Seiken Gakuin No Maken Tsukai (NL)

Volumen 2

Capitulo 2:El Arribo De La Princesa.

Parte 1

 

 

Le llevó una hora entera terminar de transcribir los libros.

Leonis salió de la biblioteca poniendo el rostro más inocente que pudo después de haber creado copias de los tomos antiguos. Ahora no quería nada más que encontrar un lugar tranquilo para comenzar su lectura.

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Al salir del edificio, Leonis sacó un pequeño dispositivo que le había dado la academia. Cuando tocó la pantalla, el terminal detectó el mana de sus dedos y se activó. Aún no estaba acostumbrado a utilizar esta máquina, pero era un dispositivo muy práctico. Tras deslizar su dedo por la pantalla, se desplazó hasta una copia digital del plan de estudios de la academia.

(Hmm. Así que tengo una clase sobre teoría de tácticas de grupo justo ahora…)

Habiendo comandado ejércitos en el pasado como Rey Demonio, esa clase le parecía bastante prometedora a Leonis. Entender cómo habían cambiado las tácticas humanas en el último milenio resultaba útil. Además de eso, la asistencia de los estudiantes a las clases era monitoreada minuciosamente. Si Leonis se saltaba alguna vez una clase, era seguro que Lyseria se enteraría y se enfadaría con él.

“… Supongo que siempre puedo leer los libros más tarde”. Susurró Leonis para sí mismo.

Sin embargo, justo cuando se dio la vuelta para dirigirse al aula de la clase…

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“¡Ah, ahí está! Leoooo!”

“M-Millet, no grites…”

Leonis escuchó las voces agudas de varios niños que lo llamaban.

“… ¿?”

Al girarse, vio a una niña que parecería tener cinco o seis años corriendo hacia él por el césped del parque. La niña tenía una cara vivaz, su cabello color avellana estaba recogido en coletas y llevaba una falda corta.

(¿Quién es?)

Sospechando, Leonis miró a su alrededor y vio que otros dos niños seguían a la niña. Uno de ellos era un niño de aspecto torpe y con gafas que parecía tener la misma edad, mientras que la otra era una niña un poco mayor.

La mayor de los tres tenía extremidades delgadas como las de una muñeca y cabello negro hasta los hombros. Además, Leonis sabía realmente quién era.

El día de la Estampida del Vacío, la conoció cuando visitó el orfanato de Phrenia. Era la niña de mayor edad del lugar.

(¿Tessera, creo?) Recordó Leonis.

Había demostrado ser una niña muy valiente, ya que se había atrevido a pedirle a Leonis que protegiera a Lyseria después de presenciar una pizca de su aterrador poder. Si Tessera estaba aquí, entonces los otros niños que la acompañaban probablemente también eran del orfanato.

(¿Qué podrían estar haciendo aquí?)

Parte de las instalaciones de la Academia Excalibur estaban abiertas al público. Si bien era necesario un estricto control de identidad para entrar en las áreas de la academia utilizadas por los estudiantes, la cafetería y las instalaciones de ejercicio adyacentes al parque estaban disponibles para cualquiera.

Sin embargo, el orfanato estaba muy lejos de la academia. Tal vez habían usado un vehículo, ya que Leonis no podía imaginar que los niños hicieran un viaje tan largo a pie.

“Haah, haah… Finalmente te encontré…” Dijo Millet, jadeando mientras se detenía frente a Leonis.

Al poco tiempo, los otros dos la alcanzaron. Claramente, le habían estado buscando, aunque Leonis sólo podía adivinar el motivo.

“Ah… Hmm, err…” Tessera trató de decir algo desde su lugar detrás de la chica más joven.

“… ¿?” Leonis ladeó su cabeza.

“Vamos, Tessera, tienes algo que darle a Leonis, ¿verdad?”. Instó Millet, empujando ligeramente a Tessera hacia delante.

“S-Sí…” Tessera se acercó y miró a Leonis como si se armara de valor. “Yo… Leonis… Te… Tengo esto…”

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Le tendió una pequeña bolsa.

“… ¿Qué es esto?” Preguntó.

“Es un regalo de agradecimiento”.

“… ¿Un regalo de agradecimiento?”

“Sí. ¡Muchas, muchas gracias por proteger el orfanato!” Tessera le ofreció la pequeña bolsa a Leonis e inclinó su cabeza en una reverencia.

“Te vi desde la ventana. ¡Estuviste increíble!” Dijo Millet emocionada.

“¡Acabaste con esos Void uno tras otro!”.

“Yo… también lo vi. P-Pero estaba un poco asustado…” Añadió el chico con gafas.

“¡Linze, estás siendo grosero con Leo!” Le reprendió Millet, dándole un pequeño golpecito en la cabeza.

“No he hecho nada por lo que debas estar agradecida…” Leonis negó con su cabeza. “Proteger a la gente es el deber de un Espadachín Sagrado”. Leonis acababa de decir con bastante indiferencia algo que no creía en lo más mínimo. A decir verdad, sólo había protegido el orfanato por capricho. Si no hubiera sido un lugar que Lyseria… su sirviente… apreciara tanto, ni siquiera habría considerado hacer algo que implicara exponer su identidad.

Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 2 Capitulo 2 Parte 1 Novela Ligera

 

“Yo, erm, espero que te gusten los dulces…” Tessera tartamudeó con una expresión nerviosa.

“Gracias, Tessera”. Leonis aceptó el regalo. Al instante, percibió el agradable aroma de las galletas.

“L-Lo has acordado… mi nombre”. Tessera susurró con una voz tan mansa que Leonis no pudo oírla, y sus mejillas se enrojecieron.

Aunque estaban un poco deformes, las galletas claramente estaban bien hechas. Leonis le dio un mordisco a una. Su sabor era demasiado dulce para él, pero eso probablemente sólo era una cuestión de preferencia.

“Está rica. Justo el punto exacto de azúcar”. Comentó Leonis, ofreciendo su honesta opinión.

“… ¿D-De verdad? Q-Qué bueno”. Tessera sonrió tímidamente.

“¡Hey, Leo…! ¡Tessera ha elegido las mejores galletas de un lote que horneó para ti!” Le dijo Millet con entusiasmo.

“… ¡M-Millet!” Linze la pinchó en las costillas.

“Hmm, ¿has venido hasta aquí sólo para darme esto?” Preguntó Leonis.

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“¡Es correcto!” Dijo Millet, hinchando su pecho como si quisiera presumir por alguna razón.

“Ah, erm, eso no es todo por lo que hemos venido aquí, um…” Murmuró Tessera apresuradamente.

“¡Hemos venido a ver el Hyperion en el puerto!” Exclamó Linze con ojos brillantes.

El Hyperion… Si Leonis recordaba correctamente, era el nombre del barco en el que la princesa llegaría para su visita.

“S-Sí, y mientras estábamos aquí, nos preguntábamos cómo estabas, así que…” Tessera añadió tímidamente.

“¿Les interesan los buques de guerra?” Preguntó Leonis.

“¡Sí!” Dijo Linze con entusiasmo. “Es la nave más nueva de la capital. ¡Un acorazado hecho para el combate anti-Void! Cuenta con la primera catapulta mágica instalada en él, y…”

“Habrá un desfile de bienvenida para la princesa cerca de la nave”. Añadió Tessera apresuradamente.

(… Así que es por eso).

Dejando de lado el aluvión de jerga de Linze, Millet y Tessera habían venido a ver a la princesa.

“Tessera quería invitarte a venir con nosotros”. Dijo Millet alegremente.

“S-Si no te importa…” Tessera rectificó, y sus palabras se quedaron cortas.

(Hmm…)

Probablemente Phrenia estaba demasiado ocupada dirigiendo el orfanato como para acompañarlos al desfile. No obstante, los niños estaban claramente ansiosos por pasear por la ciudad por su cuenta, así que Leonis decidió que le correspondía a él, como Espadachín Sagrado, escoltarlos.

Honestamente, el desfile no le interesaba a Leonis en lo más mínimo. Cuando era el Rey No Muerto, era idolatrado y venerado por una serie de cultos heréticos a lo largo y ancho de la tierra.

(Sin embargo, admito que la realeza y los barcos de guerra de este mundo despiertan mi interés). Pensó Leonis, ocultando una sonrisa maligna.

Dejando de lado lo poco probable que era que Leonis tuviera la oportunidad de reunirse con algún miembro de la Familia Real, investigar una de las armas más avanzadas de esta época no era un mal uso de su tiempo. Asistir por su cuenta podría despertar sospechas, pero con los niños siguiéndole, difícilmente alguien levantaría una ceja.

“Claro”. Leonis asintió.

Tessera susurró un pequeño “¡Yay!” Asistir a las festividades significaba que Leonis se saltaría sus clases por ese día, pero eso estaba bien. Lyseria se enfadaría menos con él por hacer algo por los niños del orfanato.

(¿Por qué me preocupa que un sirviente se enoje conmigo?)

“¡Entonces vamos! ¡En marcha!” Millet balanceó teatralmente una rama que había cogido en algún sitio y empezó a caminar hacia el puerto.

“… ¿A dónde se fue Leo-kun?”

Habiendo terminado sus clases en el pabellón de aulas, Lyseria miró a su alrededor en busca del chico, pero no pudo encontrarlo en ninguna parte.

(Pensé que sería bueno almorzar juntos…)

La clase de táctica de grupo de Leonis debía estar en el mismo edificio que la clase de Lyseria. Intentó llamarle a su dispositivo de comunicación, pero no hubo respuesta. Leonis había mencionado que iría a la biblioteca esa mañana, así que Lyseria se preguntó si tal vez todavía estaba allí. Por desgracia, tampoco había rastro de él en ese edificio. Leonis era el único Espadachín Sagrado de diez años en la academia, así que Lyseria llegó a la conclusión de que destacaría y sería fácil de encontrar.

(Espero que nadie lo haya secuestrado o algo así…) De repente, Lyseria fue asaltada por un pensamiento bastante extraño.

No era ningún secreto que muchas de las chicas de la academia pensaban que Leonis era muy lindo. A Lyseria no le sorprendería saber que una compañera de clase decidiera arrebatárselo.

Leonis Magnus. Un misterioso chico encontrado sellado en una antigua ruina. Por fuera, aparentaba ser un niño adorable, pero su verdadera identidad era la de un antiguo mago que había convertido a Lyseria en su sirviente vampiro. No luchaba con una Espada Sagrada, sino utilizando el poder de la hechicería antigua y una Espada Demoníaca. Esas extrañas habilidades habían salvado a Lyseria del enorme Lord del Vacío que la había secuestrado.

A veces, era increíblemente maduro, pero había otros momentos en los que se comportaba como un niño de su edad… Por alguna razón, Lyseria descubrió que no podía dejarlo solo. Sin importar lo fuerte que fuera, ella no lo veía de manera diferente a como veía a los niños del orfanato.

(¿Tal vez está almorzando solo?) Considerando esa posibilidad, Lyseria se dirigió hacia la cafetería cuando algo más llamó su atención.

“… ¿Hmm?”

Lyseria vio a una de sus compañeras de pelotón en cuclillas bajo la escalera del edificio. El cabello azul brillante de la chica estaba cortado a la altura de sus hombros, con un estilo juvenil, y sus penetrantes ojos azules eran bastante imponentes.

No llevaba el uniforme de la academia, sino que estaba vestida con el traje tradicional de la Orquídea Sakura.

Normalmente, eso hubiese significado una violación al reglamento de la academia, pero una excepción especial había sido hecha para esta chica.

Era una hábil espadachina que, a pesar de ser de primer año, ostentaba el récord de aniquilación de Voids de gran tamaño. Su nombre era Sakuya Sieglinde, y estaba frente a un gran bulto negro.

“… ¿Sakuya?” Lyseria llamó a su amiga.

“¿Mm? Oh, Lyseria-senpai…” Sakuya se giró para mirar a su senpai e inclinó su cabeza a modo de saludo.

Al mirar más de cerca, Lyseria se dio cuenta de que el bulto negro frente al que Sakuya estaba en cuclillas era en realidad un perro muy grande.

“Hmm, ¿de dónde ha venido este chico?” Preguntó Lyseria, frunciendo el ceño.

“Al parecer se ha colado en las instalaciones de la academia. Pensé que parecía hambriento, así que decidí alimentarlo”. Explicó Sakuya, mientras partía un panecillo que había conseguido en la cafetería y se lo ofrecía al perro negro. Lo olfateó un par de veces antes de comérselo.

Seiken Gakuin no Maken Tsukai Volumen 2 Capitulo 2 Parte 1 Novela Ligera

 

“Es… un poco grande para ser un perro callejero”. Lyseria bajó la escalera y observó al perro con detenimiento.

Algo le daba la sensación de haber visto a este animal antes, pero no sabía exactamente dónde y cuándo.

“¿Crees que sea la mascota de alguien?” Preguntó Lyseria en voz alta.

“Probablemente. No me parece que sea un vagabundo. Desprende cierta aura noble”. Sakuya se mostró de acuerdo.

“Ahora que lo mencionas, supongo que lo hace”.

El pelaje del enorme animal era tan negro y liso como el ébano de la noche.

“Tiene el aspecto de una raza de lobo de sangre, pero…” Lyseria se colocó en cuclillas hacia el perro y ladeó su cabeza.

Un lobo de sangre era una especie creada como resultado de la ingeniería genética, una mezcla de un perro de gran tamaño y un lobo salvaje. Eran utilizados sobre todo como sabuesos militares. Había un alumno de curso superior con una Espada Sagrada capaz de controlar manadas de perros. Lyseria se preguntó si tal vez este animal le pertenecía.

“Probablemente deberíamos reportar esto a la oficina”. Declaró Lyseria.

“Bien…” Sakuya asintió, poniendo una mano sobre la cabeza del perro. “Hasta que encontremos a su dueño, lo bautizaré con un nombre. Será Fluffymaru el Negro”.

El perro negro gruñó con aparente insatisfacción.

“Parece que no le gusta”. Señaló Lyseria.

“… Mm. ¿De verdad? Creo que es un buen nombre”.

“No puedes ponerle nombres a los perros que encuentras al azar en la calle, Sakuya”. Le reprendió Lyseria mientras se ponía de pie. “Por cierto, ¿has visto a Leo-kun?”

“Oh, ¿el chico? No lo he visto por aquí”. Sakuya respondió.

“Oh…” Lyseria suspiró. “¿A dónde podría haber ido?”

“Lyseria-senpai, ¿no estás siendo un poco sobreprotectora? Él es un Espadachín Sagrado por derecho propio”.

“¿Sobreprotectora…? ¿Tú crees…?” Lyseria consideró la observación de Sakuya.

Fue entonces que su dispositivo emitió un pitido de alerta para informarle que había recibido un nuevo mensaje.


“… ¡Ah, Leo-kun!” Inmediatamente, la voz de Lyseria se volvió más alegre, ante lo cual Sakuya simplemente se encogió de hombros.

Leonis llegó al séptimo bloque del Puerto Naval. No había caminado hasta allí, por supuesto, en su lugar hizo uso de la línea ferroviaria que corría por debajo y a través del Assault Garden. Si hubiera sido sólo Leonis, podría haber utilizado su hechicería para moverse por la ciudad a través de las sombras, pero llevar a otras tres personas consigo era imposible.


Una parte de la red lineal de trenes había sido destruida por Arakael Degradios, quien hacía tiempo se había fusionado con el Árbol Sagrado. Si bien las principales rutas de suministro habían sido restauradas apresuradamente, las vías ferroviarias menos importantes todavía estaban en reparación. Se estaba usando maquinaria pesada para despejar los sectores subterráneos inundados.

“Esta ha sido mi primera vez viajando en el tren lineal”. Dijo Tessera desde su lugar junto a Leonis.

“¿De verdad?” Preguntó.

“No salgo del sector de refugiados muy a menudo…”

Veinte minutos más tarde, el tren tecnológico mágico autopropulsado había llegado a la estación del puerto. Los cuatro niños tomaron un ascensor hasta la superficie, donde sus ojos fueron recibidos al instante por el cielo azul y una serie de fábricas de armas alineadas a lo largo del puerto.

“¡Esa es la séptima fábrica! Ahí es donde se producen las armas tácticas anti-void”. Linze continuó ofreciendo comentarios animados.

“A Leo no le interesa eso”. Le reprendió Millet.

“E-Eso no es cierto, ¿verdad?”

“No, creo que es fascinante”. Le aseguró Leonis.

Ya sabía por el informe de Blackas que el Assault Garden tenía fábricas de ese tipo, pero verlas con sus propios ojos le transmitió aún más su escala.

(Esto es más grande que el famoso Tesoro del Rey Tirano de Indores). Pensó Leonis mientras caminaba hacia el puerto naval.

“E-Eso de ahí… Increíble, ¡es el auténtico!” Exclamó Linze, señalando al puerto. Un enorme castillo estaba atracado donde el joven había indicado.

(Así que ese es el Hyperion…)

Leonis se quedó sin palabras ante la vista del navío. No podía haber sido más diferente de como lo había imaginado al principio.

(Hace que el Wild Hunt parezca un bote en comparación…)

El Wild Hunt04 era un enorme buque de guerra construido para parecerse a un dragón no muerto. Durante el reinado de Leonis como Rey No Muerto, había infundido terror en los corazones de los soldados del reino humano. Apareciendo de entre la niebla con innumerables guerreros no muertos a bordo, el poderoso barco había sido un espectáculo temible de contemplar.

Sin embargo, la enorme envergadura de la fortaleza flotante que ahora se balanceaba ante los ojos de Leonis rivalizaba en tamaño con la Fortaleza Móvil del Rey Demonio de los Dragones, Veira.

“El Hyperion es la nave hermana del Endymion, y está equipada con un sistema de exploración del vacío. Incluso es capaz de navegar en mar abierto”. Detalló Linze con orgullo.

Millet y Tessera se quedaron inmóviles en su lugar, claramente asombradas por el digno aspecto de la nave.

(… Me gustaría tener al menos dos acorazados de este tamaño una vez que haya reformado los Ejércitos de los Reyes Demonio). Pensó Leonis. (Esta nave debe ser mía a toda costa).

La plaza que daba al puerto estaba abarrotada por una gran cantidad de gente. Se habían instalado puestos de comida y una orquesta actuaba en el parque cercano.

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“Algo huele bien”. Dijo Tessera alegremente.

Por muy madura que pudiera ser, Tessera seguía siendo una niña de ocho años.

Al parecer, alguien estaba asando pescado procedente de las aguas cercanas.

“Sin embargo, no tengo mucho dinero…” Dijo Millet desanimada.

“Yo tampoco…” Linze se sumó.

“No se preocupen. Me han pagado mucho dinero”. Dijo Tessera, mostrando una tarjeta con un aire muy de hermana mayor.

“¿Estás segura, Tessera?” Preguntó Millet.

“Sí, he ayudado bastante en el orfanato”. Contestó ella.

Sin embargo, antes de que pudiera decir o hacer algo más, Leonis cogió la mano de Tessera.

“¿Leo?” Preguntó confundida.

“Déjame pagar”. Insistió. Sacó su terminal, la cual también funcionaba como tarjeta de crédito.

“¿De verdad?” Exclamó Millet con los ojos brillantes.

“¡¿Huh?! No, no tienes que…” Tessera se encogió tímidamente.

“Una niña no necesita ser tan reservada”. Declaró Leonis.

“Pero Leonis, tú también eres un niño…” Contestó Tessera con cierta timidez.

Leonis aclaró su garganta torpemente. “Soy un Espadachín Sagrado, así que no estoy tan presionado por el dinero”.

La verdad era que habría estado mucho más protegido económicamente, si el Tesoro de monedas de oro de Reidoa, almacenado en la bóveda que guardaba en su sombra, fuera aceptado como moneda. Desafortunadamente, esas cosas ya no estaban en circulación, convirtiéndolas en poco más que baratijas sin valor.

“Cuatro brochetas de pescado, por favor. También un poco de jugo para cada uno”. Le dijo Leonis al dueño del puesto.

“Coloque su terminal aquí, por favor”. Le indicó el hombre que atendía el puesto.

“¿Así?” Preguntó Leonis, golpeando ligeramente los terminales uno contra el otro.

“No, así no”. Corrigió el hombre, frunciendo el ceño con exasperación.

Tessera sonrió y soltó una risita suave ante la escena.

“Gracias, Leo…”

Con su comida y bebida, los cuatro se sentaron en un banco de la plaza. La piel del pescado estaba crujiente por haberse asado sobre las brasas, dándole además un sabor bastante apetecible. Tessera y los dos niños más pequeños se llenaron la boca alegremente.

De repente, Leonis miró su terminal. Cuando había pagado antes con crédito, se dio cuenta de que había recibido varios mensajes. Pensó que Lyseria estaba enfadada con él por haberse saltado una clase, pero en todos ellos preguntaba con preocupación dónde estaba.

(… Eso estuvo mal de mi parte). Leonis se quejó para sí mismo. (Al menos debería llevarle un regalo como disculpa).

“Hey, miren eso…” Millet se puso de pie después de terminar su brocheta.

Señaló a la plaza de enfrente, donde un grupo de Espadachines Sagrados realizaba una actuación pública.

“¡Vamos a ver!” Proclamó Millet, agarrando a Linze del brazo y corriendo hacia la plaza.

“¡Ah, esperen…!” Tessera se levantó apresuradamente. “Ah, lo siento, tengo que ir tras ellos…”.

“Adelante”. Dijo Leonis asintiendo con su cabeza. “Me quedaré aquí y echaré un vistazo a algunas de las tiendas hasta que vuelvas”.

“¡Nos vemos luego!” Tessera se inclinó ante Leonis y se marchó tras los dos niños más pequeños.

Leonis la vio alejarse a toda prisa y luego susurró un encantamiento. “Ven, mi siervo de las sombras”.

Una niebla negra apareció de la nada y se aferró silenciosamente a Tessera. Se trataba de un hechizo de Tercer-Orden llamado [Raz Vua]. Leonis había colocado un Demonio de las Sombras que seguiría a Tessera. Estos demonios moderadamente poderosos se situaban normalmente en el centro de los laberintos subterráneos. Afortunadamente, mantendría a Tessera y a los otros niños a salvo de cualquier persona sospechosa que pudiera hacerles algo.

(… ¿Estoy siendo sobreprotector?) Se preguntó Leonis mientras se ponía de pie.

Ahora que estaba solo, Leonis se dispuso a buscar un regalo para su sirviente. Desgraciadamente, tenía un gusto absolutamente atroz cuando se trataba de este tipo de cosas.

Como muestra de aprecio, una vez le había regalado a Shirley la daga asesina de más alta clase, la Daga de la Mariposa de la Muerte, Refisca. Para su sorpresa, la sirvienta sólo se enfadó con él por el regalo. “¡No lo entiende en absoluto, Leonis-sama!” Se había quejado. Aun así, la daga tenía una poderosa maldición, y Shirley seguía utilizándola a menudo.

Leonis deambuló por los alrededores y se detuvo frente a un puesto atendido por un anciano que fumaba con una pipa. La tienda vendía accesorios de plata.

“¿Puede mostrarme su mercancía?” Preguntó Leonis.

“¿Mm?” El anciano abrió un ojo.

Al principio parecía decepcionado de ver a un niño, pero al notar el uniforme de la Academia Excalibur de Leonis, rápidamente cambió su actitud.

“Oh, hola. ¿Buscas algo en particular?”

Leonis se inclinó, examinando los artículos alineados en la alfombra. Vio anillos, pendientes, pulseras y otras baratijas que a las chicas les gustaba usar.

(Están hechos de plata… Pero no de mithril).

Leonis activó sus ojos místicos de evaluación, con lo que unos cuantos anillos se iluminaron en su campo de visión. No eran verdaderos ojos místicos, por supuesto, sino un efecto artificial otorgado a sus ojos ordinarios a través de la hechicería. Leonis cogió un brazalete que brillaba bajo su visión mejorada.

“¿Qué puede decirme de este artículo?”

“Tienes un ojo bastante perspicaz para ser tan joven. Ese fue hecho por los elfos del pabellón especial”.

“Oh, ¿es eso cierto…? Espere, ¿acaba de decir elfos?” Preguntó Leonis en respuesta. “¿Hay elfos en esta ciudad?”

“¿Nunca has visto un elfo?” El anciano le miró con expresión dudosa.

“Ah, no, soy un refugiado que llegó hace poco a esta ciudad…” Leonis pronunció una vaga mentira.

“Un refugiado… Ya veo”.

(… Así que no son solo los espíritus. Los elfos también siguen vivos). Pensó Leonis.

Los elfos eran una raza de humanoides muy inteligentes con una gran aptitud para la magia que les permitía usar hechicería. Los elfos del Bosque Espiritual habían adorado el Árbol Sagrado y se oponían a las legiones de no muertos de Leonis, pero los elfos oscuros del Bosque de la Oscuridad Perpetua habían sido, en un tiempo, aliados.

“Bueno, encontrarás muchos semi-humanos viviendo en el sexto pabellón, el pabellón de protección especial para semi-humanos”. Dijo el anciano.

Leonis preguntó más sobre la historia de los semi-humanos. Aparentemente, hace sesenta y cuatro años, los semi-humanos fueron conducidos casi a la extinción debido a la invasión del Vacío. Además de los elfos, los semi-humanos incluían a los hombres lobo, los hombres león e incluso otras razas de hombres bestia y los Dvergar05.

Los semi-humanos no podían materializar las Espadas Sagradas para combatir a los Voids, así que muchos de ellos no tuvieron más remedio que unirse al Proyecto de Integración Humana y emigrar a los Assault Gardens.

“Sin embargo, eso trajo consigo numerosas fricciones entre los pueblos. He oído que hay ataques terroristas de células radicales en la capital…”

(Así que no es diferente de cómo eran las cosas hace mil años). Leonis se sintió disgustado.

Incluso con un enemigo común acechándoles, la gente de este mundo seguía enzarzada en luchas internas. Cuando Leonis había luchado contra el Reino Humano, había aprovechado deliberadamente esta falta de cooperación para dividir y conquistar.

Leonis se decidió por un pequeño accesorio de plata con forma de gato, y le dio una pequeña propina extra como agradecimiento por toda la información. Lyseria no era el tipo de persona que se arreglaba ostentosamente a menudo, pero había muchos accesorios en su habitación con diseños de gatos. Algo como esto era probablemente preferible a una pulsera en ese sentido.

Si bien el objeto en sí mismo no estaba encantado de ninguna manera, Leonis podría colocar algún hechizo en él si realmente lo necesitara. Convertirlo en un objeto de Clase-Mitología o Clase-Leyenda posiblemente no sería posible, pero al menos podría convertirlo en un amuleto protector de Clase-Héroe.

(Aun así, es sorprendente saber que los elfos han sobrevivido después de todo este tiempo…)

A pesar de lo longevos que eran los elfos, Leonis dudaba de que alguno de los que seguían vivos recordara su época de origen. Sin embargo, merecía la pena preguntar y ver lo que sabían.

(Debería buscar el Bosque de la Oscuridad Perpetua).

Aparentemente, la mayoría de los semi-humanos se habían integrado al Imperio Humano, pero Leonis no podía imaginar que la orgullosa y altiva tribu de los elfos oscuros se sometiera a la humanidad. Si su corazonada era correcta, serían una excelente adición para sus propias fuerzas.

(Negociar con ellos será difícil de esta forma. Tal vez debería dejar que Blackas se encargue de ello…)

Mientras consideraba esa opción, Leonis miró a su alrededor en busca de Tessera, cuando…

(¿No es esa…?)

La figura de una chica conocida de pie entre la multitud de gente llamó la atención de Leonis. Era una chica rubia y con coletas vestida con el uniforme de la academia… Regina. A ambos lados era flanqueada por dos chicos, cada uno de los cuales llevaba también el uniforme de la academia. Ambos jóvenes parecían estar discutiendo por algo.

(¿Qué está haciendo ella aquí?) Se preguntó Leonis. Utilizando su pequeño y juvenil físico para deslizarse rápidamente entre la multitud, se acercó al pequeño grupo.

“Déjame ir, por favor”. Insistió Regina con evidente fastidio.

“Vamos, no quieres estar sola, ¿verdad? Vamos a pasar el rato”. Dijo uno de los chicos, extendiendo una mano hacia su hombro.

“¡No!” Regina apartó su mano con un movimiento de su brazo.

(Hmph, están intentando ligar con ella). Dedujo Leonis.

Objetivamente hablando, Regina Mercedes era una belleza casi inigualable. Lyseria era igualmente bonita, pero transmitía un cierto aire frío que, de hecho, distaba bastante de su personalidad real. En cambio, Regina parecía mucho más despreocupada, indefensa y amable con todo el mundo. Una chica como ella caminando sola por este lugar tan concurrido estaba destinada a atraer atención no deseada.

(Realmente no tiene nada que ver conmigo…) Leonis intentó darse la vuelta, pero se paralizó en su lugar.

Estaba en deuda con Regina por haberle ayudado en la biblioteca aquella mañana. No pagar una deuda mancharía la dignidad de Leonis como Rey Demonio.

“Hey, señores, ¿qué están haciendo?” Preguntó Leonis con la voz de un niño inocente mientras se acercaba a los tres.

“… ¡¿Eres tú, chico?!” Los ojos de jaspe de Regina se abrieron ampliamente con sorpresa.

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“¿Huh? ¿Lleva el uniforme de la academia…?” Uno de los chicos observó con escepticismo.

“Oh, he oído hablar de él. Es el mocoso que la princesita incompetente recogió”. Dijo el otro burlándose.

Con princesita incompetente probablemente se referían a Lyseria. Al parecer, todavía no era muy conocido que había despertado el poder de su Espada Sagrada.

(Se necesita cierta insolencia para hacerle frente a un Rey Demonio e insultar a su sirviente preferido).

“Escucha, niño, ¿qué te parece si te vas al diablo un rato? Vamos a jugar con esta chica de aquí”.

“¡¿Qué?! ¡Eso no es cierto! ¡Deja de inventar cosas!” Espetó Regina enfadada.

“Lo siento, pero soy su acompañante…” Dijo Leonis, mirando a los dos chicos mayores. “Mis disculpas, señores, pero ¿podrían desaparecer?”

“… ¡¿Qué acabas de decirnos, mocoso?!” Los rostros de ambos chicos se llenaron de ira.

Sin embargo, al momento siguiente, sus expresiones se endurecieron como si se congelaran.

“… ¡Ah, aaaah, aaaaaahh…! ¡Aaah…!”

“¿Q-Qué…? ¿Qué demonios es este niño…?”

Los dos empezaron a temblar y a estremecerse mientras algunas manchas húmedas empezaban a extenderse por sus pantalones.

“… ¿Qué sucede?” Preguntó Leonis en un susurro.

“¡E-eek!”

“¡M-M-Monstruo…!”

Los chicos salieron gritando, huyendo de la plaza tan rápido como sus piernas podían llevarlos.

(Hmm. Sólo trataba de asustarlos un poco).

Leonis había dejado escapar una mínima fracción de su aura de muerte. Esta energía en la que el Rey No Muerto se envolvía era capaz de infligir una serie de dolencias variadas, dependiendo de la gravedad de la exposición. Los efectos incluían pánico, confusión, parálisis, petrificación e incluso muerte instantánea.

Habiendo estado expuestos a sólo una porción de esa aura, había hecho que los chicos problemáticos cayeran en un estado de pánico momentáneo.

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(Agradezcan que soy un Rey Demonio generoso). Pensó Leonis mientras observaba a los dos que le habían hecho pasar un mal rato a Regina huyendo por sus vidas.

Cualquier otro Rey Demonio los habría borrado literalmente de la faz de la tierra. Por otra parte, tal vez la mayor razón por la que Leonis no los había borrado era porque sentía que habría sido un desperdicio de energía.

“Um, ¿qué acaba de suceder?” Una perpleja Regina preguntó.

“¿Quién sabe?” Leonis se hizo el tonto, a pesar de que Regina no se veía muy convencida.

“De todos modos, ¿qué estás haciendo aquí, chico?” Preguntó.

“Bueno, verás…” Leonis le contó los detalles de cómo había acabado en el desfile.

“Hmm, así que trajiste a una chica del orfanato aquí. Eeeh… qué hábil eres”.

Regina le pinchó una mejilla con un dedo.

“No te burles de mí”. Dijo Leonis, exasperado.


“Seria ojou-sama está preocupada por ti, sabes”. Añadió Regina.

“… Imagino que lo está”. Respondió Leonis, encogiéndose de hombros. “¿Y qué haces tú aquí, Regina-san?” Le resultaba extraño a Leonis que viniera sola.

“… Aaaaah, b-bueno, verás…” Regina comenzó, mirando en una dirección al azar. “Hey, chico, ¿qué tal si te compro un caramelo? ¿O tal vez quieres acariciar mis pechos?”

(… ¡Acaba de evadir la pregunta! ¡Descaradamente!)

Tras ese intercambio, Regina le compró a Leonis un helado en uno de los puestos.

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