de un salto. El vehículo se quedó atrás acelerando por sí solo, expulsando chispas a su paso. Mientras se elevaba en el aire, la chica de cabello plateado atrapó a Regina en sus brazos.

Tras ser abandonado, el vehículo se estrelló contra los escombros, estallando con una fuerte explosión. Aterrizando de nuevo en el suelo con Regina en sus brazos, no era otra sino Lyseria, la sirviente de Leonis. Lentamente, bajó a Regina.

<<Phew, eso fue peligroso…>>

<<Aaaah, S-Seria ojou-sama, ¡¿qué está haciendo aquí?! >>

Leonis escuchó la conversación a través del dispositivo de comunicación de Regina.

<<Erm… Leo-kun dijo que estaba aquí, así que… >>

Fue entonces que Leonis recordó que le había enviado un mensaje detallando lo anterior a Lyseria.

<<… Whoa. Es usted sumamente sobreprotectora>>

<<N-No lo soy… E-Espera, ¡eso no importa ahora mismo!>> Exclamó Lyseria.

Leonis se giró para mirar al gigantesco Void.

“¡Raaaaaaaaaaa…!”

La criatura ya se estaba liberando del edificio que había caído sobre ella.

(Pensar que un simple nautilus con caparazón podía tener tal poder…) Leonis chasqueó la lengua.

El rayo de luz que el monstruo gigante había liberado no había sido un hechizo. Era un poder único en su especie, no muy diferente al aliento de un dragón.

<<Seria ojou-sama, voy a lanzar otro disparo a máxima potencia. Consígame el tiempo necesario para cargarlo, ¿de acuerdo?>>

<<Muy bien. Activate… ¡Espada sangrienta!>>

Partículas de luz se reunieron en la mano de Lyseria, materializando una Espada Sagrada que brillaba con un resplandor plateado.

*¡Kraka-booooooooooooom!*

Las gigantescas pinzas del Void cayeron sobre el suelo, dividiendo la tierra en dos y levantando una nube de polvo y escombros.

Sin embargo, Lyseria esquivó el destructivo golpe con pasos danzantes. “¡Hyaaah!”

Su espada se convirtió en un destello plateado mientras se clavaba en una de las articulaciones del brazo con una precisión mortal. Este era el hábil manejo de la espada de un caballero, tan mortal como elegante. Los Espadachines Sagrados que luchaban alrededor de Lyseria la miraron con sorpresa.

No terminando aún, Lyseria dio una rápida patada en el suelo, lanzando otro tajo a gran velocidad en el mismo punto en el que había apuñalado un momento antes. Un miasma nauseabundo se esparció por el aire como una salpicadura de sangre.

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(Supongo que nada puede compararse con la experiencia que proporciona un auténtico campo de batalla). Leonis se encontró aplaudiendo mentalmente a su sirviente. Estaba orgulloso.

Los movimientos de Lyseria eran un mundo aparte de cuando había luchado contra sus esqueletos. Lo mismo podía decirse de cuando había atrapado a Regina antes. Había dominado el acto de templar el mana en su cuerpo y luego liberarlo en ráfagas explosivas.

Un cuerpo humano frágil no habría sido capaz de soportar la tensión de tales hazañas increíbles, pero Lyseria Ray Christaria era un vampiro de la más alta categoría, una Reina Vampiro.

Un tajo afilado y cegador atravesó los vapores grises que brotaban del Void. Los Espadachines Sagrados del imperio se habían unido a Lyseria en la lucha, desatando una furiosa ráfaga de ataques. No obstante, a pesar de sus mejores esfuerzos, carecían de la potencia necesaria para dar un golpe decisivo que rompiera las poderosas defensas del Void.

Sin embargo, eso no fue un problema por mucho tiempo.

“¡Seria ojou-sama, estoy lista! ¡En posición para disparar!” La voz de Regina resonó.

“¡Todos, al suelo!” Exclamó Lyseria.

Al oír esto, los Espadachines Sagrados cercanos despejaron inmediatamente la zona. Al mismo tiempo, un destello ardiente de luz, que tenía la misma fuerza destructiva y refulgente que había superado el ataque de Regina antes, comenzó a formarse dentro de la boca del Void.

Simultáneamente, una daga de oscuridad atravesó el aire. La hoja, que había sido lanzada desde una gran distancia, cortó los tentáculos del Void y se clavó en sus fauces. El repentino impacto debió haber desequilibrado a la criatura, ya que su rayo de calor falló, creando una gran explosión.

“…”

Leonis, que había estado mirando hacia abajo, se giró y vio la sombra de una niña pequeña de pie sobre un edificio en la distancia. Se inclinó rápidamente y se fundió en las sombras. Con el ataque del Void frustrado…

“¡Te haré volar en pedazos! ¡Drag Blast!”

Regina liberó su poderoso disparo. Una ronda de plasma hirviente atravesó a los Void de Clase-Demonio que se interponían en su camino e impactó de frente con el Void más grande.

*¡Boooooooooooooooooooom!*

Una ráfaga de aire indicó un estallido brillante que cegó momentáneamente a todos los que lo vieron.

(Así que este es el poder de una Espada Sagrada llevada a sus límites).

Tal fuerza rivalizaba con uno de los hechizos de Quinto-Orden de Leonis, el Caparazón de Trueno Demoníaco, [Buras Zamd], en pura potencia de fuego. El Void fue aniquilado, dejando sólo su caparazón humeante detrás.

“¡Siiiiiiiiii! ¡Lo hicimos!” Los Espadachines Sagrados celebraron.

Regina cayó de rodillas. Evidentemente, había agotado sus fuerzas. Su Espada Sagrada, Drag Howl, se disipó en partículas de luz.

Todo lo que quedaba ahora era ocuparse de los pequeños Void restantes. Los Espadachines Sagrados que habían ayudado a los ciudadanos a ponerse a salvo habían regresado y estaban listos para unirse a la lucha.

“… Hmm.”

Mientras el sonido de los gritos de batalla y el choque de las armas resonaba a su alrededor, Leonis dirigió su atención al mar. Usando sus ojos místicos, miró dentro del agua.

(Lo sabía. Todavía está vivo).

Aprovechando el momento en que todo el mundo había quedado cegado y ensordecido por la explosión, la criatura se había deshecho de su caparazón y escapó bajo el agua con una velocidad que uno nunca hubiera imaginado posible para su enorme forma. Leonis era probablemente el único que lo había notado. Además, parecía haber empezado a curarse bajo el agua.

“Debo acabar con él”. Susurró Leonis encogiéndose de hombros. “No esperes escapar de la ira de un Rey Demonio”.

Leonis creó una esfera gravitatoria a su alrededor y se fundió con la sombra que tenía debajo. Atravesando un corredor de sombras, apareció cerca del Void nadando por el agua. Leonis se elevó y manipuló la gravedad del agua a su alrededor. Curiosamente, el Void retrocedió ligeramente al verlo.

“¿Oh? Pensaba que eras un monstruo carente de inteligencia, pero parece que eres capaz de sentir miedo”. Dijo Leonis, mirando desde su esfera gravitatoria a la masa de tentáculos que se retorcían.

No tenía ningún rencor personal contra este monstruo, por supuesto, y sin embargo…

“Te has atrevido a amenazar mi reino, y debes ser castigado por ello”. Anunció Leonis mientras la joya que se encontraba en la punta de su Báculo de los Pecados Sellados emitía un ominoso brillo azul. “Este es mi agradecimiento por servir de compañero de prácticas para mi sirviente. Te concederé una muerte indolora”.

Leonis lanzó un hechizo de Clase-Táctica, de Octavo-Orden, conocido como Impacto Tembloroso Terrestre. Innumerables agujas de roca se elevaron desde el fondo del océano, atravesando sin piedad el cuerpo del enorme Void. Las rocas cortaron y aplastaron hasta que no quedó ni rastro del monstruo.

Aquellos evacuados se habían aglomerado en el hangar del Hyperion. Las personas se apiñaban con miedo mientras los sonidos de la batalla y la destrucción resonaban fuera de los muros.

El miedo a los Void ya se había convertido en algo instintivo para los humanos. Aquellas temibles criaturas eran depredadores por excelencia, y los humanos eran su presa preferida. Sin embargo, entre las masas al borde del pánico, había individuos que esperaban el momento oportuno para presentarse.

“¿Esa mujer realmente convocó a los Void?”

“No puede ser. Eso es… imposible…”

“Huh, ¿fue sólo una coincidencia?”

“… Po… Podría ser la profecía de la diosa…”

“La profecía, ¿huh? Eso suena aún menos probable”.

“Silencio, idiotas…”

Un gigantesco hombre bestia habló en un gruñido silencioso desde debajo de la capucha que cubría su rostro. Era Bastea Colossuf, líder de los Sovereign Wolves. Él y sus hombres habían aprovechado la confusión y se habían colado a bordo del Hyperion.

(Es bastante decepcionante cuando las cosas se desarrollan sin problemas).

El Ejército Imperial tenía el deber de proteger a los civiles durante un ataque de los Void, así que unirse a las masas que huían e infiltrarse en la nave había sido sumamente fácil. Sin embargo, Bastea no pudo evitar preguntarse si Sharnak había convocado realmente a los Void o simplemente había predicho que estarían allí.

El momento había sido demasiado oportuno. Si esto realmente era obra de Sharnak…

(Hmph, maldita bruja…) Bastea maldijo en silencio.

Acompañado por otros dos, Bastea salió de la habitación y caminó por un pasillo. El siguiente bloque de la nave era uno en el que los civiles no podían entrar.

“Hey, ustedes. ¿Qué hacen aquí?” Un guardia detuvo al grupo para interrogarlo.

Llevaba un rifle en su mano, una especie de Espada Sagrada artificial desarrollada en el Assault Garden.

“¿Hmm? Esperen un momento, ¿ustedes son hombres bestia? Quítense sus capuchas y muéstrenme sus rostros”. Exigió el guardia.

“Seguro…”

Al momento siguiente, las garras del hombre bestia brillaron como cuchillas. La sangre salpicó en el aire y el guardia gritó mientras caía al suelo, moribundo.

“Heh, heh. No se ve nada mal”.

Gethor Honzak, el hombre lobo, presionó un cuchillo contra el cuello del hombre abatido. El arma era llamada [Face Thief]08, una Espada Demoníaca que le había entregado Sharnak.

“Seré sincero, habría preferido la cara de un Espadachín Sagrado”. Admitió Gethor.

“Puedes conseguir una de esas más tarde. Activate”. Dijo Bastea mientras empezaba a entonar un cántico.

Una espada envuelta en llamas apareció en la mano del hombre bestia. La blandió, esparciendo un fuego carmesí que consumió el cadáver y la sangre dejada atrás. Gethor, que había tomado el rostro del guardia, fue capaz de utilizar el sistema de reconocimiento facial para abrir una puerta divisoria cercana.


“Muy bien, ¿y ahora qué?” Preguntó el hombre lobo fríamente.

“Nosotros… abrimos una puerta de las sombras con… hechicería… y llamamos a nuestros camaradas… aquí…” Su tercer miembro, un viejo elfo, respondió.

“Hechicería, ¿eh? He oído que los elfos utilizan algunas maldiciones extrañas…” Comentó Gethor, mirando con desconfianza al miembro más viejo del trío.

Si bien los secretos de la hechicería habían sido olvidados por la mayoría, todavía eran conocidos por los elfos.

“Apresúrate. Tenemos que terminar esto antes de que los Espadachines Sagrados acaben con los Void”. Insistió Bastea mientras avanzaban por el pasillo.

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